MOMENTOS ÉPICOS: MARCELINHO HUERTAS, EL HÉROE DEL PALAU

MOMENTOS ÉPICOS: MARCELINHO HUERTAS, EL HÉROE DEL PALAU

Antonio Rodríguez

Final Liga Endesa 11/12. 1º partido: F.C. Barcelona Regal 81-80 Real Madrid (06.06.12)

Aquel tiro a una pierna, tan alejado, pudiera ser motivo perfecto para el logo del playoff de la Liga Endesa. Como el triple de Herreros, como la entrada de San Emeterio, como la suspensión de Kenny Simpson. Canastas sobre la bocina que dan títulos. Si increíble fue la remontada en Vitoria que culminó Alberto Herreros en 2005, más increíble fue esta canasta de Marcelinho Huertas –si hablamos del tiro en sí- que decantaba el primer round de la final de la liga 2011-12. Y ya se sabe, que en la historia de las finales, todos, todos los enfrentamientos entre F.C. Barcelona y Real Madrid, quien da primero, golpea en la historia y gana el título.

Marcelinho Huertas tuvo todo el carril libre. El hecho de la búsqueda de pillería de Sergio Rodríguez, en su intento por correr hacia el centro de la zona, por si pudiera ser que capturara el balón suelto, que se lo quitara de las manos a quien atrapara el rebote al triple fallado por Sergio Llull, le hizo perder su posición y que el base brasileño tuviese todo el lado izquierdo para correr. Claro, que cuando le pasó Chuck Eidson, solamente restaban 2.1 segundos. Dando el primer paso en la línea que delimita el medio campo, dando un segundo paso y levantándose a una sola pierna, Huertas logró la canasta del año en aquel momento. Tras haber tenido que superar malas rachas durante toda aquella campaña 11/12, contemplar que se le miraban todas sus actuaciones con lupa, por el mero hecho de ser el sustituto de Ricky Rubio, tras sufrir críticas por la decepcionante actuación en la Final Four de la Euroliga un mes antes y tras un mal primer partido de esta final en la que fue sentado en los momentos calientes en favor de Sada sin haber conseguido ningún punto, tuvo el carácter para anotar un triple para la historia, dando el definitivo 81-80. Fue alucinante. Tan alucinante, que provocó a Pablo Laso que saliese disparado hacia el vestuario entre el griterío del Palau, farfullando un “no me lo puedo creer, no me lo puedo creer”. Tan alucinante, que lo hemos elegido como la petición del aficionado en esta ocasión. Así lo hizo JOSÉ MARÍA TORRES ROJAS, que nos solicita este momento, que lo recuerda como “la gran victoria del F.C. Barcelona en una final ACB ante su eterno rival”. Así que, toca bucear nuevamente en el pasado.

Marcelinho Huertas, el héroe del Palau (ACB Photo).
Marcelinho Huertas, el héroe del Palau (ACB Photo).

Una Final Four que dolió

Hablaban que el F.C. Barcelona Regal de esta temporada 11/12, era más terrenal. De la apisonadora que supuso en los dos años previos 2010 y 2011, en las que ganaron dos de los tres grandes títulos en juego, en el ejercicio que nos ocupa perdieron –y escoció- ante el Real Madrid la Copa del Rey precisamente disputada en el Sant Jordi de la Ciudad Condal, así como la Final Four de Estambul, en semifinales ante Olympiacos. Y ésta estaba muy reciente al comenzar el playoff de la Liga Endesa. Fue una decepción en el nuevo proyecto azulgrana. Solamente les quedaba el título liguero. Cuando en el tercer cuarto del primer encuentro de la finalísima, iban perdiendo 43-60, 17 puntos de desventaja ante un Real Madrid que lo estaba bordando, debieron empezar a pensar que acabarían en el verano del 2012 con cero títulos (si exceptuamos la Supercopa, que sí lograron).

Y es que en Estambul, mientras Vassilis Spanoulis imponía su ley sobre el Viejo Continente, lideran a un equipo que llegó como la Cenicienta, pues nadie apostaba por ellos, Marcelinho, Eidson o Mickeal, naufragaron en su intento por llegar a la final. El 3/19 en triples marcó el enfrentamiento en el que tenían depositadas muchas esperanzas.

Kyle Singler tapa la trayectoria de Víctor Sada (ACB Photo).
Kyle Singler tapa la trayectoria de Víctor Sada (ACB Photo).

La resurrección del “Chacho” y Velickovic

Habían sido los dos jugadores más perjudicados/despistados en la etapa de Ettore Messina. Tanto Noviça Velickovic como Sergio Rodríguez acabaron aturdidos ante las órdenes del entrenador transalpino. El primero, MVP de la Liga Endesa en el mes de Noviembre a su debut en España en 2009, pasó entre lesiones y el que-no-me-adapto-a-jugar-de-tres en el que estaba emperrado Messina, a un descentramiento importante. Hasta el punto de dudar de sus posibilidades. Las lesiones continuaron en esta primera temporada de Pablo Laso, sí. Pero al menos, éste, sabía que Noviça debía ser ala-pívot. Por su parte, Sergio Rodríguez siguió sin encontrarse en la gracia que a él le ha caracterizado en pista. Sin rumbo con Messina, una de las primeras acciones de Pablo Laso fue tener claro que su base titular sería Sergio Llull, readaptándole desde la posición de escolta, algo que no ayudó tampoco al base canario. Hasta el punto que dicen que la firma de Dontaye Draper en los últimos meses de esta temporada, pensando en la siguiente, vino dada por la duda de si el ‘Chacho’ continuaría y en qué rol dentro del equipo.

Pero llegó para ambos la eliminatoria de semifinales ante Baskonia. Y ahí se destaparon. Lo que habían sido para Velickovic 4.8 puntos y 2.9 rebotes en 13 minutos de promedio durante la liga regular y para Rodríguez, 5.8 puntos y 3.8 asistencias en 18 minutos, se transformaron en los tres últimos partidos de semifinales ante Caja Laboral, en 16.7 puntos y 5 rebotes en 25 minutos del primero, junto a 14.3 puntos y 7 asistencias (más 9/10 en triples) en otros 25 minutos de promedio del segundo. La transformación había sido tremenda. Y de ese carro, ya no se bajaron.

Sergio Llull sacando el contragolpe (ACB Photo).
Sergio Llull sacando el contragolpe (ACB Photo).

Una final de gigantes

Marcelinho Huertas, Chuck Eidson, Pete Mickeal, Fran Vázquez y Erazem Lorbek fue el altísimo quinteto titular que colocaba en pista Xavi Pascual. Sergio Llull, Carlos Suárez, Kyle Singler, Noviça Velickovic y Ante Tomic, por los de Pablo Laso. Un altísimo 2,02 de promedio de estatura en el quinteto azulgrana para un 2,04 en los madridistas. El encuentro comenzó con la intensidad que se esperaba en ambos contendientes (que llevaban 5 años sin enfrentarse en una final liguera y la segunda ocasión en las últimas 12 temporadas), con dos robos consecutivos de los locales que situaban el marcador en un 6-5 a favor. El baloncesto era total. Viendo las estaturas y los físicos de los jugadores, cambiaban de emparejamientos defensivos sin ningún problema, porque allí cualquiera podía encargarse de cualquiera, exceptuando los centers con los bases. Los demás, extremada paridad.

La agresividad era una constante en ambos. Por el Real Madrid, Velickovic mete en problemas a Mickeal en poste bajo. Víctor Sada, que ya entró en los primeros minutos, se dedica a dividir la defensa y doblar balones. Todos tienen un intento inicial de entrar hasta canasta para jugar a partir de ahí, lo que une una atractiva circulación de balón, que da como resultado un partido precioso de baloncesto. Kyle Singler es el jugador más acertado en los madridistas, mientras que Erazem Lorbek lo es por los azulgranas. Al final del primer cuarto, 15-20 para el Real Madrid.

Juan Carlos Navarro fue decisivo en la segunda mitad (ACB Photo).
Juan Carlos Navarro fue decisivo en la segunda mitad (ACB Photo).

El dominio del Real Madrid

Se inicia el segundo cuarto con quintetos ya más normales. Con Navarro y Carroll en pista, se definen algo más. Sergio Rodríguez juega con el desparpajo habitual y hace jugar a los suyos, pleno de confianza. Mientras Erazem Lorbek sigue haciendo un excelso trabajo en poste bajo (13 puntos al descanso), tres triples consecutivos de los madridistas comienzan a resquebrajar el marcador (31-37, a 03:25 del descanso). Uno del recién incorporado Nikola Mirotic (que al inicio del playoff había sufrido una lesión en un dedo, lo que hizo relanzar más la ya comentada eclosión de Velickovic) y dos escalofriantes de Jaycee Carroll, dan una muestra clara que entre los visitantes, todos están metidos. Carroll parece que vuelve a tener las sensaciones vividas en Febrero en el Sant Jordi durante la Copa del Rey (trofeo que logró el Real Madrid después de nada menos 19 temporadas de sequía. Fue el primer golpe de efecto del ‘proyecto Laso’). Muestra seguridad en las posibilidades del club blanco.

Nikola Mirotic palmea otro balón (31-39) para entrar, a partir de ese momento en una oleada de aciertos por ambos equipos, que hace relamerse a cualquier aficionado. Con una canasta de Víctor Sada al recibir un balón doblado estando detrás del tablero, extendiendo el brazo de una manera acrobática, se llega al descanso con el marcador 37-43.

Pablo Laso repite el quinteto titular en la reanudación, asignando las marcas de Kyle Singler para que presione a Víctor Sada y Sergio Llull que se siga dedicando a un discreto Juan Carlos Navarro, que llevaba casi toda la temporada –y sobre todo en las eliminatorias por el título- arrastrando su maldita fascitis plantar. Velickovic sigue haciendo un eficiente trabajo en poste bajo, dando una gran asistencia para la canasta de Ante Tomic. Y con un mate de Sergio Llull en contragolpe a un mal tiro de Navarro, en el Palau empiezan a apreciar que la desventaja era ya seria. Estaban a 10 puntos: 41-51.

Boniface Ndong llega tarde cuando Jaycee Carroll ya está preparando su tiro (ACB Photo).
Boniface Ndong llega tarde cuando Jaycee Carroll ya está preparando su tiro (ACB Photo).

El cuarteto de gigantes de los blancos dominan en defensa y entre los azulgranas, nadie ve posibilidad de encontrar huecos. Rápidos, altos y móviles. Castigan punteando con seguridad todos los lanzamientos y capturando los rebotes defensivos, haciendo pensar a los locales que no hay posibilidad de fallo en sus tiros. A un triple de Sergio Llull le sigue un gran pase de Tomic para una nueva canasta de Kyle Singler (41-56). Xavi Pascual solicita tiempo muerto ante un escenario impensable para él y vuelve a colocar en pista a Boniface Ndong para contener a un brillante Tomic.

Con el enorme calor que se estaba pasando en el Palau, el ambiente se caldea aún más en una extraña jugada. Chuck Eidson en una entrada a canasta, tropieza con el pie de un rival y cae al suelo, manteniendo la posesión del balón. Se oye un silbato y todos se paran. Los árbitros se miran unos a otros, porque entre ellos, ninguno había sido el responsable de tal pitido, sino que provenía del público. El más avispado en reaccionar fue Jaycee Carroll que corrió hasta Eidson para arrebatarle el balón desde el suelo entre sus brazos y dar un pase largo a Llull que ya estaba corriendo, tras haberse percatado también del malentendido y acabar la acción en mate. El público comenzó a silbar y protestar, entre otras razones para olvidar la congoja que les atenazaba, pues el electrónico marcaba unos dígitos de pesadilla para ellos: 43-60, tras un parcial de 4-17 para los blancos.

A partir de ahí, fue muy importante para mantenerse en partido que, ya sea producto de la desesperación o el orgullo de jugar en casa, el hecho es que el F.C. Barcelona comenzó a defender con rabia, subiendo la intensidad, la movilidad y la presión a un nivel máximo y recortando distancias (a pesar de otro enorme triple de Jaycee Carroll, autor de 18 puntos y 4/7 en triples), para finalizar el tercer round con un 54-66, preludio de los 10 últimos minutos del enfrentamiento.

El tapón que recibió Ante Tomic en el último minuto (ACB Photo).
El tapón que recibió Ante Tomic en el último minuto (ACB Photo).

El final más hilarante

Comienza el último cuarto de manera trepidante. Un robo del ‘Chacho’ con una posterior canasta en contragolpe de Nikola Mirotic, tiene su réplica en un triple de Juan Carlos Navarro, que ya había cogido ritmo y no dejó de anotar (21 puntos, la mayoría en la 2ª mitad). Y esta sucesión, tiene respuesta en otro triple de Carroll –el Real Madrid llevaba en ese momento 7/10 en triples-, para colocar un 57-71. Ambos conjuntos a tumba abierta para anotar, con la clara ventaja visitante, entrándose en los últimos 5 minutos con una jugada del Real Madrid que finalizaría Ante Tomic 13 segundos después y colocar un 67-78. Con tal acierto en el lanzamiento, el primer equipo que supiera parar al rival en tres ataques consecutivos, marcaría la dinámica final.

Y fueron los azulgranas los que dieron. A un triple de Lorbek (18 puntos y 8/9 en tiros de campo), se une una buena defensa. Y una canasta en poste bajo de Pete Mickeal y otra buena defensa. Pablo Laso pide tiempo muerto, pues la renta había bajado a 4 puntos (74-78), con el Palau que habiéndose mantenido fiel a su equipo, animando durante todo el partido sin decaer en las malas, ahora rugía como nunca. Con este marcador, con el que se entró en los tres últimos minutos del choque, se dio la bienvenida también a los dos últimos y se añadió un solitario punto (75-78) cuando se entra en los 60 segundos finales.

Sergio Llull dobla un balón para Ante Tomic, que al intentar asegurar en un mate, recibe un enorme tapón a la par, de Erazem Lorbek y Fran Vázquez, para que en el siguiente ataque, el ángel que siempre tiene Juan Carlos Navarro, anote un triple para empatar a 78, cuando restaban 44 segundos, culminando un parcial de 11-0. En el ambiente de júbilo del recinto blaugrana, Pablo Laso pide tiempo muerto transmitiendo calma. El siguiente ataque les sale bien, pues Llull provoca falta y anota los dos tiros libres, para el 78-80. Quedaban 33 segundos y el turno de las instrucciones, es solicitado ahora por Xavi Pascual. El entrenador azulgrana arriesgó pidiendo la última posesión para sus jugadores, con lo que se obligaba a diseñar una jugada de muy pocos segundos y tener tal oportunidad. Efectivamente, el balón cayó en manos de Navarro que lanzó el triple nada más recibir. El problema es que erró y la posesión fue para el Real Madrid.

Juegan todos abiertos con Sergio Llull en posesión de la pelota en intentando penetrar. Pero Navarro es listo y en la marca del base menorquín, le otorga espacio para que, si quiere, les gane tirando desde fuera, pero no penetrando. Ante tales dudas, el reloj va consumiendo segundos y en el límite de posesión, Llull decide tirar de tres.

Con los dos pívots madridistas al rebote, con Sergio Rodríguez abierto a un lado y Carroll a otro, fue Jaycee quien decidió acercarse algo por si el rechace fuese largo. El balón golpea en el aro y fue el ‘Chacho’ quien entró en la zona descaradamente por si pudiera lograr un balón por la viveza que le caracteriza. Sin embargo, éste cayó en manos de Eidson, que se giró y encontró a Marcelinho Huertas. Marcelinho, que a falta de 2 minutos fue sentado para que Eidson oficiara como base y que segundos antes, había vuelto a incorporarse a cancha, cuando recibió el balón tenía 2.1 segundos tan sólo. Pero para lo que vimos, fue más que suficiente. Sorprendido porque nadie se cruzara en su camino, corrió como un poseso y decidió dar los dos pasos a partir de medio campo: el primero pisando la línea y el segundo donde tocara. Sergio Rodríguez, dándose cuenta del error cometido, corrió tras él intentando frenarle en un gesto valdío. Marcelinho Huertas, en su característico impulso a una pierna, ejecutando la mecánica de una suspensión como si estuviese a 5 metros en vez de a 10, lanzó un tiro para que golpeara el tablero y acabara entrando, en el mayor estallido de los 6377 espectadores que asistieron al Palau. Todos sus compañeros corrieron a abrazarle cuando estaba tumbado boca abajo en el suelo, riendo y gritando, con los rivales inmóviles, echándose las manos a la cabeza.

Fue un momento estelar en la historia de las finales. La canasta más increíble que, a la larga, significó un nuevo título para el F.C. Barcelona. Marcelinho arrancó así una maravillosa etapa de cuatro temporadas en Cam Barça, siendo ídolo y figura en muchas más situaciones (y ganando en momentos culminantes en otras más), acabando figurando como uno de los mejores bases de la historia del club. Su “momento épico”, para la posteridad queda. El grito profundo al unísono, de todos los aficionados al ver entrar aquel tiro, también.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO