MOMENTOS ÉPICOS: “EL VUELO DE TREVOR WISON, EL VUELO DEL OAR”

MOMENTOS ÉPICOS: “EL VUELO DE TREVOR WISON, EL VUELO DEL OAR”

Antonio Rodríguez

Liga 91/92 J.04: Montigalá Joventut 77-89 OAR Ferror (29.09.91)

En los años dorados –económicamente hablando- del baloncesto español, cuando los sponsors se pegaban por patrocinar a los equipos de la Liga Endesa, un deporte que ya asentado tenía un gran tirón, era el nuestro. Cuando estábamos a punto de dar la bienvenida a ese 1992 que decían iba a cambiar nuestras vidas (y a bien que lo hizo), el OAR Ferrol estaba sumido en una profunda crisis económica. Sin posibilidad de conseguir el tan deseado patrocinio desde que la empresa láctica Clesa se despidió de sus camisetas, en el paradójico escenario de firmas con empresas traducidas en cifras mareantes –por aquel entonces- eran los números rojos del mítico club ferrolano.

A punto de descender la temporada anterior, en ese ejercicio contable se registraron unas pérdidas de 59.728.840 pesetas al cierre, ascendiendo la deuda total a casi 100 millones de pesetas el montante global. Con algo menos de 300 millones de presupuesto para el inicio de la nueva campaña (286 millones para ser más exactos), lo que era intentar atar la plantilla con la pronta contratación del estadounidense Trevor Wilson, un atlético alero procedente de UCLA, los problemas se acrecentaban porque además, Anicet Lavodrama se retrasaba en su llegada hasta 21 días, tras probar en el verano de 1991 una vez más su salto a la NBA –según rezan las crónicas de la época- y el intento de revisar su contrato para el centroafricano, que disputaría su séptima temporada en el club gallego.

Trevor Wilson, un atleta para que el OAR no sufriese aquel año
Trevor Wilson, un atleta para que el OAR no sufriese aquel año

Todo lo contrario, toda la pompa, se la llevaba el Montigala Joventut, el club con la sponsorización más fuerte y que se apuntó los dos “fichajes” del verano: por un lado, a su plantilla ya campeona (recuerden que consiguió el título liguero en 1991), se reforzaba asegurando a Jordi Pardo en una renovación de contrato y fichaba por unas cantidades que Caja de Ronda no podía pagar, a Mike Smith, que tras conseguir el pasaporte y nacionalidad española, estaban a expensas de decidir cuándo pudiese jugar como nacionalizado –“quizás para Noviembre” aclaraba el interesado, que por temas burocráticos no pudo hacerlo finalmente en toda la temporada-. La otra adquisición importante era la inauguración de su flamante Palau Olimpic, el escenario para el torneo de baloncesto en los próximos Juegos Olímpicos de Barcelona’92, con capacidad para 13.000 espectadores, en el deseo que en Badalona nadie se quedase sin ver a su equipo, diciendo adiós al pequeño Ausías March. Lolo Sainz contaba con todo lo necesario para afrontar la verdadera asignatura ese año: el asalto a la Copa de Europa. O lo que sería más correcto decir, a la recién creada Liga Europea (con tres equipos representando a los países más poderosos del continente, baloncestísticamente hablando).

Los verdinegros ya se conocían, eran conscientes de sus posibilidades, sobre la base de los Jofresa, Villacampa, Morales y Pardo, más la pareja de americanos más cara que jamás tuvieron, Corny Thompson y Harold Pressley, repitiendo una temporada más. De hecho, un mes después mostraron al mundo lo que eran capaces de hacer, rivalizando con los mismísimos Lakers en el Open McDonald’s parisino. Y luciendo en el escenario que junto al Palacio de los Deportes madrileño, el Palau Sant Jordi de Montjuic y el Príncipe Felipe zaragozano, era el cuarto recinto de nuestra liga que superaba los 10.000 espectadores de aforo. Una liga de 24 equipos, tan loca, que Coren Orense, uno de los representantes cuya mirada estaba en eludir el descenso, dicen que gastó hasta 800.000 dólares en la adquisición del veterano estadounidense Roosvelt Bouie.

Jordi Villacampa, con 29 puntos, el más destacado de los suyos, lanzando ante Wilson.
Jordi Villacampa, con 29 puntos, el más destacado de los suyos, lanzando ante Wilson.

A pesar del resbalón de los badaloneses en la primera jornada en Málaga ante el Caja de Ronda (80-74), comenzaba su velocidad de crucero, ganando al Taugrés (89-76) y en Murcia al Júver (83-100). Recibían en la 4ª jornada al OAR Ferrol, con toda la pompa tras haber inaugurado de manera oficial su nuevo recinto, ante el Aris Salónica (y haberles barrido por 116-69). Por su parte, los ferrolanos que tropezaron en sus dos primeros encuentros, en Murcia (90-78) y en casa ante un fortísimo Elosúa León (65-68), pudieron ganar en un deslucido choque a sus vecinos lucenses, el Dyc Breogán (66-63) y con el espíritu que siempre gustaba inculcar a su entrenador, Ricardo Hevia, que hacía oídos sordos a los problemas anotadores del equipo, en jugadores que no fuesen Lavodrama, Wilson o Manolito Aller, apostaba por el entusiasmo de todos para salir de la difícil situación del club presidido por Juan Fernández. Y llegaron a Badalona.

Rafa Jofresa, Villacampa, Pressley, Thompson y Morales era el quinteto que puso en pista Lolo. Aldrey, Allen, Wilson, Abalde y Lavodrama, más bajo pero más rocoso también, fue el quinteto ferrolano. Y en los primeros parciales de cierto dominio verdinegro empezaron a verse las primeras incomodidades. Pérdidas de balón (hasta 21 para la Penya) y una precipitación que no parecía lógica en un base de la categoría y experiencia de Rafa Jofresa. Jordi Pardo ingresó desde el banquillo, pero ayudó a aturdir más el ataque local, por lo que al minuto 10, OAR llevaba ventaja en el marcador (19-20).

La zona solicitada por Ricardo Hevia a sus jugadores hace que no haya ni correcta circulación en sus rivales, así como anestesiar la presunta velocidad que, Lolo Sainz, intentó con la entrada de Tomás Jofresa en pista. Y efectivamente, dio un soplo de aire fresco, como era habitual en los badaloneses. El resultado al descanso mostró cierta mejoría (40-39) y también reflejaba que esa Penya no era la habitual.

Alberto Albade fue determinante en defensa para que los verdinegros no anotaran en la zona.
Alberto Albade fue determinante en defensa para que los verdinegros no anotaran en la zona.

En la segunda mitad se acrecentaron las virtudes de unos y los defectos de otros. Anicet Lavodrama seguía siendo un martillo pilón en las cercanías del aro (23 puntos y 12 rebotes), cargando de faltas a los hombres altos verdinegros, sobre todo a Juanan Morales, que ante la baja de Ferrán Martínez por su prolongada lesión, Lolo lo aguantó en pista excesivos minutos, hasta que cometió la quinta cuando aún restaban 12 minutos para la finalización del choque, sin más recambio que la de un inexperto Carlos Ruf. Pero sobre todo, lo que vino fue el desmelenamiento de Manuel Aller, que corrió todo lo que los verdinegros no podían, anotó triples, entraba a canasta como un cuchillo forzando innumerables faltas y se erigió en la estrella del choque, con 31 puntos, en dura disputa con Jordi Villacampa que era el único local que jugó al nivel habitual (29 puntos).

Juan Antonio Morales pasó apuros y problemas de faltas.
Juan Antonio Morales pasó apuros y problemas de faltas.

OAR Ferrol se despegaba cada vez más en el marcador, con rebote de Lavodrama va, triple de Aller viene. Hasta un 56-70 que llegaron a tener los gallegos entre los silbidos de la exigente parroquia badalonesa y aplausos en reconocimiento a los forasteros. Tocaba la heroica en la Penya, que se quedó solamente en las galopadas de Villacampa, porque nadie más acompañó: es estático se seguían errando tiros, con especial mención a la tripleta interior visitante Abalde-Lavodrama-Wilson, que forzaban a Thompson a lanzar en posiciones muy complicadas.

Con la presión a toda cancha verdinegra, un desdibujado Trevor Wilson hasta ese momento, encontró a los espacios, su camino hacia el aro para engordar estadísticas (con Harold Pressley, su teórico marcador, en el banquillo por un problema en el tobillo). Un robo de balón oarista, finalizó con Trevor Wilson corriendo el campo y ante la oposición de un rival, voló desde muy lejos del aro con el mensaje de “si llegas a taponarme, inténtalo” para marcarse un mate espléndido y certificar la victoria de los suyos por 77-89.

Aquel vuelo de Trevor Wilson significó el culmen a la victoria y el afán de un equipo, con todos sus problemas, en volar, en salir del pozo en el que se veía sumido fuera de la pista. Y a bien que lo consiguieron. Sin pasar los apuros del año anterior, OAR Ferrol logró acabar la temporada con 17 victorias y 17 derrotas. Jugó los octavos de final ligueros frente al F.C. Barcelona (cayendo por dos a cero, pero dando mucha guerra en el choque disputado en La Malata, 78-84), y jugando el posterior playoff de clasificación de cara a la siguiente temporada, para finalizar con un más que honroso 20-20.

Aunque corresponda a otro partido, esta foto de Anicet Lavodrama ante Darryl Middleton, muestra la importancia del centroafricano en su equipo.
Aunque corresponda a otro partido, esta foto de Anicet Lavodrama ante Darryl Middleton, muestra la importancia del centroafricano en su equipo.

Sí, habrá tardes más gloriosas en la historia del club ferrolano (seguro que aquí trataremos en un futuro), pero hoy nos gustó destacar ésta, por mostrar el carácter de este club, que abandonó dos años más tarde la Liga Endesa por sus problemas financieros. Su espíritu combativo, aquel highlight de Trevor Wilson volando que hoy sería claramente un Top-7 de la web oficial de la liga, quedó para el recuerdo. Y aquí estamos, además, para recordar.

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