MOMENTOS ÉPICOS: “Y NIKOLA LONCAR SACÓ SU FUSIL”

MOMENTOS ÉPICOS: “Y NIKOLA LONCAR SACÓ SU FUSIL”

Antonio Rodríguez

LIGA 98/99: J.14 TDK Manresa 70-73 Bruguer Badalona (06.12.98)

Se iniciaba el mes de Diciembre con el, y valga la redundancia, reinicio también de la competición liguera. Tras el parón de un par de semanas, debido a los partidos de selecciones nacionales en el Preeuropeo de cara a la cita francesa del siguiente verano (váyanse familiarizando con la circunstancia, que no es descabellado pensar que tales eventos puedan volver), la Liga Endesa reabría sus puertas, entre otros encuentros, con este TDK Manresa-Bruguer Badalona. Y en tal parón, para algunos, la vida había cambiado.

- Por un lado, Iván Corrales, el base titular del Joventut (o Bruguer Badalona, como aquel año se llamaba, para el disconforme de muchos aficionados verdinegros), había sido seleccionado por primera vez para el Equipo Nacional en estos partidos clasificatorios para el Eurobasket de Francia’99. Lolo Sáinz confió en él y en Ferrán López, el base del Fuenlabrada, para disputar los choques frente a Gran Bretaña, Ucrania y Bielorrusia (en una de las expediciones donde más frío ha llegado a pasar nuestra selección. En León hacía frío, sí. Pero es que en Minsk, capital de Bielorrusia, los termómetros marcaban 27 grados bajo cero). El seleccionador Lolo Sáinz, finalmente dio la oportunidad a Iván Corrales para disputar el siguiente Eurobasket y lograr la medalla de plata que rompió la hambruna de metales en nuestros internacionales. La arriesgada apuesta de Alfred Julbe, en su tercera temporada como verdinegro en esta nueva etapa, estaba dando sus frutos.

- Por otro lado, dos incorporaciones nuevas en ambos equipos, ambos ocupando una de las tres plazas de extracomunitarios permitidas por conjunto. En Manresa, el “gordo entrañable” John Williams, tras su experiencia el año anterior en Granada, volvía a recalar en nuestra competición. Sustituía a Terquin Mott, verdadero dolor de cabeza.

“John Williams ha venido físicamente bien. Un poquito por encima de su peso, pero si no, no sería John Williams” declaraba Luis Casimiro, entrenador del TDK Manresa, momentos antes de iniciarse el partido. “Es un tipo muy afable, que en todo momento le gusta integrarse en el grupo. Esperemos así jugar más como equipo e intentar divertirnos en la cancha”. La descripción de Mott, quedaba clara. Este joven jugador no creó más que quebraderos de cabeza. Con un excelente físico, venía de la pequeña universidad de Coppin State -universidad tan sólo para estudiantes de raza negra-, cuyo equipo de baloncesto dirigía el pintoresco Ron “Fang” Mitchell. Balón que recibía, balón que se jugaba. La frustración de los tiradores era evidente. Como anécdota, decir que Mott debutó en la 2ª jornada en el Palau, frente al F.C. Barcelona. Y tras hacer la rueda de calentamiento, buscaba con la mirada a su hermano entre las gradas. Y no le encontraba. Se le cruzaron los cables y empezó a exigir que, si no veía a su hermano en primera fila, él no jugaría el encuentro. Williams, un tipo de sonrisa permanente que sabía disfrutar lo que le tocaba a cada momento, fue como una bendición en la expedición manresana. “Ni NBA ni gaitas. Yo, en lo único que pienso es en llevar a mi equipo lo más alto posible”. Se calificaba por sí solo el bueno de Williams. De hecho, vino con menos peso que en Granada, puesto que había estado entrenando fuerte por su cuenta por un puesto en los Philadelphia 76ers, donde decía que tenía un trato apalabrado. Pero ¡ojo!, tan sólo de palabra: recuerden que por esas fechas se estaba dirimiendo el lockout más prolongado de la historia de la NBA, aquel que hizo que la temporada se iniciara en Febrero. Larry Brown, entrenador de los Sixers, estaba encantado con la aportación de John, aunque fuese como cuarto pívot. Y su contratación hubiese sido de un gran valor para el jugador, puesto que tan sólo le faltaban 3 meses de contrato con algún equipo, para poder llegar a la permanencia contractual requerida en la NBA para poder cobrar la renta vitalicia. No fue posible.

- Y para finalizar, el Bruguer Badalona, tras dar la baja al escolta Gerald Madkins, jugador todoterreno, pero no un tirador del todo fiable -lo que realmente necesitaban los verdinegros-, se hicieron con los servicios del serbio Nikola Loncar, que había tenido un breve periplo nada gratificante en Maccabi Tel Aviv. Tres años después, Loncar, tras su experiencia en el Real Madrid, volvía a la Liga Endesa. Ambos debutarían en este choque.

No olvidemos que TDK Manresa era el vigente campeón liguero. Aquel milagro que consiguió derrotando al Tau Cerámica en la final. La mayor sorpresa de la historia de la ACB, que poco a poco se fue marchitando. Con las salidas de Derrick Alston al Barcelona y Bryan Sallier al Unicaja, al margen del mencionado e irascible Terquin Mott, se hicieron desde la liga turca con los servicios de Sherron Mills, buen pívot en ataque, pero mucho más blando en defensa que Alston.

Por su parte, los verdinegros también habían cambiado la fisonomía del equipo. Tras dos años de penurias y medidas desesperadas (hasta el punto de haber fichado como entrenador a Zoran Slavnic en la campaña 95/96), con la llegada de Alfred Julbe y un trío de americanos de declarada solvencia (Andre Turner, Andy Toolson y Tanoka Beard), se lograron éxitos como llegar en dos ocasiones consecutivas a la final de la Copa del Rey -y ganar una- y regresar a las semifinales en la 96/97. En la tercera temporada de Julbe, llegaron Aaron Swinson desde Valencia, Darryl Middleton desde Girona y Quique Andreu, para suplir a Tanoka Beard, Toolson y Fran Murcia, y se prescindió de Turner para dar paso y protagonismo a Iván Corrales, que estaba pisando fuerte. Y sobre todo, porque dicen que había un chavalín al que sus compañeros llamaban “gordi”, que desde el puesto de base, despuntaba de una manera casi exagerada. Lo que ese niño era capaz de hacer, pocas veces se había visto. Y estamos hablando de Badalona.

Era la jornada 14, y con 6 victorias ambos equipos, estaban en el límite de quedarse fuera en la lucha por la Copa del Rey. Muy probablemente -como así fue-, quien cayese derrotado, quedaría descartado para llegar a la cita valenciana. Los quintetos titulares dieron presencia a las dos nuevas incorporaciones. Por parte del TDK Manresa: Joan Creus -en su año de retirada-, Herb Jones, Pere Capdevila, Sherron Mills y John Williams. Por Bruguer Badalona: Iván Corrales, Nikola Loncar, Aaron Swinson, Darryl Middleton y Dani García.

La contundencia que tenían los manresanos bajo tableros, no la poseía el Joventut. Dani García no podía con Mills y Middleton lo tenía difícil ante la enorme corpulencia de Williams. Porque si uno era inteligente en una pista de baloncesto, el otro lo era más. La “Penya” apenas podía correr, como les gustaba a ellos. Aunque sí en algunas ocasiones se veían los detalles que les motivaban: Corrales corría en transición rápida y daba un pase interior a Middleton o Aaron Swinson, que previamente habían ya ganado la posición. Con dos jugadores así, con su velocidad y su contundencia para hacerse sitio en la zona, esta jugada era un seguro para ellos y un primor para los aficionados.

TDK Manresa parecía que volvía a respirar tras haber estado bajo el agua un par de meses. La circulación de balón que exhibían, con John Williams sacando balones para los tiradores, era como un resoplido de alivio y algo que no se había visto en toda la campaña. Claro, al bueno de Williams apenas le gustaba pasar, ¿saben? Pocos aleros han estado tan agradecidos a un pívot que reclamase su atención y sacara el balón, como este gordo maravilloso. Y el acierto manresano desde el triple, quedó evidente: 5/6 en la primera mitad, añadiendo un error más cuando Román Montáñez, al filo del descanso, lanzó desde medio campo un tiro desesperado. Quien más lucía era Herb Jones, que al margen de tener una lucha bellísima con Aaron Swinson, llevando los físicos al límite, logró anotar 11 puntos en los primeros 20 minutos, con 3 triples.

Nikola Loncar parecía inusualmente acoplado en los esquemas del equipo, como para ser alguien que debutaba. En un zarpazo de Swinson, cogió el balón y tras correr toda la pista, en una entrada a canasta, logró sus primeros puntos como verdinegro. En los últimos minutos de la pirmera parte, fue sustituido por un jovenzuelo llamado Roger Grimau. Y otro quien entró en cancha, fue el chavalín. El “Gordi”. Raül López mostraba una seguridad en el dominio de balón y un control del juego, de veterano. En una situación de dos contra dos, los manresanos cambiaron de asignación y se quedó Jordi Singla con el base. Como junior que es, pensaría Singla, a su presión se vería intimidado, e intentó arrebatarle el balón. Lógicamente cometió falta personal ante la protección de su posesión del base de Vic. Más tarde, fuerza una entrada a canasta ante el pegajoso marcaje de Creus. A mitad de camino se levantó, dejando pegado en el parquet a su defensor, para anotar una inmaculada suspensión corta. En la siguiente acción, corre toda la pista a gran velocidad y se paró junto a la línea de fondo para anotar otra suspensión. Aquel chaval con cara de niño tenía algo especial. Su calidad era arrolladora. Delante de Creus era paradójico, el pasado y presente, frente al presente y futuro mucho más brillante. Además, en defensa, aguantaba por piernas a su rival, pasaba sin dificultad todos los bloqueos por delante. Y tenía que ser la sapiencia de Creus, que pasaba justo pegado a su compañero el bloqueo y continuación, lo que provocaba faltas al novel jugador. Tras buenos minutos de fuerza en el rebote ofensivo de Aaron Swinson, que en estos últimos momentos fue quien sostenía a los verdinegros en ataque, se llegó al descanso con 38-39.

La 2ª mitad comenzó con más ritmo que la primera. Los estadounidenses de la Penya seguían corriendo al ritmo que proponía Ivan Corrales, y si no era uno el que recibía, tras ganar la posición -por regla general, Swinson-, lo hacía Middleton, que se encontraba a mitad de camino, para anotar suspensiones cortas. Tales transiciones desesperaban a Luis Casimiro, que tras un tiempo muerto, pidió forzar más el juego interior a John Williams, que tuvo momentos brillantísimos, hasta tener que abandonar la pista con una cuarta falta personal. En el minuto 30, el marcador seguía igualado: 50-48.

Los manresanos -que no olvidemos que además, tenían a cuestas el jugar la Liga Europea, habiendo jugado ya en su grupo con rivales como Panathinaikos, Maccabi Tel Aviv y el reforzadísimo Fenerbahçe-, tuvieron sus mejores minutos con más velocidad y aprovechando la enorme calidad de Creus, que con dos triples de manera consecutiva, lograron su máxima diferencia en el electrónico: 60-50. A partir de ese momento, el partido entró en una especie de hipnosis, que suele darse por la extrema concentración de los diez protagonistas en pista, sumada a su enorme calidad, para ver acciones trepidantes sin fallo. Canasta tras canasta tras canasta. Ayudas, dos contra uno, pero nunca faltas. Nada que interfiriese en aquella maravilla. Movimiento de balón, certeros pases y canastas. Muchas. Una borrachera de buen juego para recibir los últimos minutos con ventajas cada vez más cortas.

Los hombres de Julbe lograron empatar a 70 gracias a un triple de Iván Corrales, con mucho mérito, a falta de 40 segundos para la finalización, culminando así la remontada con un parcial de 10-20. Tras una falta personal y tiempo muerto de Luis Casimiro, los manresanos prepararon la última jugada, que salió perfecta…si no fuese porque al mate de Sherron Mills, llegó Darryl Middleton para colocarle un estratosférico tapón, jugándose el físico. El balón quedó para la Penya que en la entrada a canasta de Corrales, Creus, muy avispado, cometió falta sobre él para que la cosa no pasara a mayores. Aún no estaban en bonus, los verdinegros debían sacar por la línea de fondo y restaban tan sólo 4 segundos para la finalización.

“Aaron (Swinson) me dijo que me la tirara yo” reconoció Nikola Loncar a la finalización. El caso es que al saque de fondo, aprovechando una gran pantalla de Darryl Middleton sobre Fran Vázquez, que corrió desesperado hasta estamparse con el cuerpo del pívot hispano-estadounidense, Nikola Loncar, desmarcado, se levantó desde la línea de 6.25, para lograr el triple de la victoria.

En dos segundos poco pudo hacer el TDK Manresa, más que un triple desesperado de Creus desde su campo. El Bruguer Badalona logró la victoria 70-73, gracias a un triple de su nueva incorporación, Nikola Loncar, casi sobre la bocina final. “Hemos tenido mucha suerte ganando con dos triples finales muy arriesgados, el de Corrales y el mío”. Siendo así, el Joventut sí logró su pasaporte para la Copa del Rey. Hazañas como esta remontada en mitad de una condensación de gran baloncesto, rematados con esos dos lanzamientos, son dignos de destacar. Como el de un tipo, Nikola Loncar, que llegó, debutó, vio y venció.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO.

FOTO 1: Nikola Loncar, posando con la camiseta del Joventut.

FOTO 2: Sherron Mills, nuevo fichaje del TDK Manresa para esa temporada

FOTO 3: Raül López en una de sus primeras acciones en ACB, dirigiendo a su equipo.

FOTO 4: TDK Manresa tuvo una complicada temporada. Su participación en la Liga Europea, desgastó mucho. Aquí tenemos a Lisard González luchando por un rebote con Dino Radja, del Panathinaikos.

FOTO 5: Aaron Swinson fue otra de las incorporaciones verdinegras aquel año. Aunque siempre cumplió, no tuvo el nivel de brillantez de su anterior paso en el Pamesa Valencia.

FOTO 6: El recién adquirido en este partido, el “gordo amable” John Williams, defendiendo a Zan Tabak, del Fenerbahçe, en un encuentro de Liga Europea.