MOMENTOS ÉPICOS: “MATANDO POR EL PLAYOFF”

MOMENTOS ÉPICOS: “MATANDO POR EL PLAYOFF”
Temporada 13/14 J.33: Cajasol 83-81 FIATC Joventut (17.05.14)

Antonio Rodríguez

Temporada 13/14 J.33: Cajasol 83-81 FIATC Joventut (17.05.14)

Matar como muerte deportiva. Como si fuera un jaque mate en ajedrez…o como un mate, versión cestista. Gloria para quien consiga el éxito completando un partido épico, ganado sobre la bocina final. Por conseguirlo además, con un mate. Gloria para Marcus Landry. Con la rabia y la fuerza con la que el alero estadounidense hundió el balón sobre el aro, certificada el pase a los cuartos de final del club sevillano. El bendito playoff. Ese tesoro no logrado desde el subcampeonato liguero en la temporada 98/99, más que en tres ocasiones (2000, 2010 y 2012). A orillas del Guadalquivir, con la belleza que da Mayo, es un aroma que se anhela y cotiza.

Porzingis celebra el éxito con sus compañeros (ACB Photo / T. Parra).
Porzingis celebra el éxito con sus compañeros (ACB Photo / T. Parra).

Con Aíto García Reneses se inició un nuevo proyecto en la ciudad hispalense. No sabemos quién fue el artífice desde la ciudad andaluza en convencer al técnico madrileño, pero quizás afirmar que le recuperaron para los banquillos tras año y medio de su ausencia, no sea tan descabellado. Asumiendo su marca en nuestro baloncesto, su carisma. Ese que dice que si en sus primeros 10 partidos como entrenador del llamado Cajasol por aquel entonces, se había ganado tan sólo uno, la calma seguía siendo la misma, porque el trabajo durante la semana era el mismo ganando uno que ganando nueve. Al modo y manera de Aíto. En su segunda campaña, esta que nos ocupa, el proyecto se había afianzado. El de los chavales en pista, (eran sus mejores jugadores), dándoles responsabilidades y minutos. En Endesa Basket Lover, juzgando aquel equipo, llegamos a escribir:

Estoy convencido que dentro de 20 años, cuando los actuales jugadores lleven ya unos cuantos retirados, los jóvenes aficionados preguntarán por qué Cajasol no fue campeón de liga esta temporada o por qué, al menos, no era un candidato claro al título. Para el joven aficionado de dentro de 20 años, Nikola Radicevic, Ondrej Balvin, Tomas Satoransky, Kristaps Porzingis o Willy Hernangómez, serán hombres del baloncesto europeo convertidos en estrellas que dieron gloria a los equipos en los que militaron. Habrá que explicarles que este puñado de nombres aún tenían 20 años…si llegaban”.

Todos a abrazar a Marcus Landry, el héroe (ACB Photo / T. Parra).
Todos a abrazar a Marcus Landry, el héroe (ACB Photo / T. Parra).

Eran divertidos, transmitían una frescura y una decisión como pocos equipos en la Liga Endesa. Y cruel hubiese sido el destino con ellos si no hubiesen tenido el premio del playoff. Sucedió una tarde de sábado en el municipal San Pablo, donde se enfrentaban ante el FIATC Joventut en la penúltima jornada liguera. Con el escenario preparado, con 5250 espectadores esperando la culminación de la machada, era el día en el que no entraba un tiro.

Satoransky, 4/11 en tiros de campo, Scott Bamforth 1/8 en triples, el argentino Marcos Mata, 0/5 desde tal distancia y Marcus Landry, 1/5. En conjunto, 6/26 para el Cajasol desde la línea que daba o en este caso, quitaba aspiraciones. Y daba igual que los locales se estrenasen con un marcador de 15-4, porque los verdinegros desde el 6.75, liderados por John Shurna, se iba hasta un 48%, con 11/23.

Sin embargo, el grupo era fuerte. “Lo único que no hacemos juntos es dormir” confesaba Marcus Landry en la posterior rueda de prensa. Y tal fortaleza hizo acabar igualados tanto en el primer cuarto (21-21) como al descanso (40-40). El ex cajista Tariq Kirksay (16 puntos), daba la talla en los hombres de Salva Maldonado, para que posteriormente Sitapha Savane fuese el martillo pilón de los verdinegros en la zona rival (19 puntos). El basket-average con la Penya era de 9 puntos a favor y en buena parte de los minutos en el tercer cuarto, estuvieron perdidos, entre el desacierto constante, para maquillar algo el final de este período, con un 53-59.

Scott Bamforth y su locura de 10 puntos en 90 segundos (ACB Photo / T. Parra).
Scott Bamforth y su locura de 10 puntos en 90 segundos (ACB Photo / T. Parra).

Y con un parcial de 9-0 se inició el último cuarto, donde los galones y la experiencia de Marcus Landry se consolidaba. El jugador que sustituyó al gravemente lesionado Latavious Williams, aportaba todo lo que su equipo necesitaba a cada momento, liderando, calmando, reboteando y sobre todo, no dejando lugar a la decepción entre sus compañeros. Y llegamos a los últimos minutos. A los de la locura más absoluta.

Restaba minuto y medio de encuentro y los sevillanos perdían por 5 puntos. En esos 90 segundos finales, Scott Bamforth (muy desacertado en el tiempo restante), logró la friolera de 10 puntos. ¡10 puntos en 90 segundos! Una acrobática entrada forzando tiro adicional, un triple, una canasta sobre un rebote ofensivo y dos tiros libres (para un total de 24). 81-78 a falta de 18 segundos y balón para la Penya.

Tomas Satoransky entrando a canasta (ACB Photo / T. Parra).
Tomas Satoransky entrando a canasta (ACB Photo / T. Parra).

Cochran que gira en pivote sin encontrar a un compañero, pasa la ‘patata caliente’ a John Shurna, que con un bote y una finta, delante de Satoransky, logra un enorme triple a falta de 8 segundos, que daba ventaja a su equipo, ante el estupor generalizado (81-81). Scott Bamfort pleno de confianza, sube el balón y sin pensarlo, se para a más de ocho metros del aro y lanza un triple suicida cuando restaban aún 4 segundos, que da en el aro y es palmeado por Satoransky totalmente desequilibrado. No entró. De hecho, iba pasado. Pero en mitad de su trayecto por encima del aro, Marcus Landry voló sin la oposición de Kirksay (que no bloqueó el rebote, quizás suponiendo que no daría tiempo a más) y por encima de Vives con su mano derecha, hundió el balón rabiosamente en la canasta, cuando sonaba la bocina final. El momento soñado, la canasta perfecta.

Marcus Landry defendido por Shurna (ACB Photo / T. Parra)
Marcus Landry defendido por Shurna (ACB Photo / T. Parra)

“He tenido tiros importantes a lo largo de mi carrera. Pero nunca la opción de ganar un partido con un mate mío. Me llevaré a casa la foto del momento”, orgulloso Landry de su proeza, que daba a los hispalenses la séptima clasificación final, para emparejarse con Valencia Basket. Tarde de gloria, como pasaporte a tres partidos en una eliminatoria igualada a rabiar. Allí se expuso la cruenta tiranía de Kristaps Porzingis dando una dimensión al jugador de calibre NBA. De futura estrella NBA. Los valencianos, aquellos que estuvieron a dos segundos de eliminar al futuro campeón (F.C. Barcelona) en semifinales y posiblemente, serlo ellos, acabaron exhaustos ante los sevillanos en uno de los cruces más bellos e intensos vividos en cuartos de final. Y todo vino por un jaque mate de Marcus Landry.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO