MOMENTOS ÉPICOS: “FINAL FOUR: GLORIA EUROPEA PARA UNICAJA”

MOMENTOS ÉPICOS: “FINAL FOUR: GLORIA EUROPEA PARA UNICAJA”

Antonio Rodríguez

Marko Tusek levanta los brazos, en un momento de júbilo, al conseguir con Unicaja la clasificación para la Final Four.
Marko Tusek levanta los brazos, en un momento de júbilo, al conseguir con Unicaja la clasificación para la Final Four.

Euroliga 06/07. Cuartos de final: 3º UNICAJA 67-64 WINTERTHUR F.C. BARCELONA (12.04.07)

Afición, presión ambiental, decibelios en un pabellón. Los recintos más calientes en Europa, el OAKA, Nokia Arena, “La Paz y la Amistad”, el Abdi Ipekçi…y un 12 de Abril de 2007, cuando Pepe Sánchez logró un triple en la posesión definitoria, el Martín Carpena. Era alcanzar la Final Four. El público creó una atmósfera irrepetible ese día. Y cuando Pepe Sánchez se levantó y cuando ese tiro entró por el aro, quizás haya sido el mayor estallido en la historia de nuestro baloncesto.


 

En esta ocasión, no hablaremos de Liga Endesa. Pero sí de dos protagonistas de la Liga Endesa: Unicaja y F.C. Barcelona. En una temporada muy irregular para ambos, donde Sergio Scariolo por un lado y Dusko Ivanovic por otro, llegaron a desesperarse en más de una ocasión de la marcha de sus equipos a lo largo de la campaña, se vieron las caras en los cuartos de final de Euroliga como si se rifase para ambos un único salvavidas. De él, saldría un pasaporte para la Final Four de Atenas. Fernando Queipo nos pidió este momento en concreto:

Carlos Cabezas entra a canasta ante la fuerte oposición de Lakovic. La potencia que mostró el base malagueño en los primeros minutos, comenzó a marcar una pauta.
Carlos Cabezas entra a canasta ante la fuerte oposición de Lakovic. La potencia que mostró el base malagueño en los primeros minutos, comenzó a marcar una pauta.

El triple de Pepe Sánchez como jugador de Unicaja,  contra el Barcelona, que clasificó al Unicaja por primera vez para la FINAL FOUR.

Fue un hecho histórico del equipo que, hasta la fecha mejores resultados ha obtenido en Málaga, ganando la copa del Rey en 2005, al año siguiente la Liga Endesa, y en la temporada siguiente a eso, con este triple, la clasificación para la FINAL FOUR por primera vez.


Pues aquí tiene Fernando su “momento épico”. Para la gran mayoría de los aficionados malagueños al baloncesto, para todos los aficionados de Unicaja, fue  el momento estelar. Y es que la intensidad con la que ambos se emplearon en esta eliminatoria de cuartos, la que corresponde a un vigente campeón de la ACB en ese momento y la de un F.C. Barcelona recientemente ganador de la Copa del Rey, precisamente en Málaga, acrecentó el umbral de lo que se espera de agresividad y emoción en una serie de choques así. La temporada de Unicaja se fue torciendo hasta el punto de entrar por los pelos en el playoff como octavo clasificado, con 17 victorias y otras tantas derrotas (posteriormente al choque que nos ocupa, eliminado por Tau Cerámica 3-0) en el los cuartos de final. La lesión de Marcus Brown, su estrella, durante la mayor parte de la fase regular, reapareciendo precisamente en vísperas de esta eliminatoria de cuartos, se lloró mucho en la Costa del Sol. Por su parte, el Winterthur F.C. Barcelona se coló en cuarta posición en el playoff, con 11 derrotas cosechadas. Así que con estos resultados en la mano, podemos imaginar que Europa era la salvación para ambos.

La serie, al mejor de tres partidos, se abrió en el Martín Carpena. Y allí, una “extraña pareja” en los pívots malacitanos, Iñaki de Miguel (13 puntos y 7 rebotes) y Marko Tusek (11 puntos), aún siendo los de rotación de la plantilla, propiciaron un excelso parcial en el segundo cuarto de 17-2, para que el estilete ofensivo Marcus Faison con 17 tantos también, dieran la primera ventaja en los locales y sobre todo una imagen de superioridad palpable, venciendo 91-75.

Juan Carlos Navarro tuvo una difícil tarde. Aquí le vemos intentando zafarse de la fuerte oposición de Berni Rodríguez.
Juan Carlos Navarro tuvo una difícil tarde. Aquí le vemos intentando zafarse de la fuerte oposición de Berni Rodríguez.

En el segundo choque, en el Palau Blaugrana, la decoración se invirtió. La olla a presión estaba provocada ahora por los aficionados culés. Y el F.C. Barcelona jugó un extraordinario partido, ganando nada menos que 80-58. A los ojos de la actualidad, del ahora, ver sano a Juan Carlos Navarro, corriendo como él hacía, con los cambios que ritmo con los que jugaba constantemente, era una delicia, un piropo al baloncesto. Aquel día sublime, con 25 puntos en ¡18 minutos!, con 3/3 en tiros de 2, 5/6 en triples y 4/4 en tiros libres engrandeció una vez más el baloncesto. El equipo de Dusko Ivanovic tenía que correr para ganar. Sin esa atractiva receta, lo tenían complicado. Bendita obligación para tener éxito, la verdad. Con hombres como Lakovic, Navarro, Basile, De la Fuente, Grimau o Roko Leni Ukic, su apuesta era la velocidad para desarbolar a los contrincantes. Y en estático, ante la perenne baja del croata Mario Kasun por diferentes lesiones, los pívots eran muy movibles y con buen tiro exterior para crear buenos espacios y magníficos abriéndose en el pick&roll. Tanto Marconato como Kakiouzis, Fran Vázquez o Jordi Trías, todos poseían velocidad en la transición y buenas mecánicas de tiro para abrir el campo en ataques estáticos. No fue la mejor etapa culé en títulos, pero sí que como aficionados, bien que lo disfrutamos. Y en el segundo choque, les salió todo.

Una acción que pasó inadvertida en el encuentro del Palau, un golpe fortuito que sufrió en el ojo Daniel Santiago, pudo decantar la serie. Y la tarea era complicada, pues tenía unas gafas protectoras. Pero la circunstancia que inicialmente no pasó a mayores, se agravó de forma dramática en la mañana del tercer y definitivo choque. A Santiago se le desprendió la retina y tuvo que ser desplazado de manera urgente a Barcelona, con obligatoriedad de pasar por el quirófano. Un jugador que en el primer choque fue el referente inicial ofensivo de Unicaja, uno de los mayores puntales de Sergio Scariolo, era baja en el momento más inoportuno. Por lo tanto, los quintetos que representaron a sus equipos fueron: Carlos Cabezas, Berni Rodríguez, Marcus Brown, Carlos Jiménez y Florent Pietrus. Y por el otro lado, Jaka Lakovic, Juan Carlos Navarro, Gianluca Basile, Jordi Trías y Denis Marconato. Como pueden ver, mucha movilidad, facilidad para intercambiar en bloqueos (la tónica habitual con la que se manejaban los equipos en ataque de manera constante) y mucha velocidad incluso en los pívots.

Nuevamente, Carlos Cabezas, ante otro de los protagonistas del choque: Roko Leni Ukic.
Nuevamente, Carlos Cabezas, ante otro de los protagonistas del choque: Roko Leni Ukic.

A la falta de Santiago, entradas a canasta de Cabezas y Berni Rodríguez. El primero lucía su asombrosa potencia y convicción en lo que hacía, mientras que Berni mostraba una habilidad y unos cambios de dirección, con pasos largos, rápidos, casi perfectos. Hay que pensar que tanto ellos como Navarro, en definitiva, la generación de los juniors de oro, contaban con 26-27 años en ese momento. Llevaban ya veteranía a cuestas, pero con toda la plenitud física. Bueno, eran los campeones del mundo en ese momento. Y un verdadero espectáculo verles.

Como en el resto de la serie, la orden entre los malagueños en ataque, era atacar a Navarro. A quien marcase, debía forzar por ahí. Los azulgranas, por su parte, con una brillante aportación de Marconato en el pick&roll (realizó una excelente serie), así como la salida de Navarro y Lakovic desde línea de fondo hacia fuera, ayudados por bloqueos, para bombardear con triples, mantenían igualado el marcador. Las ventajas claras de los dos primeros enfrentamientos quedaron en el olvido en este tercer round. Al final del primer cuarto, 21-18 para Unicaja. En aquel momento, el ambiente era ya infernal.

Fran Vázquez palmeando un balón. En la segunda mitad fue uno de los pilares barcelonistas y a punto de dar la victoria a los suyos.
Fran Vázquez palmeando un balón. En la segunda mitad fue uno de los pilares barcelonistas y a punto de dar la victoria a los suyos.

El ritmo se acelera, y también crecen los errores en el tiro. Marcus Brown arriesga entrando a canasta, pero habían sido demasiados meses de baja y aún le costaba coger el ritmo, fallando en sus tiros cortos. El base argentino Pepe Sánchez, que salió desde el banquillo, habitual en él, logro dos triples consecutivos que abrió la mayor brecha hasta ese momento (32-25). Sin embargo, a pesar de esos destellos, el encuentro sigue romo en ataque. Cada vez más. Navarro llevaba 1/7 en ese momento y 0/3 en triples -hasta el descanso, 4 puntos fueron sus números en total tras 20 minutos de ahogo, cuando promediaba 20 en la serie-. Los equipos se retiran a los vestuarios tras la primera mitad, con 38-32 en el electrónico.

En la continuación, con un contragolpe de Carlos Cabezas, Unicaja consigue la máxima ventaja (42-32 y 46-36). Dusko Ivanovic se frustra, pues los suyos no corren. Y así, es consciente que la condena será severa. Curiosamente Fran Vázquez, un hombre que desde su marcha de Unicaja, era incapaz de lograr una brillante actuación en el Martín Carpena, silbado en todo momento, comienza a destacar y a tomar protagonismo: suspensiones, rebotes ofensivos y excelente defensa. Jordi Trías se une para ayudar en la fluida anotación de su compañero y continuando bloqueos, llega a ser un arma letal. Logran empatar a 48. Un triple de Marko Tusek (fichado en Enero por Unicaja, jugó un gran primer encuentro y un decisivo tercero, con 15 puntos), que les vuelve a dar ventaja, es diluido por una maravillosa entrada a canasta tras reverso de Roko Leni Ukic, que toma protagonismo y a esperanzar a los suyos (51-54 a falta de 05:41). A esas alturas, en el Martín Carpena, nadie era capaz de oír a nadie. Una locura.

La remontada de los azulgranas continúa hasta el punto que, con un parcial de 3-16,  Scariolo solicita tiempo muerto para romper la sangría de los suyos (a falta de 04:55, 51-56 dominaba el Barcelona, que cree y se convence en salir con vida de allí). Y Sergio decide probar con un quinteto muy bajito, con Tusek y Jiri Welsch como teóricos pívots. La jugada le sale magníficamente bien y empatan a 56, ante el delirio de los aficionados. En esos minutos candentes, vuelve a deslumbrar Leni Ukic con otro maravilloso reverso y subir a un 56-58 el marcador. La guerra psicológica también entraba en quien estaba por delante en los momentos decisivos. A falta de 01:45 para el final, ingresa nuevamente en pista Pepe Sánchez.

El héroe del día, el héroe para la posteridad: Pepe Sánchez. Con su triple, Unicaja alcanzó la gloria.
El héroe del día, el héroe para la posteridad: Pepe Sánchez. Con su triple, Unicaja alcanzó la gloria.

En un encuentro en las que debe predominar las decisiones individuales, la nómina de héroes se acrecenta: Marko Tusek gana la posición a Basile y empata a 58. A la siguiente acción, misma jugada de Tusek, y con dos tiros libres producto de la falta, empata a 60. Resta 01:16 para el final. Roko Leni Ukic solventa en ataque y en otra entrada a canasta de cortar la respiración, vuelve a dar ventaja a su equipo (60-62) a falta de 56 segundos. La inflamación en el pabellón, en el ambiente, es máxima. Berni Rodríguez anota dos tiros libres (62-62) y lo que nadie esperaba es que Juan Carlos Navarro, a pesar de su 3/13 final en tiros de campo, fallase en una entrada a canasta en la jugada casi definitoria para los azulgranas. No solía darse ese caso. Restan 29 segundos y la posesión del balón la tiene Pepe Sánchez.

Los jugadores de Unicaja lo celebran de esta peculiar manera.
Los jugadores de Unicaja lo celebran de esta peculiar manera.

Mientras sube el balón, los segundos se eternizan. Se lo pasa a Berni Rodríguez, tomado por su defensor, Gianluca Basile, el encargado de marcarle. Berni mira el crono con calma, como si tuviese una eternidad para ejecutar. Restaban 13 segundos y 8 de posesión. Toma la decisión y se va del italiano en un uno contra uno, parecía que consciente de lo que pasaría. Y lo que iba a pasar es que, cuando rebasa a su par, debe ser Navarro quien se cruce en un camino expedito hacia canasta, y dejando solo a Pepe Sánchez…que recibe el balón. Está justo delante de la línea de 6.25 y en óptima posición. Decide lanzar el triple.

Y en ese momento, el silencio. La expectación que parece detenerlo todo. Es sólo un balón, dando vueltas en el aire. Demasiado poderoso. pues sus designios etiquetarían al argentino de héroe o villano. Los caprichos del destino de Unicaja, de aquel balón quieren que aquel tiro…que finalmente acaba entrando. El estruendo en el Martín Carpena fue tal, que nadie se enteró del tiempo muerto que había solicitado Dusko Ivanovic tras el triple (65-62). Los azulgranas sacaron el balón de fondo en pos de una canasta milagrosa, sin enterarse que nada de eso valía. Hasta el punto que cuando les detienen, tanto el narrador de TV como algún fotógrafo que saltó a la cancha para recoger la instantánea del éxito, pensaban que el encuentro había finalizado. Júbilo y confusión. Se estaba viviendo la locura. Varios tiros libres, el jugar a hacer falta y buscar el fallo en el tiro libre, alargaron más el encuentro en el que nadie falló en esa ruleta, finalizando con el definitivo 67-64.

Todo explotó en el Martín Carpena. El estallido en las gradas, en la pista, fue histórico. Jiri Welsch dio una patada al balón mandándolo a la grada, para que alguien tuviese el honor de disfrutar de tal objeto para la posteridad. Unicaja hacía historia pasando a la Final Four de una Euroliga por primera vez. Sus jugadores, locos de contentos, se tiraron al suelo extasiados, compartiendo con su afición la gloria. El baloncesto está escrito para momentos de alegría así, indudablemente. Y siempre hay que vivirlos y recordarlos.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO