MOMENTOS ÉPICOS: “ESPAÑA Y SU FINAL MÁS PERFECTA”

MOMENTOS ÉPICOS: “ESPAÑA Y SU FINAL MÁS PERFECTA”

Antonio Rodríguez

Final Eurobasket Lituania’11: España 98-85 Francia (18.09.11)

Hay campeonatos en los que todo sale redondo. Todo. Tiene sus circunstancias previas y sus consecuencias. El torneo más perfecto que se le recuerda a nuestro Equipo Nacional, lógicamente, es el Mundobasket japonés. Ni un día se aflojó, ni se tuvo una mala jornada o resbalón. Tan sólo el péndulo del destino en el que nos mantuvo en ascuas el triple de Nocioni, fue crítico. Y por suerte, salió cara. El hecho de haber tenido la experiencia dos años antes, de unos Juegos Olímpicos en Atenas, rozando el sobresaliente y caer hasta la séptima posición porque el destino esta vez quiso que la moneda se decantara por la cruz, topándonos con toda la furia de Iverson, Duncan y sobre todo Stephon Marbury, echó al traste todas nuestras aspiraciones. Y los jugadores lo tuvieron muy presente. ¿Jugar casi perfectos y quedar séptimos? Pues en Japón había que hacerlo aún mejor para llegar un poco más alto. Y claro, con esa mentalidad, salió lo que salió.

Alegría española en la banda, en los últimos minutos de partido (Foto EFE).
Alegría española en la banda, en los últimos minutos de partido (Foto EFE).

En el Eurobasket polaco del 2009 se ganó, sí. Pero las que se pasaron en la fase previa, debutando con derrota ante Serbia y al filo de la eliminación al segundo día, ante Gran Bretaña, no era trago a repetir. Y con aquella temblona y agujereando aún el cerebro con los ecos del susto, se encaró la cita lituana dos años más tarde. Cierto que se arrancó con tonos grisáceos. Tampoco los rivales daban para la alegría de tonos más brillantes (Polonia, Portugal y Gran Bretaña). Pero llegó Lituania, la otra gran favorita junto a España. Y con aquella orgía baloncestista en los primeros 20 minutos (62-36 al descanso), hasta el sol de Panevezys cambió. Un encuentro con actuaciones así, fueron las consecuencias de lo acaecido dos años antes.

Correcto que al día siguiente Turquía nos ‘mojó la oreja’. Pero era un partido sin apenas trascendencia, sin Pau Gasol recuperándose del tobillo sin jugar, y que la derrota de Polonia un rato antes, nos relegó al segundo puesto del grupo, que tampoco trastocaba muchos planes. Reiteramos que fue algo accidental: ¿este equipo anotando 2 puntos en un último cuarto? ¿Sin hacerlo en los últimos ocho minutos y medio? ¿Errando los últimos 16 tiros a canasta? Más que accidental, es algo extraordinario e irrepetible que ni Turquía ni nadie se volverán a encontrar. A partir de ahí, velocidad de crucero: cual castillo de naipes, cayeron la Alemania de Nowitzki, la ‘puñetera’ Serbia, que con la bomba de Teodosic nos apeó un año antes de las semifinales del Mundial, que un carro de puntos les derrumbó (84-59) y después …¡ay, los franceses!. Juguetear con el orgullo de campeones no es buena cosa, como esta crónica contará. Aquel día en el que imbatidos, se vieron las caras ante España, sentando a Joakim Noah y Tony Parker en el banquillo por “presuntas” lesiones, con una pantomima de partido en el que forzaron la derrota por  96-69, por el mero hecho de no encontrarse con los españoles nuevamente hasta la final, lo pagaron caro.

Francia se topó con el muro español. En este caso, Batum frente a Marc Gasol (Foto EFE).
Francia se topó con el muro español. En este caso, Batum frente a Marc Gasol (Foto EFE).

Y llegó, lo que Juan Carlos Navarro denominó “la semana fantástica. Para mí es imposible igualar aquel nivel de confianza y de verlo todo claro. Todo el mundo sabía que cada vez que tiraba, la iba a meter. Y haces casi 30 puntos de media en una fase final. Es impresionante” recuerda el propio Navarro. Pues su semana fantástica comenzó con los cuartos de final derrotando a Eslovenia, con una rueda de prensa cargada de ironía por parte de Bozidar Maljkovic y en las semifinales, a la sorprendente Macedonia (o Former Yugoslavian Republic of Makedonia), que silenciaron el país lituano al completo, tras derrotar a su selección en cuartos (65-67). Tras ir por detrás en el marcador al descanso (44-45), Navarro se encargó de anotar 19 puntos en el tercer cuarto él solito (para un total de 35) y comenzar a dar ventajas a los españoles, que acabarían ganando 92-80.

Final del Eurobasket. En tierra de baloncesto (sacrosanta, como nos gusta decir en Espacio Liga Endesa), entre los pastos lituanos, en Kaunas, llegaba el evento con el que se cerraba esta nueva edición. Y sí, precisamente ante los franceses, cuya primera meta habían logrado: llegar al último choque del campeonato sin encarar a España en los cruces. El segundo paso, derrotarles, ya era otro cantar. Aquel día fue de grandes emociones. Por un lado, el cumpleaños del debutante más destacado en la Selección Española: Serge Ibaka cumplía 21 años. “Sí, estaba muy contento. Y cuando cumples 21, pues estás más contento aún” comentaba Sergio Scariolo entre risas. Y por otra parte, se desplegó en el Kaunas Arena una pancarta muy especial. “Javier Claver y Alfonso Reyes están con vosotros”. Al fallecimiento meses atrás de Javier, padre de Víctor Claver, se unió el repentino del padre de Felipe Reyes, Alfonso. Dolorosas ausencias. Ambos, junto a sus familias al completo, eran acompañantes habituales desde sus tiempos de junior, durante los veranos en los que defendían los colores de la Selección. Formaban parte de la gran familia que con padres, madres y hermanos de diferentes jugadores, que viajan en paralelo, hasta convertirlo en “el otro equipo” como gustaba llamar a José Luis Sáez.

Pau y Marc Gasol, Rudy Fernández, Juan Carlos Navarro y José Manuel Calderón, fueron los componentes del quinteto español. Joakim Noah, Boris Diaw, Florent Pietrus, Nicolas Batum y Tony Parker, el altísimo cinco de los franceses, que comenzaron golpeando primero, con sus cuatro primeras canastas en la zona, tres de ellas acabadas en mates de Noah. Sin encontrar receta para detenerle, lo bueno es que España comenzó con la misma inspiración ofensiva de los últimos días, con lo que respondía –iniciando la cobertura con un triple de Juan Carlos Navarro, cómo no- de forma martilleante y mantenía el marcador igualado.

Como se ve en la imagen, Sergio Scariolo puso mucho énfasis en la defensa a Tony Parker (Foto EFE).
Como se ve en la imagen, Sergio Scariolo puso mucho énfasis en la defensa a Tony Parker (Foto EFE).

Tony Parker, máximo anotador de la fase final, con más de 21 puntos de promedio (tanto en los encuentros de segunda fase, como en cuartos y semifinal), acaparaba el juego francés, en lucha con el asfixiante sistema que Scariolo quiso implantar sobre él, con Calderón como primera marca e ir relevándose en la ingrata tarea. Decir que funcionaba, tras ver que lograba 9 puntos en el primer cuarto, suena ridículo. Pero crean que se le minimizó bastante, con ayudas y dos contra unos que le obligaban a volver por sus propios pasos en ocasiones.

El primer tiempo muerto de Vincent Collet llegó con un 17-12, tras ver que recibían canastas con demasiada falicidad. Los hermanos Gasol se adueñaban de la zona a base de anotar y pasar entre ellos. El triple/churro convertido por Marc Gasol sobre el límite de posesión, cayéndose, provocando su posterior sonrisa, dio un 25-17 que dio fin al cuarto en un 25-20 tras triple de Parker.

El segundo cuarto, que dio sus primeros bríos con un involuntario codazo de Parker a Ricky Rubio en el ojo, debiendo retirarse al vestuario, dio paso a la tormenta congoleña. En un aluvión de tapones, Serge Ibaka, fue capaz de colocar 5 estratosféricos tapones en la ayuda, de los de mandar el balón a 8 metros de la acción, en tan sólo 4 minutos y 15 segundos. 5 tapones en menos de 5 minutos. Nunca se había visto exhibición semejante. Collet que intuye que el torbellino español no parece tener fin, porque Navarro anota con la facilidad habitual y que José Manuel Calderón, con su esguince de tobillo frente a Eslovenia ya olvidado, anota y entra con facilidad. Tras perderse la final olímpica de Pekín, tras ausentarse del Eurobasket’09 y el Mundobasket’10, el baloncesto le debía una a Calderón, claramente. A un ‘alley-oop’ de Pau Gasol tras asistencia de Navarro, se incrementa la ventaja (36-26) que sube a 12 tras una canasta de Rudy Fernández en corte a pase de Marc (46-34). Entonces, sucedió la falta antideportiva de Rudy, que cambió la temperatura.

Tony Parker remontaba línea de fondo y fue sujetado por el cuello por Rudy Fernández, agarrando también del brazo y sufriendo el galo una aparatosa caía aplomo contra el parquet, que preocupó bastante. Tuvo que ser asistido y con los ánimos muy caldeados por nuestros rivales, que pedían explicaciones poco amistosas al escolta balear, mientras que el resto de jugadores de la selección intentaban apartarle. En los minutos de parón, Collet, desde su banquillo, se encaró junto a Pietrus, con Scariolo, queriéndole hacer ver una y otra vez el juego sucio. Poco después, Rudy fue a disculparse ante Parker al banquillo, que no aceptó de buen grado. Todo este follón tuvo la consecuencia de un triple de Nicolas Batum, apagado hasta ese momento, así como un robo de balón por anticipación y porfía, que culminó con un espectacular mate, despertando a toda la hinchada francesa, bastante adormecida hasta ese momento (46-41). El encuentro había cambiado.

Menos mal que la veteranía y la enorme capacidad de Pau Gasol, quiso que anotase cuatro puntos consecutivos y enfriara la racha francesa, para llegar al descanso con 50-41. Otros 25 puntos en el segundo cuarto para los hombres de Scariolo, con un notabilísimo 14/19 en tiros de dos puntos, 10/11 en tiros libres, logrando así la máxima anotación conjunta al descanso de una final de Eurobasket, desde la ya famosa exhibición en 1995 entre Yugoslavia y Lituania. Parker, a estas alturas, con golpe incluido, 14 puntos.

El juego español fue, por momentos, apabullante (Foto EFE).
El juego español fue, por momentos, apabullante (Foto EFE).

Tras un acto al descanso en el que el gran Arvydas Sabonis otorgaba el testigo del Eurobasket a Eslovenia, personificada en la figura de Radoslav Nesterovic, se inició el tercer cuarto con otra trifulca, en fricción entre Florent Pietrus –que seguía encendido- y Pau Gasol, que no quiso entrar en la polémica. El caso es que cada vez que se paraba el juego por algún roce, los franceses eran quienes sacaban tajada. En esta ocasión, un parcial de 0-6 y situarse 56-49.

El indiscutible número uno del torneo: Juan Carlos Navarro (Foto EFE).
El indiscutible número uno del torneo: Juan Carlos Navarro (Foto EFE).

Todo volvió a su cauce. Los Gasol seguían anotando en un juego tan sencillo pero tan imparable, tan diverso, que difícilmente parecían parables. Esa fue la tónica del tercer cuarto, los cuartos “de Navarro”, que en esta ocasión no fue tan necesario. Todos anotaban, hasta el punto que al final del tercer cuarto, cualquier componente del quinteto inicial español, ya había superado los 10 puntos. Se llegó al mismo con otros 25 puntos en una progresión matemática perfecta: 75-62. Mal pintaba para los franceses.

La lucha por los rebotes, por momentos, fue cruenta. Serge Ibaka atrapa el balón (Foto EFE).
La lucha por los rebotes, por momentos, fue cruenta. Serge Ibaka atrapa el balón (Foto EFE).

Y peor pintaba al inicio del último período, pues si hay que pedir tiempo muerto, como hizo Collet, cuando tan sólo han transcurrido 1 minuto y 11 segundos, es que hay problemas. Un robo y una canasta de Víctor Sada (que tuvo sus minutos en la rotación, con el fin de parar a Parker), establecía un 79-64. España estaba de dulce en ataque, Pau Gasol anotó un triple (84-68) cuando aún restaban 7 minutos. Y la sensación es que el partido estaba sentenciado. Una maravillosa sinfonía anotadora de los españoles, iba llenando el recinto. Scariolo decide poner el quinteto titular nuevamente a pista, para mayor gloria de Juan Carlos Navarro, que certifica su MVP del campeonato (27 puntos en la final). Un último minuto para que salten a cancha Claver y Reyes a modo de homenaje por ellos y sus progenitores, y entre ese ambiente, un canastón de Navarro cayéndose –otro más- que daba un 92-77 y que José Calderón, con mate incluido, se quedó con el balón de la final, se llegó a la bocina con el definitivo 98-85.

Felipe Reyes, en un acto improvisado, se decidió que fuera quien levantase el trofeo de campeones (Foto EFE).
Felipe Reyes, en un acto improvisado, se decidió que fuera quien levantase el trofeo de campeones (Foto EFE).

Y esta fue la historia de la final más bonita y más perfecta. Donde Calderón hizo un leve comentario a Navarro, el capitán, y empujaron a Felipe Reyes fuera del pódium, para que fuese él quien recogiese el trofeo de campeones. Donde por segunda vez consecutiva, España volvió a coronarse campeones de Europa. Donde Scariolo confesaba a Sabonis “ha sido un placer ganarlo en Lituania”. Donde la historia y un Equipo Nacional, el nuestro, seguían yendo de la mano si toca hablar de éxito.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO