MOMENTOS ÉPICOS: KENNY SIMPSON, EL ÍDOLO

MOMENTOS ÉPICOS: KENNY SIMPSON, EL ÍDOLO

Antonio Rodríguez

Temporada 87/88: TDK Manresa 90-88 Magia Huesca (24.10.87)

Llegó procedente del Kenfort, población cuyo equipo disputaba la 2ª división…de la liga sueca. Y Aíto García Reneses, entrenador azulgrana, quería tenerlo en la calle de al lado, para seguir sus evoluciones. Esa ‘calle de al lado’ era Manresa, donde pudiera ser testigo de su progresión. “Me consta que Aíto aseguró de que yo no estuviera demasiado lejos, después de decidir que prescindieran de mis servicios. Supongo que a la hora de mi marcha, ya se había encarrilado lo de Manresa”. Especie de sugerencia al club azulgrana cuando prescindieron de los servicios de Kenny Simpson, explosivo escolta como pocos se había visto en la liga. Y explosivo, porque él marcaba algo que poco se había visto hasta entonces a ese nivel de intensidad: Simpson enriquecía la defensa. “Con él –reconoce Aíto-, la defensa zonal no era una 2-3, sino una 3-3. Así eran los brazos que tenía”. Todos nos quedamos impactados con ese escolta de tan sólo 1.95 de estatura (aunque cuentan, que en realidad era 1.89), con unas condiciones físicas insultantemente exuberantes, con sus brazos moviéndolos constantemente como aspas de molino, cuyo entrenador lo utilizaba para ser el hombre-lapa de cualquier rival y que siendo el yankee más barato de nuestra geografía, fuese fichado por un club con tales recursos económicos. Treinta y cinco mil dólares (o el equivalente a nueve millones de “las antiguas pesetas”) costó en lo que los clásicos en esa casa consideraron uno de los mayores aciertos jamás contratado. Pero tras una temporada, con la canasta ganadora incluida, para dar el título a los culés, viajaba a Manresa. “Les falta la chispa” reconocía el propio Simpson sobre los barcelonistas, a la temporada siguiente en la que la estructura de la plantilla cambió por incluir más juego interior (Audie Norris y Eugene McDowell fueron los foráneos elegidos). “No entiendo cómo teniendo los elementos necesarios para ganar no sólo un título, sino dos, tres, cuatro o cinco campeonatos de liga, lo echaran todo a perder.  El año pasado nos temían. Sí señor, nos tenían miedo. Para mí es el sentimiento más fuerte que existe. Yo, sinceramente, ya me veía en un Barcelona así, enlazando triunfos sonados. Pero…”

Kenny Simpson llegó a ser el ídolo de Manresa y de la Liga.
Kenny Simpson llegó a ser el ídolo de Manresa y de la Liga.

El caso es que llegó a Manresa, con una cotización parecida (quizás algo menor) de lo que cobró un año antes con los azulgranas. Y lo que era el especialista defensivo, que infundía respeto a causa de una autoexigencia feroz en la pista, llegó a la ciudad del Bages como la estrella del equipo, al que se le requeriría una importante aportación ofensiva. Y la dio. Vaya que si la dio.

Este tipo, que cuando se enteró que era portada en la publicación semanal “Gigantes del basket”, se recorrió todos los kioscos de la ciudad y hacerse con todas y cada una de las revistas, para enviarlas a su Louisiana natal, que confesaba que “Drazen Petrovic es casi imposible de defender”, que Corbalán era todo un maestro y que admiraba a Epi “por ser quién es y por cómo es”, debutó con 30 puntos, más tiros fallados de los que quisiera (8/25), pero que logró sus 12 tiros libres intentados, para hacer ganar a los suyos ante el Cajacanarias (89-81). Siguió con 33 puntos ante el Real Madrid (14/26 en tiros de campo), donde cayeron en el Palacio de los Deportes (105-84), y después hilvanaron tres victorias consecutivas, incluyendo dos a domicilio en canchas del IFA Español y Bancobao Villalba (82-83), ésta última con 42 puntos, los más en la 2ª mitad, para una cifra superior a la mitad de los de su equipo. Máximo anotador de la liga, con 32 puntos de media, para el teórico especialista-en-defensa como llegó a España, no estaba nada mal.

Y llegamos al día que nos ocupa, donde con un récord de 4 victorias y 1 derrota, TDK Manresa recibían al siempre correoso Magia Huesca. Un choque que con la dinámica ganadora de los manresanos, mantuvieron igualado a lo largo de todo el partido, donde Brian Jackson y Granger Hall, con 27 y 25 puntos respectivamente, fueron las máximas amenazas visitantes, como correspondía a la pareja de americanos en cuestión. Ligeros parciales a favor de los locales en la 1ª mitad, para llegar al descanso con un 41-36.

En la reanudación, los visitantes supieron jugar con más calidad y poso, con mejor circulación de balón, con el único error de los rebotes que se dejaron capturar en su tablero (5 rebotes ofensivos de Kenny Simpson y 4 de Julián Ortiz), lo que ayudó a que la igualdad permaneciese en el marcador, al margen que Art Housey, el otro americano del TDK, con 19 puntos, encontró aquí sus mejores minutos. Con lo que llegamos al último minuto con ventaja del TDK Manresa por un punto (87-86) tras un triple de Jordi Creus en su segundo intento de la jugada. Tiempo muerto de Jaume Ventura, entrenador oscense, diseñando lo que acabó en ejecución perfecta, pues Brian Jackson, con una finta y una suspensión corta, consiguió anotar y forzar el tiro adicional: 87-88 a falta de 6 segundos y todo a favor. Y aquí es donde entró una vez más la épica del baloncesto. Con instantes como éste, se forman los “Momentos épicos”, se escribe la historia de una liga.

Kenny Simpson defendido por Brian Jackson, los dos protagonistas de la última jugada.
Kenny Simpson defendido por Brian Jackson, los dos protagonistas de la última jugada.

Brian Jackson, sorprendentemente, falló el tiro libre adicional, cayendo el rebote medianamente largo a las manos de Kenny Simpson (32 puntos), que driblando por toda la pista, deshaciéndose de dos rivales en carrera, se levantó a unos ocho metros, detenido por otros dos rivales que le esperaban. Lo que no esperaban es que se atreviese a lanzar desde ahí, ni se atrevieron a tocarle. Y la alejadísima suspensión de Simpson, lanzando con la zurda, con sus interminables brazos, por detrás de la cabeza como era habitual en él, acabó besando las redes y sentenciando el partido sobre la bocina, ante la tremenda explosión de júbilo del Congost, que al unísono estalló en un grito de felicidad viendo lo que había sido capaz de hacer su ídolo, su nuevo ídolo.

En una pequeña pista como el viejo Congost, ya se pueden imaginar: invasión de campo y Kenny Simpson (6/9 en triples, con el último e increíble como epílogo), alzado a hombros y saliendo como los toreros, por la puerta grande. La alegría que pudo unir ese pequeño recinto en ese momento, fue indescriptible. Era un 5-1, por encima del RAM Joventut incluso en la clasificación. Era ganar de la manera soñada (queríamos decir mágica, pero el Peñas Recreativas, etiquetado con ese apelativo de Magia Huesca, vio poca, la verdad). Era tener al máximo anotador liguero, al ídolo, a la sensación de la competición.

                El ídolo siguió anotando con el transcurrir de las jornadas, pero se fue apagando poco a poco, puesto que no tenía repuesto. La falta de anotación de Art Housey, un buen defensor pero con discretas dotes anotadoras (eso sí, una media vuelta en suspensión desde poste bajo, contra tablero, mecanizada, que la ejecutaba con enorme rapidez y deliciosa precisión), el no tener en el equipo la chispa y la colaboración de Josep Palacios, el joven escolta que fue fichado por el F.C. Barcelona, más la extrema juventud de la plantilla, fue erosionando la temporada, hasta caer en picado. Su récord no fue nada malo, 15 victorias y 14 derrotas (aclarar que inmersos en la A-2, que era la liguilla de los 8 equipos con peor récord en la primera mitad de temporada), viéndose envueltos en el playoff de descenso, donde se dejaron tomar tres veces consecutivas por el Caja de Ronda en la eliminatoria al mejor de cinco. A sabiendas, eso sí, que por la ampliación de liga a 24 equipos, en este ejercicio de la 87/88 no iba a descender nadie.

                Cuentan por Manresa que una de las cuestiones del club que traía por la calle de la amargura, eran las facturas telefónicas, con numerosas conferencias internaciones –por entonces, carísimas-, en la sede del club, dentro del pabellón, a causa de las llamadas de Kenny Simpson a casa en Estados Unidos, al finalizar los entrenamientos. Facturas que un club tan modesto, no podía costear. Y la leyenda también nos cuenta que la decisión fue quitar el terminal del teléfono cuando finalizaban las horas de oficina. ¿Cuál fue la decisión del pícaro Simpson? Comprarse otro terminal que conectaba a la red telefónica para seguir hablando. Imaginen la cara del presidente Carles Casas cuando volvió a recibir la factura.

La explosión de júbilo final, con invasión de cancha y siendo alzado a hombros. Rey en Manresa.
La explosión de júbilo final, con invasión de cancha y siendo alzado a hombros. Rey en Manresa.

Un fenómeno, pero por encima de leyendas y anécdotas,  encandiló por su sello de distinción en la liga. Un jugador diferente. Una especia de araña que nunca se detenía, que gustaba de defender al mejor hombre entre los contrarios, como el convertirse en un anotador compulsivo cuando los suyos le necesitaban. Kenny Simpson, entre el tiro que decidió una liga y tardes como la que aquí recordamos, dejó un recuerdo imborrable en las dos temporadas que militó en la Liga Endesa.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO