MOMENTOS ÉPICOS: “ARLAUCKAS PUSO A MÁLAGA EN PUERTAS DEL ÉXITO”

MOMENTOS ÉPICOS: “ARLAUCKAS PUSO A MÁLAGA EN PUERTAS DEL ÉXITO”

Antonio Rodríguez

Temporada 89/90 J.06: F.C. Barcelona 88-97 Caja de Ronda (14.10.89)

Era el verano donde todo estaba en ebullición. No se había conocido un verano en el baloncesto español de tal calibre en rumores, polémicas, fichajes de relumbrón, presentaciones multitudinarias…incluso fugas, como la de Drazen Petrovic del Real Madrid. Efectivamente, hablamos de 1989, que aquellos calores trajeron la locura en el mundo del deporte. Hasta Michael Chang ganó a Ivan Lendl la final de Roland Garros lleno de calambres debido a la fatiga, que le impedían sacar con normalidad para aumentar la locura deportiva en esa estación estival. En baloncesto, lo copaba el “affaire” Drazen, el del “ahora me voy a Portland, ahora regreso a Madrid. Ahora digo que me quedo un año más, ahora me despido de mis compañeros desde el estado de Oregon”. Junto a él, la gran sensación era Arvydas Sabonis, aterrizando junto a Valdemaras Homicius en el Fórum Valladolid, como sueño logrado por su presidente Gonzalo Gonzalo, como entre los azulgranas llegó el pistolero Paul Thompson y los verdinegros trajeron un entrenador estadounidense, Herb Brown, el hermano del afamado Larry, que junto a George Karl en el Real Madrid, representaban un toque yankee de distinción en los banquillos, completando así las diferentes plantillas de la Liga Endesa.

Mario Pesquera felicita a Rafa Vecina, junto a Luis Blanco, en los últimos minutos del partido. Era la primera vez que ganaban en el Palau (Foto archivo ACB).
Mario Pesquera felicita a Rafa Vecina, junto a Luis Blanco, en los últimos minutos del partido. Era la primera vez que ganaban en el Palau (Foto archivo ACB).

¿Y en Málaga? ¿Qué sucedía en Málaga? Pues en silencio que trabajaban. Mayoral Maristas a lo suyo, con el equipo similar al de la campaña anterior con el que debutaron en la ACB, con los Smith&Smith -¿y para qué más?, pensarían-  y Caja de Ronda, tras una destacada temporada con un récord de 23 victorias y 15 derrotas en el ejercicio 88/89, el único sobresalto que tenía era que sus dos americanos, Ricky Brown y Joe Arlauckas, tardaban en llegar para unirse en la pretemporada. Sus recién estrenadas paternidades les hicieron ‘apurar’ días en su tierra. En la directiva malacitana, lo más trascendente era la tramitación a renovación de su base, Fede Ramiro, totalmente acoplado a la ciudad del sol y al plantel, que Rafa Vecina, Josep Palacios, Jordi Grau, Antonio Benítez y Luis Blanco completaban en su núcleo fuerte. Los rumores iban y venían, pero no pasaban por el sur. Allí, tan calmados como el oleaje de sus playas.

Y la tan esperada liga, que al fin da comienzo, con el debut victorioso de los cajistas en la pista de Estudiantes (70-71), a la manera de su entrenador, Mario Pesquera: circulación de balón, posesiones largas y escasas rotaciones. El único hombre que rompió el quinteto de Ramiro, Grau, Arlauckas, Vecina y Brown, fue Palacios, con 4 minutitos en pista, para dar un respiro a Brown. Los demás, los 40 minutos en cancha. Mucho más racionado en minutos y más rotaciones hubo en la 2ª jornada ante el BBV Villalba (89-66), pues Benítez, Sánchez, Torrubias y Bazán tuvieron sus oportunidades.

El primer golpe de efecto vino cuando viajaron a Badalona. Los verdinegros, una semana antes, habían dado la machada al ganar en el Palau Blaugrana, sin Villacampa y Margall (es cierto que los azulgranas, tampoco contaban con Trumbo ni con Epi) y su estilo desenfadado les estaba convirtiendo en el equipo de moda de la liga. Pues Caja de Ronda arrancó el triunfo tras prórroga, por 70-71. Como pueden comprobar, resultados parcos, que mostraban lo ya consabido de utilizar 30 segundos a cada posesión, el triple poste en ataque, poco movimiento en los hombres –sobre todo, comparándolo con lo visto hoy día, de carretones, dobles bloqueos para los tiradores y pick&rolls-, donde el arte consistía en que se movía el balón, no el hombre. Esa alegoría al pase volvía literalmente locos a los rivales. Aquí, la curiosidad está en que tanto Ramiro, como Vecina, Arlauckas y Brown jugaron nada menos que los 45 minutos que duró el choque. Y completaron su paseo triunfal ante el Taugrés (85-80) de otro de los grandes movimientos del verano, pues Chicho Sibilio engrosó las filas baskonistas tras muchos años en el F.C. Barcelona, ante la imposible convivencia con Aíto, que tampoco sirvió a los hombre de Manu Moreno ante los de Pesquera.

Fede Ramiro volvió absolutamente locos a los bases azulgranas. En la foto, junto a Joaquín Costa (Foto archivo ACB).
Fede Ramiro volvió absolutamente locos a los bases azulgranas. En la foto, junto a Joaquín Costa (Foto archivo ACB).

Y llegamos al día que nos ocupa, donde Caja de Ronda visita la pista del F.C. Barcelona en la 6ª jornada (5ª disputada, pues se aplazó al completo la primera), con los malagueños como únicos invictos, junto al Real Madrid en la parte alta de la clasificación con ese ‘no-se-qué’, que les hizo parecer imbatibles. Cuando en las primeras evoluciones se ve a Fede Ramiro y su parsimonia subiendo el balón, pero colocándolo en el lugar preciso y sobre todo, cuando Joe Arlauckas fintaba, daba un bote y anotaba una y otra y otra y otra, ante la incredulidad de los cinco mil curiosos espectadores que se congregaron en el Palau para ver aquello de que “el sur también existe” y entender sus razones, todos empezaban a asimilar que ese baloncesto tenía un por qué. “Intentamos básicamente frenar la conversión defensa-ataque del equipo contrario” declaraba Mario Pesquera. “Si conseguimos eso, obligamos a que nos ganen en ataque estático y hoy en día, eso es difícil. En la defensa del ataque estático ponemos especial énfasis en evitar el juego interior –muy utilizado en aquellos años. Además, pensemos que el F.C. Barcelona contaba con Audie Norris-, con lo que limitamos mucho más las posibilidades de conseguir buenos porcentajes del equipo contrario. Todo eso son planteamientos teóricos que no siempre se pueden llevar a cabo, aunque cuando lo conseguimos, el resultado es satisfactorio”.

Pues satisfactorio estaba siendo, ya que los primeros parciales eran favorables a los malagueños (7-11 y 13-15 ya en el minuto 5), que siguieron aumentando, porque Joe Arlauckas inició su recital particular. Le marcaba Andrés Jiménez o un hombre más bajo y rápido como Paul Thompson. Era imposible. La grandeza de Joe es que sus numerosos tiros eran infalibles (¡18 de sus 23 tiros acabaron en canasta!). Mientras tanto, los azulgranas se perdían en problemas para pasar a Norris y los aficionados veían más los fallos en los triples de Thompson (3/10 en esa faceta) que su actuación genérica (10/20 en tiros de campo), exasperándose con el escolta americano, que intentaba solventar en acciones individuales como si estuviese jugando aún en el Nashua Den Bosch holandés y no en todo un Barça.

“Nosotros controlamos el baloncesto del equipo contrario, que no es lo mismo que el basket-control con el que nos etiquetan” recalbaba Pesquera defendiendo un baloncesto que, con altos porcentajes, hizo llevar a los suyos al descanso con un marcador a favor de 42-53 que comenzaba a asustar.

En la reanudación, la acumulación de faltas de Rafa Vecina le obligó a descansar unos minutos y utilizar a Josep Palacios en su lugar, con Arlauckas oficiando de ala-pívot abierto, de cara al aro como le gustaba a él, con más espacios incluso y no bajando la efectividad que le llevó a anotar la friolera de 45 puntos. La presión a toda cancha de Aíto tampoco significaba muchos quebraderos en los malacitanos, porque recuerden, era el balón el que hacían mover más que a sus hombres, con lo que tanto Costa como Solozábal se sentían inútiles en la agresiva y mordiente defensa. Y si eran pases certeros, la cosa pintaba mal para el rival. Y mal que pintó.

Joe Arlauckas fue la pesadilla azulgrana. Nada menos que 45 puntos anotó. A pesar de la oposición de Norris, aquí logró anotar (Foto archivo ACB).
Joe Arlauckas fue la pesadilla azulgrana. Nada menos que 45 puntos anotó. A pesar de la oposición de Norris, aquí logró anotar (Foto archivo ACB).

En los últimos minutos, fue Ricky Brown quien se erigió en el coloso reboteador y taponador –con dos en los últimos minutos, decisivos-, al margen de su clase -¡qué clase!- para anotar (16 puntos) y acompañar a la maravilla de Arlauckas (9 de 10 en tiros libres) y lograr que sus rivales acaben claudicando, porque a falta de 2 minutos, la desventaja era de 10 puntos. Y así se llegó al final, con el resultado de 88-97, entre abrazos y satisfacción del Caja de Ronda, que había puesto una pica por primera vez en el mítico Palau Blaugrana, abriendo así un recorrido de cruentas actuaciones –deportivamente hablando- entre ambos rivales para los años posteriores.

La curiosidad envolvió a este equipo en estos primeros dos meses de competición, donde cayeron eliminados de la Copa Korac días antes a la celebración del encuentro que justifica este reportaje, ante el flojo Trane Castors belga, tras un mal partido en Málaga, donde cedieron por 5 puntos y una vuelta donde vencieron por 2 solamente y donde Mario Pesquera fue agredido por un operario del club, teniendo que salir Rafa Vecina, echando a empujones con el susodicho empleado, acabando con lío monumental. Días después de este éxito en el Palau, se montó una afamada y cacareada bronca entre Ricky Brown y Mario Pesquera en los vestuarios del Pazo dos Deportes de Lugo, en la eliminatorias previas a la fase final de Copa del Rey, donde los andaluces también quedaron apeados ante el Dyc Breogán. Brown, que tuvo el arranque y la voluntad momentánea de irse del club, posteriormente pidió perdón (entre otras razones, cuentan en Málaga, porque ya había cobrado todo el montante salarial del año) y lo que parecía marejada, pues quedó en el olvido, porque también vencieron al Real Madrid (80-73) en el Ciudad Jardín –en el último partido de baloncesto que jugó Fernando Martín-, con lo que llegaron a quedar líderes y únicos imbatidos, junto al Fórum Filatélico (pero estos estaban jugando la fase A-2, entre los 12 peores clasificados de la temporada anterior. Era ‘otra’ liga).

La racha duró hasta un 96-88 en casa del Grupo IFA Granollers, en el 10º encuentro disputado. Primeros aires de grandeza en la historia del Caja de Ronda, que fueron el camino que posteriormente tomaron los Imbroda, Michael Ansley, Nacho Rodríguez…Scariolo, Berni y Garbajosa, donde el Ciudad Jardín volvió a vibrar con los suyos. Aquellos Arlauckas, Brown, Grau, Vecina y Ramiro quedaron en la historia más destacada del club, donde con ese baloncesto plantaron cara y eran capaces de ganar a cualquiera. Donde se pasaba el balón de una manera excelsa, donde encandilaron con la inteligencia de todos los componentes del –casi siempre mismo- quinteto titular en pista. Una gozada que una noche del 14 de Octubre de 1989, culminó con una sonada victoria y 45 puntos del tal Arlauckas. Que se dice pronto.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO