MOMENTOS ÉPICOS: “Y UNICAJA GANÓ LA LIGA”

MOMENTOS ÉPICOS: “Y UNICAJA GANÓ LA LIGA”

Antonio Rodríguez

Final Liga Endesa 05/06: 3º Tau Cerámica 72–76 Unicaja (21.06.06)

En aquellas finales, Televisión Española quiso dar énfasis al audiómetro, aquel aparato con aspecto de pequeño monolito y esponjilla de micro arriba, que medía los decibelios de los pabellones. Por supuesto que en los dos partidos iniciales de la final de la Liga Endesa 2006, se batieron récords. En el Martín Carpena, cómo no.

Ese recinto deportivo apartado de la ciudad, cercano al aeropuerto, ha significado el clamor de toda una ciudad que lleva vibrando muchos años por el baloncesto. Lo pudimos comprobar en estas pasadas semifinales ligueras, lo pudimos sentir en el 2006 cuando más cerca  palparan el título de liga. La presión ambiental de los dos primeros capítulos, con la obligatoriedad de Unicaja por ganar sendos partidos, se transformó en una ola que les llevó hasta la orilla. Una vez allí, había que tocar la arena. La del éxito, la del triunfo final. El último paso que comenzaba en Vitoria, en el tercer envite. De aquel partido, aún sin ser testigo presencial -que bien le dolió y bien que disfrutó-,  el usuario PACO MARTÍN nos hizo la siguiente petición:

Jorge Garbajosa con el trofeo de campeón.
Jorge Garbajosa con el trofeo de campeón.

El triple de Garbajosa en la final de la liga 2005-2006. El SI triple esta vez
Porque esta vez SI entro, porque por fin nos puso entre los grandes de verdad y sobre todo porque después de 20 años que llevaba de socio deseando ver esto (aunque fuese por la tele y luego celebrarlo), esos días mi empresa me mando a trabajar a un proyecto en Alemania donde tuve que escuchar el último partido a través de internet a la vez que trabajaba yo solo en un edificio donde todos mis compañeros alemanes ya se habían ido... la sensación de alegría por ganar y de pena por no estar allí ni poder ir a recibirlos fue y sigue siendo compleja de describir... sobre todo porque si estuve en el NO triple... Después de que terminara cerré el portátil y me fui al hotel... era hora de gastar teléfono...

Y allí que nos plantamos en Vitoria, en otro templo, el Fernando Buesa Arena, expectantes en las gradas por ver ganar los dos encuentros a su equipo y trasladar la presión a un quinto y definitivo en Málaga. Tanto Unicaja como Tau Cerámica habían sido los dos mejores equipos de la competición. Los primeros, líderes de la liga regular. Los segundos, campeones de la Supercopa y la Copa del Rey, los dos títulos nacionales que se habían disputado hasta ese momento. Hicieron que no fuera el año ni de Real Madrid ni de F.C. Barcelona, pues se enfrentaron ambos en cuartos de final, con victoria para estos últimos, que posteriormente fueron barridos 3-0 por los baskonistas en semifinales.

Casey Jacobsen avasalla a Garbajosa en uno de los encuentros en Málaga
Casey Jacobsen avasalla a Garbajosa en uno de los encuentros en Málaga

Con el optimismo en la capital alavesa de poder contar de manera más fiable con su base Pablo Prigioni, baja el último mes, víctima de un virus que le debilitaba y le deshidrataba, regresando aún mermado, ya en el segundo choque de la final, saltaba en el quinteto titular en esta ocasión junto a Casey Jacobsen, Travis Hansen, Luis Scola y Tiago Splitter, volviendo al cinco habitual que Velimir Perasovic había puesto a lo largo de casi toda la temporada. Por su parte, Sergio Scariolo, sin variaciones tampoco, utilizó a Pepe Sánchez, Marcus Brown, Walter Herrmann, Jorge Garbajosa y Daniel Santiago, con pitos y primera polémica, pues los jugadores baskonistas estuvieron casi un minuto esperando en el parquet a que saltasen a pista los cajistas, recibiendo el abucheo de la afición mientras que Scariolo seguía enfrascado en últimas instrucciones.

Unicaja arrancó con un 0-5 en el marcador muy fuerte, seguro de las posibilidades que tenían de cerrar ya en Vitoria la serie final. Junto con el acierto de Jorge Garbajosa en los primeros parciales (10 puntos en el primer cuarto, con 3/3 en triples), donde más se insistía, como en casi toda la serie, fue en los balones interiores a Daniel Santiago, buscando a base de triangulaciones en los que pudiera recibir con la posición ganada. El pívot portorriqueño se transformó en vértice de las aspiraciones ofensivas de sus compañeros y se “pegó” durante toda la final, con Scola primero, encargado de marcarle en el primer round, como con Splitter y Drobnjak en los choques sucesivos.

Por los vitorianos, con Luis Scola se buscaba nuevamente el referente ofensivo, dando a los suyos con la culminación de un contragolpe, la primera ventaja (11-10). Scola no estaba teniendo una buena serie final. 22 puntos, en 11 tiros a canasta y 8 tiros libres, había sido todo el bagaje anotador del ala-pívot en los dos choques de Málaga. Algo parco para el referente de la plantilla. De los incómodos dos contra uno a los que se veía sometido cada vez que recibía el balón, solamente pudo zafarse en la 2ª mitad del segundo partido en Málaga, a base de distribuir y pasar a sus compañeros con más claridad. Fue una pieza minimizada que explicaba el 2-0 que campeaba en el cuadro de la final. Al final del primer cuarto, se llegó con 20-24 para los cajistas.

Garbajosa, MVP de la final, junto a Sergi Vidal, observan un balón.
Garbajosa, MVP de la final, junto a Sergi Vidal, observan un balón.

Para el segundo cuarto, la unidad de rotación malagueña resultó fundamental nuevamente, mostrando Scariolo más profundidad que su adversario. Carlos Cabezas (muy destacado en esta final, con 5/9 en triples a lo largo de la misma), Berni Rodríguez  con sus entradas y la ayuda extra del pívot Sandro Nicevic, sustituto que Santiago, que fue otro referente en ataque durante los minutos que estuvo en este tercer capítulo (más que nunca en la serie: 16 minutos para lograr 12 puntos), hicieron que los malagueños se fuesen en el marcador hasta un 34-42 entre la preocupación de la grada. Unicaja mantenía un temple y una tranquilidad a la hora de ejecutar sus opciones de juego, como le gustaba a Scariolo, sobre todo buscando el lado débil de la pista, sea en entradas, sea en las esquinas para triples (6 de 8 en la primera mitad). Ejecución perfecta a consignas claras.

Pero se estaba en el Fernando Buesa y eso se notaba. El empuje de Scola, a pesar de su pareja de baile, Florent Pietrus, una vez más, y el añadido de Sergi Vidal (muy destacado en toda la serie final), forzando contragolpes, consiguieron que se llegara al descanso con el marcador igualado 44-44.

En la reanudación, hasta el lesionado Serkan Erdogan (un esguince de tobillo en un reverso el primer día de esta serie, le privó de jugar en lo sucesivo) veía con optimismo el devenir de su equipo. Una cabalgada más de Sergi Vidal, seguido por una de esas canastas de ‘me empujan, me desequilibro, lanzo así de aquella manera’, con el balón entrando a canasta y sumando un tiro adicional, sitúan al Tau Cerámica 55-45 ante el delirio del graderío, que empuja como nunca. Pero también es cierto, que incluso en esos momentos, Unicaja nunca perdió su compostura. Falló tiros, sí. Pero nunca perdieron los papeles, no hubo continuidad a errores defensivos…seguían a lo suyo. Para el final del tercer cuarto, la máxima ventaja vitoriana de 11 puntos: 65-54.

Berni Rodríguez yéndose del marcaje de Kornel David.
Berni Rodríguez yéndose del marcaje de Kornel David.

Y entramos en el último período, potro de torturas de los vascos. Había sido el momento en el que Unicaja había asestado los golpes para derrotar a su rival. 42-29 era la suma de los parciales en los dos choques de Málaga. Las diferencias se fueron manteniendo (67-58 a falta de 7 minutos para el final), que vio su ruptura en un mate de Daniel Santiago tras doblar Cabezas, que posteriormente corrió toda la pista para anotar una bandeja y colocar un 67-62, con tiempo muerto para los locales. Perasovic no hacía más que pedir calma a sus jugadores desde la banda, que seguían mostrando más indecisión que los malagueños.

El partido se pone más físico aún de lo que estaba siendo a lo largo de la serie (tremendo el desgaste de todos.  Visto hoy día, también con un criterio arbitral distinto de aquellos años, más permisivo con el contacto en poste bajo, fuente de uno de los mejores espectáculos de la final). Tras un rebote ofensivo, Jorge Garbajosa anota un triple que produce más congoja en Vitoria que alegría en Málaga, si cabe: 70-67. Vuelven los temores de un año antes…aunque no estuviese Herreros en pista. Emergían Garbajosa y Marcus Brown, en la culminación de una curiosísima travesía del escolta estadounidense, que en sus 8 temporadas que llevaba jugando seguidas en Europa, logró nada menos que ¡7 títulos ligueros!, ya sea con Limoges en Francia, Benetton Treviso en Italia, Efes Pilsen en Turquía o CsKA Moscú en Rusia. La gloria en su debut ACB, comenzaba ya a acariciarla.

Espectacular acción de Marcus Brown ante Scola y Vidal.
Espectacular acción de Marcus Brown ante Scola y Vidal.

Nueva suspensión de Jorge Garbajosa (72-69) a falta de 01:30 para el final. Los miedos de perder una liga en Vitoria se acrecentan cuando Scola falla un tiro en la zona de lo más cómodo de toda la serie. Marcus Brown ejecuta dos tiros libres que sitúan a los locales en el filo del abismo (72-71).  Unicaja, que estaba variando defensas en estas últimas jugadas, ahora zona, ahora individual, muestra despistes que valieron para despistar más al rival en el siguiente ataque, que no tenía ni idea a lo que se oponía. Kornel David intenta doblar un balón a Splitter en un área muy congestionada de la zona y acaba perdiendo el balón, cuando restan 50 segundos. Restaba la sentencia.

Porque en la otra punta del país, aún se oyen ahogados gritos al vuelo del balón en un triple. Porque aquel Michael Ansley pudo cambiar la historia para el baloncesto malagueño. Y ciertamente la cambió, pero no como él y toda una ciudad hubiese querido. Aquel no-triple fue un punto de inflexión en la ciudad. Fue convertirse en un grande. Y es que, aquel no-triple debía tener una continuidad que el destino debía otorgar. Y así fue, cuando Jorge Garbajosa se levantó desde los 6,25  a falta de 30 segundos, para anotar la canasta decisiva (72-74). Que David fallase o que Vidal perdiese el balón en la última jugada, ya quedó para la anécdota. Y que un hombre de sangre caliente como Pablo Prigioni debiera ser sujetado en el intento de increpar a Scariolo cuando este solicitó tiempo muerto a falta de 5 segundos, con 72-76 en el marcador, pues también quedó como curiosidad que no pasó a mayores. Cuando sonó la bocina final, Garbajosa, en su último partido como jugador de Unicaja –en esta etapa-, se abrazó al balón y se tiró al suelo, mientras Herrmann cortaba las redes del aro. Habían logrado el título.

Los jugadores de Unicaja celebran su primera liga conquistada.
Los jugadores de Unicaja celebran su primera liga conquistada.

Y toda una ciudad disfrutando. La celebración por las calles de la Ciudad del Sol  es lo más parecido a aquello que vemos en Estados Unidos, vivido en España con un club de la Liga Endesa. Unicaja, al fin, tenía su liga. Eran los campeones.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO