MOMENTOS ÉPICOS: EL ‘OAKAZO’ BASKONISTA

MOMENTOS ÉPICOS: EL ‘OAKAZO’ BASKONISTA
1/4 de final Euroliga. 3º partido: Panathinaikos 71-74 Tau Cerámica (12.04.06)

Antonio Rodríguez

1/4 de final Euroliga. 3º partido: Panathinaikos 71-74 Tau Cerámica (12.04.06)

La primera foto que ilustra este reportaje, es uno de los momentos más recordados en la historia del Baskonia. Esa carrera hacia los vestuarios, exultantes, en el OAKA, tras dejar en la cuneta al Panathinaikos en cuartos de final, que significaba un billete para la Final Four -en Praga- por segundo año consecutivo, transmite tanto, que 10 años después se sigue recordando en la región alavesa como día mágico.

Y es que se ha ido amplificando su importancia estos días, repetimos, 10 años después, cuando el que entonces se llamaba Tau Cerámica, hoy Laboral Kutxa, ha vuelto a lograr la hombrada de clasificarse para una Final Four con el previo peaje del OAKA, ante Panathinaikos nuevamente. La gesta se ha cumplido ahora, la gesta se consumó en su momento. Es de ley que en “Momentos épicos”, volvamos a rememorar lo que a tantos aficionados hizo felices. Tal como hoy.

La mítica carrera hacia los vestuarios de los jugadores baskonistas (Foto: Euroleague).
La mítica carrera hacia los vestuarios de los jugadores baskonistas (Foto: Euroleague).

Si el actual Laboral Kutxa viene de un puñado de malas temporadas, aquel Tau Cerámica venía de todo lo contrario, pero con el mismo número de enigmas por responder al iniciarse la temporada. Un año antes habían llegado a la finalísima de la Euroliga, cayendo ante el Maccabi Tel Aviv más inabordable de su historia. El verano del 2005 trajo malas nuevas a Vitoria, aunque lógicas por otra parte: Calderón se iba a la NBA, Macijauskas también. Dusko Ivanovic, santo y seña en su banquillo, ficha por el F.C. Barcelona, mientras que a su sustituto, Pedro Martínez, se le cesa de su cargo a las pocas jornadas, para dar la bienvenida a Velimir Perasovic, que llegaba tras una desesperante primera experiencia en los banquillos con el Caja San Fernando sevillano. Por ‘Calde’ llegó el croata Roko Leni Ukic, mientras que por ‘Mace’, se presentó un turco tirador, llamado Serkan Erdogan. Ya ven, ni uno ni otro inspiraban a la afición sensaciones ni remotamente parecidas.

A pesar de todo, Tau Cerámica se mantuvo muy sólido en Liga Endesa, formando parte de un triunvirato en la cabeza de la clasificación, junto al Winterthur Barcelona y el sorprendente Unicaja, con 20 victorias y 7 derrotas a las alturas de estos cuartos de final de Euroliga. En ella, su travesía había sido excelente en la primera fase, encabezando su grupo, para tener muchos más problemas en el Top-16, ante CsKA Moscú, Lietuvos Rytas y Bamberg (recuerden que eran 4 grupos de 4 equipos). Quedó segundo clasificado, debiendo enfrentarse en cuartos de final con el factor cancha en contra al Panathinaikos, que tuvo una de las carambolas más afortunadas para quedar en primera posición de su grupo, pues su bodegón tras perder en sus tres jornadas iniciales y quedar casi desahuciado, era desalentador, hasta que con tres victorias claves y la suerte de terceros resultados, le otorgaron tal calibre de refugiarse en su OAKA en caso de tercer y definitivo envite. Piensen que los griegos entrenados por Zeljko Obradovic anhelaban y casi exigían la Final Four, tras estar ausente de ella durante tres años consecutivos. Para ello, a su compacto bloque habitual, háganse a la idea que despidieron a Lonny Baxter y al futuro base obradoirista Vassilis Txanthopoulos, para sustituirles por Dejan Tomasevic y Vassilis Spanoulis nada menos.

Pablo Prigioni estaba siendo el elemento diferencial de calidad para mantenerse en la élite. Consiguió ser el MVP de la Copa del Rey que ganó Tau Cerámica en el recién remozado Palacio de los Deportes madrileño, con ¡3 puntos exiguos puntos en la final! Pero su lección magistral le llevó a repartir 15 asistencias y volver locos a los bases rivales con 6 robos de balón nada menos, en su primera campaña como titular. Su nivel estaba siendo excelso. Su tarea defensiva y cómo hacía jugar a los demás, incluido al joven de 21 años, Tiago Splitter, que crecía más y más, se notaba bajo la experiencia de este base argentino, todo un veterano ya con 28 años (tómenlo como algo paradójico el que siga jugando hoy día en la NBA y se le considerase veterano hace 10). Para que seamos conscientes de sus capacidades, tres los 3 puntos comentados en la final de Copa del Rey ante Pamesa Valencia, a la semana siguiente viajaron a la ciudad del Turia precisamente, para enfrentarse en liga. Tau Cerámica les volvió a ganar (79-87) y en esta ocasión, Prigioni anotó 17 puntos, con 5/9 en triples. Tonalidad de poderes se pudiera llamar a eso.

Ante los griegos de Obradovic, cedieron en el primer enfrentamiento (84-72), por perder la friolera de 24 balones, algo imperdonable en el OAKA, aunque apabullaran en el rebote (26 a 40). Mientras que en el segundo, ya en Vitoria, consiguieron dar la vuelta al marcador (85-79), pues el equipo repartió 18 asistencias y por segunda vez, Travis Hansen (17 puntos el primer día, 21 en éste), lograba sacar rédito al tiro exterior.

Y nos presentamos en el último y definitivo, en el OAKA con sus 18.000 espectadores (eso de enfervorizados nos lo ahorramos. Es el OAKA. Sería redundante) y con Diamantidis, Lakovic, Hatzivrettas, Batiste y Tsartsaris por un lado, mientras que por el otro, Prigioni, Hansen, Jacobsen, Scola y Splitter. Era la quinta ocasión en la que los baskonistas se enfrentaban al Panathinaikos en su recinto. No les habían ganado nunca.

Tiago Splitter tuvo una actuación sensacional bajo tableros (Foto: Euroleague).
Tiago Splitter tuvo una actuación sensacional bajo tableros (Foto: Euroleague).

El choque empezó romo en ataque, con demasiado respeto entre ambos, logrando Tau Cerámica sus primeros puntos en una canasta de Casey Jacobsen con 02:10 minutos transcurridos, cuando el marcador señalizaba un 4-0. Mientras que los griegos no destacaban con el tiro exterior -buena noticia-, en los vitorianos empieza a hacerse notorio el dominio del rebote, como en el primer match, sobre todo el ofensivo. Tiago Splitter, sorpresa del quinteto titular -solía ocupar Kornel David tal plaza- y Scola estaban haciendo un excelso trabajo, dando segundas y terceras oportunidades a los vitorianos. El joven brasileño lograba hacer daño, finalizando tales rechaces y forzando faltas. Un chico que las pasaba canutas desde la línea de tiros libres (52% durante la temporada), logró acertar de pleno con un 5/5 y un aplomo inhabitual en un recién veinteañero. Al final del primer cuarto, Tau Cerámica se fue por delante, con 14-21 en el electrónico y el marchamo de equipo grande.

En el segundo cuarto, Velimir Perasovic volvió a ordenar la defensa zonal del primer enfrentamiento, visto el poco acierto exterior de los locales. Sin embargo, supieron atacarlo con situaciones de pick&roll centrales, con Vassilis Spanoulis -que ya había entrado a pista en las postrimerías del primer cuarto- y Tsartsaris, marcando la diferencia en esta jugada y haciendo herida. El marcador poco a poco se va acortando, aunque eso sí, con dominio siempre baskonista. El público empieza a apretar e incluso algún desalmado lanzó un petardo en el corrillo de los vitorianos durante un tiempo muerto.

Serkan Erdogan fue el héroe del partido, con 24 puntos (Foto: Euroleague).
Serkan Erdogan fue el héroe del partido, con 24 puntos (Foto: Euroleague).

El ex-Tau Dejan Tomasevic, salta a cancha en este período y solicita protagonismo en los ataques. Juegan para él y como era costumbre, repartía con sus pases, anotaba (6 puntos en este período) y forzaba faltas, otro de los quebraderos de cabeza de Perasovic, pues ve a Travis Hansen cargarse con tres y su amenaza se cernía sobre varios de sus pupilos. Un Hansen que aún no había anotado, tras tener 19 puntos de promedio en los choques anteriores. Pero daba igual, porque esta jornada será recordada por la actuación del turco. ¡Ay, el turco! Si Baskonia decide un monumento por cada Final Four disputada, el escolta Serkan Erdogan debiera tener uno en lo que respecta a esta edición del 2006. Maravillosa exhibición la que dio. Anotó sus primeros lanzamientos, lo que ello conlleva a un tipo de rachas como él y rápidamente se hizo erigir como el nuevo guía a seguir. 13 puntos nada menos en este segundo cuarto y mantener las diferencias en el marcador (para un total de 24 puntos, con 7/11 en tiros de campo, 4/6 en triples y anotar los 6 tiros libres intentados), que siguen dando vida en tan hostil territorio. Eso y lo del tema del rebote ofensivo a favor de Tau, que ya era de una superioridad apabullante, refleja esperanza en el electrónico. El rebote: lograron nada menos que 11 ofensivos al descanso, para un total de 22 -mientras que los griegos capturaron 12 en total-, con la consecuente lectura que al descanso se mantenía la delantera 36-42, de los cuales, 25 fueron para los hombres de rotación de Panathinaikos, mientras que nada menos que 32, para los de Tau Cerámica. Las aportaciones de Spanoulis y Erdogan marcaban el ritmo del choque.

La segunda parte se inició con colores diferentes, pues ahora quien achuchaba por los griegos, era Michael Batiste desde poste bajo. Con la batalla trasladada a la pintura, las manos, los contactos y un arbitraje más casero empiezan a hacerse notorios, aunque lógicos por otra parte. Y el ambiente, entre el humo y la condensación de cánticos, cada vez más irrespirable. Dimitris Diamantidis coloca un excelso tapón a la suspensión de Kornel David, para fomentarlo aún más. Scola, en el minuto 7 de este tercer cuarto, comete la tercera falta personal y Diamantidis, otra vez él, con un corte a canasta logra el primer empate heleno, a 49. Eso sí, contestado con un triple de Serkan Erdogan…que a su vez es contestado con otro de Fragiskos Alvertis, empatando a 52 y la caldera OAKA en toda su explosiva esencia: 53-52 al final del tercer período.

Michael Batiste hizo mucho daño en la segunda mitad (Foto: Euroleague).
Michael Batiste hizo mucho daño en la segunda mitad (Foto: Euroleague).

El último cuarto acrecenta el problema de faltas baskonista: Scola, Splitter y Hansen estaban amenazados. Pero se vuelve a coger la delantera. “Hemos jugado con corazón y coraje, virtudes que siempre han acompañado a este equipo”. Perasovic encontró su reflejo, su batalladora estampa de sus tiempos de jugador, en todos y cada uno de sus hombres que estaban en cancha. “Supimos aguantar la presión del pabellón. Pero por encima de todo está la calidad de mis jugadores”. Y es que se entraba en los 5 últimos minutos con 58-61, en mitad de mucha intensidad, defensa, ansiedad y pocas ideas ya en ataque, sobre todo griegas, ahogados nuevamente en la defensa zonal decretada nuevamente por Perasovic. A falta de 02:59, Pablo Prigioni, que estuvo excelso como en todos los momentos importantes, anota un triple y abre una brecha de dos canastas (62-66), que saben a gloria. Y con otro enorme pase suyo, Kornel David anota y se van hasta un 62-68, en el momento en que Zeljko Obradovic, desesperado, debe pedir tiempo muerto. En Vitoria ya, no solamente era creer, que lo hicieron durante los 40 minutos, sino que casi se tocaba la clasificación. Pero restaba todavía un trago.

Panathinaikos, de la mano de Spanoulis, anota dos canastas rápidas -lo que llevaba muchos minutos sin lograr- y cierra el marcador a un 66-68 a falta de 01:34. Casey Jacobsen erra en el siguiente ataque y toca defender. Y aquí la magia de Prigioni acabó por dar el pasaporte casi de forma definitiva. Viéndose emparejado con Tsartsaris por un cambio de asignación en la zona, ve la ayuda de un compañero y decide quedarse agazapado, como solía hacer él, en tierra de nadie. En el momento en que Kostas Tsartsaris recibe y decide botar para ir hacia canasta, ¡zas!, aparece el base cordobés -que no andaluz- para arrebatarle el balón y otorgar la posesión a los suyos, que culmina con dos tiros libres de Erdogan (66-70).

Sin embargo, es el OAKA y Panathinaikos. Ellos están acostumbrados allí a decir su última palabra. Una canasta de Jaka Lakovic en entrada, es ayudado por una falta innecesaria de David, que le regala un tiro libre adicional a falta de 41 segundos: 69-70. Toca tomar la voz cantante nuevamente. ¿Se imaginan quién lo hizo? Prigioni arranca el bloqueo y continuación con su pareja de fatigas, Luis Scola, que cuando recibe en la parte alta de la zona, tuvo la maravillosa clarividencia de girar y volvérsela a dar a Prigioni, desmarcado, para que apoyado con una finta y un bote, lograse una suspensión inmaculada, magnífica, ganadora: 69-72. Quedaban 17 segundos.

Gesto de rabia del ídolo. Erdogan en estado puro (Foto: Euroleague).
Gesto de rabia del ídolo. Erdogan en estado puro (Foto: Euroleague).

Con un fallo de Lakovic en el tiro libre y dos que anota Erdogan (70-74), entramos en la última posesión en el que Diamantidis, a la desesperada, fuerza personal. Anota el primer tiro, provoca el fallo en el segundo y en la lucha por el rebote, el balón toca en los pies de Erdogan, perdiéndose por línea de fondo y dando posesión a los locales, que se querían comer al árbitro Jungenbrand cuando señalizó lo contrario -luego rectificó. Tardó poco en hacerlo-. 71-74 y aún restaban 3 segundos para el milagro ateniense, en medio  del embrujo del OAKA. Sin embargo, todo tiene sus límites. Y una gran defensa del quinteto baskonistas, provocó un lanzamiento triple muy forzado de Alvertis, que ni tocó el aro, mientras sonaba la bocina.

La celebración en el vestuario al final del partido (Foto: Euroleague).
La celebración en el vestuario al final del partido (Foto: Euroleague).

Los jugadores del Tau corrieron como endemoniados a los vestuarios entre gritos, exultantes por la gesta lograda. Esa imagen que perdurará. Tau Cerámica logró su segunda Final Four consecutiva de las tres que consiguió. Esta tuvo un sabor muy especial. Para el Panathinaikos, verse fuera era herir su orgullo hincando la rodilla nuevamente. Al año siguiente, con el mismo bloque, en el OAKA como escenario, el máximo título continental no se les escapó. Para Tau, volver a la mayor élite siendo uno de los honorables participantes en Praga. Un miércoles en mitad de Semana Santa que se gestó con acciones brillantes, liderados por Erdogan y por un base argentino que se encumbró en aquel 2006. Tau Cerámica, un grande de Europa.

 

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