MOMENTOS ÉPICOS: EL “OTRO” ÉXITO DE PAU GASOL EN COPA DEL REY

MOMENTOS ÉPICOS: EL “OTRO” ÉXITO DE PAU GASOL EN COPA DEL REY

Antonio Rodríguez

Copa del Rey 99/00. Cuartos de final: F.C. Barcelona 73-68 Real Madrid (28.01.00).

Fue rey por un día. O mejor sería decir, el primer día en que fue rey. Pau Gasol levantaba exultante el trofeo de campeón de Copa en Málaga en 2001. Con la presencia de D. Juan Carlos I, Pau fue nombrado MVP de aquel evento, porque se encargó que tan preciado título cayera en las arcas del club que defendía. Fue así de simple. Todos los ojos se posaron en aquel chaval cuyos interminables brazos alzaba al cielo en señal de triunfo.

Pau Gasol se coronó como el mejor. Sin embargo, pocos recordamos que un año antes, en la Copa del Rey también, en el mismo enfrentamiento entre barcelonistas y madridistas, Pau ya diera muestras sobradas de lo que auguraba este interminable chico de Sant Boi a lo largo de su carrera. Claro, eran cuartos de final y fueron eliminados en semifinales ante el, en aquel momento,   inabordable Pamesa Valencia. Desempolvemos entonces un “momento épico” más, quizás el primero en el club azulgrana de Pau Gasol.

 

 

 

 

Reivindicarse. Esa era la palabra que F.C. Barcelona y Real Madrid buscaban con anhelo en esta Copa del Rey, que se celebraría por primera vez desde la creación de la ACB, en Vitoria, en el Araba Arena (aún no era Fernando Buesa). Y es que, un récord liguero antes de afrontar esta cita, de 13 victorias y 8 derrotas (5º en la clasificación) para los primeros, y 12 victorias y 9 derrotas para los segundos (7º en la clasificación), hacía que este evento básicamente, sirviera para enderezar un rumbo que iba dando muchos más bandazos que de costumbre.

 

 

Los azulgranas, entrenados por Aíto García Reneses, conformaron una legión de “soldados”, con excelentes argumentos físicos y atléticos: Francisco Elson, Derrick Alston, Alain Digbeu y Anthony Goldwire engordaron la plantilla barcelonista. Mucho músculo…y un poco menos cerebro. Por ello y por tardar en su acoplamiento, fueron perdiendo más partidos de los habituales. Entre sus componentes, como una tenue luz, intentaban brillar dos chavales de 20 años, con cara de bisoños y cuerpecillos de niños, pero conocidos a lo largo y ancho del país por su éxito en el Mundial Junior, fraguándose a cada choque más minutos y responsabilidades. Juan Carlos Navarro, en una templada mañana de domingo en el aeropuerto de Gran Canaria, dos meses antes, junto a su compañero Pau Gasol, sacaba las bolsas y el material de todo el equipo, ayudando a Toni Bové. Eran los pipiolos y quienes tenían que ayudar a bajar los bultos del autobús. Navarro había fallado la noche anterior en los tiros libres decisivos, los que iban a dar la victoria a su club, que perdió. Y eso, aún escocía. Sin embargo, para hacer eso, hay que pensar que ya tenía responsabilidad para decidir.



El Real Madrid, donde debutaba Sergio Scariolo aquel año, parecía que ya daba menos de arena, tras el inicio más inestable que se recordaba en la casa blanca. Perder ante el Fuenlabrada en casa, en Cáceres, en Valencia…todo ello en las seis primeras jornadas, no dejaba en buen lugar a un club tan histórico. De hecho, se buscó una cabeza de turco para atajar males y se encontró en Keith “El conguito” Jennings, al que se le dio la baja, tras acabar firmando a Aleksandar Djordjevic, sin trabajo desde que dejó…al club blaugrana meses atrás. Con Djordjevic, más los Albertos, Angulo y Herreros, anotaban casi la mitad de los puntos del equipo. Su punto más débil era la poca anotación como la falta de consistencia de sus hombres interiores, sobre todo Struelens y Brent Scott. A Hansi Gnad y Mikkel Larsen se les acabó por dar la baja del club también.



Ambos abrían el fuego de esta nueva edición de la Copa del Rey y no solamente era la posibilidad de lograr el título, sino la de hundir aún más al “enemigo íntimo”. Aíto y Scariolo se saludaban y daban lugar incluso a las bromas, sin saber aún lo que les depararía la posterior final liguera. Y García Reneses con el problema (vital para él) de la “casi” baja de Roberto Dueñas: el centro de su entramado defensivo, había sufrido un severo desgarro en la parte central de su gemelo derecho, que le impedía moverse con un mínimo de exigencia. Muy vendado, intentaría jugar (lo hizo escasos minutos). De hecho, él encabezaba un vehículo privado en el que llegaron al pabellón con antelación, todos los tocados del Barcelona media hora antes que sus compañeros: De La Fuente, Pau Gasol, o Alzamora salían de taxis, mientras que del autobús del equipo, más tarde, Navarro bajaba con la nariz recién fracturada y un visible corte en ella.

Goldwire, Rodrigo de la Fuente, Pau Gasol, Derrick Alston y Francisco Elson conformaban el enorme quinteto azulgrana (2.04 de estatura media). Djordjevic, Herreros, Alberto Angulo, Struelens y Scott era el quinteto que dispuso el Real Madrid. La titularidad de Pau Gasol jugando como “3”, como alero exterior, con la misión de parar a Alberto Herreros, argumentos que ya utilizó Aíto en el choque entre ambos en liga regular y sí surtieron efecto, volvía a repetirse. Gasol era lo suficientemente rápido como para aguantar al madridista en uno contra uno, hasta el punto de ponerle un tapón si pretendía entrar a canasta y también, lo suficientemente grande como para darle espacio y no verse superado por rapidez, a la vez que llegaba a puntear sus tiros con sus aspas de molino a modo de brazos.



El Real Madrid, donde debutaba Sergio Scariolo aquel año, parecía que ya daba menos de arena, tras el inicio más inestable que se recordaba en la casa blanca. Perder ante el Fuenlabrada en casa, en Cáceres, en Valencia…todo ello en las seis primeras jornadas, no dejaba en buen lugar a un club tan histórico. De hecho, se buscó una cabeza de turco para atajar males y se encontró en Keith “El conguito” Jennings, al que se le dio la baja, tras acabar firmando a Aleksandar Djordjevic, sin trabajo desde que dejó…al club blaugrana meses atrás. Con Djordjevic, más los Albertos, Angulo y Herreros, anotaban casi la mitad de los puntos del equipo. Su punto más débil era la poca anotación como la falta de consistencia de sus hombres interiores, sobre todo Struelens y Brent Scott. A Hansi Gnad y Mikkel Larsen se les acabó por dar la baja del club también.



Ambos abrían el fuego de esta nueva edición de la Copa del Rey y no solamente era la posibilidad de lograr el título, sino la de hundir aún más al “enemigo íntimo”. Aíto y Scariolo se saludaban y daban lugar incluso a las bromas, sin saber aún lo que les depararía la posterior final liguera. Y García Reneses con el problema (vital para él) de la “casi” baja de Roberto Dueñas: el centro de su entramado defensivo, había sufrido un severo desgarro en la parte central de su gemelo derecho, que le impedía moverse con un mínimo de exigencia. Muy vendado, intentaría jugar (lo hizo escasos minutos). De hecho, él encabezaba un vehículo privado en el que llegaron al pabellón con antelación, todos los tocados del Barcelona media hora antes que sus compañeros: De La Fuente, Pau Gasol, o Alzamora salían de taxis, mientras que del autobús del equipo, más tarde, Navarro bajaba con la nariz recién fracturada y un visible corte en ella.

Pau Gasol corrió detrás de Herreros, el arma ofensiva más decisivo del baloncesto español en aquel momento, como en pocos partidos lo ha hecho. Eso sí, con matices: Pau no perseguía a Herreros mientras éste aprovechaba los bloqueos de los compañeros en sus carretones, no. Tenía la misión de ir tras él, pero por delante, no siguiendo la línea de fondo, sino abriéndose y sorteando rivales en una zona media entre el balón y el rival, entorpeciendo las líneas de pase. Si Alberto recibía y no lanzaba desde la esquina (punto más débil de aquella defensa), Gasol tendría el apoyo de Alston o Elson en su defensa para salir a defender, lo que complicaba mucho el éxito anotador del alero de Fuencarral.

Este fue un ejemplo de las atenciones defensivas en las que todos se centraron. Los azulgranas cargaron constantemente el juego en la zona, donde la oposición de Brent Scott y Eric Struelens, sí que sabían contener en defensa. Derrick Alston chocaba una y otra vez con Struelens, sin superarlo. En el otro lado, casi anulado Herreros, Djordjevic también estaba espeso y todo ello, convirtió el encuentro en un espectáculo duro, farragoso, de muy pocas canastas, pérdidas de balón, agotar posesiones hasta los 30 segundos (que aún existían, así como los dos tiempos de 20 minutos) y lanzamientos forzados sobre la bocina. La estrella del Real Madrid fue Eric Struelens, capaz de lograr 12 puntos en los primeros 10 minutos, como único desatascador. Con un parcial de 0-9, los blancos tomaron el dominio en el electrónico en los primeros minutos, que no abandonó durante toda la primera mitad, a la que se llegó con un 31-41, que mostraba el infortunio de unos y la clara ventaja de otros. Entre medias, Navarro perdió un balón nada más saltar a cancha y falló sus primeros cuatro lanzamientos a canasta, Dueñas que fue probado, pero sin estar en condiciones y la única alegría era un integrado Efthimios Rentzias. Si en el Real Madrid llegaron al descanso con un 58% en tiros de campo (con numerosas pérdidas, también es cierto), los barcelonistas se quedaron en un pírrico 42%, con 1/9 en triples.

“Hemos fallado en el ritmo y en la selección de jugadas de ataque”, admitía un enfadado Aíto García Reneses al descanso. “Hemos jugado uno contra uno y no cinco contra cinco”.  La segunda mitad comienza con el mismo guión de la primera. Con una suspensión de Aleksandar Djordjevic, Real Madrid toma una ventaja  (37-50) a falta de 16:30 para el final del encuentro, que se transforma en máxima de 16 puntos con un triple de Alberto Herreros, su segundo consecutivo (37-53).

El Barcelona arriesga, presiona a toda pista subiendo líneas, roban el balón y provocan falta personal. En la siguiente defensa, tapón de Rentzias y Nacho Rodríguez fuerza una nueva falta. La presión, viendo que surte efecto, continúa más agresiva, entre un amasijo de brazos azulgranas, que consiguen por parte de Gurovic (sustituto de Gasol en el inicio de la segunda mitad), un nuevo balón recuperado y es finalizado con una canasta de Rentzias. En la siguiente posesión, los blancos agotan los 10 segundos de posesión sin pasar el medio campo ante la extraña parsimonia de Djordjevic para subir el balón. El parcial ya era de 10-0  y el marcador, mucho más igualado (47-53).  Junto a Djordjevic entra a pista el otro base blanco, José Luis Galilea, para romper tal presión. Scariolo pide a sus jugadores que se instauren en una zona como defensa, viendo que sus rivales por aquel entonces llevaban un 1/13 en lanzamientos triples. Con una canasta de Brent Scott (48-57), se entra en los 10 últimos minutos y Pau Gasol a punto de ingresar nuevamente a pista. Hasta ese momento, Pau, llevaba 4 puntos.

En un abrir y cerrar de ojos, con un excelso robo de balón de Rodrigo de la Fuente a Alberto Angulo cuando subía el balón, para lograr la canasta más tiro adicional, más un triple de Milan Gurovic, el equipo dirigido por Aíto, logra el empate a 57. Los 16 puntos de renta madridista se habían diluido a una velocidad dramática para ellos. En la defensa zonal, Pau Gasol se siente cómodo desde el poste alto: distribuye, anota en suspensión o entra tras bote, a canasta. Con su concurso en una acción logran ponerse por delante (59-57), redondeando un escalofriante parcial de 22-4 para los suyos. “No tengo ganas de hablar, porque estoy muy mosqueado” aclaró Alberto Herreros tras la finalización del partido, pues estuvo sentado en el banquillo desde que restaban 10:20 para el final, hasta cuando faltaban 04:59). “Cuando lo analicemos en el vestuario, podré decir por qué se ha producido esta derrota”. Comienza el dominio de Pau Gasol, devastador en el rebote ofensivo, incluso a sus propios tiros, que viendo el cariz que estaba tomando el choque, con gran exigencia, y su falta de físico, fallaba inicialmente. Logra levantar un balón agarrado por dos contrarios y éste, tras subir a las nubes, acaba entrando a canasta, sumando a los dos puntos, la falta personal y un grito de rabia de nuestro protagonista (62-58 a falta de 05:58 para el final). El Barcelona dobla balones, domina la defensa zonal rival  -que debe ser retirada- y sobre todo, con segundos y terceros esfuerzos, sumando posesiones con rebotes.

Pau Gasol se encuentra más cómodo en defensa en los minutos en los que Herreros está sentado, marcando a Iturbe. Y en ataque, en una jugada en la que pivota y pivota, buscando pasador, decide levantarse en el sitio y anotar un triple (67-63), cayendo una sucesión de puntos consecutivos, que eran los que estaban decidiendo. Y el mazazo vino tras fallar un tiro corto y recoger nuevamente el balón bajo el aro, consigue un mate típico, como típica la pose posterior de tipo dominante. La raza y el carácter de un tipo ganador, no se puede enjaular. 15 fueron los rebotes ofensivos de los catalanes, por tan sólo 3 de los madrileños. Por ahí se les fue el triunfo a los blancos, junto a las 14 pérdidas, de las que 13, llegaron a ser recuperaciones barcelonistas.

En el último minuto, aún con el partido abierto (71-68), Pau, a pesar de fallar cuatro tiros libres casi de manera consecutiva (su único lunar a sus 11 puntos en la 2ª parte, para un total de 15, con 7 faltas recibidas, más 6 rebotes, pues se quedó en 2/9 desde los 4.60), logró un decisivo tapón a la entrada de Djordjevic en la jugada clave. En una última posesión del Real Madrid, un muy forzado Herreros, tras recibir un balón cruzado, lanzó un triple que fue punteado por un brillante Rentzias (12 puntos, 5/6 en tiros de campo, en los 20 minutos que estuvo en pista), que decantaron el choque, para sentenciar con dos tiros libres postreros.

F.C. Barcelona pasó a semifinales, se nombró a Pau Gasol como jugador más destacado del choque y lo que fue más importante, poder constatar la verdadera dimensión de este chico alto, muy alto, rápido y coordinado, que jugando en posiciones exteriores en defensa, era capaz de dominar en la zona el ataque. Un jugador especial, al que Andrés Montes desde el programa semanal de ACB “Generación +” (en homenaje a la gran camada de jóvenes juniors que aterrizaban en nuestra liga), se adelantó a denominarle “E.T”. Aún así, los aficionados seguíamos sin saber aventurarnos hasta dónde este chaval era capaz de llegar. Todos los demás se sentían inferiores. Tal era su poder. Repetimos que, dos días después, fueron derrotados por Pamesa Valencia en semifinales, en un título que finalmente se llevó Estudiantes. Sin embargo, está bien destacar aquella tarde de viernes, inaugurando la Copa del Rey, vista con la perspectiva de 15 años después. Fue el “otro” éxito de Pau Gasol en Copa de Rey.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO.