MOMENTOS ÉPICOS: “LA BOMBA DE JOAN SASTRE”

MOMENTOS ÉPICOS: “LA BOMBA DE JOAN SASTRE”
Temporada 15/16. J.34: Dominion Bilbao Basket 72-73 (22.05.16)

Antonio Rodríguez

Temporada 15/16. J.34: Dominion Bilbao Basket 72-73 (22.05.16)

No lo hemos hecho nunca hasta este momento. Pero tampoco habíamos vivido nunca una experiencia semejante a lo vivido el pasado domingo en Miribilla. En “Momentos épicos” siempre hemos elegido actuaciones del pasado, con mayor o menor lejanía en el tiempo. Pero cierto es que en ninguna ocasión como esta, hemos tenido  la certeza que el lanzamiento a canasta de Joan Sastre se convertirá en un hecho para los anales. En “Momentos épicos” rescatamos en su día el triple de Samuel Puente desde medio campo, dando la victoria al Fórum Filatélico ante el Licor 43. Lo del pasado domingo lo supera con creces. No es tan sólo el beneficio al ganador del partido, sino que el estruendo de una canasta desde 19 metros del aro del alero menorquín en Bilbao, hizo llegar su eco hasta 419 kilómetros de distancia, al sur de Madrid, en Fuenlabrada, donde este hito logró que el equipo de tal ciudad, Montakit Fuenlabrada, se clasificase para el playoff.

El increíble triple de Joan Sastre desde 19 metros (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga).
El increíble triple de Joan Sastre desde 19 metros (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga).

Mucho se había escrito en los días previos al encuentro que la clasificación de Dominion Bilbao Basket para el playoff pudiera ser factible, aunque hubiese un ejército de escépticos en la capital de Vizcaya, porque UCAM Murcia, en su disputa de su choque en Fuenlabrada, se encontraba prácticamente clasificado. Solamente un resultado les dejaba fuera: que Iberostar Tenerife derrotase al F.C. Barcelona Lassa en el Palau. Improbable. Y ya lo vieron: 93-58 para que los hombres de Xavi Pascual se asegurasen la primera plaza en la liga regular. A pesar de la afluencia de dos autobuses cargados de aficionados desde Murcia al pabellón Fernando Martín en su día histórico, los fuenlabreños sí que se lo jugaban todo, pues perder era decir adiós a la post temporada. En esta cara de la moneda residía la suerte de los vascos para clasificarse en playoff. Y hete aquí que los murcianos, con 37-53, no solamente lideraban el marcador con una inesperada holgura, sino que certificaban uno de los peores encuentros de los de Jota Cuspinera en toda la temporada (en su recinto, el peor).

Dairis Bertans, Axel Hervelle, Clevin Hanna, Mirza Begic y Alex Mumbrú componían el quintento vasco frente al caísta de Tomás Bellas, Nate Linhart, Joan Sastre, Isaac Fotu y Henk Norel, con el deseo de su entrenador, Andreu Casadevall, de acabar con buena imagen la temporada, salvados ya de los amenazantes puestos de descenso, desde hacía tres semanas. Por otra parte, este choque era especial. Nadie sabía si sería el último en la carrera deportiva de Raül López. Repetimos que dependían de lo acaecido en Fuenlabrada (de derrotar a un CAI que nada se jugaba, ya se encargarían ellos). Sucediese lo que sucediese, al final del encuentro, el gran Raül tendría su merecido reconocimiento.

El júbilo del CAI Zaragoza tras el increíble triple (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga)
El júbilo del CAI Zaragoza tras el increíble triple (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga)

De hecho, ya empezó a tenerlo cuando a falta de 04:59 para la finalización del primer cuarto, saltó a la pista por primera vez, con 9-7 en el electrónico. Y el base de Vic quería disfrutar. Una canasta tras un excelso reverso, de los que no son pasos, acabando con una bandeja con la izquierda, fue la sublimación de su estampa con los diez mil afortunados testigos.

Con un forzado y afortunado triple de Stevan Jelovac desde una esquina, finalizó el primer cuarto con 18-21 para los zaragozanos, aupados por un enorme Joan Sastre, que con 11 puntos en estos 10 minutos iniciales, redondeaba una excelsa temporada. Los vascos recuperaron ventajas gracias al ‘microondas’ Tobias Börg, cuyos 7 puntos casi consecutivos, enderezaban el rumbo (32-27), en dura pugna con Viacheslav Kravtsov por el lado contrario, que daba pinceladas del dominio bajo canasta que debiera dar. Una colección de pérdidas de balón en los hombres de Sito Alonso, que seguían sin encontrarse cómodos en pista, para llegar al descanso con 36-33 a favor, con más incertidumbre de la deseada.

Mate de Mirza Begic. Bilbao contró el partido en la 2ª parte (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga)
Mate de Mirza Begic. Bilbao contró el partido en la 2ª parte (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga)

En el tercer cuarto, los locales sí salieron enchufados, al tiempo que los ecos desde Fuenlabrada, traen buenas noticias: UCAM Murcia gana por 15 puntos. Un mate de Mirza Begic va acrecentando distancias (43-35) y en el CAI vuelven a aflorar las intermitencias ofensivas que le han ido acompañando a lo largo de todo el año. Raül López sigue en ‘modo disfrutón’ y con otra gran entrada de su firma y sello, aleja a los suyos 48-35, que llegó a ampliarse a un 52-38, para finalizar el tercer cuarto con 54-42. ¿Problema? Que Montakit Fuenlabrada achuchaba: 9 puntos de desventaja.

Alex Mumbrú lanzando en suspensión (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga).
Alex Mumbrú lanzando en suspensión (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga).

Claro, que es como si alguien les chivase que no era el día de los madrileños. Su reacción a base de garra no iba acompañada por el acierto (en el último cuarto, Montakit Fuenlabrada tuvo un 2/9 en tiros de campo y 6 pérdidas de balón). El camino estaba expedito para la siguiente celebración: tras el primer minuto del último cuarto, exactamente en el 31’, todo el público en Miribilla se levantaría a ovacionar a Raül López, en el minuto que coincide con su número, alzando pancartas en su nombre. A pesar de lo emotivo del momento, no se perdía el rumbo ni la concentración en los vascos, que consiguen la máxima ventaja, 61-45, a falta de 08:16 para el final. Si de celebrar se trataba, todo era completo.

Jugadores de Dominion Bilbao incrédulos por la derrota (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga).
Jugadores de Dominion Bilbao incrédulos por la derrota (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga).

Dos triples del joven base caísta Sergi García de manera consecutiva, tampoco inquietaban. Un triple de Clevin Hannah a falta de 04:28 para la conclusión, casi sentenciaba el encuentro: 15 puntos de renta con un 68-53. Lo que sucedió a partir de ese momento tiene difícil explicación, por lo que les remitimos al play-by-play.

Y fue cuando CAI Zaragoza sacó de fondo para Joan Sastre, que debió parar en seco su avance porque un habilidoso Dairis Bertans tocó el balón y debió retrasar su posición para recogerlo nuevamente. 19 metros y Bertans molestando. Desde la posición fija en el suelo y sin carrerilla lanzó Joan Sastre: “De esas entran una cada millón”. La cuestión es que entró. De la aficionada rubia en la primera fila de gradas, en pie, con los brazos abiertos mientras a un par de metros todos los jugadores del CAI Zaragoza se abrazaban en el suelo, mirando a sus familiares en los asientos de al lado, deseando que alguien le dijera que eso no estaba pasando, que no era cierto.

Esta es la cara de Raül López cuando vio encajar el triple de Sastre (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga).
Esta es la cara de Raül López cuando vio encajar el triple de Sastre (ACB Photo / Aitor Arrizabalaga).

De esta guisa se produjo el homenaje a Raül López, programado para el final del encuentro, pasara lo que pasara. Un muy cruel ‘pasara lo que pasara’ en este caso. Y como la alegría va por barrios, aquí está la de Fuenlabrada:

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ESTADISTICAS DEL PARTIDO

Parecía un equipo maldito en Europa. Tres finales europeas perdidas, cada derrota más dolorosa. En 1975, bajo las órdenes del entrenador yugoslavo Ranko Zeravica, el F.C. Barcelona perdió sin opción la Copa Korac en choque de ida y vuelta, ante la Forst Cantú, club de una ciudad con un tremendo potencial baloncestístico, inversamente proporcional a sus pocos habitantes. Llegó 1981 y la oportunidad de lograr en el Palaeur romano el primer cetro, esta vez en la final de la Recopa de Europa, ante nuevamente los canturinos (bautizados en esta ocasión Squibb Cantú). Aquel F.C. Barcelona ya tenía la esencia de un equipo muy poderoso, a pesar que sus estrellas fueran aún muy jóvenes. Solozábal, Ansa, Epi o Sibilio apenas superaban los 20 añitos y junto a Manolo Flores, De La Cruz y los dos americanos de turno (Jeff Ruland y Mike Phillips en este caso), podían competir frente a cualquiera. Pero la historia era tozuda con ellos y en un ambiente hostil, por el que los árbitros Arabadjan y Mainini (que los “viejos” del lugar, conocerán perfectamente) se dejaron influir, el equipo entrenado por Antonio Serra volvió de tierras italianas nuevamente de vacío (86-82). Pierluigi Marzorati parecía una bestia negra.

Pero el culmen del dolor llegó en 1984, cuando los azulgranas se presentaron por primera vez a la final de la Copa de Europa, el máximo honor a nivel internacional, esquivando a Marzorati (por poco, pues la Jolly Colombani Cantú se quedó en puertas de esta final), pero enloqueciendo otra vez ante el base rival. Ginebra fue la sede de aquella macabra fiesta, de aquel 79-73 para su rival, el Banco di Roma, al que se le fue dominando toda la primera parte y una porción de la segunda. A partir de ese día, un nombre estalló en la memoria del aficionado, mezcla rencor deportivo, mezcla admiración, para la posteridad: Larry Wright, base estadounidense que ya había quedado campeón de la NBA en 1978 con los Washington Bullets, hizo y deshizo a su antojo (27 puntos), a pesar de las intentonas infructuosas de Epi (31 puntos), que acabó agotado por cambiar la suerte de los suyos. Renzo Tombolato, un ala-pívot de rotación, de limitado juego, parecía ser ahora la oculta y verdadera bestia negra: Renzo había estado presente en los tres equipos que habían arrebatado el título europeo a los barcelonistas en finales: 1975, 1981 y 1984. Ya ven, paradojas del mundo de la canasta. 

Los aficionados azulgranas abarrotaron las gradas con sus colores.
Los aficionados azulgranas abarrotaron las gradas con sus colores.