MOMENTOS ÉPICOS: EL MARTILLEANTE DEBUT DE MACIJAUSKAS

MOMENTOS ÉPICOS: EL MARTILLEANTE DEBUT DE MACIJAUSKAS

Antonio Rodríguez

Temporada 03/04. Auna Gran Canaria 79-82 Tau Cerámica (05.10.03)

Arvydas Macijauskas salía de un bloqueo. De repente, al recibir el balón ve de reojo cómo su defensor, Brad Traina, se resbaló y cayó al suelo. El lituano se tomó su tiempo, dio un bote y con toda la relajación, anotó el triple. Anotó, palabra que martilleaba en las cabezas de los rivales: anotó, anotó. Frente a él, no había margen de error. Arvydas Macijauskas venía con el credencial de ser un tipo casi infalible. Era de aquella estirpe de lituanos que teniendo alguna incursión previa con su selección -en ocasiones, ni eso-, explotan en un Campeonato de Europa ante la sorpresa y la admiración de todos. Sucedió con Sarunas Marciulionis en 1987, se repitió con Arturas Karnisovas en 1995 (en menor medida. Lo de Marciulionis fue un escándalo) y en el último Eurobasket de Suecia, en el verano del 2003, nuestro protagonista, con 15.8 puntos de promedio, siendo el máximo anotador del equipo campeón.

Infalibre en los triples en las salidas de bloqueo. Infalible en los tiros libres, sobre todo en los tiros libres. Fue capaz de anotar hasta 94 tiros libres consecutivos en partidos oficiales en esta temporada 03/04, computando partidos de la liga Endesa y de la Euroliga…curiosamente comenzando tras dos errores en el partido al que nos referimos (11/13). En el pasado Eurobasket sueco, fijó un inmaculado 28/28 y en la Champions Cup de la 02/03, donde participó su anterior equipo, Lietuvos Rytas, llegó hasta un escalofriante 112/114. Una auténtica marcianada para algo que él decía que no entrenaba.

Fue un fichaje tempranero en las oficinas de Tau Cerámica el de este Arvydas Macijauskas. Antes de finalizar la temporada regular 02/03, ya “chivaban” que lo habían fichado. Que era un jugador semidesconocido, pero que sería una auténtico impacto.

Por otra parte, Baskonia dijo adiós a uno de sus emblemas, Elmer Bennett, tras numerosas lesiones en la campaña anterior, que viajaba hasta la capital de España, al Real Madrid, mientras que ellos se hicieron con los servicios de un argentino que había demostrado un desparpajo inaudito en el recién ascendido Lucentum Alicante, de liga LEB: Pablo Prigioni. Fue un verano movidito -nuevamente- en los despachos baskonistas, pues tras la marcha del mencionado Bennett, de Thierry Gadou, Lewis Sims, Rashard Griffith o Hanno Mottola, pudieron adquirir los servicios del pívot húngaro Kornel David, Andrew Betts (procedente del AEK Atenas, que en nada tenía que ver con el jugador que llegó al Real Madrid), subieron al primer equipo a Tiago Splitter y firmaron a Milan Gurovic desde Unicaja, en el verdadero escándalo veraniego. Gurovic nunca llegó a vestir la camiseta del Tau, pues cuando tuvo que concentrarse con el equipo el día 15 de Septiembre, no apareció y dio la espantada, camino de la Vojvodina serbia, su equipo de origen. FIBA y ACB tuvieron que pactar el resultado de tal operación, pues Gurovic había firmado dos meses antes un contrato rubricado por Josean Querejeta. Se fijó finalmente una indemnización de 120.000 euros y para cubrir momentáneamente el parche, se contrató al pívot Dusan Jelic.

A Las Palmas de Gran Canaria, en el debut de la liga, viajaba Tau Cerámica en cuadro, pues tenía las bajas de Tiago Splitter, que aún no había ultimado su pasaporte como comunitario, Andrew Betts sufría una hernia discal y José Manuel Calderón arrastraba la rotura de su dedo anular. De hecho, en este encuentro, Dusko Ivanovic utilizó solamente a 7 jugadores y, por favor, echen un vistazo a los minutos que jugaron Luis Scola, Andrés Nocioni, Pablo Prigioni y Arvydas Macijauskas.

En la isla había ilusión, pues finalmente se hicieron con las prestaciones de dos pívots de solvencia más que garantizada: desde la NBA (Orlando y Phoenix), regresaba Pat Burke, tras sus periplo en Tau Cerámica, más Panathinaikos y Marousi griegos, mientras que bajo un halo de fama, desde nada menos Maccabi Tel Aviv, llegaba Marcus Goree. El designado mejor alero de la Bundesliga alemana, Brad Traina, procedente del Telekom Bonn y la curiosa adquisición del canario Patricio Reynés, que en su treintena de edad, al fin debutaba en la Liga Endesa, fueron completando el plantel.

¡Ah! Y como apuntes anecdóticos: fue la primera campaña en la que ACB dio permiso para utilizar los números que a los jugadores les apeteciese, englobados entre el 00 y el 50, para mayor facilidad en las señales arbitrales. Además, esta fue una temporada que se inició sin televisión a nivel nacional. Tras no continuar Canal+ (curiosamente, en las pancartas de publicidad que rodeaban el Centro Insular de deportes, aún permanecía la publicidad de “ACB+”), se firmó un posterior acuerdo con TVE, que comenzó a retransmitir sus partidos en la jornada 13, un 30 de Noviembre, con un Pamesa Valencia-Real Madrid. Algunas televisiones autonómicas fueron la exclusiva cobertura en los dos primeros meses de competición.

Inicialmente, Tau Cerámica jugaba con las armas ya conocidas. Balones interiores a su trío, casi interior. (Quinteto Auna Gran Canaria: Gonzalo Martínez, Brad Traina, Jim Moran, Marcus Goree y Pat Burke; por Tau Cerámica: Pablo Prigioni, Arvydas Macijauskas, Andrés Nocioni, Luis Scola y Kornel David). De ellos cayeron las máximas responsabilidades, añadiendo que Pablo Prigioni doblando balones, encontró una buena conexión con el húngaro David. Sin embargo, al poco tiempo, fue Macijauskas con un triple y una canasta en contragolpe, quien se llevó las primeras atenciones (3-11 en el marcador), con un tiempo muerto de Pedro Martínez. El atasco ofensivo de los suyos los fue solucionando “Tisi” Reynés, con tres entradas consecutivas, llegándose al final del primer cuarto, con 18-26. En ese momento, Macijauskas ya llevaba 10 puntos.

Mi buen amigo y periodista vitoriano Roberto Arrillaga, me comentaba que lo que más llamó la atención de aquellas primeras fechas de Macijauskas, era ver su velocidad de ejecución en la mecánica de tiro. “Mache” tenía un agarre de balón espectacular cuando recibía un pase. Una vez adquirido ese hábito fundamental para la posterior ejecución, poseía una mecánica supersónica para lanzar. Rapidez y efectividad en unas sesiones previas a los partidos en las que anotaba 20, 30 ó 40 triples consecutivos, sin fallo. “Porque en los entrenamientos, con Dusko al mando, ni mencionar que podíamos verles”.

Tau Cerámica insistió mucho en el juego interior, con Luis Scola realizando un extraordinario cuarto y mantenía el equipo sin ningún cambio. Hasta que no restaban 7 minutos para el descanso, no entraron Dusan Jelic y Sergi Vidal. Mientras, en los locales, era Jason Klein con dos triples consecutivos quien ayudaba en la ardua tarea de Marcus Goree (25 puntos y 11 rebotes). Al descanso se llegó con 39-42 y el escolta lituano firmaba estos números a estas alturas: 16 puntos, 4/4 en tiros de dos, 2/5 en triples y 2/3 en tiros libres.

Arvydas Macijauskas volvió a la carga en la reanundación, con 8 puntos en los primeros minutos, aprovechándose de la ayuda en los bloqueos, con los famosos “carretones”. La curiosidad era que se salía del campo, corriendo por la parte exterior de la línea de fondo de forma constante y poder recibir, algo que se fue exagerando conforme iba pasando la competición y sus marcajes eran más físicos, con mayor utilización del “body-check” en los rivales sobre línea de fondo. Digamos que fue uno de los antecesores clave para que tal norma se prohibiese, y no poder salir del rectángulo del juego en sacar ventaja.

En este encuentro, “Mache” llevaba 28 puntos cuando lo sentaron por primera vez…en el minuto 28. A punto por minuto. Con una meritoria entrada de Pablo Prigioni, se llegó al final del tercer cuarto con 56-62 para los baskonistas. El último cuarto trajo los mejores minutos de Gran Canaria, que volvió a insistir en su juego interior, siendo Goree y sobre todo Pat Burke los protagonistas, demasiados contundentes como para tipos como David y Jelic. El enorme trabajo de Andrés Nocioni, con un inmenso tapón a Pat Burke le trajo consecuencias (no paraba de correr, de saltar), sufriendo un tirón en la parte lumbar de su espalda, que le obligó a retirarse al banquillo, tras intentar un segundo esfuerzo demasiado exigente en la jugada.

Auna Gran Canaria se colocó por delante 74-72 y 76-74, que fue empatado por una buena canasta de Scola tras asistencia de Nocioni en poste bajo (“a mí con tirones”). Restaban 01:45 para el final. Los ataques locales no funcionaron y sí los baskonistas, con una entrada de Nocioni y una jugada en poste bajo de Scola de las de maestro, de las suyas (76-80). Un triple anotado a falta de 12 segundos por Marcus Goree (79-80) hizo renacer esperanzas en los hombres de Pedro Martínez, que incluso tras 2 tiros libres anotados por Macijauskas (completando así sus 36 puntos finales), tuvieron una última oportunidad de empatar. Sin embargo, un triple abierto de Marcus Goree golpeó en el tablero y acabó despedido por el aro, sobre la bocina final.

Sí, 36 puntos. Vean las estadísticas. Arvydas Macijauskas, aquel jugador que de joven decía que era un gordito de mecánica fácil en el tiro, fue la verdadera revelación liguera. Exceptuando el siguiente encuentro, un choque fácil en casa ante Unelco Tenerife, miren sus siguientes anotaciones: 27, 15, 39, 27 y 31 puntos. Al Real Madrid, en la visita a la Ciudad Deportiva (con victoria por 86-100), 27 puntos con 9/12 en tiros de dos puntos. Era algo increíble. El mayor conocimiento de los rivales, el cansancio acumulado por la exigencia de Dusko Ivanovic a sus jugadores, fueron mermando -lógico- sus prestaciones. Pero para el recuerdo queda esta irrupción y sobre todo, este debut que aquí hemos rescatado.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO