MOMENTOS ÉPICOS: “EL DÍA DE MIRZA DELIBASIC”

MOMENTOS ÉPICOS: “EL DÍA DE MIRZA DELIBASIC”

Antonio Rodríguez

Temporada 81/82 Jornada 26: F.C. BARCELONA 93-102 REAL MADRID (18.04.82)

“Me han traído para ganar partidos como el de hoy. No para meter 40 puntos al Náutico”.

Si existen mitos a lo largo de la historia de la Liga Endesa, son creados por su impacto inmediato en las canchas, por esa comunión que de repente conecta con la afición, incluida la rival, que puede maldecir sus canastas siempre bajo el punto de vista de la admiración más absoluta, y su permanencia un buen puñado de años en nuestras pistas. Sin embargo, los hay tan extremadamente influyentes, que cortas estancias en nuestra competición, dejan huellas imperecederas en nuestras vidas. Drazen Petrovic estuvo una temporada tan sólo en el Real Madrid. Claro, la fama que le predecía ya, el ser enemigo nº 1 temporadas antes en el club que le acogió, ya consiguieron esa atmósfera.

En esta ocasión, en “Momentos épicos”, queríamos recuperar la figura de un tipo que inspiró a todos. Un jugador que ha sido el favorito de muchos, muchos aficionados que tuvieron la ocasión de verle en directo, catalogándole como un genio del baloncesto. Mirza Delibasic evolucionaba en una cancha de baloncesto como alguien que parecía inventar este deporte. Sutil, elegante, de visión amplísima en el campo, de pases imposibles, de…principal benefactor de Fernando Martín. En las giras USA que realizaban durante los inviernos la selección yugoslava, a ojos de los entrenadores estadounidenses, Mirza era como ver a ‘Pistol’ Pete Maravich disfrutar en una pista: la fantasía al servicio de nuestro querido deporte.

En el penúltimo capítulo liguero antes de la creación de la ACB, se dio la paradoja que en la última jornada de la liga regular (lo único que había. La competición era como el fútbol y ahí acababa todo), se enfrentarían en el Palau Blaugrana de la Ciudad Condal, el F.C. Barcelona y el Real Madrid. Y como solía ser en aquellos años, lo más probable es que ambos se tuviesen que jugar el título, pues los tropezones con otros rivales no solían ser muy frecuentes. Estamos centrándonos en una época en la que tres años antes, los azulgranas ya tenían el poder de ganar en pista del Real Madrid. Y aunque entre dentro de la lógica, esa victoria culé en 1979 rompió una racha de ¡21 años! en el que el Real Madrid salió invicto de su pabellón en liga. 21 años sin perder. A la temporada siguiente, volvieron a hacerlo. Y en 1981, un año antes del que nos ocupa, los azulgranas dirigidos por Antoni Serra lograron el título liguero, con el tan conocido segundo puesto del Estudiantes, relegando al Real Madrid a puestos de más abajo.

En esta Liga 81/82, saltó la sorpresa en las primeras jornadas y el gran Cotonificio entrenado por Aíto García Reneses (con Quim Costa, Agustín Cuesta, Andrés Jiménez, Brian Jackson o Jordi Freixanet), derrotó a los blancos (103-92) en Badalona, con lo que al Real Madrid le puso en situación de match ball el tener que ganar al F.C. Barcelona en la Ciudad Deportiva blanca al final de la primera vuelta, pues dos partidos de diferencia se antojaban casi insalvables. Y sí lograron pasar el trago -mal trago- los hombres de Lolo Sáinz (95-93), pues salieron airosos a pesar de estar casi sin pívots durante gran parte de la segunda mitad, pues tanto Fernando Romay en el minuto 31, como Fernando Martín (el gran fichaje de esa temporada) en el minuto 32 fueron eliminados -más el añadido de la ausencia de Rullán por lesión-, y tuvo que ser un junior llamado Guillermo Hernangómez (sí, sí. El padre de Willy y de Juancho), quien debió batirse el cobre con los pívots azulgranas.

Así que, sin ninguna derrota más (eso sí, con algo de mal sabor por la experiencia europea de ambos, pues si los azulgranas no dieron la talla en varios partidos como visitantes en la máxima competición intercontinental, el Real Madrid perdió en Bruselas la final de la Recopa ante la Cibona Zagreb, aún partiendo como favorito -sin Petrovic, pero con un veteranazo Kresimir Cosic que fue fundamental), se llegó a esta tarde de sábado 18 de Abril, a la última jornada liguera, esperando que se dirimiera quien sería el campeón de liga en este ejercicio. Solamente en caso de empate (que aún existía), daría la opción de un choque de desempate.

El ritmo y la vorágine de partidos que dan los playoffs actuales no existía en aquellos años, así que a la espera de la última jornada liguera de este encuentro en concreto, hubo toda una semana previa para caldear el ambiente. Ambiente que fue una olla a presión en un Palau abarrotado para la ocasión (que no solía ser lo habitual a principios de los 80). Los quintetos titulares fueron los habituales: Solozábal, Epi, Sibilio, De La Cruz y Hansen por los locales; Corbalán, Delibasic, Iturriaga, Martín y Romay por los visitantes.

Los primeros minutos fueron trepidantes. El F.C. Barcelona parecía tener las ideas muy claras desde el principio. La defensa casi zonal de los de Lolo Sáinz era bombardeada por suspensiones de Sibilio y Epi (recordad que aún no había línea de tres puntos), para los que el equipo trabajaba, mientras que en la estrategia del Real Madrid, entraba forzar el juego rápido para que el veinteañero Fernando Martín fuese el primer alto corriendo y que culminase tales acciones. Y Fernando fue tan protagonista que anotó los 9 primeros puntos del Real Madrid, 11 de los primeros 13 del equipo. En su primer gran encuentro con un título en juego, su enorme carácter ganador destacaba. Epi anota una suspensión y al bajar a defender, intercepta un pase largo que iba a manos de Fernando Martín, recuperando la posesión, dándosela a Solozábal que le devuelve el balón y anota una segunda suspensión en cuestión de segundos: 17-15. Palau se cae.

El trío Siblio-De La Cruz-Hansen parece dominar un poco más la pintura que Romay y Martín (pues el teórico tercer hombre alto blanco era Iturriaga), aunque el marcador se mantenía igualado por los puntos de Iturriaga precisamente, y de Mirza Delibasic, que tras errar sus primeras dos suspensiones, comenzó con su facilidad innata a encestar todos sus tiros con la elegancia que la naturaleza la había otorgado. A Iturriaga le sustituyó el veterano Wayne Brabender, que en su primera oportunidad anotó una suspensión desde más de 7 metros, de las suyas, parsimoniosas, sin apenas levantar los pies del suelo, para mostrar que él también suponía una amenaza importante, mucho más que un recambio. 37-37, 39-39, el Palau se iba inflamando cada vez más.

Al filo del descanso, Fernando Martín (sus 14 puntos en la primera mitad), comete su cuarta falta personal. Lo sustituye Romay que hizo lo mismo, aunque Lolo lo mantuvo en pista junto a Rullán, pues no contaba con más pívots. Dos canastas consecutivas de Pedro Ansa recortaron el electrónico, aunque fueron respondidas por un contragolpe blanco a falta de 9 segundos (47-52). En la última posesión, un balón suelto que recoge Sibilio, que al intentar anotar chocó con Romay, penalizándole a éste con su quinta falta personal, a 2 segundos de marcharse a los vestuarios. Sibilio erró los tres tiros libres a los que tuvo derecho y sobre la bocina, un palmeo de Ansa dejó las cosas en 49-52. Encuentro más que abierto.

En la reanudación, las malas noticias en el Real Madrid siguieron aumentando. En la primera jugada, Fernando Martín comete su quinta personal, dejando a Lolo Sáinz como único hombre alto “oficial” a Rafa Rullán y reconvirtiendo a Iturriaga como uno de ellos (en Europa, al poder contar con el ala-pívot estadounidense Joe Chrnelich, tenían mayor solvencia. Pero en Liga, tan sólo se podía alinear un extranjero por equipo). Y cuando la situación era la más delicada para los blancos, fue cuando sacaron a relucir su mayor sangre fría, mayor tranquilidad y en el aspecto que más destacó la prensa especializada en los días previos: en la experiencia para saber afrontar situaciones tan trascendentes como esta. Antonio Serra, en la nueva tesitura, solicitó tiempo muerto (habían transcurrido 60 segundos del inicio de la segunda mitad), para aclarar las debilidades a los suyos. No parece que sirviera de mucho. Los de Lolo Sáinz comenzaron a mover el balón con mucha fluidez, encontraban buenas posiciones, Mirza Delibasic comprendió que tocaba anotar más que dirigir y asistir, y así lo hizo. Brabender hizo una radiografía perfecta de las necesidades de los suyos y colaboró. Mientras los jugadores de Serra se perdieron en tiros exteriores, sin las buenas posiciones de los primeros minutos, ni saber aprovechar su ventaja en los hombres altos. Lars Hansen no recibía un balón, De La Cruz en el banquillo, Sibilio totalmente perdido, Creus entró a cancha y Serra lo sentó exactamente 95 segundos después, como algo incomprensible, que desmoralizó al pequeño base. Y fue solamente Manolo Flores en gran aportación de otro veterano, quien mantenía al Barça con vida (66-68; 70-72). Su coraje no era suficiente y el Real Madrid comenzó a adquirir diferencias claras, enmudeciendo al Palau. Con una canasta de Delibasic, 75-85, al tiempo que De La Cruz se va con cinco faltas y 34 segundos después, Nacho Solozábal. Serra apostó por utilizar bajos a imagen de los blancos, pero éstos movían el balón con precisión y anotaban desde media distancia.

Los azulgranas subieron líneas, pero su presión ineficaz, sin fe en las posibilidades que pudiera ofrecer, se iba hundiendo más y más, aún restando unos 5 minutos para la finalización. José Luis Llorente entró tras las cinco faltas de Corbalán y se desenvolvió como pez en el agua, junto con Iturriaga, Delibasic, Brabender y el único alto, Rullán. La puntilla fue un excelente pase picado de Delibasic que recorrió media pista, medido para Llorente bajo el aro, éste dio un pase más a Iturriaga que venía en carrera para asestar el golpe definitivo. El Palau Blaugrana asumía que la Liga se estaba perdiendo en su propia pista. La lección de experiencia de los blancos y saber jugar de forma maestra cuando peor estaban las circunstancias, les valió este título de liga en la temporada 81/82. Mirza Delibasic completó su primera campaña como madridista con este éxito. Solamente estuvo una más en el club blanco. Sin embargo, su huella, su profunda huella por la magnificencia de cada uno de sus gestos, de sus pases, sus canastas, dejó marcados a la afición del Real Madrid ya para siempre.

Falleció el 8 de Diciembre de 2001.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO

FOTO 1: Mirza Delibasic lanzando en suspensión. Sus 28 puntos fueron decisivos.

FOTO 2: Wayne Branbender, un veterano que fue instrumental en la segunda mitad para otorgar la liga a los suyos.

FOTO 3: Juan Antonio Corbalán dando un pase ante la presión de Nacho Solozábal.

FOTO 4: Fernando Martín intentando machacar el balón

FOTO 5: Juan De La Cruz saltando en un lance del juego.