MOMENTOS ÉPICOS: LA MALDICIÓN BILBAÍNA DEL REAL MADRID (I).

MOMENTOS ÉPICOS: LA MALDICIÓN BILBAÍNA DEL REAL MADRID (I).
Temporada 86/87: Cajabilbao 76-92 Real Madrid (13.09.86)

Antonio Rodríguez

Temporada 86/87: Cajabilbao 76-92 Real Madrid (13.09.86)

Y a la ciudad bilbaína, tan huérfana de baloncesto de élite desde tantos años atrás (con la desaparición del Águilas, concretamente), llegó un americano de nombre peculiar, Joe Kopicki, justo en el comienzo de la segunda fase de la liga, aquella 1ª B de 16 equipos con un nivel extraordinario. Y el speaker de La Casilla lo presentó como “David el gnomo” (¿?). Atrás quedaban las actuaciones del sustituido Leonard Allen (“sí, jugó con mi hermano en high school. Pero no me acuerdo apenas de él”) y del repuesto inicialmente pensado, Anthony Teachey, que llegó, vio…y se largó. Y que tras lo que demostró en Málaga año y medio después, los bilbaínos acertaron de pleno con Joe. 

Joe Kopicki, la estrella del Cajabilbao.
Joe Kopicki, la estrella del Cajabilbao.

Kopicki venía de la Benetton Treviso, donde no quisieron renovar a este ex profesional NBA como temporero. Estatura de ala-pívot (2.05), de fondón (110 kilos), impresionado en Europa mucho más por Arvydas Sabonis que por Drazen Petrovic, era la inteligencia personificada en pista y tan sólo le importaba ganar. “Juego a mi manera. A mí no me importa ser un jugador espectacular. Lo importante es que ganemos los partidos entre todos”. Claro que el espejo en el que siempre se miró, era Larry Bird. Atrás quedaban los vuelos de Leonard Allen, tan espectacular como inexperto e inconsistente. La lectura, a partir de ahora, era otra: la del ascenso a la Liga Endesa. Y lo consiguieron, sobre todo con su ayuda: 26 puntos, 11 rebotes y 3 asistencias fueron sus promedios. Precisamente fue en una fiesta de celebración del club, cuando se enteró que estaba renovado. La directiva del Cajabilbao como su agente lo habían llevado en secreto para darle la sorpresa de continuar en una ciudad que él adoraba. Joe Kopicki sería el soporte para el futuro proyecto ACB.

Lolo Sáinz, por primera vez en La Casilla en un partido liguero.
Lolo Sáinz, por primera vez en La Casilla en un partido liguero.

José Antonio Figueroa, el capitán a bordo

“Mira, lo primero que me di cuenta al llegar a Bilbao, fue que la ciudad necesitaba un equipo con el que identificarse. Siempre es muy importante tener un equipo en la élite del que sea seguidor la mayoría de los aficionados. Un equipo arriba tira mucho”. Tras su periplo en el OAR Ferrol y Breogán, José Antonio Figueroa estaba feliz por haber firmado por 5 años con la entidad vasca. “Se puede trabajar con vistas al futuro”. Logró a finales de los 70 alzar al OAR Ferrol desde las catacumbas deportivas hasta ascenderles a la máxima categoría de nuestro baloncesto, en cuatro años tan sólo. En 1984 y bajo su mandato en el banquillo también, con el recién ascendido Breogán lucense, supo conseguir una de las ocho primeras plazas ligueras para asentar también este proyecto gallego durante varios años en ACB. Ahora el turno era para Cajabilbao. “¿Qué quién fue más importante para el ascenso, si Kopicki o yo? Lo que te puedo decir es que Joe es el jugador más inteligente que conozco. En la liga habrá americanos más espectaculares, incluso más efectivos. Pero ninguno más inteligente que Joe”.

Para la dirección en pista, se ficharon dos bases madrileños: a Toñín Llorente se le repescó desde el Caja de Ronda en 1ª B, mientras que con “Chinche” Lafuente, su desencanto en Estudiantes por su oscuro futuro en el club colegial, viendo la clara titularidad de Vicente Gil y la progresión del joven José Miguel Antúnez, le daban pocas probabilidades de minutos, por lo que aceptó el reto del recién ascendido. Al único jugador vasco, J.J. Davalillo (que el Jon Xabier entonces se quedaba reducido en el “J.J.”) le acompañaban veteranos como Chus Llano, Martín de Francisco, Carlos Herreras y la pujante sangre joven de José Manuel Cabezudo, más los proyectos de Javier Gorroño y Román Carbajo. La otra plaza de americano se tuvo clara desde el mes de Julio: Darrell Lockhart, un pívot de 2.07, excompañero en la universidad de Auburn de Charles Barkley y Chuck Person, procedente de Italia, era de los que a primera vista pensábamos “está pasado de peso”. Y francamente, algunos le dábamos un futuro incierto en la Liga Endesa. Menudo ojo.

Fernando Romay lanza ante la oposición de Lockhart y la mirada de Kopicki.
Fernando Romay lanza ante la oposición de Lockhart y la mirada de Kopicki.

Debutar ante el Real Madrid

Al Real Madrid se le acumulaban los problemas aquel verano. No estaba para muchos trotes quien había sido campeón de liga en las tres últimas ocasiones. La consabida marcha de Fernando Martín a la NBA se asumía desde un par de meses atrás. Lo que no se esperaba en la ‘Casa blanca’ era la marcha también de su hermano Antonio, directo a la universidad de Pepperdine, anunciado un par de semanas antes del inicio liguero, lo que dejaba a la plantilla absolutamente desguarnecida de hombres interiores, con Fernando Romay y su nuevo americano Brad Branson como principales y casi únicos puntales, pues Rafa Rullán con 37 años ya, era claramente un jugador que ejercía su juego desde la posición de alero y siendo de refresco. El golpe de efecto a la hora de un refuerzo debía ser grande, no ya en fichar una estrella para hacer olvidar a Fernando, sino que fuese más interior que su predecesor Linton Townes. Y vino Larry Spriggs con su deslumbrante anillo de la NBA ganado con Los Angeles Lakers en 1985.

Ambas plantillas estaban compuestas por los siguientes jugadores:

El equipo blanco, con un Juan Antonio Corbalán renqueante, la baja de Rafa Rullán y sin contar con Larry Spriggs, se presentó en Bilbao diezmado. Lo del americano parecía hasta normal, después de traqueteo que tuvo desde que llegó a España. Por problemas con su visado, retrasó su llegada una semana a la capital de España. Allí se presentó un 5 de septiembre por la mañana, tras 14 horas de vuelo. A renglón seguido, visita a la Ciudad Deportiva donde se ejercitó algo y nuevamente otro vuelo directo a Cádiz, para jugar ese mismo día en el torneo de Puerto Real. Se personó en el hotel a las 5 de la tarde. Jugaban a las 7. Tres partidos, finalizando el domingo y el martes, estaba jugando un choque amistoso frente al Bancobao Villalba de 1ª B, donde a los tres minutos un pinchazo en el muslo de su pierna izquierda, le obligó a salir de la pista y causar baja en el inicio liguero ante Cajabilbao

J.J. Davalillo luchando en el suelo por un balón junto a Branson e Iturriaga.
J.J. Davalillo luchando en el suelo por un balón junto a Branson e Iturriaga.

Llorente, Davalillo, Llano, Lockhart y Kopicki fue el primer quinteto en la historia del Cajabilbao en ACB. Corbalán, Biriukov, López Iturriaga, Branson y Romay fue el que el Real Madrid alineó por primera vez en su historia en competición liguera en La Casilla. Y al público (5.500 espectadores que abarrotaban el recinto bilbaíno, ampliado con gradas laterales) disfrutó en las primeras acciones de los suyos, porque mantuvieron la delantera en el marcador (17-13 en el minuto 5). Toda la primera mitad resultó igualada, para llegar al descanso con empate a 41.

Fue José Biriukov el verdadero protagonista de un parcial de 2-11 para los blancos y lograr distanciarse en el electrónico (50-65 en el minuto 30) suficiente para navegar con tranquilidad hasta el final del choque. Los esfuerzos de Lockhart (20 puntos) y Kopicki (32) no sirvieron ante los 34 de Biriukov, los 23 de Branson y en definitiva, más soltura y tablas en el equipo dirigido por Lolo Sáinz

Brad Branson, un buen refuerzo para el Real Madrid.
Brad Branson, un buen refuerzo para el Real Madrid.

El resultado final, 76-92, se tomó como algo normal entre un recién ascendido y un mermado, pero en el fondo vigente campeón de liga, Real Madrid. La travesía vasca acababa de iniciarse. El vicepresidente del club, durante el júbilo que produjo el ascenso a ACB meses antes, soltó un “el año que viene se hablará del Barcelona, del Real Madrid y del Cajabilbao”. “Fue producto de la alegría, un comentario más de un aficionado exultante que de un vicepresidente” aclaró José Antonio Figueroa. Lo que nadie podía imaginar en ese momento, es que los meses posteriores dieron que hablar del Barça, por supuesto, como dominador nacional absoluto, pero también del Real Madrid y del Cajabilbao en una relación tan estrecha como sorprendente.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO

Tapones: 5 (4 Fernando Romay, 1 Brad Branson).

CAPÍTULO 2