MOMENTOS ÉPICOS: “UN PAMESA DE RÉCORD”

MOMENTOS ÉPICOS: “UN PAMESA DE RÉCORD”

Antonio Rodríguez

Temporada 99/00 J.05: Pamesa Valencia 88-65 Real Madrid (25.09.99).

La fiebre que crearon Andrés Montes y Juan Antonio San Epifanio en el programa ACB “Generación +”, se trasladó a cualquier rincón de las gradas por nuestra geografía. Con la llegada de Canal+, los aficionados eran una parte más del espectáculo. Y todos animaban y se decidían a mostrar sus numerosísimas pancartas bien trabajadas desde casa, con el objetivo de tener su momento de gloria y salir por un momento en el programa. Tal circunstancia iba empujando aún más si cabe el entusiasmo por el equipo de la ciudad, por el Pamesa Valencia que iba de récord, ganándolo todo durante 20 enfrentamientos consecutivos. Desde su arranque liguero el 5 de Septiembre hasta el 28 de Noviembre. Casi tres meses invictos para este total que Valencia Basket acaba de igualar esta semana –y posiblemente superar al fin de la misma-. ¿Qué mejor momento para recuperar una de las mejores tardes del Pamesa puntero?

La cara de felicidad de Tanoka Beard ante el desencanto de Hansi Gnad, en primer término.
La cara de felicidad de Tanoka Beard ante el desencanto de Hansi Gnad, en primer término.

Aquel equipo –aún con su uniforme blanco, no taronja-, levantó pasiones. Pegaron un zapatazo en la mesa de la Liga Endesa cuando se proclamaron campeones de la Copa del Rey en su nueva venida a la liga. Año y medio llevaban desde su último ascenso y llevarse en Valladolid un trofeo por el que nadie les dio ganadores con antelación. Miki Vukovic, el sabio entrenador serbio, tras triunfar en la ciudad con el baloncesto femenino, ahora estaba aupando al equipo masculino y apuntalándolo hacia el éxito. Una plantilla corta, pero que parecía imbatible. Con ‘retales’ de aquí y allá, como Alfons Albert desde la Penya o Berni Álvarez desde el EBA de Tarragona, un joven José Luis Maluenda traído desde Zaragoza y el trotamundos Nenad Markovic, daban apoyo a los canteranos Víctor Luengo, César Alonso y Rubén Burgos, para completar el plantel nacional con el héroe hecho a sí mismo. Desde la vecina Lliria aparecía Nacho Rodilla, que en 1999 ya era internacional con la Selección Española absoluta y estando en pista, era el verdadero mariscal en campo, de su equipo y de los rivales por el dominio impuesto. Para finalizar, su pareja de extranjeros, repitiendo Bernard Hopkins y reclutando a Tanoka Beard, el conflictivo estadounidense que rechazado por Sergio Scariolo para su nuevo Real Madrid, tras haber sido el MVP de la Liga Endesa la campaña anterior, recalaba a orillas del Turia para dar fuerza, músculo y unas gotas de locura al proyecto. Con todo ello, créanme que la locura se daba en las gradas de la Fonteta.

Su arranque fue una avanzadilla de lo que iban a ver: 92-85 al Tau Cerámica en la primera jornada. 92 puntos se llevaron los vitorianos para casa, del supuesto equipo que amarraba las posesiones hasta los 30 segundos, de calcular el tiempo y exprimirlo al máximo, de sobrepasar los 70 puntos en pocas ocasiones. Pues sí, 92. En la segunda jornada, a los vigentes subcampeones ligueros, Caja San Fernando, les dieron un repaso en el San Pablo dejándoles, ahora sí, en los guarismos que Miki Vukovic pedía con su entrañable grito de “¡Defenza, queremos defenza!” (63-73). Al mago Andre Turner le asfixiaron hasta 9 puntos y 2/8 en tiros de campo –aún renqueante de su rodilla-. Dos de los cocos ligueros quedaron tumbados en la nieve en mitad de la tormenta valenciana. 85-78 al Joventut (apellidado Bruguer Badalona) y 65-72 en Fuenlabrada hicieron un 4-0, únicos invictos de toda la ACB con el que se plantaron en la 5ª jornada, en el que pacientemente esperaban al Real Madrid con toda la ciudad envuelta en su fiesta de baloncesto, más si cabe porque veían con desencanto que el equipo de fútbol iba clasificado en última posición en la liga. El contraste era brutal.

Alberto Herreros intentando dar un pase doblado ante la oposición de Beard.
Alberto Herreros intentando dar un pase doblado ante la oposición de Beard.

En el Real Madrid las aguas llegaban revueltas. Cuatro partidos y dos derrotas. Y no ya las dos derrotas en sí, algo casi inédito en la casa blanca en un periplo tan corto, sino ante qué rivales: tanto Fuenlabrada en la Ciudad Deportiva como el Cáceres en su recién estrenado pabellón Ciudad de Cáceres habían mostrado un caos en los blancos, reflejado en el intento triple final para poder ganar, tras jugada ensayada ante Fuenlabrada…de Eric Struelens. La remodelación de la plantilla hacía inicialmente aguas. De las seis novedades, solamente Lucio Angulo funcionaba. De hecho, en las oficinas del Real Madrid se movieron con gran celeridad para dar un golpe de timón y poder reconducir una trayectoria sin rumbo (pues el debut en la Liga Europea, en casa y ante el Zalgiris Kaunas, también acabó en derrota): Aleksandar Djordjevic firmaba 48 horas antes de viajar a la capital levantina, el contrato que le uniría la club blanco las siguientes tres temporadas. Tras ser apartado a un lado por Aíto García Reneses en el F.C. Barcelona (en un caso parecido al de Tanoka con los madridistas), Sasha no tenía equipo hasta que en la víspera de esta 5ª jornada, echó su rúbrica para la sección que lideraba Lorenzo Sanz Jr., sustituyendo a Keith Jennings, que fue más un cabeza de turco que un despido con lógica. Por lo que, el enfrentamiento en la Fonteta, tenía absolutamente de todo.

Rodilla, Luengo, Markovic, Hopkins y Beard fue el quinteto de Miki Vukovic por los locales. Galilea, Herreros, Lucio Angulo, Struelens y Brent Scott, por los visitantes, a los que les costó una barbaridad anotar en los primeros minutos. La defensa cerrada, de permanentes ayudas de los valencianos dejaban un marcador de 8-4 en los primeros 5 minutos y un 15-6 a falta de 13:30 para el descanso, que obligó a Sergio Scariolo a solicitar su primer tiempo muerto.

Aleksandar Djordjevic debutó en liga con el Real Madrid en este partido.
Aleksandar Djordjevic debutó en liga con el Real Madrid en este partido.

Nacho Rodilla estaban en estado de gracia, sí (promediaba hasta ese momento 15.5 puntos, 4 asistencias y un ¡57% en triples!). Pero la grandeza de aquel Pamesa era su uno contra uno. Si los sistemas de Miki Vukovic eran de posesiones largas, fue porque los tiros venían precedidos por un movimiento de balón hasta dejar una situación clara de uno contra uno a cualquiera de sus habituales cinco (que cambiaba con muy poca frecuencia). El aval venía de dos tipos como Víctor Luengo o Nenad Markovic, que entraban con una potencia, una convicción y un enorme equilibrio en el aire para lanzar con fiabilidad tiros cortos forzados, que machacaban los trabajos defensivos previos de cualquier rival. Eran unos fenómenos del uno contra uno, tocados también por buen tiro exterior. Aunque para uno contra uno, el verdaderamente devastador era Bernard Hopkins, comenzando abierto, pocas veces hemos visto proteger con el cuerpo los tiros cortos como él hacía, supliendo así su parquedad de estatura. Tanoka se dedicaba a pasar desde poste bajo a los cortes, ya sean de Rodilla, Luengo o Markovic o recibir balones doblados cuando ganaba la posición.

A falta de 11:20 para el descanso, se produce el deseado estreno de Aleksandar Djordjevic, que intenta mostrar más temple en pista, aunque lo que no corta es la hemorragia de balones perdidos de sus compañeros (nada menos que 18). En uno de ellos, siendo el primer pase del pívot Struelens tras rebote para el base, cortado por Bernard Hopkins, éste pasa el balón para el mate de Tanoka Beard, que protagonizó una de las imágenes más recordadas de aquella temporada, cuando bajando a defender entre toda la explosión del pabellón, pasó por delante del banquillo del Real Madrid corriendo y mirando fijamente a Scariolo, le hizo señas con las manos como de estar escribiendo algo, en clara alusión a un “¡toma nota!”, que ganas tenía el estadounidense de venganza ante el entrenador que no le quiso.

Ningún base llegaba a la altura que dio Nacho Rodilla a los suyos.
Ningún base llegaba a la altura que dio Nacho Rodilla a los suyos.

Con –entre otros, una pareja de recién casados, aún con los trajes en las gradas- las gradas celebrando la fiesta que estaban presenciando, por el ritmo trepidante que los valencianos estaban forzando a su rival, Scariolo prueba con los dos Albertos de manera simultánea en pista y con Hansi Gnad y Mikkel Larsen de guardaespaldas bajo los aros, porque no era habitual que el único que mantenía el tipo fuese Lucio Angulo (11 de los primeros 20 puntos del Real Madrid). Brent Scott, excelente profesional y sacrificado en defensa, no era una potencia ofensiva, ni mucho menos. Con todo este panorama, siguen sin poder contener las entradas a canasta de los de Pamesa. Con un triple de Rodilla más un robo y posterior canasta en uno contra uno –le salía todo-, la ventaja se va a 40-29 al filo del descanso. La sangre fría de Herreros fue capaz de anotar 5 puntos en los últimos 2.2 segundos, para llegar al descanso con un 40-34 y el Real Madrid en partido, que era lo más importante para ellos, tras el aturdimiento por momentos al que se vieron sometidos.

Los valencianos mostraban una agresiva defensa y Bernard Hopkins les lideraba con 10 puntos como cabeza de sus agresivos ataques, ante el gris encuentro de Tanoka Beard, más pendiente de mostrar al Real Madrid lo que dejaron ir, que por jugar concentrado, que nunca lo estuvo. En la segunda mitad, los blancos mostraron su orgullo en el rebote, capturando hasta 11 ofensivos, que les insuflaba las posibilidades que les restaba sus lanzamientos triples (2/12), manteniendo la puja (50-45) por el encuentro.

Un fortuito codazo de Lucio Angulo intentando frenar una entrada en contragolpe de Berni Álvarez, produjo en éste una profunda y sangrante herida en su nariz, que le obligó a retirarse a los vestuarios mientras empapaba la toalla con el vital fluido.  Eso enfrió algo el enfrentamiento hasta que tres triples consecutivos de Nenad Markovic en estado de éxtasis, seguidos por un robo y posterior canasta a la contra de Nacho Rodilla, estalló el partido con un parcial local de 15-4 y un marcador de 58-45. El Real Madrid no tuvo respuestas, pidió tiempo muerto, seguía aferrándose al rebote de ataque, pero ya no era suficiente. Un enorme tapón de Víctor Luego a Lucio Angulo en un contragolpe, junto con otro triple de Nacho Rodilla, elevan a 21 puntos la diferencia de los hombres de Vukovic (72-51), agitando los brazos para que en las gradas se comparta la fiesta. La ceremonia del invicto, del líder.

Tanoka Beard machacando. Aunque no tuvo una buena actuación, el partido fue un festín para él.
Tanoka Beard machacando. Aunque no tuvo una buena actuación, el partido fue un festín para él.

Aleksandar Djordjevic tuvo más minutos en la segunda mitad, pero aún poco conocedor de los sistemas de su nuevo equipo, intentó jugar para el equipo, tirar tiros muy seleccionados, para acabar con 9 puntos en total. Los últimos minutos de Pamesa siguieron siendo de festín, sin reducir la intensidad defensiva y con la fortuna de cara en ataque (Rodilla, 21 puntos y 6 asistencias). Finalmente, el encuentro acabó con 88-65 para el flamante líder Pamesa Valencia.

Tuvo que ser Adecco Estudiantes en casa (88-74) quienes bajaran de las nubes a los valencianos, que por momentos se sentían invencibles (también en Europa aguantaron 9 jornadas sin perder), haciéndolo una semana después del traspiés ante los estudiantiles. Pero sobre todo ese juego delicioso, de engrandecer el uno contra uno, que tan pocas veces se suele ver. Y hay que hacerles justicia. El hecho que con las pocas rotaciones, mucho más cansados, cayeran en cuartos de final de la Copa Saporta (el equivalente a la Eurocup hoy) ante la Kinder Bolonia, y también en cuartos ante el pujante Adecco Estudiantes, hacen ensombrecer lo que estos señores mostraron a la Liga Endesa. Miki Vukovic fue paso a paso buscando el éxito y fue el primero en alzar a la ciudad a la élite. El quinteto que solía utilizar, memorizado por todos a la vera de la Fonteta, es de ley rescatarlo. Y desear al actual Valencia Basket, toda la suerte en su futuro.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO