MOMENTOS ÉPICOS: “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (Capítulo 3)

MOMENTOS ÉPICOS: “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (Capítulo 3)
Esa cosa maravillosa llamada Liga Europea

Antonio Rodríguez

Esa cosa maravillosa llamada Liga Europea

 

Pedro Rodríguez: “Primero empezamos a jugar en Copa Korac años antes y te tocan equipos griegos raros, con pabellones hasta peligrosos para jugar, que pasaba de todo y nada bueno. Y es cuando por fin entramos en Europa de otra manera. A la Liga Europea no íbamos con la sensación de ir fuera de sitio. Ahora recordándolo con la distancia, sí jugamos por encima de nuestras posibilidades”

Alberto Herreros: “El año antes en Copa Korac, para pasar de ronda, con perder por 17 en campo del Panionios, nos servía. Y allí íbamos perdiendo por 19. Te juro que viendo el ambiente nos planteamos perder, porque era eso de ‘aquí nos matan, ¿eh?’ Y no se le ocurre otra cosa a Pinone que marcarse un gancho desde el tiro libre, sobre la bocina, pegando contra tablero y entra. ¡Y nos metieron una mano de hostias! A Nacho le abrieron la cabeza, recuerdo.

Miguel Ángel Martín: “Sí lo recuerdo. La policía nos dijo que nos quedásemos en el vestuario hasta que nos avisasen. Y cuando pasó ya bastante rato, abro la puerta una rendija, no más, y veo al fondo que la policía seguía dando palos a los aficionados griegos”. 

La pugna por competir en Liga Europea: Pinone, Azofra y Orenga ante Pessina.
La pugna por competir en Liga Europea: Pinone, Azofra y Orenga ante Pessina.

La recién creada Liga Europea tenía menos de esos ‘equipos raros’. La competición pasó de ocho participantes en su fase final, donde solamente la disputaban el campeón de la liga de cada país, a un formato de 16 conjuntos, con varios equipos de una misma nacionalidad, dependiendo de la importancia baloncestística del país. Montigalá Joventut, F.C. Barcelona y Estudiantes Caja Postal, como los tres primeros clasificados en la ACB 90-91, fueron los representantes españoles (el Real Madrid, por caer eliminado en cuartos de final de liga ante Taugrés, tuvo que conformarse con jugar en esta campaña la Copa de Europa -antigua Recopa-, que ganó en Nantes ante PAOK Salónica, con el afamado robo y canasta de Ricky Brown sobre la bocina).

Estudiantes debía disputar una eliminatoria previa para clasificarse en esa fase final de 16. El rival, el Sodertalje sueco. Un puro trámite de los colegiales, que solventaron ya en la ida a domicilio (76-98), para rematar en la vuelta (97-78).

 

Pablo Martínez Arroyo: “En la vuelta, partido que no iba a ningún lado, la típica tontada que haces, me lío, perdí el balón en el bloqueo, piso a uno y es que noté claramente que me había destrozado el tobillo. Es que además, fue al lado del banquillo. Llegó a ser cómico, porque íbamos ganando por veintitantos y ‘el cura’ me echa una bronca… Me acababa de destrozar el tobillo y me cayó una bronca. Pedí el cambio inmediatamente y lo quería matar. ¿Cómo me puede echar una bronca cuando me he lesionado? Con el tiempo se ve divertido. No se me hinchó mucho, pero me dolió bastante”.

 

                Junto con algunos problemas físicos en torno al equipo, la lesión de Pablo Martínez Arroyo, que se tornó en grave, fue un contratiempo. Debió ser operado por la rotura completa del ligamento lateral externo del tobillo derecho y como consecuencia, dos meses de baja. Obliga a reaccionar al club estudiantil y volver a pensar en fichar. Y alguien se acuerda de un base madrileño que no tenía trabajo en ese momento, pues tan sólo entrenaba con el Juventud Alcalá, equipo de 1ª B, para suplirlo durante tres meses: Quique Ruiz Paz dio un rendimiento extraordinario como veterano, saliendo desde el banquillo.

Pedro Rodríguez: “El que disfrutó fue Ruiz Paz. Es que el tío ficha por Estudiantes, se fue a los doce partidos o algo así y apenas perdió ninguno. Y decía ‘hostias, esto no me había pasado a mí nunca’. Como compañero fue excepcional y humanamente, extraordinario”.

 

A Estudiantes, el sorteo de la Liga Europea, le depara el siguiente grupo: Montigalá Joventut, Aris Salónica, Comodore Den Helder (Holanda), Partizán Belgrado, Philips Milán, Bayern Leverkusen y Racing Malinas. Los cuatro primeros optaban a cuartos de final, en eliminatoria al mejor de tres partidos, dando las cuatro plazas para la Final Four a disputarse en Estambul. La victoria en la ronda previa ante los suecos ofrece una gratificación: la prima por clasificarse. 

Alberto Herreros intentando irse de Antonello Riva.
Alberto Herreros intentando irse de Antonello Riva.

Las primas, Esos frutos dulces entre sueldos no muy boyantes.

Miguel Ángel Martín: “En el tema de las primas, la anécdota es la siguiente. En el 92, Pinone como capitán, se iba a hablar de primas con la directiva. Y dice ‘si quedamos campeones de liga, tanto’. Y la directiva ‘sí, sí, lo que quieras’. Y tanto por quedar segundo o terceros. Y ahora hablamos de las primas por la Liga Europea. Tanto por llegar a la fase final, lo de la liguilla previa. Y por los cuartos, tanto. Y tanto por llegar a la Final Four… una barbaridad. No sé si eran dos millones y medio de pesetas por llegar a Estambul para cada uno. Y la directiva dijo ‘sí hombre. Lo que quieras’. Fíjate si era listo. Pero ¿quién coño iba a pensar que íbamos a llegar allí? Absolutamente nadie.

Pablo Martínez Arroyo: “Entonces viene Pinone y dice ‘hemos negociado la prima. Por ganar a los suecos, 500.000 pesetas’. Y los chavalines como yo, pensamos ‘quinientas mil pelas por jugar dos puñeteros partidos’. Me acuerdo que era la coña permanente durante esa semana. Era mucha pasta. Pero ese año creo que ganamos dos millones más por ganar la Copa del Rey, otros dos millones y medio más por llegar a la Final Four. Nos llevamos cinco kilos más otras primas. Porque aparte, Pinone, que no era gilipollas, nos sacó otra prima por ganar a los que se clasificaban entre los ocho primeros. Te lo juro. Claro, salíamos y nos decía ‘¡eh!, que hoy hay prima’. Aun así, nos sorprendía la cantidad de partidos que ganábamos.

Alberto Herreros: “Aquel año nos daban cincuenta mil pesetas por ganar al Taugrés, Barcelona, Real Madrid…y empezamos ganando 13-0. Esa temporada en primas, gané el doble de lo que me correspondía en ficha. Y cuando ganamos la Copa del Rey, ya en Granada, nos dieron un sobre”.

Miguel Ángel Martín: “Y se tuvo que encargar de las primas Francisco Luzón, el de Caja Postal, que allí era dios. Y nos dio una comida en la Casa de América, en el último piso, porque me acuerdo que dijo a la directiva que él se encargaría de las primas, que él tenía dinero para eso. Es como si viene el Rayo o el Getafe en fútbol y dice ‘si quedamos campeones de liga, 10 millones de euros’ y te responden que lo que quieras”.

 

Con John Pinone, las gratificaciones siempre fueron cosa seria. Y no solamente las referentes a primas monetarias.

Miguel Ángel Martín: “Era lo mismo que me pasaba a mí en la semana de Noviembre. Siempre había un parón para el All Star y la Selección. Era una semana prácticamente libre. Y les decía ‘de aquí al All Star, quedan cinco partidos más o menos. Si ganamos esto, esto y esto, la semana entera de vacaciones. Si ganamos menos, 5 días. Y si hacemos una mierda, no hay vacaciones para nadie’. Siempre se cogían toda la semana. Claro, les cogía Pinone en el vestuario y les decía ‘¡como aquí me falle uno…!’ Además, a mí me convenía que los americanos se fuesen a Estados Unidos, porque volvían con las pilas cargadas”.

Rickie Winslow en su uno contra uno. Pocos defensores podían detenerle.
Rickie Winslow en su uno contra uno. Pocos defensores podían detenerle.

Estudiantes pierde en Liga Europea el primer partido de la temporada, debutando ante el Montigalá Joventut en Badalona, auténtico vendaval (91-66) y quizás alimentando una idea preconcebida, que aquello sería un peldaño demasiado grande. Pero la semana siguiente llegó el Aris Salónica de Nikos Gallis, Panagiottis Giannakis y Walter Berry, fichado a precio de oro tras su exitosísimo paso por el Atlético de Madrid. Y tras el descanso (35-34), bajo la dirección de Quique Ruiz Paz, se logró una orgía de juego y contragolpes tal, que los 30 puntos finales de diferencia (88-58) supusieron un estado de paroxismo en las gradas, tomándose como un bautizo en aguas sagradas. Ya eran europeos de verdad.

Nacho Azofra: “Nosotros competimos, no bien, sino maravillosamente bien. Perdimos partidos fuera, pero siempre compitiendo. Joventut tenía un equipo muy bueno, con jugadores internacionales. Pero solamente pensaba en competir, en ganarles. A mí me hace mucha gracia eso que dicen que los veteranos y el carácter que imprimen. No voy a decir que los veteranos sean in impedimento para cumplir sueños, pero tienen más prejuicios que los jugadores jóvenes. Los jóvenes son más inconscientes y en muchas cosas, compiten mucho mejor en determinadas condiciones. Tú juegas contra equipos y empiezas mal y el jugador veterano dirá ‘¡uf!, hoy no ganamos’. El jugador joven, siendo más inconsciente, no piensa tanto en eso, sino simplemente en jugar y en competir. Yo creo que ese año, ese equipo tuvo un poco de eso. Nos lo creíamos más que los entrenadores, por ejemplo”.

Miguel Ángel Martín: “Además, había una cosa: con algunos equipos como el Philips de Milán, yo creo que no nos dio importancia. Yo creo que en aquel año 92 nos benefició el no ser conocidos en Europa y entonces éramos un equipo que entraba nuevo. Decíamos por ahí que éramos españoles y la gente nos decía ‘¡Real Madrid, Real Madrid!’. Yo creo que nos minusvaloraron. La paliza que se les pega a los griegos, no es normal. Y luego nos ven, un americano gordo… Porque Pinone, lo veían y decían ‘¿y este juega al baloncesto?’ Al año siguiente ya era más complicado, porque los equipos salían diciendo ‘cuidadito, cuidadito, que estos tienen equipo’ como es lógico”.

 

Un ilustre como la Philips Milán llegó al Palacio de Goya, con un equipo que impactaba. Se fueron lamiéndose las heridas (74-68). En Fuenlabrada, ante Partizán, el futuro campeón de Europa, fue otra exhibición de los del Ramiro: 75-95.

Nacho Azofra: “Nosotros jugamos un partido redondo en Fuenlabrada. Nos salió todo. Partizán tenía una plantilla joven con un gran talentazo. Era un equipo que les podías atacar, porque no eran grandes defensores, pero luego había que defenderles. Daban un pase más, eran muy listos, muy competitivos, con esa manita todos y estaban un peldaño por encima de nosotros en cuanto a calidad técnica”.

Alberto Herreros: “Quizás éramos el único equipo y además, eso me lo contó Zeljko Obradovic años después, al que le tenían miedo. Fuimos el único equipo que les ganamos dos veces a Partizán, el de ida y el de vuelta”.

Miguel Ángel Martín: “Eso es cierto. Cuando llegamos a la Final Four, yo recuerdo unas declaraciones de Zeljko Obradovic, que ni vernos, ¿eh? Que habían perdido los dos partidos con nosotros y ni vernos”.

                La fase final transcurrió con el único traspiés en casa ante los verdinegros de la Penya entrenados por Lolo Sainz (73-86). Y a domicilio, alguna victoria con cierto toque curioso.

Nacho Azofra: “Cuando jugamos en Salónica frente al Aris, estaban con el problema que Giannakis se puso de huelga, porque quería ganar lo mismo que Gallis”.

Pablo Martínez Arroyo: “Y entonces estaban cabreados una afición pro Gallis con la otra, pro Giannakis. Y se tiraban monedas unos a otros de un lado a otro del campo. Aquel partido fue increíble. Yo, que era muy mitómano, pensaba ‘estoy aquí’. De esas canchas que llevaba viendo desde niño”.

Alberto Herreros: “Yo me acuerdo que después de ese partido, decíamos ‘¡qué defensa le hemos hecho a Gallis!’ Miras luego la estadística y vemos que ha anotado 40 puntos. Y dices ‘no me lo puedo creer’. Las metía de todos los colores”.

               

Y llegó el partido clave. Con el Joventut badalonés destacado como primero de grupo, Milán pasaba por ser la plaza que había que asaltar, para casi asegurarse el segundo puesto del grupo, que adjudicaba tener el factor cancha de cara a los cuartos de final.

Alberto Herreros: “Fíjate cómo todo el mundo habla del Maccabi como el partido clave. El partido clave fue en Milán. Estaba Antonello Riva, el gorila Dawkins, Pittis, Davide Pessina y Johnny Rogers. Ganamos en casa por 6 y allí perdimos por 5 y así conseguimos el basket average para tener en el cruce el factor cancha a favor a la hora de enfrentarnos al Maccabi. Sin ventaja de campo, ni pisamos la Final Four”.

Orenga entrando a canasta, intimidado por Johnny Rogers. En Milán fue el partido clave.
Orenga entrando a canasta, intimidado por Johnny Rogers. En Milán fue el partido clave.

Pablo Martínez: “Lo que yo viví previo a la Final Four es que cada partido que teníamos que ganar, lo hacíamos. Por ejemplo, recuerdo el partido en Milán. Siempre estábamos en el partido, siempre teníamos opciones al final y ganamos muchos en los últimos minutos. Entonces la sensación que dábamos es que transmitíamos mucha seguridad. Claro, tú vas ganando y jugando mejor que el otro equipo en los momentos importantes y te lo crees. En Milán, salieron allí todos a morder. Que estaban Dawkins, Riva, Pittis… te daban de hostias. De hecho, lesionaron a Winslow en el hombro, Ricardo Pittis, creo recordar. La sensación era que iban a por ti, que eran mejores, pero que tú salías y podías hacerles el lío. Y estuvimos haciendo líos en los partidos clave a todo el mundo. En Milán, fue el típico partido que si no llegamos a estar con esa química y la sensación que teníamos que competir siempre, nos meten de 25”.

 

En tiempo muerto en los últimos minutos, John Pinone aclara al resto que no pierdan la cabeza con ganar. Que perder por menos de 6 puntos era la meta. En la última jugada del partido, con 70-63 en el marcador, una suspensión forzada de Orenga, no toca ni el aro. Sin embargo, Juan Aísa, bajo el aro, más avispado que nadie, recoge el balón y anota la canasta…muy probablemente fuera de tiempo.

Pablo Martínez: “Mike D’Antoni (entrenador milanés), desde el pitido final, fue llamando hijos de puta a los árbitros hasta que llegaron al vestuario. En esa época, se podía hacer. Jungebrand era el que pitaba y fue un robo manifiesto a favor del Milán durante todo el choque. Pero a Jungebrand se le fue la olla, pitó que valía la canasta de Aísa y ya no se pudo retractar. Creo que estaba harto de D’Antoni, que no le dejó en paz en todo el partido”.

Nacho Azofra: “D’Antoni era terrible. Milán tenía un equipo físicamente mucho más fuerte que el resto. Daban muchas hostias, pero hacían una zona 1-3-1 con Pittis arriba buenísima, que no veías mucho pase ahí. Y Juan Aísa les metió una canasta de estas a duras penas, porque los árbitros no estaban pitando nada. Y me acuerdo que estábamos muy contentos, nos retiramos a los vestuarios y D’Antoni les estaba diciendo unas cosas a los árbitros... Les dijo absolutamente de todo. Los árbitros mirando solamente para adelante. Fue la leche. Con eso, ganábamos el factor cancha en cuartos”.

Pablo Martínez: “Y de ahí nos vinimos diciendo, tíos, la hemos liado”.

VER “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (Capítulo 1)

VER “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (Capítulo 2)

VER "QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM" (Capítulo 4)