MOMENTOS ÉPICOS: “PAMESA VALENCIA, UN DEBUTANTE CAMPEÓN”.

MOMENTOS ÉPICOS: “PAMESA VALENCIA, UN DEBUTANTE CAMPEÓN”.

Antonio Rodríguez

Final Copa del Rey 97/98: Pamesa Valencia 89-75 Festina Joventut (02.02.98)

Valladolid siempre tendrá aroma de Copa del Rey. Desde aquel triple de Nacho Solozábal que entró en la historia, pasando por la noche de lunes que nos ocupa en este artículo. Diez años después de aquel hecho, Valladolid acogió otra cita copera y otra vez volvió a ser histórica: el único debutante de los ocho participantes en esta nueva edición de 1998, Pamesa Valencia, se proclamó campeón. El primer título para la historia del club levantino, no pudo llegar más oportuno ni más agradecido. No para su entrenador, Miki Vukovic, que en sus 8 años de estancia en España hasta ese momento, había logrado 12 títulos con el Dorna Godella. De dominar el baloncesto femenino a empezar a hacerlo con el masculino. Todo un señor, un caballero y un ganador este Miki Vukovic, que encumbró a los suyos en una de las citas coperas más polémicas de las vividas hasta este momento.

Y es que polémicas fueron las fechas previas al comienzo de tan distinguido evento. La tensión de una huelga durante el calendario de Copa por parte de la ABP, donde los jugadores españoles se negarían a jugar si la ACB seguía manteniendo los tres extranjeros en liza, tras entrar en vigor en la temporada anterior la tan famosa “Ley Bosman” y su libre circulación de jugadores de la Unión Europea, planeó durante varios días como una amenaza más que probable. Eso sí, tal cisma desembocó en solución pocas fechas antes, pactando jugar con dos extracomunitarios a partir de la temporada 99/00.

Por otro lado, la nieve en los últimos días de Enero, crearon todo tipo de dudas, anulando vuelos incluso, algunos tuvieron que desplazarse en autobús (como el caso del Festina Joventut), que finalmente quedó en agua ante algún día soleado en las fechas previas. La Copa engalana ciudades y el sol, por lo visto, también era partícipe de todo aquello.

Y recibíamos una nueva edición del torneo del KO, donde no se repetía campeón desde 1988 (en Valladolid precisamente), ni una final entre Real Madrid y Barcelona desde un año más tarde en A Coruña. Aquí, quien tenía la oportunidad de romper tal malfario, era el Joventut, campeón un año antes ante el Cáceres.

Si la Copa da sorpresas, lo de Valladolid ya fue demencial: ¡los 4 cabezas de serie, eliminados! a las primeras de cambio. Es que ni uno sobrevivió. En la primera jornada, el líder de la ACB, el Tau Cerámica, fue el primero en inaugurar la lista de resbalones, al perder frente al Pamesa Valencia (72-64), en un choque en el que Miki Vukovic mantuvo su quinteto titular (Rodilla, Fox, Swinson, Radunovic y Perry), durante los primeros ¡34 minutos de partido!, para utilizar posteriormente a Luengo en lugar de Fox como único cambio. Así, el Tau Cerámica, en la primera experiencia de Sergio Scariolo en España, vio cómo sus jugadores se hundían ante el ritmo lento de posesiones largas que ordenó Miki Vukovic a sus jugadores. Fue el Real Madrid, quien a continuación tuvo el batacazo mayor, perdiendo ante los anfitriones, el Fórum Valladolid (75-73), tras llevar una renta al inicio de la segunda parte, de 17 puntos (27-44). El trío de americanos Wayne Tinkle, Tony White y Devin Gray, junto a un recordado Sergio Luyk que se desmelenó en los últimos minutos, hicieron que Gustavo Aranzana se presentara pletórico en la rueda de prensa.

En la segunda jornada de cuartos de final, el Festina Joventut derrotó al F.C. Barcelona, ya con Joan Montes como sustituto de Manel Comas, con algunas bajas (Quique Andreu, Andrés Jiménez, Rafa Jofresa), con un dominio claro durante todo el partido, hasta que los azulgranas apretaron al final y casi ganan, por 86-85. Y para redondear la locura de cuartos, TDK Manresa se tomó cumplida venganza de Adecco Estudiantes, venciéndoles sin lugar a ninguna duda, por 87-82. ¿Que a qué tipo de venganza nos referimos? ¿No recuerdan el “Javier, mete el micro ahí” tras la canasta de Carlos Jiménez fuera de tiempo desde medio campo, para dar la victoria a los colegiales en el Palacio madrileño? Una de las mayores polémicas de la historia, había sucedido poco más de un mes antes (quien no conozca el momento, es digno de verse).

En las semifinales, nuevamente Pamesa Valencia volvió a dar el campanazo, ganando a los anfitriones (78-73) así como el Joventut hizo lo propio con el TDK Manresa, a los que no dio opción (82-70). Sin embargo, la peor parte de los nuevos finalistas, se la llevaron los valencianos, que en el minuto 7, vieron cómo su estadounidense Reggie Fox se lesionó de cierta gravedad en el cuádriceps derecho, al lado de la rodilla, debiendo ser trasladado a un hospital y siendo baja, lógicamente, de cara a la final.

Llegó el lunes con su inédito emparejamiento: Pamesa Valencia - Festina Joventut, y los verdinegros, con la oportunidad de revalidar título. Los quintetos titulares resultaron de lo más curiosos, sobre todo por Pamesa Valencia, acostumbrado a hacer pocos cambios: Nacho Rodilla, Víctor Luengo, Aaron Swinson, Iñaki Zubizarreta y Alfons Albert. Los dos pívots reservas (y con Vukovic, los reservas eran muuuy reservas) en el quinteto. Alfred Julbe puso en pista a Andre Turmern, Andy Tooson, Jackie Espinosa, Dani García y Tanoka Beard.

Con una canasta de Jackie Espinosa bajo el aro más adicional, y sus gestos típicos de celebración, comenzaba este final, que tuvo un momento curioso para la historia, cuando con el marcador en 6-4, Andy Toolson se queda de forma voluntaria en el campo de ataque, y los verdinegros defendieron con los cuatro hombres restantes en zona. Esa jugada acabó en canasta en suspensión de Aaron Swinson. A la sorprendente acción le siguió la pregunta de Nacho Calvo al descanso, para los micrófonos de TVE, a Alfred Julbe: “Ha sido una cosa que no se ha hecho nunca en baloncesto. Desprecio el baloncesto tan lento, me molesta que me puedan agarrar así. No ellos particularmente, sino todo el baloncesto europeo, que se pueda agarrar así sin balón. Y ha sido una jugada puntual para demostrar de que esto, se puede defender con cuatro hombres, si no tienes muchas ganas de jugar”. Se llevaba oyendo un run-run de críticas durante la Copa, sobre el baloncesto que Miki Vukovic implantaba en el Pamesa, las más duras por parte de Julbe. A lo que Aíto, a la apostilla de Ramón Trecet de “pues esa es la explicación de la jugada, Aíto”, éste respondió con un “Pues Aíto ya se ha enterado de la explicación”. Fue una de las mayores controversias de la historia de la Copa del Rey. Una jugada, simple jugada, que queda escrita.

El caso es que el Festina Joventut buscaba muchos tiros interiores, forzaba entrar en la zona en demasía. Vukovic, a los tres minutos y medio cambió a los pívots que había puesto en pista, por los realmente titulares, Perry y Radunovic. Y el juego valenciano consistía en buscar muchas situaciones de uno contra uno, donde Sasha Radunovic y sobre todo Aaron Swinson, que estaba lanzado, lograban desarbolar la defensa verdinegra. Todo, por supuesto, con la mayor rigidez en el tiempo, pues aguantaban casi siempre finalizar las posesiones cercanos a los 30 segundos. Los aclarados a Swinson eran muy evidentes, pero éste, apoyado en su gran fortaleza física, sacaba tajada y la delantera para los suyos. Con un robo de balón y un mate, más el tiro adicional, colocó a su equipo con un 24-17, que se incrementó aún más, cuando tras un rebote defensivo, se marcó un espléndido “coast to coast”, dejando una bandeja y el 26-17 preocupante para los verdinegros. Tim Perry, en una ardua tarea defensiva, colocó dos tapones consecutivos, que incluso provocaron que un frustrado Tanoka Beard, nada cómodo en pista, fuera sancionado con una técnica tras dar un balonazo a Radunovic. Y es que, la historia también fue justa para los dos pívots valencianistas, Perry y Radunovic, uno por su defensa, implicación y falta de egoísmo, más sus cualidades físicas, y el segundo, por su capacidad poco valorada en muchas ocasiones, de saber jugar a baloncesto, dieron este día de gloria para ambos y para la parroquia levantina (no decimos taronja, que aún vestían de blanco y rojo).

Pronto empezaron a llegar los problemas en el conjunto de Vukovic. O mejor dicho, uno y grave: a la baja ya sabida de Reggie Fox, Aaron Swinson, en una pugna con Andre Turner por un balón, comete su cuarta falta personal, momentos después de hacer la tercera. Restaban 08:25 para el descanso y obligado a retirarse al banquillo por largo tiempo. Aún así, los debutantes coperos logran acrecentar la distancia con su rival, poniendo el 32-19 en el electrónico tras un rebote ofensivo convertido en canasta por Víctor Luengo. La Penya, en serio peligro.

Alfred Julbe coloca en pista a Iván Corrales, y sitúa un cinco en pista muy pequeño, en busca de agresividad más que de centímetros, con Fran Murcia y Jackie Espinosa como pívots, para frenar entre otros males, las acciones de Sasha Radunovic. Y es Corrales quien hace soñar a la parroquia verdinegra. Uno de los jugadores en la historia de la liga que más viveza y mejor pensaba en contragolpes, da una asistencia entre las piernas para la canasta de Espinosa. En la siguiente acción, en la presión al balón a Rodilla, consigue arrebatárselo y en la nueva contra, otro pase entre las piernas, más espectacular aún que el anterior, para el mate de Fran Murcia. Añadan un triple suyo, otro gran pase y de esta manera, concluyen los primeros 20 minutos con un mucho más apretado 42-41 a favor de Pamesa Valencia.

Quizás herido por el balón que había perdido al filo del descanso, quizás porque Vukovic le hizo ver que él y solamente él tenía en sus manos la capacidad de hacer ganar a su equipo, el caso es que Nacho Rodilla en la segunda mitad ejemplificó lo que debe ser un líder ganador sobre una pista. Marcando el ritmo y las jugadas que eran propicias a sus compañeros, además anotó dos triples seguidos (15 puntos en total, 4/5 en lanzamientos de tres) y volvió a distanciarse respecto a la Penya, acompañado por acciones en poste bajo de Radunovic (59-51). Y aunque los verdinegros fueron recortando a golpe de triple, el pívot montenegrino licuó todo su conocimiento del baloncesto para dejarlo en pura esencia y poder superar y dominar a un frustrado Tanoka Beard. No es que consiguiera un recital de puntos ni mucho menos (11 tan sólo), pero sí que anotaba en el momento más necesitado para sus compañeros). Así, Alfred Julbe tuvo que solicitar tiempo muerto, porque a falta de 07:19, el 67-58 estaba en puertas de perder la final.

Rodilla seguía sublime, algo increíble vista la exigencia a la que se vio sometida en los tres partidos en cuatro días que llevaba (de los 120 minutos máximos que pudo jugar, lo hizo en 113. Poco más de 6 minutos de respiro en el banquillo en semifinales y 28 segundos en la final, fueron todo el descanso que disfrutó en la Copa), Tim Perry que denegaba casi cualquier canasta interior, ayudando y reboteando, más Berni Álvarez que también se unió a la fiesta con un triple, daban un 72-62 a 03:35. El regreso de Swinson a pista fue casi anecdótico, puesto que sus compañeros ya no le necesitaban. Aún así, se marcó un mate en contragolpe, para corroborar el título que ya casi acariciaban. Luengo decidió subir el balón en las últimas jugadas, porque Rodilla, llegó un momento en que no pudo más y ni tan siquiera podía bajar casi a defender. Daba igual, el trabajo ya estaba hecho.

Y si de polémicas hablamos durante toda la Copa, no podía finalizar sin otra circunstancia más: el tiempo muerto que pidió Vukovic a falta de 28 segundos “para cambiar a Rodilla, que estaba agotado” aclaró el entrenador, cuando el encuentro tenía un ganador. Alfred Julbe quiso restar importancia al hecho, con un “son circunstancias del juego”. Él se sintió más frustrado y así lo hizo ver desde la banda a los árbitros, señalando tres con los dedos de su mano, que eran las faltas que pitaron a Pamesa en la 2ª mitad. “Eso sí es un récord” no se reprimió en decir en la posterior rueda de prensa.

Y aguantando la posesión en los últimos segundos, Pamesa Valencia se hizo con el triunfo final por 89-75. Los valencianos se llevaron el primer trofeo nacional a sus vitrinas de la manera más sorprendente. Organizados y disciplinados, sin salirse ni un ápice del guión de su entrenador, que tuvo claro cual era el camino para el triunfo final. Y lo cumplieron.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO.

FOTO 1: Alegría valenciana tras el triunfo.

FOTO 2: Iván Corrales, el mayor revulsivo que tuvo el Festina Joventut.

FOTO 3: Tanoka Beard luchando bajo el tablero con los pívots valencianos.

FOTO 4: Los jugadores del Pamesa levantan su primer trofeo de campeones.

FOTO 5: Miki Vukovic, exultante, levantando la Copa.