MOMENTOS ÉPICOS: CAI ZARAGOZA, A UN PASO DE LA GLORIA

MOMENTOS ÉPICOS: CAI ZARAGOZA, A UN PASO DE LA GLORIA

Antonio Rodríguez

COPA DEL REY 89/90. SEMIFINAL: CAI Zaragoza 74-73 Real Madrid (11.02.90)

“Sí, francamente, pensaba que podíamos quedar campeones de Liga”, recuerda Moncho Monsalve en aquella temporada 89-90, cuando fue fichado por José Luis Rubio y el CAI Zaragoza. Viendo el potencial de la plantilla nacional asentada, más la inclusión del extraordinario Mark Davis junto a la del -por aquel entonces, aún soviético- ucraniano Alexander Belostenny, más la hornada de jóvenes que habían quedado campeones de España junior en la mayor parte de los casos (Joaquín Ruiz Lorente, Fran Murcia, José Miguel Hernández, Alberto Angulo y Santiago Aldama), Moncho tenía claro que aquel era un “juguete” para dar rienda suelta a la imaginación, para no poner límites y llegar a lo más alto. “Yo sabía que íbamos a tener un bache. Pero, ¡coño, no tan pronto!”.

CAI Zaragoza, que arrancó bien la liga, plantando cara al Real Madrid en el debut en casa (73-75), continuó con seis victorias consecutivas entre competición europea, liga y Copa del Rey (recuerden, que antes había fase previa con eliminatorias a doble partido, hasta llegar a la fase final, en esta ocasión, en el Centro Insular de Deportes, en Las Palmas de Gran Canaria). Tres derrotas consecutivas, sumieron al equipo en una tristeza de juego y posteriores malos resultados, hasta que una decepción en casa ante Caja de Ronda, que ni tan siquiera Mark Davis y sus 41 puntos pudo evitar (93-94), dio pie a la destitución del mítico Moncho Monsalve, dando paso a su asistente, el joven treintañero “Chuchi” Carreras. Eliminando al Pamesa Valencia, se pudieron clasificar para la Copa.

Por otro lado, el Real Madrid, aquel extraño Real Madrid, estaba sumido en la mayor de las desgracias, intentando sobre la marcha redirigir la nave y poner un rumbo fijo. Ese nuevo rumbo se llamaba José “Piculín” Ortiz. El nuevo pívot blanco, séptimo extranjero del club desde su presentación (a saber: Drazen Petrovic, que se presentó e hizo el primer entrenamiento antes de su espantada a Portland, Vincent Askew descartado en pretemporada, más Mike Anderson, Ben McDonald, Anthony Fredericks y Dennis Nutt), al que vemos en la fotografía bromeando con George Karl, intentaba ayudar en tareas interiores y sobre todo de rebote, lacra del conjunto blanco tras la marcha del ala-pívot McDonald y el trágico fallecimiento de Fernando Martín. “Piculín”, recién llegado a la capital de España días antes de la disputa de esta Copa, donde debutaría, fue providencial en el triunfo ante el Taugrés Baskonia en cuartos de final (84-82), con 10 puntos y 8 rebotes en momentos decisivos.

El Domingo día 11 de Febrero, se disputaron las semifinales (el martes sería la final), donde los blancos tenían una oportunidad única de darse una alegría, al haber sido apeado el F.C. Barcelona de la competición, batido en la prórroga por el Grupo IFA Granollers en cuartos (85-83). George Karl, entrenador del Real Madrid, comentaba en la rueda de prensa previa “Mark Davis es la clave. si lo paramos, podremos ganar”, muy conocedor de las virtudes del escolta del club maño. De hecho, bromeó con él, cuando tras una corta charla que tuvo en el calentamiento, lo sujetaba de un brazo para que no saltase a la cancha. Pues bien, fue en esta ocasión el equipo quien sacó el encuentro adelante.

José Luis Llorente, José Biriukov, Anthony Frederick, Fernando Romay y Antonio Martín por los blancos, y Pepe Arcega, Mark Davis, Paco Zapata, Quique Andre y Alexander Belostenny por los caístas, formaron parte del quinteto titular. En los inicios, muchos balones interiores, tanto a Belostenny como a Antonio Martín, que dieron resultados muy dispares. Al 1/7 del Real Madrid, el CAI contestó con un 6/6 inicial, que provocó el primer tiempo muerto de Karl a falta de 12:43 para el descanso, con un marcador de 13-4 en contra, lo que aprovechó para dar paso a “Piculín” Ortiz (ex CAI, dos temporadas antes, al igual que sucedía con José Luis Llorente, que tres años atrás dejó el conjunto zaragozano).

El partido varió de signo, pues los zaragozanos, con las 3 faltas personales de Belostenny, que tuvo que sentarse en el banquillo (ya no volvió hasta el minuto 8 de la segunda mitad), perdieron su vértice a raíz de la que se apoyaban y comenzaron a repartir mal el juego y rifar el balón (5 pérdidas en los siguientes 6 ataques). Y es que, Belostenny (que en paz descanse), sin ser en absoluto un anotador, sino todo lo contrario, un pívot de corte defensivo, sí que sus 2.14 de estatura le hacían acaparar muchas atenciones. “Y menudos bloqueos que ponía” recuerda el que fue su presidente, José Luis Rubio. “Me fui a Kiev para cerrar su fichaje. Imagina, Kiev en 1989. Allí, con la directiva del Stroitel de Kiev y algunos mandatarios, que comían y brindaban cerrando los acuerdos con vodka. Por muy poco que bebiese, hazte una idea de cómo salí de allí. Eso sí, con el contrato bajo el brazo”.

“Chuchi” Carreras hace rotaciones (intentando equipararse a George Karl, algo inédito en España. Los periodistas se volvían locos cuando contaron hasta 22 sustituciones en la primera mitad en el Real Madrid. Eso, hace 25 años, no era nada convencional), y puso en pista a los jóvenes Aldama, Hernández y Murcia, manteniendo la igualdad en el marcador tras el arreón blanco, que de la mano de Ortiz y Biriukov casi con exclusividad, igualaron la contienda. Fernando Arcega, en un choque fortuito con Cargol, se dio un golpe en la frente, quedando tendido en el suelo, siendo retirado a vestuarios, donde la dieron en la ceja 10 puntos de sutura (volvió, eso sí, en la 2ª mitad). Con marcador 43-39 para el CAI, que siempre mantuvo la delantera en el electrónico y porcentajes muy igualados, se llegó al descanso.

Mark Davis, que llevaba 25.3 puntos de promedio en la Liga hasta ese momento, no estaba acertado en los primeros minutos de la reanudación. Su 2/10 en tiros de dos puntos, fue suplido -cómo no-, por su 5/9 en lanzamientos triples, eso sí, anotando los calientes en los últimos minutos. Davis fue una joya que ganó el concurso de triples de la ACB un mes y medio antes, capricho de José Luis Rubio tras haberle visto en ligas de verano, y que al acabar esta temporada 89-90, tuvo que viajar hasta el estado de Virginia para convencer al jugador que volviera a Zaragoza un año más. “Allí me encuentro en mitad del estado de Virginia, en una zona donde no había ningún blanco y todos mirándome raro. Me fui a casa de sus padres y comí allí con toda la familia. Era reticente, pero finalmente aceptó. Me costó, hasta el punto que tuve que ir casi obligado a ver un partido en un playground, porque un tío suyo, que se puso muy pesado, intentaba convencerme que fichara a un sobrino suyo creo que era. Y para contentarles, tuve que ir con ellos a verle. Nada, un chaval vulgar, pero ellos me querían meter como la maravilla”.

El bloque nacional del CAI, sobre todo con Zapata (8 puntos y 7 rebotes), consigue un 2+1 y sitúa el marcador en 53-35 en el minuto 5 de la 2ª parte. Momentos en que el encuentro se caldea con decisiones arbitrales al incremento físico en la zona (durísimo). Una técnica al banquillo del CAI con los tiros libres de Llorente, más varias acciones de Antonio Martín (11 puntos, en un 5/13 que muestra la dureza bajo los tableros), iguala el partido con un 58-57.

A partir de aquel momento, todo se convierte en un festival de aciertos. A la máxima concentración de ambos equipos, su talento supera cualquier barrera. Éxtasis absoluto. Mark Davis, con un triple, da tranquilidad (61-57), seguido por unas carreras de Llorente sacando partido en el Real Madrid (jugó 34 minutos, pues era el único base de la plantilla, “a toda pastilla”), otro triple de Davis, contestado con uno de Biriukov, para recibir los 5 últimos minutos con 71-69 y el corazón en un puño en todos los asistentes al Centro Insular. De hecho, Luis Miguel Santillana, comentarista televisivo, llevado por aquella atmósfera, espetó “un partido para cardíacos”, seguido por unos segundos de silencio de Pedro Barthe.

José Biriukov (que completó el colmo de la mala suerte para los blancos, pues tras la Copa, se lesionó de gravedad para 7 meses nada menos), forzaba entradas a canasta (22 puntos y 3 robos de balón), provocando faltas y una muesca más en la intensidad del encuentro. A falta de 3 minutos, con 73-71, es como si todo el acierto se detuviese y se inició una locura de ataques, precipitación y carreras, donde entre pérdidas de balón, uno más uno fallados, suspensiones que daban hasta en el canto del tablero, que fue roto por una canasta de Biriukov que empataba a 73, a falta de 58 segundos.

Quique Andreu logra forzar una falta personal y anota el primer tiro libre (74-73), errando el segundo. En la lucha por el rechace largo, los zaragozanos se hacen con su posesión. Quién si no Mark Davis, se juega el tiro decisivo, en una suspensión contra tabla, que tras tocar dos veces el aro, acaba escupiendo. Nueva lucha por el rebote y el manotazo de Fernando Arcega sobre “Piculín” Ortiz (que no fue tan determinante, con 8 puntos en 24 minutos), es objeto de falta, cuando restaban 11 segundos. George Karl prefiere la opción de saque de banda antes que el 1+1 de Ortiz. Por lo tanto, nos aventurábamos a una última jugada con esos 11 segundos para el Real Madrid.

Y aquí, los protagonistas, dos ex compañeros en la selección de la Unión Soviética, José Biriukov y Alexander Belostenny, uno delante del otro, para la sentencia del encuentro. Biriukov entra a canasta y viendo la torre ucraniana en toda su enormidad, decide forzar para evitarlo y da un paso más en su entrada a canasta a aro pasado. Allí, Quique Andreu, oportuno, avispado, logró colocar un enorme tapón al escolta blanco, sobre la bocina final, para erigirse como el salvador final.

Final del partido, 74-73 para el CAI Zaragoza, que entre saltos, abrazos e histeria en el centro de la pista, veían cómo eliminaban al Real Madrid y se encaminaban a una nueva final de Copa del Rey, 6 años más tarde. Lo que no se imaginaban (y aquí contaremos, por supuesto), era el desenlace final de esta Copa. Si vencer al Real Madrid era una machada, aún restaba lo mejor.

ESTADÍSTICAS DE PARTIDO

FOTO 1: Fernando Arcega evoluciona sobre la pista, con su vendaje en la ceja tras su golpe con Cargol.

FOTO 2: Primer entrenamiento de José “Piculín” Ortiz en Madrid. George Karl, su entrenador, bromeando con él.

FOTO 3: Dura pugna por el rebote entre Quique Andre y Pep Cargol.

FOTO 4: Antonio Martín entra a canasta, ante la oposición de Joaquín Ruiz Lorente y la mirada de Mark Davis.