MOMENTOS ÉPICOS: “MACHADA EN EL SANT JORDI”

MOMENTOS ÉPICOS: “MACHADA EN EL SANT JORDI”
Liga Endesa 92/93 J.14: F.C. Barcelona 79-80 OAR Ferrol (29.11.92)

Antonio Rodríguez

“Cuando llegué a España, no entendía esa mentalidad en mi entorno de no poder ganar al Barça o al Madrid. Yo debuté en con el OAR Ferrol ante el F.C. Barcelona en 1985, y a la semana siguiente, jugamos contra el Real Madrid. Y me querían hacer ver que tales rivales eran imbatibles. No concebía que saliéramos a jugar sin pensar en ganar. Siempre he creído y pensado que cuando vas a jugar un partido, tienes que salir a ganar. El presupuesto no te hace ganar. Te hace ganar el corazón, el entrenador y cómo utilice el talento de sus jugadores, la mentalidad y la actitud”.

                Anicet Lavodrama fue jugador del OAR Ferrol desde 1985 hasta 1994.

La sonrisa de Lavodrama, la sonrisa de la victoria del OAR.
La sonrisa de Lavodrama, la sonrisa de la victoria del OAR.

Estábamos en estado de “shock” en este baloncestista país, tras los Juegos Olímpicos de Barcelona’92. Todo fueron éxitos. Todos, menos nuestro deporte. El “angolazo”, la marcha de Antonio Díaz Miguel a consecuencia de ello, la polémica huelga de jugadores que enturbió el panorama…y de repente, tras el sueño olímpico, ese que llevábamos palpando y esperando durante años, pareció que este país, de repente, era menos baloncestista. Y dimos motivos a los aficionados, a los sponsors, a la sociedad en general. Créanlo:

- Repetimos: 9º puesto en los Juegos Olímpicos en nuestra casa.

- La huelga de jugadores seleccionados en mitad de la preparación de los Juegos, llegó como consecuencia de las reivindicaciones a la negativa por parte de la Asociación de Jugadores de introducir el tercer extranjero en nuestra competición. Nuestros internacionales, como sus representantes, llegaron a verse desamparados más tarde por el resto de jugadores, cuando muchos hicieron cada vez menos fuerza en tal disputa. Su imagen, a ojos de todos, quedó muy dañada.

- TVE, en un absurdo convencimiento que se emitía demasiado baloncesto en su canal -la 2-, pagó una generosa cantidad más por hacerse con sus derechos exclusivos, quitando la oportunidad de emisión a las cadenas autonómicas (todas asentadas, tras 3 temporadas de emisión por toda la geografía), alargando esta medida durante 7 años en total, reduciendo las retransmisiones de la Liga Endesa a un solitario y exclusivo partido semanal. Añadan que el programa semanal “Zona ACB”, también pereció. Y los resúmenes de la jornada, pues debíamos ser visionarios para adivinar en qué franja horaria los emitían. El peor escenario televisivo en mucho tiempo.

- En consecuencia, Valencia Basket se quedó sin su sponsor “Pamesa”, Basket Zaragoza sin su “CAI”, Joventut sin “Montigalá”, OAR sin “Pescanova” y Huesca o Valladolid, sin su “Magia” o su “Fórum Filatélico” (aunque estos dos últimos, consiguieron uno más modesto, “Argal” y “Grupo Libro”). Al menos, Granollers sí que encontró un patrocinio que no tenía, para subsistir esta temporada 92/93. Parco premio, eso sí.

Les aseguro que si existiesen las redes sociales actuales durante ese verano de 1992 y el otoño posterior, las polémicas que se dan hoy día, son un chiste comparado con la atmósfera convulsa de entonces. Porque como podrán ver, todo esto es solamente un inicio. 

Mike Jones, el mejor jugador azulgrana, marcado por Wilson.
Mike Jones, el mejor jugador azulgrana, marcado por Wilson.

Barça y OAR en busca de refuerzos

                               El verano del 92 abría las puertas a la adquisición de un tercer extranjero en los clubes. Y los ferrolanos, mucho más modestos que la mayor parte de sus rivales, para acompañar a su pareja Anicet Lavodrama-Trevor Wilson, probaron a Dexter Cambridge, un alero de 2.03 de estatura, procedente de la universidad de Texas. Fuerte y atlético, pero ni muchos puntos ni tiro exterior, con lo que se le descartó a las pocas fechas de su llegada. En los días previos al inicio liguero, buscando un recambio a Manolito Aller en el alero, varios sabios del baloncesto universitario en nuestro país recomendaron la contratación de un alero tirador de raza blanca desde la universidad de Kentucky, John Pelphrey. No llegaba a la calidad de los otros dos foráneos, pero parecía cumplidor. “John tenía las manos muy grandes. Hacía buen agarre al balón. Era un buen tipo, un carácter afable” nos aclara Anicet Lavodrama. “Típica persona del midwest de Estados Unidos: tranquilo, buena gente y hacía por acoplarse en nuestro grupo. Tirador posicional muy, muy bueno. Un jugador de bote corto orientando a la posterior suspensión. Si le comparamos con un jugador actual, me recuerda a Ryan Toolson, pero más alto. Era tan grande como Trevor o yo. Pero no era muy físico”. Esa otra alternativa a Aller la tenían asegurada. “Mientras Aller era un jugador más pequeño, muy veloz y perfecto para contragolpes, John era más conveniente para ataques estáticos”.

                               Los azulgranas tuvieron más quebraderos de cabeza. Mucho más dinero, sí. Pretensiones muchas más altas, también. Pero no les ayudó para lo que buscaban en mercado. Aíto García Reneses, que volvía al banquillo tras dos años como director deportivo, pretendía definitivamente una estrella para el club. El importante “talegazo” que se dieron en la campaña anterior, cayendo en cuartos de final ante el Real Madrid, demandaba un golpe de efecto. Y pusieron sus ojos en el afamado alero de los Nets, Chris Morris, jugador al que ofrecieron una cantidad cercana al millón de dólares. Tras varias semanas de negociaciones, éstas se rompieron a causa de la duración del contrato: Morris quería dos años y el club blaugrana en cambio, daba sólo uno. También se tanteó al recién elegido en el 6º puesto de la 1ª ronda del draft, Tom Gugliotta. Su agente lo estaba ofertando por Europa (Italia y España) al no ponerse de acuerdo en las cantidades a percibir con los Bullets, la franquicia que le seleccionó (todavía se podía negociar con los novatos. Tras los dineros que pidió Glen Robinson a los Bucks dos años más tarde, la NBA decidió acabar con todo aquello, imponiendo unas cantidades fijas según posición). La opción de “Googs”, también se rechazó. Así que firmaron por dos meses como temporal alternativa, con opción a extensión por el resto de competición, a Mike Jones, el talentoso alero de 2.03 que previamente había jugado en Salónica, tanto en PAOK como en Aris, y en el Pau Orthez francés. Con cifras mucho más módicas, viendo su notable rendimiento, en diciembre se le extendió contrato hasta junio (por el que cobró 300.000 por todo el curso). 

Mate de Anicet Lavodrama ante la lejana mirada de Epi.
Mate de Anicet Lavodrama ante la lejana mirada de Epi.

Ambos refuerzos americanos no importaban que fuesen de un nivel inferior, puesto que se vislumbraba en el horizonte una de las novedades con menos sentido que jamás se pudieron concretar en la historia de nuestro baloncesto: el 3x2.

 

A vueltas con el dichoso 3x2…que acabó en nada

                                Tras la huelga de jugadores de la Selección Española, a dos semanas del inicio de los Juegos Olímpicos, representando a la Asociación de Jugadores, se llegó a la conclusión que vale, se aceptaban tres jugadores foráneos, pero solamente podían estar dos en pista. Medida para intentar minimizar el posible perjuicio al jugador español. La sola idea que el 60% de los jugadores en pista los más minutos, no fuesen españoles, era turbador para muchos. Por ello, la mentalidad de muchos clubs ACB a la hora de contratar ese verano era “yo me aseguro mis dos americanos y con lo que me sobre, ficho un tercero”. Total, para andar con tales restricciones… Mientras el jugador español veía un considerable perjuicio, el club nivel medio veía con pavor la inflación del nacido aquí. El ejemplo más claro lo tuvo el Breogán: renovar a Manel Sánchez costaba el doble aproximadamente que la contratación de Velimir Perasovic. Los contratos sumados que un equipo como León firmó a jugadores vitales para ellos, caso de Silvano Bustos y Xavi Crespo, daban el presupuesto completo del club no mucho tiempo después.

                               La afilada pluma del periodista Luis Gómez, hablaba a las claras de este sin sentido:

“Los entrenadores no pueden alinear a su mejor equipo. Es como si a un médico le dicen que diagnostique sin utilizar radiografías. (…) El público sufrirá una creciente desorientación y de ahí al cabreo, media un escalón. No lo duden. (…) Introduce una competencia indeseable entre los tres extranjeros. Dejarán de ser compañeros, de hacer grupo con el resto y entre ellos, buscarán su propio lucimiento”.

                               Total, que finalmente llegó la coherencia y quienes no estaban de acuerdo, cedieron a la libertad en poder utilizar cualquier jugador de la plantilla, tres extranjeros incluido.

 

El buen arranque del OAR…que se tornó en deriva

                                Para llegar al partido que nos ocupa, OAR Ferrol tuvo un excelente inicio, enlazando tres victorias consecutivas tras debut con derrota en Manresa. Vencieron en Lliria (78-86), apalizaron en su tercer encuentro consecutivo a domicilio al recién ascendido Festina Andorra (56-68) y en casa -¡al fin!- batieron al Breogán (80-74). Todo funcionaba en el club oarista. Incluso su americano Pelphrey veía el aro como una piscina (58% en triples en las 4 primeras jornadas). Sin embargo, su 2/17 en triples de los choques posteriores, parecieron un termómetro en el plantel, que comenzaron a perder de manera consecutiva en Granollers (94-74), salir apalizados de la propia Malata ante Juver Murcia (63-86) y también ante el Argal Huesca (73-93). Y en Orense, ser sufridos testigos de la primera victoria del rival en la 8ª jornada (80-78). A una posterior victoria ante el Cáceres, le continuaron otras tres derrotas, eso sí, en Sevilla, ante el Real Madrid y en Vitoria, consideradas dentro de un guion previsto. 

Trevor Wilson fue el mejor jugador del partido, con 29 puntos.
Trevor Wilson fue el mejor jugador del partido, con 29 puntos.

“La ley del silencio”

                               Decíamos que las polémicas de hoy día no tienen color si lo comparamos a lo acaecido en el inicio de aquella temporada y a justificarlo vamos. Les propongo un ejercicio: vayan a la página oficial acb.com (pinche aquí) y observen quién era el entrenador del F.C. Barcelona en la jornada 1. Aíto, ¿verdad? Bien, vayan ahora a la victoria en Manresa de la jornada 4. ¡Sorpresa! Miren a partir de ese momento quién es el entrenador hasta el final de la temporada. Más sorpresa aún. Y todos los que recordaréis ese curso diréis “pero… ¡si era Aíto aquel año!”. Pues tal confusión pertenece a la llamada “ley del silencio” impuesta por el entrenador madrileño.

                               Don Alejandro García Reneses no se presentó a las ruedas de prensa, siendo una medida sorprendente en el debut liguero ante el Breogán, motivo de cabreo en la visita a Ourense y de explosión por parte de los medios en el Sant Jordi, tras la victoria ante el Argal Huesca en la jornada 3. No tenía intención de hacer declaraciones. La propia liga ACB imponía una multa de 500.000 pesetas (3.000 euros actuales) a cada conferencia de prensa que no acudiese el entrenador. Sabiéndoselas todas y viendo en los estatutos que efectivamente, la obligatoriedad de presentarse pertenecía al técnico de cada equipo, en común acuerdo con Salvador Alemany -director de la sección en el club culé-, se tomó la decisión que el entrenador sobre el papel fuese Joaquim Costa, el asistente de Aíto, para que fuese quien se presentase a lidiar en ruedas de prensa con los periodistas. Como alguno decía, tiene guasa que el bueno de Quim Costa tuviese que explicar las decisiones de su “jefe”, cuando durante los Juegos, Aíto sí quiso de los medios, participando en uno radiofónico como comentarista de tal evento. A todo esto, como el F.C. Barcelona iba ganando a pesar de lesiones y las bajas -porque no se quiso contar más con Solozábal ni Trumbo-, se iba minimizando. Empezaron 6-0 y sufrieron dos derrotas seguidas, ante Festina Andorra (86-80) y Unicaja en casa (91-93), que no levantaron ninguna ampolla, pues se tenía lesionados a los dos mayores puntales del plantel, Andrés Jiménez y Audie Norris. Sí volvieron a hilar otras 5 victorias consecutivas, entre ellas en Madrid ante Estudiantes (74-87) y al vigente campeón, Joventut de Badalona (101-87). Plácida marcha.

A falta de John Pelphrey, esta fue la plantilla del OAR 92/93.
A falta de John Pelphrey, esta fue la plantilla del OAR 92/93.

La machada

                                Galilea, Epi, Jones, Norris y Savic fue el quinteto por los azulgranas. Aldrey, Aller, Wilson, González y Lavodrama, el oarista, para esta matinal de domingo, ante una pobre entrada de 2.400 espectadores en el Palau Sant Jordi. Y los primeros parciales (6-12) ya indicaban que el F.C. Barcelona no tenía la mentalización que debiera, mientras que los ferrolanos salían a morder. “La victoria en Badalona un año antes, nos hizo pensar que podíamos ganar a cualquiera, sorprender a muchos grandes” recuerda Anicet Lavodrama. “Yo, ante Audie Norris, siempre salía muy motivado, porque él era un gran jugador. Pero es que en el ambiente que teníamos, Manolo Aller iba a por todas y Trevor Wilson iba a por todas también. Y esa sensación arrastraba a todos nuestros jugadores”.

                               Lo que un tiempo muerto de Aíto no había solucionado, comenzó a probar con cambios cuando el marcador indicaba un 8-19, que no gustaba nada a la concurrencia. Roger Esteller y Andrés Jiménez hacen su aparición en pista, sin mejores resultados. Los azulgranas eran un rosario de pérdidas de balón (15 nada menos que en la 1ª parte, para un total de 23), mientras que Norris se encontraba incómodo ante Lavodrama  y el semi desconocido Javier González se convertía en un coloso de los rebotes (18 puntos y 8 rebotes). Añadan por los hombres que entrenaba José Antonio Figueroa, que con rebote, podían correr y lanzar continuados contragolpes. Minuto 14: 14-28.

                               “Nosotros teníamos un juego con mucha más movilidad que el Barcelona. No éramos tan grandes como ellos, pero éramos rápidos. Para un hombre como Epi o Jones, marcar a Manolito Aller era un verdadero problema, pues era muy rápido. Y Trevor Wilson, aunque jugaba durante muchos minutos en la posición de cuatro, en ataque era un tres y esa movilidad que mostraba, para los interiores rivales era realmente problemático, porque no sabían cómo pararle” añade Lavodrama de sus compañeros. Trevor Wilson era un jugador que se abría, lanzaba suspensiones muy fiables y penetraba a canasta con una gran facilidad, apoyado en su potencia de salto. Así fue sumando puntos, nada menos que 29 (en 11/21 en tiros de campo), marcando el ritmo ofensivo para los suyos. Al descanso se llegó con 26-39 para el OAR Ferrol.

                               Con rentas visitantes de hasta 16 puntos en la reanudación, la intensidad local fue mayor y con Jiménez como ala-pívot y dos aleros como Esteller y Paraíso, se ganó en agresividad y los azulgranas empezaron a recortar diferencias. Aún sin acierto desde la línea de 6.25 (4/11), buscaron más las cercanías del aro, se cambió a una defensa zonal bastante más presionante y con dos triples consecutivos de José Luis Galilea, llegaron a un 58-63 que ofrecía más optimismo en los jugadores de Aíto, que parecieron dar la sensación que nunca podían perder aquel partido. Y lo corroboraron cuando en los minutos de mayor dominio del rebote, lograron ponerse por delante 67-66.

                               Nunca llegó la histeria en los ferrolanos. Es cierto que Trevor Wilson anotó algunos tiros libres importantísimos, pero también anotó las canastas más importantes en los instantes finales. Un triple errado por José Antonio Paraíso a falta de 35 segundos (con 79-78) en el marcador, dio la decisiva posesión para el OAR, que con una suspensión de su martillo pilón aquella mañana, Wilson, certificaron una de las victorias más sorprendentes de los ferrolanos y la única en su historia ante los azulgranas, dejando el resultado en el definitivo 79-80.

                               “Nos conocíamos muy bien. Y por eso, nuestros sistemas, sobre unas bases, claro, eran mucho por instinto. Yo era muy buen pasador, me enorgullezco de ello, y podía pasar desde el poste para que un día Aller pudiera meter 40 puntos, como otro día podía hacerlo Valentín Ruano. El Barcelona tenía jugadores muy grandes, como Jones, Norris o Savic. Y con nuestra movilidad lo pasaban mal, por lo que te digo: jugábamos por instinto. Pero sobre todo, aquel día les ganamos por mentalidad”.

(Nuestro agradecimiento público a Anicet Lavodrama, por compartir recuerdos y experiencias sobre este “Momento épico”).