MOMENTOS ÉPICOS: EL HEROICO MARK DAVIS ALZÓ LA COPA PARA EL CAI

MOMENTOS ÉPICOS: EL HEROICO MARK DAVIS ALZÓ LA COPA PARA EL CAI

Antonio Rodríguez

Final Copa del Rey 89/90: RAM Joventut 69-76 CAI Zaragoza (13.02.90).

“Lo realmente importante, no es que entren más o menos tiros, sino que sepas asumir la responsabilidad anotadora cuando el equipo lo requiere. Es lo que me preocupa. El resto, aunque me interesa, no tiene tanta importancia”.

Así hablaba Mark Davis a la finalización del partido. Un hombre que es capaz de anotar 44 puntos en una final de una Copa del Rey, de los 76 de su equipo, el CAI Zaragoza, mostraba su enorme satisfacción por el título logrado. “Cuando se consigue un título, nunca es secundario en importancia. Todos los títulos son títulos y como tal, han de ser valorados”, reconocía.

Para finalizar este serial sobre la histórica Copa del Rey celebrada en Las Palmas en 1990, hace 25 años (ver capítulo 1 y capítulo 2), nos adentramos en su último fascículo. Desde 1968 no habíamos sido testigos de una final de Copa sin los dos grandes del baloncesto español: ni Real Madrid ni Barcelona tomarían parte en la cita de un martes y 13 (de Febrero) en la capital grancanaria, en el Centro Insular de Deportes. Un pequeño recinto, que dio paradojas como que el espacio que quedaba entre los banquillos y la línea de banda, al que había que añadir las típicas cuñas de publicidad acolchadas, no dejaban más que unos 50 centímetros para maniobrar y sacar de banda, pero donde la organización fue ejemplar, que fue testigo de una de los torneos más sorprendentes de la historia de las fases finales. Dos días antes, CAI Zaragoza eliminó al Real Madrid en semifinales, mientras que el Ram Joventut hizo lo propio con el IFA Granollers, que a su vez había derrotado al F.C. Barcelona en cuartos. El broche final, la actuación de Mark Davis que propició la segunda Copa del Rey en la historia de los caístas. La ciudad enloqueció una vez más. “Aquí están, estos son, los co….. de Aragón”, así como “esta copica, es pa’ la Pilarica” fueron algunos de los cánticos de tal celebración en la capital maña, que se echó a la calle, encandilada con sus ídolos.

Fue un hito para un club, el CAI, que seis años antes descorchó el factor sorpresa en la Copa, y por ende, el tarro de su verdadera esencia. Al mando de un entrenador de tan sólo ¡24 años!, Chuchi Carrera, tras la destitución de Moncho Monsalve, volvieron a dar un giro en nuestra historia cestista.

José Ángel Arcega, Mark Davis, Francisco Javier Zapata, Quique Andreu y Alexander Belostenny fueron los titullares por los futuros campeones. José Montero, Jordi Villacampa, Lemone Lampley, Reggie Johnson y Juanan Morales, por los verdinegros. El RAM Joventut, tras las eliminaciones ya narradas de Barcelona y Real Madrid, era la apuesta más segura. Un club que tras haber perdido sus últimas tres finales de Copa (1985-1986-1987), eso sí, nunca como favorito, en esta ocasión y de la mano de Herb Brown, sí lo era. El inicio del partido vio transiciones rápidas por ambos equipos. La Penya utilizaba tal arma con una precisión casi quirúrgica, pasaporte para todos los éxitos que estaba cosechando, mientras que de la mano de Pepe Arcega lograban sus rivales mantener ese ritmo. La tripleta interior verdinegra cargaba mucho el rebote, mientras que en defensa, la curiosidad venía en que Reggie Johnson se hacía cargo de la marca de Belostenny, a pesar de su inferioridad física. Johnson era un maestro en la defensa por delante y en tres cuartos, con lo que nunca le importó hacerlo con rivales de tamaña estatura (años más tarde, también empleó su sapiencia frente a Arvydas Sabonis). Con ventajas iniciales de los verdinegros, Mark Davis falla los tres primeros tiros a canasta. Habían transcurrido ya 5 minutos de partido.

Entre Reggie Johnson y Lemone Lampley logran todos los puntos del Joventut y es la fuerza de Zapata o la lucha de Andreu los que daban contestación. Es entonces cuando Mark Davis despierta. Sus primeros puntos los anota a falta de 14:06 para la llegada del descanso. En ese momento, la decoración cambió por completo. En cuatro minutos y tres segundos, Mark Davis encadenó tres triples, un dos más uno y dos tiros libres: 14 puntos en ese tramo de tiempo. Asombroso. Sobre sus hombros, el CAI logra sus primeras ventajas y tras coger el liderazgo por primera vez (19-20 en el marcador), se escapan hasta un 21-28, gracias a un triple de Joaquín Ruiz Lorente, que salió desde el banquillo con un protagonismo ofensivo destacado. Herb Brown, entrenador badalonés, solicitó su primer tiempo muerto que ni por ritmo de juego ni por resultado, aquello le convencía. Incluso llegaron a irse 25-35 los aragoneses, a base de rebotes ofensivos largos, de los que se apropiaban en su mayoría. La puntuación en el choque era muy baja, algo atípico para el RAM Joventut, que se frustraban observando cómo su estrella Jordi Villacampa se quedó en 7 puntos al descanso (y por cierto, maquillados, pues logró 4 en el último minuto previo a la retirada a los vestuarios). Transiciones lentas y ataques estáticos que forzaba con su defensa los hombres de Chuchi Carrera. Corriendo, bailando el son de Joventut, estarían muertos. Tras la finalización de la primera mitad, el marcador reflejaba un 35-38.

“Nosotros lo fuimos siguiendo dos o tres ligas en New York, hasta que lo cazamos en Miami” recuerda José Luis Rubio, presidente del CAI Zaragoza, sobre la contratación del alero estadounidense de 1.97, Mark Davis. “Y con contrato en la mano para firmarlo, con Monsalve a mi lado, lo hicimos. Porque yo, para que no se me escaparan, iba con un contrato tipo siempre conmigo, para firmarles. Y es que aquello de las ligas de verano, era la jungla. Te interesaba un jugador y le preguntabas si tenía agente. Por aquel entonces, no era muy habitual que ciertos jugadores lo tuvieran. Y cuando te decían que no, tenías que charlar con él y con el entrenador de su universidad, que solía estar por allí. Pues al día siguiente, cuando volvías a quedar con él, ya iba de la mano de un tipo diferente que decía ser su agente. Y te tocaba otra vez convencer a uno y a otro”. Así se fraguó un fichaje, cuya historia más paradójica fue la de atraer a Davis para que regresase al año siguiente a orillas del Ebro.

“En la segunda temporada, me costó más. Tuve que viajar a Estados Unidos, hasta Memphis, en un barrio donde todo lo que había eran negros, yo era el único blanco. Y para convencerle, en aquella casa humilde, humilde, en mitad de una parcela, sentados en un sofá, con toda la familia, que no sé si había entre 10 o 15 personas allí, nos tuvimos que mover a un cuartillo que tenía muy pequeño, que lo usaban de comedor. Y allí comimos el padre, la madre y él, porque el resto estaban fuera. Y en la mesa, había que persuadir a los padres. Y lo logré. Y un tío suyo, que me tenía un poco idealizado, no hacía más que decirme con ‘usted debiera venir a ver un partido donde juega un sobrino mío, con 17 años, a ver qué opinión tiene’. Me lleva a un pabellón…madre de dios. Los viejos que tenemos aquí, eran una maravilla comparado con aquello. Y bueno, allí todos los espectadores negros también, de clase humilde. Y allí, a ver todo el partido para ver qué opinión le daba yo del sobrino. Fue una experiencia”.

El Joventut salió en tromba en la reanudación. Con dos canastas de Lemone Lampley (ex caísta), más un tapón para que culminase un contragolpe José Antonio Montero, llegan a liderar la contienda 49-46. El empujón que necesitaban, lo da Jordi Villacampa con un mate en otra contra y situar un 51-46 a falta de 13:39. Seguían cayendo los puntos por goteo, pero la Penya ahora sí parecía tener las riendas y el control del encuentro. Y cuando más verdinegra estaba la atmósfera, volvió el nuevo hachazo de Mark Davis. En aquel momento, llevaba marcados 24 puntos.

Davis, con un triple a falta de 11 minutos para el final y una asistencia para la canasta de Fran Murcia en contragolpe, hace que el CAI logre empatar a 53 la final. Entró nuevamente en estado de gracia. Aprovechando los bloqueos de Belostenny que hizo un trabajo inconmensurable (y silencioso), hacía que el virginiano se encontrase solo, tras quedar su defensor estampado sobre el corpachón del ucraniano. O en bloqueo directo, un bote y la suspensión. O directamente en uno contra uno, balón al suelo y para arriba. Su “borrachera anotadora” particular quiso que en un periplo de cinco minutos y veinte segundos (a falta de 05:40 del final), llegase a anotar ¡15 puntos! por dos del resto de sus compañeros (Fran Murcia, en el contragolpe ya mencionado con la asistencia del propio Davis).

Algunas de esas canastas, llegaron en contragolpes. Bueno, de todos los colores. Pero también de contragolpes. El CAI Zaragoza paradójicamente era quien corría, no el Joventut. De hecho, los verdinegros mostraron en el momento decisivo un cansancio extremo, forzando tiros…que también notaron los zaragozanos, menos Davis. 62-66 en los maños y el público entrenado al hombre que estaba dando una exhibición, rozando ya los 40 puntos (su media liguera hasta ese momento era de 25.3 puntos, tercer máximo anotador tras Ray Smith y Rickie Winslow). Con un triple de Fernando Arcega se estira más la ventaja (65-71) a 02:30.

La precipitación y los nervios se extendieron en ambos quintetos en pista. En tales barros, el Joventut, aún sumido en una locura de tiro, logra bajar a un 69-71 y con posesión de balón. Sin embargo, un tapón de Belostenny y un posterior triple de -¿quien si no?- Mark Davis, casi sentencian (69-74), restando 49 segundos. Otro tapón de Quique Andreu a la entrada de Montero y la última bandeja de Davis, poniendo el broche a sus 44 puntos, dieron la estocada y el marcador final de 69-76 sobre la bocina. José Ángel Arcega corrió como un poseso en busca del balón del triunfo, Paquito Binaburo, el mítico fisioterapeuta, cortaba las redes. Y el héroe de la noche, Davis, corrió escaleras arriba hacia el palco, para recibir el un pequeño trofeo, un excelso logro, que le coronaba como el jugador más valioso de esta fase final. El CAI Zaragoza, campeón una vez más.

Volver al Centro Insular de Deportes 25 años después, disfrutando de los partidos de la mini Copa, augurando nuevas estrellas y recordar aquella noche de un martes y 13, hace que ese recinto por siempre, tenga algo especial. Allí, un tipo fue capaz de lograr el 58% de los puntos de su equipo para coronarle como campeón de Copa (en la actualidad, Andy Panko, máximo anotador de la Liga Endesa, anota el 24.5% de los suyos). Porque eso fue lo importante: Mark Davis hizo campeón al CAI Zaragoza en esta ocasión. Un club que inauguraría pabellón días después, el Príncipe Felipe, un 5 de Marzo, en un amistoso ante el Phonola Caserta, ya tenía su ídolo como reclamo, con un plantel detrás, por supuesto. Pero, ¡ay, amigo! Mark Davis. Todo un fenómeno.

“Mi sueño es volver a la NBA. Pero ahora, mi único sueño, se ha hecho realidad: ganar la Copa del Rey”.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO.

FOTO 1: Mark Davis entrando a canasta.

FOTO 2: Suspensión de Mark Davis ante Villacampa.

FOTO 3: Nuevamente, el protagonista del encuentro, Mark Davis, anotando en poste bajo. Y es que 44 puntos, dan para muchas fotografías.

FOTO 4: Los jugadores del CAI, celebrando el título.