MOMENTOS ÉPICOS: EL GANADOR DEBUT DE AUDIE NORRIS

MOMENTOS ÉPICOS: EL GANADOR DEBUT DE AUDIE NORRIS
Temporada 87/88 J.08: F.C. Barcelona 74-72 Fórum Filatélico (10.11.87)

Antonio Rodríguez

Temporada 87/88 J.08: F.C. Barcelona 74-72 Fórum Filatélico (10.11.87)

Fue la pieza más codiciada del período estival, de quien más se habló durante aquel largo y cálido verano. Piensen que el Eurobasket finalizó el 14 de junio y hasta los últimos días de septiembre, no se inició la Liga Endesa. Muchos días sin baloncesto y columnas que llenar entre el burbujeante mercado. El Joventut, flamante finalista, estrenaba un patrocinador más lácteo y saludable (Ram) que el etílico Ron Negrita y de paso cambió de cromo con un americano: Joe Meriweather era más grande y parecía más “ogro” que el sustituido Schultz. No era para tanto, la verdad. El Real Madrid tenía mejor cara respecto al discreto ejercicio anterior. Antonio Martín debía volver obligado al club blanco, tras su año de estancia en la universidad de Pepperdine. Mario Pesquera recomendó a su amigo Lolo Sainz que para lo que él buscaba, su americano Wendell Alexis les venía de perlas. El junior Quique Ruiz Paz ya no era el sustituto de Corbalán, sino que el club hizo un esfuerzo económico y lograron que tuviera en la rotación a José Luis Llorente. Y si aquello era una gran alternativa a desbancar al todopoderoso Barça de Aíto, días antes del inicio de la competición liguera, estalló la gran sorpresa que les colocaba automáticamente como favoritos: Fernando Martín regresaba a las filas blancas

Audie Norris fue decisivo en su debut ante el Fórum.
Audie Norris fue decisivo en su debut ante el Fórum.

Por su parte, los azulgranas, cambiaron el esquema de plantilla. No sabemos cuál era por aquel entonces la idea de Aíto García Reneses respecto a Andrés Jiménez, que estaba a punto de empezar su segunda temporada con el club, si tenía la visión en él del “3” alto. Lo que sí tuvimos oportunidad de comprobar es que los dos americanos, Wallace Bryant, un pívot, y Kenny Simpson, un escolta, serían suplidos por dos hombres netamente interiores, Eugene McDowell y Audie Norris, con lo que con Jiménez volverían a alternar con su posición de ala-pívot saliendo desde el banquillo, o jugando los tres a la vez, a imagen y semejanza del triple poste que usó tres años antes en el Joventut (junto a Schultz y Kazanowski). El camino a la evolución que quería su entrenador, seguía en proceso.

Audie Norris, ese nombre con el que nos íbamos familiarizando a sus ecos en el mercado, el mismo que no concretó el verano anterior su contratación con el Real Madrid, parecía ser del antojo de Aíto. Porque casi debiéramos hablar de antojo, pues no solamente era la primera vez que el entrenador aceptaba un contrato a un americano por más de un año durante su periplo en esta casa, o que fuese el más caro de la historia del club (180.000$ por temporada, más 100.000 de indemnización a su club de origen, la Benetton Treviso), sino que argumentos en contra traía el pívot americano, precedido de los problemas físicos con los que llegaba. La maldita coletilla que acompañó permanentemente a su nombre, la de “rodillas de cristal”, se puso de moda en todos los medios que trataban con baloncesto (y miren que había, ¿eh?).

Los destellos de Norris en la Lliga Catalana, causaron asombro.
Los destellos de Norris en la Lliga Catalana, causaron asombro.

No eran falsos testimonios, ni mucho menos. Audie Norris tenía las rodillas muy delicadas y eso se sabía. Y se comprobó. Un entrenador ACB me contó que en el mes de julio, en aquel simulacro de liga de verano que organizaban los jugadores en Estados Unidos, ya que no se pudieron organizar por la NBA (puesto que, aunque muchos no lo recuerden, en el verano del 87 hubo lockout en la NBA, solucionándose por suerte antes del inicio de la competición), vio cómo Norris, participante en uno de los equipos, tenía extremados cuidados de sus rodillas cuando descansaba en el banquillo. Extremados. Como de nuestro anónimo entrenador, Norris sabía que era español, le miró fijamente desde la distancia y le hizo un gesto dulce pero confesional, rogando silencio, por favor, que esos cuidados en las rodillas no llegasen a nuestro país, que estaba en trámites con los culés. Antojo de Aíto, sí, porque barajando varios nombres (se habló que Ricky Brown o que el padre de Kobe, Joe Bryant, estaban en la agenda de los que suscitaban interés), sus actuaciones en la Benetton Treviso hicieron que se decantaran por el “atomic dog” de Jacksonville. “Somos los Lakers europeos” decía a su llegada a la Ciudad Condal, exultante. Doscientos cinco centímetros de estatura, que a su llegada a las instalaciones del club, le pidieron posar con una bufanda azulgrana extendida, apreciando la longitud de sus brazos: doscientos diecisiete centímetros de envergadura. Tanto lucían, que su exceso de peso parecía entrar en un segundo plano.

Con el transcurso de los días, ese exceso de peso sí fue un quebradero de cabeza, por las consecuencias que trajo a posteriori. La pretemporada se realizaba en el verdor y las cuestas pirenaicas de la población gerundense de Alp, donde Audie tuvo que correr como todos sus compañeros, más si cabe, para empezar a bajar peso. Intuía que sus rodillas no iban a aguantar, no disimulando la molestia por ello. Y así sucedió. El F.C. Barcelona jugó la Lliga Catalana en los primeros días de septiembre, tres partidos y en la 1ª mitad de la final ante el Ram Joventut, dolorido de ambas rodillas, tuvo que ser sustituido cuando llevaba 9 minutos en pista, sin poder volver a reaparecer. Su estampa, apoyado en el banquillo, de rodillas en el suelo, con gestos en su rostro de notable dolor, alarmó a la parroquia. Tal pose pareció que su estado se había agravado más de lo inicialmente pensado. En el afamado torneo de pretemporada en Puerto Real, Audie ni viajó con sus compañeros y cuando tocaba la primera competición oficial a nivel intercontinental, el Mundial de Clubes en Milán, Norris decide trasladarse a Portland, para revisar la situación de sus rodillas con gente de su confianza a través de sendas artroscopias y evaluar allí el problema y la futura solución (el Dr. Cook, de los Blazers, concretamente. El mismo que operó a Fernando Martín un año antes. El paralelismo en sus caminos parecía ya darse). La cirugía no mostró más que una sinuvitis producto de la sobrecarga y que en algo más de cuatro semanas, la estrella azulgrana estaría a disposición de su entrenador. Y como dijo Alfred Julbe, entrenador del Joventut entonces, tras verle los no más de 40 minutos que jugó en total en los tres choques de Lliga Catalana, “nunca había visto a un jugador hacer tantas cosas y tan bien hechas, en tan pocos minutos”. Ese tesoro en forma de baloncestista, era el que esperaba el F.C. Barcelona.

La liga se inicia un 26 de Septiembre con la primera derrota de los azulgranas en cancha del Fórum Filatélico en Valladolid, encuentro que ya tuvo un “Momentos épicos” particular, sin la participación del pívot. En la cuarta jornada, con la ausencia también de Costa y Epi, pierden en Zaragoza ante el CAI (83-75) y un vendaval recién llegado a nuestra liga, José “Piculín” Ortíz, que con 25 puntos, se mostró a España ante las cámaras de TVE (hablaremos de aquella puesta de largo). En cuatro jornadas, el campeón había claudicado ya dos veces. Y mientras, Norris trabajaba en silencio. “Dicen que eres el número uno”, le preguntó un periodista. “No, de momento no lo soy. Estoy lesionado”.

El calendario da un respiro, pues se para la competición por una semana para dar paso a los partidos de clasificación de las selecciones, de cara al Eurobasket’89. Ya nos contarán para qué sirvieron esos parones (España derrotó en Sevilla a Hungría 122-63 y en Palma de Mallorca a Suiza 132-59), si no era para recuperar a los lesionados en nuestra liga. Puesto que en el “otro bando”, otro lesionado con sobrecarga, Fernando Martín, estaba a punto de reaparecer como jugador del Real Madrid (paralelismo en ambos hasta en las lesiones). De hecho, lo hizo una semana antes.

Y en la octava jornada liguera, al fin, entre semana por caprichos del calendario, Audie Norris apareció de corto, debutando en el Palau Blaugrana ante el Fórum Filatélico de Valladolid, saltando el último a pista haciéndose rogar –“quería rezar antes de salir a jugar”-. Sibilio, Jiménez, Trumbo, McDowell y Jordi Soler, formaron parte del quinteto inicial azulgrana (piensen que tanto Epi como Solozábal, estaban renqueantes por problemas físicos, unidos a las lesiones de Costa y Ferrán Martínez). Alonso, Salvo, Young, Phillips y De La Cruz fueron los componentes del cinco visitante. Y antes del inicio del choque, se vivieron momentos emotivos, pues aprovechando la visita del “Lagarto”, Juan Domingo De La Cruz por primera vez con otra camiseta que no fuese la azulgrana, defendiendo colores vallisoletanos, junto a todos sus compañeros, los anteriores y los vigentes, se le hizo un pequeño homenaje con la entrega de una placa (tanto Arturo Seara como Mike Phillips, compañeros en el Fórum, también lo habían sido en el Barcelona).

El choque fue muy igualado a partir del 7-0 inicial. La zona impuesta por Mario Pesquera, entrenador del Fórum, se atragantaba a los locales y Sibilio, único tirador puro del F.C. Barcelona, no parecía tener su noche (3/9 en triples). Al descanso se llega con la ventaja de un solo punto para los forasteros: 37-38. En la segunda mitad, aunque el Fórum mantenía cortas ventajas, con Solozábal y Epi en pista, se abría más el campo y había más armas ofensivas. 

Esta era la forma de parar a Audie Norris, en su segundo encuentro azulgrana.
Esta era la forma de parar a Audie Norris, en su segundo encuentro azulgrana.

A falta de poco menos de 5 minutos para la conclusión del encuentro y con empate a 63, Mike Phillips, sustento en el partido de los vallisoletanos junto con Michael Young, cometió la quinta falta personal. Ahí donde se vio de la madera que estaba hecho Audie Norris, que había actuado en pocos minutos anteriormente (tan sólo 15 en total). Se erigió en el líder, pidiendo balones, anotando canastas y forzando tiros libres, para completar 17 puntos en tan escaso período de tiempo. Sí se veía un jugador orondo, intentando disimular con la camiseta por fuera -que por aquel tiempo, se podía- el exceso de peso “le quedan unos dos meses para ponerse en forma” aseguraba Epi. Sin embargo, era rapidísimo en sus pivotes, en su control del cuerpo cuando saltaba hacia canasta tras sus arrancadas. Y fue él quien se encargó de sentenciar: recibiendo desde poste bajo, con empate a 72 en el electrónico, remontó línea de fondo hacia la canasta y todos los jugadores rivales que estaban en la zona, se agarraron a él, pudiendo levantarse del suelo para tirar aun así, forzando una clara falta personal. Restaban tres segundos. Su calma, temple y lo que se jugaba en ese momento, salieron a flote para anotar los dos tiros libres definitivos: 74-72 y su primer victoria en su debut.

Días después, las cámaras de TVE nos acercaron a él en el enfrentamiento en el Ramiro ante Estudiantes. La gran apuesta del club, la Copa de Europa, la abrieron ante el Maccabi Tel Aviv en “La mano de Elías”. Y Norris nuevamente tomó el balón para sentenciar. El aparentemente lento pívot, tras fintar desde la línea de personal, tuvo un movimiento explosivo arrancándose desde el tiro libre entrando a canasta. Sin embargo, allí la suerte estaba echada: motivo de un empujón descarado que le desequilibró en el aire y le hizo caer de manera peligrosa en el parquet, retumbando el golpe en todo el recinto, no pudo anotar la canasta ni tampoco arrancar la falta de una pareja arbitral que se lavó las manos.

A partir de aquel momento, fuimos descubriendo la dimensión de aquel pívot, de aquella persona de mirada inocente y trato afable…hasta que pisaba una pista de baloncesto. Sus fintas, sus pivotes, sus pases y sus canastas. Todo, envuelto en un carisma como ningún americano en el club azulgrana había tenido antes (y miren que Bob Guyette dejó huella). Aíto sabía perfectamente lo que fichaba y justificaba su antojo. Un 22 de diciembre de 1987, quedará para la historia de nuestro baloncesto: en la final de la Copa del Rey, se enfrentaba por primera vez a Fernando Martín. Lo que todos vimos aquel día, lo que vimos a continuación, pudiera ser imagen y logo de la liga. Porque nada ha marcado más como aquello.