MOMENTOS ÉPICOS: LA CONQUISTA DE EUROPA DEL JOVENTUT

MOMENTOS ÉPICOS: LA CONQUISTA DE EUROPA DEL JOVENTUT

Antonio Rodríguez

Temporada 93/94. Final Liga Europea: 7Up Joventut 59-57 Olympiakos (21.04.94)

En nuestras peticiones sobre “Momentos Épicos” a lo largo de la historia de la ACB, recibimos muchas. Esta ha sido una de ellas, la elegida este mes, de JUAN CARLOS CALDERÓN VIZCARRI:

Mi momento épico, la final de la Copa de Europa del Joventut de Badalona en Tel Aviv, con el triple de Corny Thompson que nos dio una gran alegría.
Porque ganamos nuestra única Copa de Europa!!

No entra dentro de nuestro guión hablar de Liga Europea, pero ¡qué demonios!, estamos en Navidad y se permite todo. Si la pasada semana ya hablamos del tablero roto de Arvydas Sabonis, en esta ocasión toca la famosa final ganada por el Joventut de Badalona en la mítica pista del Maccabi Tel Aviv. El 59-57 tras el encuentro entre la Penya y el Olympiakos, quedó la noche más importante en la historia del equipo verdinegro. Y eso no se olvida. Así que, allá vamos:

“Que Obradovic nos devuelta en Tel Aviv lo que nos quitó en Estambul”. Creo que esta frase pregonada a los cuatro vientos por Rafa Jofresa, reflejaba el sentir general de un club, de toda una ciudad. No hacía falta hablar de una afición. En este caso, ser de Badalona es sinónimo de ser del Joventut. Sin más rodeos. Los badaloneses estaban eufóricos tras derrotar en cuartos de final al verdadero favorito para ganar la edición de la Liga Europea 93/94: el Real Madrid. Primeros de su grupo, tras el fiasco ante el Limoges un año antes en Atenas, el equipo dirigido por Clifford Luyk volvía a claudicar, esta vez en cuartos de final, de la manera más sorprendente, por 2-0, ante la Penya dirigida por Zeljko Obradovic. El que algunos denominasen al Real Madrid como “el mejor equipo del mundo fuera de la NBA” en ese momento, añadió una presión que a Luyk no le gustaba. Y la presión fue aún mayor, cuando en el primer encuentro en Badalona (en un formato de eliminatoria al mejor de tres partidos, donde el primer round sería en la ciudad catalana, para rematar con dos duelos en Madrid), el 7Up Joventut se paseó como no lo había hecho a lo largo de todo el año, derrotando a los blancos 86-69, tras llegar a ir ganando por 30 puntos (74-44) en una de las mayores exhibiciones que jamás había visto el Palau Olimpic.

En el segundo partido en Madrid, tras ver el dominio de Sabonis en la primera mitad (el mismo que se desesperó en Badalona sin recibir balones), un parcial de 2-16 para los hombres de Obradovic en la 2ª parte, marcaron en demasía el devenir del choque, que finalizó con un 67-71 que les daba el pasaporte, nuevamente, a una Final Four.

“En estos partidos hemos demostrado que somos un buen equipo. A la Final Four no llega ningún mediocre”. Zeljko Obradovic exigía respeto hacia los suyos, la verdadera perita en dulce de la cita israelita, que acompañaban a F.C. Barcelona, Panathinaikos y Olympiakos. En las 7 ediciones de la Final Four, jamás se había dado la situación de copar las 4 plazas, equipos de dos nacionalidades tan sólo.

7Up Joventut pasó un trago horrible previo a esta cita, pues debieron superar en octavos de final de la liga ACB al Natwest Zaragoza en tres partidos a cara de perro, con la espada de Damocles pendiendo sobre ellos desde el primer momento, pues se vieron superados en Badalona (64-67) en el primer envite, en uno de los peores encuentros que recuerda la parroquia verdinegra. Sin embargo, el triunfo en Zaragoza (71-80) y asestar el golpe definitivo en el tercer partido (80-75), les hacía encarar la máxima cita europea con mucha más tranquilidad y llegar un día antes que sus rivales, el F.C. Barcelona.

Hospedarse en uno de los hoteles céntricos de la ciudad, junto a periodistas y aficionados, así como el que Zeljko Obradovic les llevase al zoo en la mañana previa al partido de semifinales, fueron pinceladas de normalidad en la vida de los jugadores que bien agradecieron, para quitar cualquier tensión añadida al decisivo choque ante los azulgranas. Si tenemos en cuenta el claro dominio de los jugadores de Aíto García Reneses al descanso (36-31), que en absoluto puso nerviosos a los verdinegros, se tiene aún más en cuenta.

El inicio de la segunda mitad aquel día, también tiene su rúbrica en el libro de oro de la historia de la Penya. En 7 minutos en los que el F.C. Barcelona mantuvo una defensa zonal, retando a su rival a ganarles desde la línea de 6.25, Jordi Villacampa con 3 triples, y otros tres de Tomás Jofresa, lograron un total de 6 triples consecutivos, sin fallo, ante la incredulidad de los azulgranas, que se vieron desbordados hasta por un 50-72, habiendo perdido la brújula, sobre todo con Epi sentado en el banquillo por personales. Y es que el 7Up Joventut llegó a anotar 48 puntos en los segundos 20 minutos, para lograr el pasaporte a la final con un contundente 79-65.

El día de la final, los protagonistas casi eran los mismos que los de 2 años atrás, los que vieron cómo un triple de Djordjevic les arrebataba el sueño de ganar el máximo cetro continental. Lo mejor que poseían, fue aquella experiencia previa. Lo peor, que sus piernas tenían dos años más. Pero sabían cómo afrontar una final. Porque esta era una nueva final.

Rafa Jofresa, Villacampa, Smith, Corney Thompson y Ferrán Martínez por los verdinegros y Tomic, Sigalas, Paspalj, Tarpley y Fassoulas por Olympiakos, fueron los quintetos titulares. El encuentro estaba repleto de estrategia y muchos nervios. Obradovic sabía que las torres helenas, Fassoulas y el afamado Roy Tarpley eran jugadores muy “puñeteros” a la hora de salir a defender fuera de la zona. Y Corny Thompson, con sus suspensiones abriéndose tras bloqueos, comenzó haciendo las primeras heridas a los jugadores dirigidos por Ioannidis. En defensa se les intentaba contener, pero era complicado. Además, había dos emparejamientos cuya ventaja en cualquiera de ellos sería quizás desequilibrante. Villacampa y Sigalas tuvieron un duelo brutal en ambos lados de la pista y Mike Smith tenía la misión de intentar maniatar a Zarko Paspalj, harto complicado, pues el alero montenegrino poseía una calidad desequilibrante. Fue el mayor valedor de todos los hombres que disputaron los primeros 20 minutos, con 15 puntos en su haber hasta el descanso.

Aún así, viendo algunos defectos, Ferrán Martínez que realizó un excelso trabajo en defensa, rebotes y anotación en momentos calientes, más un triple de Mike Smith (su primera canasta) sobre la bocina del descanso, hicieron que un preocupante 16-24 a favor de los griegos, pasara a un empate a 39 al descanso. Tarpley y Fassoulas habían sostenido todo el peso heleno bajo los aros con la ayuda del mencionado Paspalj y habían impedido correr a los verdinegros. Todo estaba en el aire.

En la segunda parte, los nervios crecieron de forma exponencial. Quizás mejor dicho, a su máximo exponente. Aún más cuando llegó un momento en que nadie anotaba. La enorme exigencia física en defensa, en evitar transiciones, en ir en busca de los rebotes, en ir de forma constante a las ayudas para evitar ventajas en uno contra uno sin apenas rotaciones (las estrellas de ambos equipos descansaron muy poco. Sobre todo las griegas), hicieron que se viesen totalmente agotados en los últimos minutos. Tramo en el que sus entrenadores no se atrevieron a sustituirles. Y fue cuestión de querer hacerlo más que el rival, tener más deseo por ganar. Dos parciales en el marcador explican lo que fue la segunda mitad: robo de Rafa Jofresa y bandeja de Villacampa, empatando el partido a 49. Faltaban 12:05 minutos para la finalización. Ahora les pedimos que vuelvan al título y lean el resultado final. Otro parcial: un triple de Georgios Sigalas abrió hueco en el marcador para los helenos: 52-56. Restaban 08:05. Esto significa que Olympiakos, en este periplo, llegó a anotar la escalofriante cifra de ¡un punto!

En una sucesión de ataques entre unos y otros, hilando fallo tras fallo tras fallo de la manera más desesperante posible, donde 10 jugadores agotados en pista intentaban dar lo poco-nada que les quedaba (con alguna aportación esporádica y decisiva de Tomás Jofresa, eso sí), donde 4 puntos parecían una desventaja insalvable, llegó el triple de Jordi Villacampa a falta de 2 minutos (56-57) que les daba toda la fe a los verdinegros. Aún por debajo en el marcador, en esta ocasión no podían fallar. Y Obradovic solicitó un tiempo muerto para recordárselo. Faltaba 01:05 para el final.

Tras ese tiempo muerto, con posesión para el Joventut y tan sólo 2 segundos de posesión, lograron que Ferrán Martínez lanzara una suspensión relativamente cómoda…que falló, así como su posterior gancho tras el rebote ofensivo. Igual un palmeo de Mike Smith a continuación. Sin embargo, lo verdaderamente preciado, fue el rebote ofensivo para la Penya, el tercero consecutivo, cuando restaban 39 segundos para la finalización. Y ese era el momento.

Tomando un pequeño respiro, Mike Smith tuvo la sangre fría, la inteligencia y la disciplina al que habían inculcado a aquel plantel a lo largo de todo un año, de detectar y leer la debilidad: atacar a un “semi-muerto” Paspalj. Se fue del alero montenegrino con una facilidad pasmosa, directo hacia el aro. Roy Tarpley, consciente de lo que iba a suceder, fue a socorrer a su compañero e intentar tapar el camino de Mike hacia la canasta. Su error fue olvidar a su marcador, Corny Thompson, que se quedó abierto, expectante en la línea de tres puntos. Smith dobló el balón, dos pases rápidos y cayó en manos de “Papi” Thompson que pareció esperar durante toda una carrera aquella oportunidad. Recibió, se levantó y anotó el triple de la victoria: 59-57.

De los 4.8 segundos aquellos que restaban, desde que Smith cometió una falta sobre Zarko Paspalj y lo desafió a ganar aquella final desde la línea de tiros libres en un uno más uno, con todo lo que pasó después, con el rebote de Jofresa, tirar el balón al aire, cogerlo Tomic, fallar y rebotear Paspalj y lanzar nuevamente…pues les podemos decir que lo que pasó, fueron aproximadamente unos 10 segundos. No dio igual, pero ninguno de aquellos tiros entró y el título, por primera vez, tras 67 años de historia, se lo llevó el Joventut de Badalona. Un equipo y una ciudad de baloncesto que vive para el baloncesto. Es tópico fácil. Pero es que es así.

A aquella plantilla se les ha homenajeado de mil maneras diferentes. Todas merecidas. Con su efemérides, todos, seamos o no aficionados a la Penya, nos emocionamos. Ese título, tras 14 años de sequía sin que un club ACB lograra el máximo cetro europeo, parece que abrió las puertas para algunos más. Pocas veces, un trofeo haya sido tan merecido.

En Espacio Liga Endesa, nos hicimos eco de aquella temporada verdinegra, tratándola a modo de serial en 10 capítulos. Toda entera, la podéis seguir aquí, porque fue una campaña excitante.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO.

FOTO 1: Rafael Jofresa y Jordi Villacampa, con el trofeo de campeones de Europa.

FOTO 2: Ferrán Martínez lanzando un gancho ante la oposición de Fassoulas.

FOTO 3: Corny Thompson, el héroe del partido, ante Roy Tarpley.

FOTO 4: Celebración en el vestuario del título de campeones.