MOMENTOS ÉPICOS: MEMORIAL HÉCTOR QUIROGA

MOMENTOS ÉPICOS: MEMORIAL HÉCTOR QUIROGA
Pretemporada 84/85: Real Madrid 102-97 Indesit Caserta (21.09.84)

Antonio Rodríguez

Pretemporada 84/85: Real Madrid 102-97 Indesit Caserta (21.09.84)

Se llamaba Torneo Asociación. Pretendía ser el ‘bolo’ más importante de pretemporada. Quizás un embrión de la Supercopa de hoy. O quizás algo más. Lo que en su primera edición el Palacio de los Deportes barcelonés acogió en septiembre de 1983 a los dos más laureados representantes de nuestro baloncesto, Real Madrid y F.C. Barcelona, cada vez se fue internacionalizado más, con su migración a la ciudad gaditana de Puerto Real, hasta recibir equipos como Maccabi Tel Aviv, Cibona de Zagreb, Jugoplastika Split, Philips Milán, acompañando a los mencionados Madrid y Barça o el propio Joventut de Badalona. Lo mejor de cada casa. Añadan que además desfiló “Tiny” Archibald, el mítico base de los Royals y los Celtics, junto a un combinado de jugadores estadounidenses en el que destacaba Roy Hinson (y se llevaron el torneo), para poner la guinda. Flor y nata de la pretemporada. En Endesa Basket Lover, en estos “Momentos épicos”, nos hemos detenido a echarlo un vistazo en dos ocasiones, cuando debutó Larry Spriggs junto al infausto escupitajo de Petrovic a Neyro, además del penúltimo y más encarnizado duelo, entre Fernando Martín y Audie Norris

Este es el Real Madrid, campeón del
Este es el Real Madrid, campeón del "I Memorial Héctor Quiroga".

Sin embargo, este Torneo Asociación que nos ocupa (no confundir con la Copa Asociación que se disputaba en las últimas fechas de la temporada), en su segunda edición, prefirió cambiar su nombre. La razón era tan poderosa como que hacía poco más de un mes que el afamado y entrañable narrador de baloncesto de TVE, Héctor Quiroga, nos dejó días después de comentar las incidencias de la inolvidable final de los Juegos Olímpicos de Los Angeles’84. La Asociación de Clubes tomó la decisión a título póstumo, que la competición llevara su nombre desde este año. Y así nació el “I Memorial Héctor Quiroga”. Con Real Madrid, Indesit Caserta, Orthez y Granarolo -Virtus para entendernos- Bolonia, disputado - como única ocasión-  en el pabellón Antonio Magariños, cancha habitual de Estudiantes.

Para el aficionado, a partir de entonces, esta era la cita ineludible de pretemporada, algo así como el evento que daba el pistoletazo de salida a un nuevo curso. Ver los nuevos fichajes de nuestros clubes más representativos, en liza con los más poderosos de Europa, eran mieles para los ávidos aficionados. Para esta edición de 1984, tal Memorial significaba ver nuevamente baloncesto en televisión. Desde que los nuestros se colgaran la medalla de plata en el pódium del Forum de Inglewood a mediados de agosto en los Juegos Olímpicos, no habíamos tenido un partido televisado que llevarnos a la boca en más de un mes. Así, Real Madrid e Indesit Caserta, un viernes por la tarde, daban rienda suelta a las primeras evoluciones de lo que sería posteriormente la temporada 84/85, el año del boom en nuestro baloncesto. 

Por fin tuvimos ocasión de ver a Oscar Schmidt en directo.
Por fin tuvimos ocasión de ver a Oscar Schmidt en directo.

Corbalán, López Iturriaga, Jackson, Robinson y Martín por el Real Madrid. Gentile, Davis, Dell’Agnello, Oscar y Generali por Caserta, serían los quintetos iniciales. Para muchos de nosotros, era la primera oportunidad de ver en acción al tan afamado brasileño Oscar Schmidt. Mucha fama tenía de Italia, pero ni Caserta aún era descollante en Europa, ni con su selección brasileña nos habíamos topado en competición internacional alguna (ya tocaría, ya). Solamente en la Copa Intercontinental de 1981, aquella del debut de Fernando Martín con el Real Madrid, se enfrentó el Real Madrid ante el Sirio, siendo Oscar un jugador destacado, pero no tan descollante como más adelante. Y resultaba ser este ala-pívot, que así lo utilizaba su entrenador Bogdan Tanjevic, de lo más llamativo. Sobre todo, porque intentaba los lanzamientos triples con la facilidad de lanzar tiros libres. El lanzamiento triple suponía aún, una dimensión desconocida.

 

Nuevas reglas

Si hubo un cambio notorio de reglamento en el baloncesto FIBA, sucedió en el verano del 84, tras la disputa de los Juegos Olímpicos. Esa zona neutral que delimita un espacio al borde de la zona, entre los dos jugadores más cercanos al aro que pugnan por un rebote tras los tiros libres, fue ideado en este nuevo paquete de reglas. Se eliminó aquello de la falta de tiro castigado con dos tiros libres y si se fallaba, tener opción a un tercero. En su lugar, como norma más estricta, aquellas faltas que no fuesen de tiro dentro ya del bonus, se lanzaría uno más uno -obligación de anotar el primero para optar al segundo-, premiando así a los buenos tiradores. Y este paquete de nuevas medidas, sobre todo, sobre todo, traían consigo la línea de tres puntos. El semicírculo que veíamos en la NBA, se importó por fin al baloncesto FIBA, un poco más cercano, a 6.25 concretamente. 

Fernando Romay luchando por un balón ante dos rivales del Indesit.
Fernando Romay luchando por un balón ante dos rivales del Indesit.

El uso del lanzamiento triple en España, pretendía pasar por un uso escaso. Los equipos y sus entrenadores, con poca voluntad por cambiar su estilo en el juego, abriéndose a las opciones que daba el lanzamiento, pretendían usarlo para situaciones estratégicas puntuales, como finales de partido, de período, remontar desventajas cuando no había mucho tiempo… En definitiva, momentos concretos, pero no asimilarlo como una parte más del juego. Al menos, en la Liga Endesa, se necesitó una temporada para que las plantillas fueran aceptando como algo natural la línea de 6,25. Como botón de muestra, el Real Madrid, en este encuentro que nos ocupa, intentó de manos de Corbalán un único lanzamiento triple, errado. No se lanzaban muchos más. Para quien no viviera aquella época, con este ejemplo lo entenderán perfectamente: en los carruseles radiofónicos tan afamados y siempre recurridos cuando hablamos de la explosión del baloncesto español en los 80’s, los triples eran como los goles en la actualidad. Cuando alguien anotaba uno en cualquiera de las canchas en juego (y hablamos que se disputaban casi en la misma franja horaria siete enfrentamientos, dejando el octavo para emitirse en televisión en la matinal del domingo), se daba paso a esa cancha como en la actualidad se da paso a los goles en fútbol, con una sintonía musical de la marca que lo sponsorizaba -que tenían uno propio-, especificando de manera detallada quién había sido su autor.

Pues bien, llegó Oscar Schmidt a Magariños y a éste parecía no importarle que fuese algo novedoso. Tanjevic tenía claro que era un factor más favorable en su juego y se dedicaba a lanzarlos sin pudor: 6 en concreto lanzó para anotar 3, ante el asombro del público que abarrotaba Magariños. El primero llegó en sus primeras acciones, para estrenar eso tan novedoso. Los primeros parciales, excepto Oscar con 7 de los primeros 11 puntos de su equipo, se mostraba desacertado. El joven base Ferdinando Gentile, con tres tempraneras faltas, no parecía la brújula conveniente ni el recién fichado Sandro Dell’Agnello, procedente de Livorno, con muy buena estampa física y algún buen gesto, no mantenía continuidad dentro del marco que se estaba en pretemporada y que tocaba ajustar aún muchas piezas. Con 20-11 en el electrónico, Bogdan Tanjevic, entrenador del Indesit, solicitaba el primer tiempo muerto.

La viuda de Héctor Quiroga recibió un homenaje de la Asociación de Clubs.
La viuda de Héctor Quiroga recibió un homenaje de la Asociación de Clubs.

El “Memorial Héctor Quiroga” tenía su mayor reclamo en ver las caras nuevas en los planteles. Y en esta ocasión, pocas tenían los blancos, siguiendo una trayectoria continuista al trabajo del año anterior, con la única incorporación de Alfonso del Corral, procedente del Cajamadrid, que disputó pocos minutos. Novedad se pudiera considerar a José Biriukov, aunque llevase más de un año en el club. La prohibición a jugar competición oficial hasta que no lograse el pasaporte español, con el enorme retraso en su concesión, le hizo jugar tan sólo en el torneo de Navidad de un año antes y en el Memorial nuevamente. No estuvo muy acertado el bueno de “Chechu” en este choque (4 puntos y 2/6 en tiros de campo), aunque los entrenamientos se notaban y estaba más adaptado a sus compañeros que en la mencionada cita navideña.

Sí se pudiera considerar como imagen novedosa, la del estadounidense Wayne Robinson: más esbelto, estilizado y en plena forma, Wayne comenzó como un tiro la pretemporada, a diferencia de la anterior tras su fichaje, lento y pasado de peso, que le valió no pocas críticas y algunas voces buscando su sustitución. En este encuentro fue de los mejores, anticipándose con agilidad a los balones dirigidos a los pívots rivales, corriendo en transiciones rápidas para llegar el primero y reboteando ofensivamente con el oportunismo que él hacía. Un robo y un pase de contragolpe suyos, fueron el mayor motivo para que Tanjevic volviera a solicitar su segundo tiempo muerto a falta de 07:37 para el descanso, porque la imagen italiana estaba siendo paupérrima (32-17).

Fernando Martín y Wayne Robinson luchan por un rebote. El americano, fantástico.
Fernando Martín y Wayne Robinson luchan por un rebote. El americano, fantástico.

Y bien que sirvió, porque el gen competitivo de los transalpinos provocó alternar defensas zonales, con una mayor intensidad como sello y empezó a funcionar forzando malos tiros a los blancos. Con 7 puntos consecutivos del base americano Mike Davis (quien posteriormente se hizo entrenador en la NCAA, llevando a la prestigiosa Indiana a jugar la final en 2002), igualaron a un 36-32, con la curiosidad que en esos minutos, una mala defensa de los de Caserta, provocó tal enfado en la banda de su entrenador Bogdan Tanjevic, que su mocasín salió disparado al parquet. Cuando Davis subía el balón, se encontró en un su camino…¡oh, un zapato! Al descanso se llegó con 46-39 para el Real Madrid.

La reanudación comenzó con Fernando Romay inconmensurable bajo tableros. Optando a muchos minutos por las tres faltas iniciales de Martín, en defensa estuvo colosal, colocando ¡7 tapones! de todas las facturas, lo que provocaba las cabalgadas de nuestro Basket Lover, Juanma López Iturriaga para anotar (18 puntos). El concepto ‘palomero’ no le tenía claro su marcador, el americano Davis, que no debía haber visto algo así nunca, pues siendo responsable de su marca, se le escapaba continuamente, hasta que el grito de Tanjevic fue tan feroz, que a partir de aquel momento, fue una lapa para el bilbaíno.

En el Magariños, lleno de público, era curioso ver cómo se animaba al Real Madrid. Alguno tenía que mirar a su alrededor para asegurarse dónde estaban, en un ambiente tan poco propio del recinto. Como eso era demasiado, algún grito de “¡hala, Indesit!” también se oyó. Y como ese pabellón siempre se ha considerado con bastante guasa, una vistosa pancarta de “Forza Indesit” se dejó ver en medio de las gradas. 

Fernando Romay anota fácil. Gran partido el suyo, con 7 tapones.
Fernando Romay anota fácil. Gran partido el suyo, con 7 tapones.

Juve Caserta volvió a tomar malas costumbres y con 2/9 en tiro en la reanudación, el Real Madrid volvió a escaparse 55-41 y aunque Oscar cogiera definitivamente el protagonismo anotador (19 puntos en la 2ª parte, para un total de 30), lo más que hicieron fue un bonito intercambio de canastas, para llegar a un 74-55 como máxima diferencia blanca. Y todo bajo la dirección del joven Paco Velasco, al que Lolo Sáinz dio a jugar toda la segunda mitad. Y como era rigor en cualquier squadra italiana, volvieron a apretar en defensa, a ajustar su zona 1-3-1 y tocaba remontar. Su racha anotadora (la mencionada de Oscar), más la presión de Gentile sobre Velasco, provocó que en el momento de la cuarta falta personal de Romay en un bloqueo, más una tímida protesta que le valió una descalificante (¿?) a falta de 04:30, el marcador estuviera en un 91-87 apretadísimo, acentuando aquel rancio comentario de “los italianos compiten en los últimos 5 minutos”.

Al fin pudo jugar José Biriukov con el Real Madrid, aunque fuese aquí.
Al fin pudo jugar José Biriukov con el Real Madrid, aunque fuese aquí.

Los galones y las canastas importantes pertenecían a Brian Jackson, aunque con una canasta de Mike Davis, el marcador se apretó hasta un 98-97, que rompió Paco Velasco con una suspensión a falta de 47 segundos. Un nuevo fallo de Davis en el triple, más una canasta de Jackson, sentenciaron el encuentro para el definitivo 102-97, culminando así un brillante y bonito primer partido del 1º “Memorial Héctor Quiroga”, que nos acompañó durante muchos veranos para ponernos los dientes largos de lo que se nos venía encima. 

ANOTADORES:

Real Madrid:

Robinson (26 puntos), Jackson (28), Corbalán (8), Fernando Martín (4) y López Iturriaga (18) -quinteto titular-. Romay (9), Velasco (3), Biriukov (6) y Alfonso del Corral.

Indesit Caserta:

Gentile (4 puntos), Dell’Agnello (10), Oscar (30), Davis (18) y Generali (6) -quinteto titular-. Carraro (4), Donadoni (11), Ricci (12) y Scaranzin (2).