MOMENTOS ÉPICOS: “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (Capítulo 1)

MOMENTOS ÉPICOS: “QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM” (Capítulo 1)
“…que nos vamos a Estambul, chim-pum, a Estambul, chim-pum…”.

Antonio Rodríguez

“…que nos vamos a Estambul, chim-pum, a Estambul, chim-pum…”.

 

“Era una gamberrada. Nace como una gamberrada, un chiste. Era nuestro primer año en Liga Europea (actual Euroliga) y adaptamos lo de ‘Estudiantes campeón chim-pum’. Al principio era sólo eso. Con el tiempo, era una manera de recordarnos que todo era posible. Casi una chulería, un reto. Como cuando cantábamos ‘somos el primer equipo de Madrid’. Sabíamos que resultados en mano, eso era una tontería, pero nosotros éramos así”.

 

Guillermo Ortiz, autor del libro “Ganar es de horteras” y socio de Estudiantes

 

.Alberto Herreros: “Tiene cojones. ¡Cómo nos metimos hasta ahí!”

"Estudiantes, con una manera de trabajar, pensar y sentir".

Estudiantes, ese equipo de colegio. Del colegio Ramiro de Maeztu. Con una manera propia de trabajar, pensar y sentir. Sin saber si es mejor, peor o diferente. Simplemente, es su manera.

 

Nacho Azofra: “Yo simplemente jugaba. Entrenaba y jugaba. No era en ese aspecto muy consciente de mucho más. No me hacía grandes preguntas ni tampoco qué futuro me iba a deparar todo eso. Jugaba porque me molaba y entrenaba porque me molaba”

 

Sin grandes aspiraciones, sin sueños tan siquiera de títulos. Una Copa del Rey conquistada en 1963 (Copa del Generalísimo por aquel entonces) y un subcampeonato en una liga mítica para ellos, la 80/81, con un quinteto que se recita en el colegio del tirón: Gil-Del Corral-López Rodríguez-Slab Jones-Fernando Martín. Segundo puesto que tenía su valor añadido: quedar por encima del Real Madrid.

 

Sin embargo, hubo un día en que ese equipo, por su idiosincrasia o por accidente, por su estilo e ideas fijas o un cúmulo de casualidades, llegó a hacerse grande. Todo un poco.

 

Pedro Rodríguez: “Es que Estudiantes el año que yo entré, jugamos los playoffs de descenso. Y anteriormente, quitando el subcampeonato del 81, había más pena que gloria. Parecía un equipo de balonmano, porque difícilmente alguno llegaba a los dos metros. Y llegan a mantenerse de milagro”

"Es que, Estudiantes, el año que yo entré, jugamos los playoffs de descenso".

Miguel Ángel Martín: “Cuando llego al equipo de Vicente Gil y Rementería, lo cojo por un año, porque yo era economista. Al año siguiente, compagino ambas cosas y lo que veo es que Estudiantes tiene que renovarse, porque tenemos detrás un Azofra, un Herreros, un César Arranz empujando. Y en mi primer año (temporada 88/89), no se me olvidará, en Málaga contra el Mayoral Maristas, les ganamos allí y con eso, estábamos salvados. Y me junto con Pinone y Winslow aquella noche de copas a las dos de la madrugada. Esto no lo sabía nadie. Y les digo que quiero cambiarlo todo, que quiero que entren estos nuevos jugadores, pero que entren ya. Y les pregunto que si me ayudan. Me dijeron ‘estamos contigo, vamos adelante. Tú no te preocupes, vamos a llevar el vestuario como veteranos’ junto a Pedro Rodríguez. Pedro era responsable en la pista, pero un cachondo fuera de ella por aquel entonces y tenía la impresión que tampoco quería inmiscuirse en muchas cosas de este tipo. Y cuando hablo con él, le pregunto como el más veterano del equipo que si permite que el capitán sea John Pinone”

 

Pedro Rodríguez: “Y me dijeron ‘Pedro, tú eres el más veterano, tú eres el capitán’, porque yo llevaba nueve años, uno más que Pinone, ‘pero pensamos que es mejor Pinone’. Y yo dije que bueno, que vale. Y me alegré”

 

Miguel Ángel Martín: “Y claro, los jóvenes, todos con una calidad tremenda, se sienten arropados” 

"El descaro que tenía Nacho Azofra, ya apuntaba".

Pablo Martínez Arroyo: “En junior, me toca comerme un partido brutal, que era para clasificarnos en la fase A-1, porque se lesiona Azofra para tres o cuatro partidos. Y me llaman en fechas navideñas para jugar en Girona, cuando estaba concentrado con la Selección Española junior en Pepinster. Y me veo jugando como junior el partido clave de la temporada y solamente estaba de base Antúnez. Y ‘el cura’ (Miguel Ángel Martín) no me saca en todo el partido hasta a falta de 5 minutos para terminar, porque se cabrea con Antúnez, que pierde dos balones seguidos y empieza ‘¡me cago en…! ¡Pablo!’. Y cuando salgo sustituyéndole, Pedro Rodríguez se me acerca, que no se me olvidará nunca y me dice: ‘Pablo, si alguien te dice cualquier cosa, vienes a mí y me lo dices. Tú eres el jefe aquí y se hace lo que tú digas’. Esa fue la frase. A mí me dejó… Entonces, ganamos el partido y después en el hotel, celebrándolo, ‘el cura’ pide que me den un aplauso, porque debí jugar bien. Di o dos o tres pases, aquello se reorganizó un poco y ganamos. Con lo cual, yo creo que empezó Miguel Ángel Martín a pensar ‘éste está bien. Es un mierdecilla, pero no es tonto’ y entramos Alfonso Reyes, que fue el mejor jugador del Eurobasket junior el verano anterior y yo”

 

Al trío Nacho Azofra, Alberto Herreros y César Arranz, emergidos durante la temporada 88/89, se les une los mencionados Pablo Martínez Arroyo y Alfonso Reyes de forma definitiva, al inicio de la campaña 90/91. Al final de tal ejercicio, en el verano de 1991, sufren las bajas de Carlos Montes, que ficha por Caja San Fernando y José Miguel Antúnez, cuyos deseos eran los de fichar por quien llevaba un tiempo tentándole: el Real Madrid. Estudiantes no busca en el mercado, sino que mira en casa.

 

Miguel Ángel Martín: “Primero, la filosofía de Estudiantes era esa. Ante una baja, recurrir a la cantera. Y segundo que, el descaro que tenía Nacho Azofra, ya apuntaba. Es que le vacilaba en el vestuario hasta a John Pinone, que era el padre y el veterano. Ya le vacilaba. Y Antúnez se quería ir al Madrid. Y Estudiantes lo que sacó por su venta fueron… ¿90 millones?”

 

Nacho Azofra: “Era una dinámica muy buena, donde participaba casi todo el mundo del juego. Los americanos eran americanos, que venían de mucho tiempo en el club y eran muy buenos jugadores. Alberto Herreros ya contaba y era internacional, Orenga también… Quizás la apuesta más arriesgada era la de los bases, visto con distancia, pero salió muy bien. Yo jugaba más que Pablo, pero éramos importantes”

 

 Y si se tiene que fichar desde fuera, había que hilar muy fino. Porque como bien recalcaba la directiva de Estudiantes a Miguel Ángel Martín, ‘setenta mil dólares son setenta mil. No setenta mil uno’ (con ese dinero y no más se fichó a Danko Cvjeticanin un año más tarde). Y se echa la mirada a un chico de 20 años, canterano del Real Madrid, desencantado por las pocas oportunidades que le brindaban en el club blanco: Juan Aísa.

 

Miguel Ángel Martín: “Antúnez era un gran jugador, pero quería su protagonismo también. Acabábamos un partido y él decía ‘déjame ver la estadística’ y se quedaba tranquilo. En cambio, Nacho (Azofra) no. Nacho era capaz de decir ‘me voy con 0 puntos, pero aquí doy 14 asistencias y he jugado para todos’. Y eso el equipo lo agradecía. Y Aísa era igual. Yo a Aísa le llamo porque como le había seguido en el junior del Madrid, me interesaba. Le digo que había pensado que jugase con nosotros en Estudiantes. Y él me pregunta que si en el segundo equipo. Y le digo ‘no, no, en el otro’. Y dice el tío ‘¡no quiero bromas!’.  No, no, que es para el primer equipo, le tuve que repetir. Y además, lo que tenía Estudiantes en aquella época, era que como el presupuesta era el que era, no nos podíamos pasar, tenías que ingeniártelas como fuese. Y Aísa vino gratis. Y lo que le pagamos el primer año no lo recuerdo, pero era poco”

"Pero este chaval, Rickie Winslow... Ahora Rickie Winslow si jugara, no tendría precio".

Juan Antonio Orenga: “O sea, que por un lado salió Azofra, Herreros y César Arranz. Luego entra la hornada de Pablo Martínez, Alfonso Reyes y Ángel ‘Bambi’ Castilblanque, que luego se fue a Estados Unidos. Y claro, los demás éramos Pinone, Winslow, Pedro y yo. No éramos conscientes de lo difícil que eso se vuelva a repetir. Claro, unos que hacía poco que habían subido al primer equipo desde junior, que encima les admitieran jugar con el descaro y con errores… También a nosotros nos encantaba el baloncesto, nos encantaba jugar. Se entra en una dinámica en la que todos nos ayudamos para que el equipo fuese adelante y ganara. No se le tenía miedo a nada. Tú salías a jugar y no importa quién tuviéramos delante. Los roles estaban muy marcados. Yo era el de los rebotes y tenía un trabajo más defensivo, Alberto estaba empezando y había que facilitarle el que anotase, Nacho era el que daba los pases… Y luego Miguel Ángel tuvo la gran virtud de que toda esa gente se sintiera útil a lo largo del año. Había un momento en la temporada en que el equipo te necesitaba. Y entonces aparecían Juan Aísa, Pablo Martínez o Pedro Rodríguez”

 

Alberto Herreros: “Al final, salvo Pedro, Pinoso y Orenga, éramos unos críos. Había muy buena química. Es que sabías que ibas a entrenar y es que había siempre alguien con el que te descojonabas. Siempre pasaba algo, siempre te reías por algo. Si decías que estabas mal, tenías que dar una imagen que estabas de puta madre, porque estos cabrones iban a por ti. Pero era muy bonito, el ambiente era genial y nos lo pasamos de cine”

 

                Los americanos. Aquellos confidentes del encargo de Miguel Ángel Martín durante una noche malagueña de copas tres años antes.

 

Juan Antonio Orenga: “Yo tuve la suerte de jugar con Pinone. Porque si hubiese jugado con Sabonis, lo hubiera tenido más complicado, porque Sabonis es un 2.21 y poco puedo aprender. De Rickie poco puedo aprender, porque yo ni saltaba ni nada. Pero de John sí, porque era más o menos como yo. Los gestos que tenía en el tiro, cómo pivotaba, cómo metía el pie detrás, el primer paso, el gancho, el manotazo… Él tenía ganas de enseñar y yo me quedaba trabajando con él”

 

Pedro Rodríguez: “Me acuerdo perfectamente el primer día que llegó Pinone a jugar con nosotros. Fue la mañana de partido. Jugábamos en la Ciudad Deportiva del Real Madrid.  Y de repente, en los vestuarios, aparece un tío grande que no conocemos que empieza a cambiarse con nosotros. Se viste con nuestra indumentaria y pensamos, ‘bueno, será el nuevo americano’. No salió de titular, pero ya lo hizo muy bien. Y recuerdo que cuando acabó el partido, quería aplaudir a nuestros aficionados y me pregunta ‘¿los nuestros quiénes son, los azules o los otros?’. Un fenómeno”

 

Miguel Ángel Martín: “John Pinone se dosificaba en el campo. ¡Menudo listo que era el cabrón! Le decías ‘aprieta un poco’ y si hacía así con las palmas, pidiendo calma, sabíamos que tenía que descansar ‘el gordo’ durante el partido, pero sin cambiarle, claro”

 

Nacho Azofra: “Pinone estaba más limitado físicamente, pero él nunca tiraba un partido. Él siempre iba a ganar. Y eso lo aprendes. Y a partir de ahí, sales a golpear. Por eso es muy bueno tener a veteranos que tengan esos valores”

 

Miguel Ángel Martín: “Pinone se ponía después de los partidos de cerveza hasta arriba. Él iba durante la semana ‘in crescendo’. Esto, claro, si no había competición europea. Lunes poquito, martes un poquito de pesas y ya el jueves y el viernes, entrenaba como un hijo puta”

 

Alberto Herreros: “Lo que te puedo decir, que este equipo de Estudiantes jugaba muy bien a baloncesto. Y luego todo el mundo hablaba de John Pinone, porque Pinoso era un referente para todos. Pero este chaval, Rickie Winslow… Ahora Rickie Winslow si jugara, no tendría precio. No hay ningún jugador ahora en Europa como él. Cuando él estaba, es que era imparable. Era increíble. Recuerdo un partido contra el Joventut en semifinales, que metió nueve mates. Era de ciencia ficción. Rickie era una pasada. Una pasada”

 

Nacho Azofra: “Rickie Winslow yo creo que ha sido maltratado a veces aquí. Porque fue un tío que nos dio un salto de calidad importante. Era impresionante. Y en la Copa del Rey de Granada, el premio al jugador más valioso se lo dieron a Pinone y yo me alegré, porque fue un premio quizás por su trayectoria. Pero el mejor jugador fue Rickie Winslow. Era un tío que se ponía a meter puntos de dentro, de fuera… En un partido de las semifinales, Winslow metió ¡nueve mates! Era impresionante. Nueve mates son 18 puntos para abajo. ¡Es que ahora es impensable! Nueve mates en un partido es absolutamente impensable”

 

Juan Antonio Orenga: “Y me acuerdo cuando jugamos en Girona, donde Rickie remonta línea de fondo y se mete un mate. Y lo hace tan rápido que no sabíamos si lo había hecho, si el balón había entrado o no. Y entonces, nos quedamos todos parados. Menos él, que se baja a defender. Pero todos, ¿eh? Los que atacaban, los que defendían y los árbitros. Y claro, como él baja a defender, nos bajamos todos pensando que había sido canasta”

 

Nacho Azofra: “Lo que pasa es que Rickie Winslow cuando llega, ya hay un americano aquí que sabe jugar al mus y sabe de qué va el club y es todo mucho más fácil. Pero es que Rickie era un tío muy fácil. Rickie era un juerguista, le gustaba salir, era un superdotado físicamente y le gustaba mucho entrenar. Mucho. Mucho. Era muy competitivo. Y le gustaba correr como a mí. Se juntó el hambre con las ganas de comer. Me hacía la vida muy fácil. Y a mí me encantaba”.

 

Alberto Herreros: “Rickie era un tío que cuando venía su mujer, jugaba de pena. Y cuando se iba su mujer y había algo de fiesta, 30 puntos todos los días. Era acojonante. Y la mujer era un encanto, ¿eh?”

 

Pedro Rodríguez: “Y recuerdo perfectamente que en una cena, después del vino y demás, con Rickie en su primera temporada (fue el tercer americano que llegó en la 88/89 para sustituir a David Russell, que sufrió lesiones intermitentes), aún con contrato temporal, él dijo ‘si yo soy mejor que David Russell’. Y parece que la directiva un poco se dio cuenta ahí de que ‘pues va a ser verdad. Pues va a ser éste el definitivo y ya está’ y acabó siendo fichado hasta final de temporada. Y ya se quedó”

 

Miguel Ángel Martín: “Rickie era un hombre que pedías un tiempo muerto y era capaz de decirte ‘mira, yo hoy no tiro, no estoy bien hoy. Me voy a dedicar a defender. ¿Qué es lo que quieres que haga? Que asuma Alberto y algún otro, que yo hoy no me encuentro acertado’. ¿Tú conoces un americano que te haga eso? Ese era Rickie. Y el día que se sentía bien y decía que las metía, había que dejarle, porque metía 25 puntos con la gorra. Y era un tío magnífico. Un día le dice Nacho Azofra a él, durante un entrenamiento ‘¿y si intentamos esto?’ Y esto era que en vez de correr por la derecha de Azofra hasta el final, llegando a la zona, fintase cambiando de dirección y se fuese detrás de Nacho. Claro, Nacho en la entrada soltaba el balón ahí arriba y mate del otro. Porque el que defendía a Rickie, viendo aquello, automáticamente iba a ayudar al que defendía a Azofra. Los rivales pensarían ¿dónde irá este loco?”

 

TEMPORADA 91/92. SEMIFINAL 4º PARTIDO

Estudiantes Caja Postal 89 –78 Montigalá Joventut  (08.05.92)

QUE NOS VAMOS A ESTAMBUL, CHIM-PUM" (Capítulo 2)