MOMENTOS ÉPICOS: LA ENORME BATALLA NORRIS-FERNANDO MARTÍN…¡INCLUSO EN PRETEMPORADA!

MOMENTOS ÉPICOS: LA ENORME BATALLA NORRIS-FERNANDO MARTÍN…¡INCLUSO EN PRETEMPORADA!

Antonio Rodríguez

Fernando Martín y Audie Norris, los protagonistas de esta historia, luchando por coger la posición. Así lo hacían.
Fernando Martín y Audie Norris, los protagonistas de esta historia, luchando por coger la posición. Así lo hacían.

Torneo amistoso pretemporada Puerto Real (Cádiz). VI Memorial Héctor Quiroga:
REAL MADRID 87-75 F.C. BARCELONA

Juan Enrique Rubio Durán es quien en esta ocasión nos solicita su momento épico. Él, como muchos aficionados españoles, quedó prendado por los enfrentamientos entre Audie Norris y Fernando Martín. Su petición fue la siguiente:

Las luchas bajo el aro de Fernando Martín (Real Madrid) y Audie Norris (FC Barcelona)
Era un verdadero espectáculo ver a estos dos jugadores luchar bajo el aro, intentar ganar la posición a la hora del rebote tanto ofensivo como defensivo y por supuesto las peleas en el uno contra uno.

Pues sí. Eran un espectáculo. De hecho, uno de los primeros enfrentamientos individuales con sello propio en nuestro baloncesto. Desde la famosa final de Copa del Rey de Valladolid en la que se enfrentaron por primera vez, Audie Norris y Fernando Martín por sí solos, bien valían quedarse en el asiento delante del televisor o pagar una entrada en el pabellón. Y como ha habido varios, elegiremos uno en concreto, que supone en su estado más puro, lo que representaba no darse nunca un respiro en tal duelo, pues en esta ocasión, su combate se disputó ¡en un partido amistoso!

Fernando Martín intimidando a Ferrán Martínez en su entrada a canasta.
Fernando Martín intimidando a Ferrán Martínez en su entrada a canasta.

En la década de los ochenta, había siempre un torneo de pretemporada que, por su prestigio, por participantes y porque era el preámbulo a la competición liguera, siempre tuvo un cartel y un carisma especial: el Torneo de Puerto Real, a donde se llevó el Memorial Héctor Quiroga a partir de su segunda edición. Phillips Milan (campeones de Europa en 1987 y 1988), Jugoplastika Split (campeones de Europa en 1989), junto a Real Madrid y Barcelona, se dieron cita en los primeros días de Septiembre de 1989 en la ciudad gaditana, en un verano en el que había hambre de baloncesto, pues desde la finalización del Eurobasket, allá por el mes de Junio, ya se tenía gusanillo de ver evoluciones sobre una pista, un poco saturados por las noticias del caso Juane o la “fuga” de Drazen Petrovic a Portland y sus posteriores consecuencias.

Los azulgranas se presentaban casi con el mismo bloque con el que quedaron campeones en la temporada anterior (la famosa “liga de Petrovic”). La marcha de Chicho Sibilio a Vitoria, tras las desavenencias con Aíto García Reneses, habían retocado el plantel con la adquisición de un escolta, de oficio anotador, llamado Paul Thompson, con el que los azulgranas se habían topado en competiciones europeas durante dos años consecutivos (con Limoges  francés y Nashua Den Bosch holandés, respectivamente). Eso sí, contaban para este día con las bajas de Epi, por una sobrecarga en su rodilla y Steve Trumbo, recién operado de una luxación en el hombro.

Por otro lado, el Real Madrid, el verdadero “motivador veraniego” de la prensa, llegaba lleno de novedades, sobre todo por la ya mencionada marcha de Drazen Petrovic. No menos importante fue la llegada de George Karl al banquillo del Real Madrid, sustituyendo a Lolo Sáinz, tras 14 temporadas en el cargo. El estadounidense Karl, no solamente llegó con una idea de baloncesto bastante diferente a lo que aquí se jugaba -y que intentó inculcar en los suyos-, sino que además fichó de manera tardía dos americanos, que para nada iban a ser los líderes del plantel, como solía ser hábito, sino dos complementos en apoyo al verdadero sustento del equipo: Fernando Martín y José Biriukov. A él, lo de la fuga de Petrovic, tampoco le quitaba mucho el sueño. Esfuerzo colectivo, mucha disciplina defensiva y conceptos básicos en ataque, más propios del siglo XXI que de 1989, serían el sello de los blancos. Mike Anderson, José Biriukov, Ben McDonald y los hermanos Martín, Fernando y Antonio, serían el quinteto titular del Real Madrid. Joaquín Costa, Paul Thompson, Andrés Jiménez, Audie Norris y el recuperado del Grupo IFA, Ferrán Martínez, los cinco que saltaron en pista por los azulgranas.

José Biriukov, con 32 puntos, fue el más destacado del encuentro. Aquí, lanza a canasta ante la oposición de Paul Thompson.
José Biriukov, con 32 puntos, fue el más destacado del encuentro. Aquí, lanza a canasta ante la oposición de Paul Thompson.

Fernando Martín y Audie Norris eran los motivadores y el termómetro por donde debía transcurrir un partido, en los Real Madrid-Barcelona / Barcelona-Real Madrid. Tal era su magnetismo. Si los primeros puntos fueron de Fernando Martín, ahí iba Norris a atacarle con mayor agresividad, para hacer notar su presencia. Y había de todo, porque ninguno se amilanaba ni cedía un solo centímetro. Dentro de una ética muy particular entre ellos, siempre duro, nunca desleal al juego ni malintencionado, la temperatura ya estaba muy alta en las primeras acciones, más incluso que la del propio pabellón, acrecentado por una de esas fantásticas canastas de Norris, pivotando por línea de fondo para irse de Fernando. Eran algo diferente. Los árbitros aprendieron a permitir “sus batallas” cuando no había balón de por medio, sino en la ardua tarea de ganar la posición.

Este “lenguaje propio”, no todos lo entendían. Y así se originó una temprana tángana en el parquet. Tras la señalización de una falta, Audie Norris cogió el balón con violencia e hizo aspavientos,  enrabietado, a modo de desahogo. Demasiado cerca de Fernando Martín, éste, susceptible de llevarse alguna “caricia”, le reclama con un “¡Eh! ¡Audie, Audie!” para calmarlo, mientras que el estadounidense le daba la espalda, ingnorándole de forma consciente. Martín perseveró en su petición de atención y le cogió del brazo, lo que Norris le contestó con un manotazo. Circunstancia que tantas y tantas veces había sucedido entre ellos. Pues no todos lo entendían así. Fernando Romay, al lado, intentó poner paz y allá que aparece Paul Thompson, convencido que se iniciaba una trifulca, dando un notorio empujón a “Fernandito” Romay, que acabó con sus 213 centímetros de humanidad en el suelo. Y ya en ese marco, sí que se lió. Todos los jugadores en pista más el banquillo del Barcelona, al que les pilló a su vera, tras ciertos empujones, intentaron calmar, mientras que entre los blancos, el objetivo de discrepancias, era Thompson. Se llevaban disputados poco más de 8 minutos de partido. La paradoja es que tras todo ese revuelo, con las expulsiones de Romay (enfadadísimo, pues él fue el objeto de la agresión) y de Paul Thompson, el agresor, tras todo el mundo intentando separar, Norris y Martín se chocaron los cinco, se dieron dos palmadas de complicidad y a correr. Eran así.

Como también, tras una canasta de Fernando Martín, Norris le responde con otra, tras coger un balón suelto y poner el cuerpo delante para anotar, a ver si provocaba falta a su rival. Si no, había anotado delante de sus narices. Sin embargo, la afrenta particular no estaba completa. Norris se queda quieto y espera. En el momento en que Martín saca de fondo con rabia por la canasta encajada y manifestándolo así, Audie, satisfecho, ahora sí baja a defender. ¿Adivinan cual fue la canasta siguiente? Pues sí, una de Fernando más tiro adicional tras provocar la personal a Norris. Ya ven, eran así.

 

Triple de Biriukov. Consiguió nada menos que 6.
Triple de Biriukov. Consiguió nada menos que 6.

Mientras que Paul Thompson (que anotó 26 puntos el día anterior) sí destacaba en ataque -hasta su expulsión, al menos-, Anderson y McDonald pasaban desapercibidos en los ataques merengues. Ben McDonald, ala-pívot, con una constitución muy diferente al delgado alero triplista que cuatro años antes jugó en Collado Villalba (con muchísima mayor masa muscular), había incluso cambiado su fisonomía de juego, siendo ahora un tipo sacrificado en defensa. De hecho, a su destacada marca sobre la estrella croata Tony Kukoc el día anterior, ante la Jugoplastika, en esta ocasión podía retener algo a Norris por su potencia física. Polivalencia al máximo. Y Chechu Biriukov, junto a Fernando Martín, eran los estiletes ofensivos. A los 7 minutos, Biriukov ya llevaba 4 triples (acabó la primera mitad con 5/5, para un total de 32 puntos y 6/8, nada menos), bloqueos ciegos desde lado débil, ayudas en defensa para que nadie cortase liberado o entrase a canasta con facilidad. Conceptos muy habituales hoy, no lo eran tanto hace 26 años. Al descanso se llegó con empate a 39. Aíto García Reneses, con las bajas de Epi y Trumbo, más la expulsión de Thompson, tenía que tirar de hombres menos habituales como Xavi Crespo o el recién ascendido al primer equipo Arturo Llopis.

 

La dura y agresiva lucha por los rebotes en el encuentro.
La dura y agresiva lucha por los rebotes en el encuentro.

En la 2ª parte, el duelo estelar entre nuestros protagonistas no decaía. Ni tan siquiera con el condicionante que Norris saltó a cancha en la segunda mitad con 4 faltas personales. Martín se anticipa a un pase para su rival, y éste se revuelve con un manotazo al aire, intentando recuperar el balón, sin miramientos o temor de irse al banquillo eliminado. Aíto decide sentarlo para que descanse, para que no rete más a su suerte y es entonces Fernando (20 puntos y 10 rebotes) quien domina bajo tableros con rebotes ofensivos, lo que hasta ese momento era territorio azulgrana. Claro que Norris tuvo que volver y “en la brega”, cometió falta sobre Ben McDonald (que le arrancó 3 personales), golpeó el balón contra el parquet y salió disparado al cielo. De esta guisa y con una falta técnica, acabó este duelo (el penúltimo entre ambos), pues al poco Fernando también cometería su quinta -colegas hasta en eso-, siendo Cargol & McDonald contra LLopis & Ferrán Martínez las parejas de pívots que finalizaron tal enfrentamiento.

La delantera blanca entre 8-10 puntos en el marcador, recalcamos, con un excelso Biriukov, con la ayuda de Quique Villalobos, muy activo en defensa -de los primeros que entendió los conceptos de George Karl- y ratificando su enorme progresión de la temporada anterior (que le valió a disputar el Eurobasket de Zagreb con la Selección Española), sirvió para que se alzaran con el triunfo final por 87-75.

Era un partido de pretemporada, el resultado no era trascendental. Sin embargo, esa tarde en Puerto Real, volvimos a quedar asombrados por lo que podían dar estos dos “angelitos”, que el destino quiso arrebatarnos de una forma tan cruel tres meses después. La huella que dejaron, aquella palmadita cómplice tras sus peleas en la zona y la que montaron, era el contrapunto a toda esa batalla. La pureza de la disputa deportiva, del orgullo por defender unos colores, un nombre, una honorabilidad. Audie Norris & Fernando Martín fueron otra cosa. Algo que ni la propia competición en su máxima expresión acaba a definir.