MOMENTOS ÉPICOS: JOSÉ LUIS ABÓS DEVUELVE A LA ÉLITE AL CAI

MOMENTOS ÉPICOS: JOSÉ LUIS ABÓS DEVUELVE A LA ÉLITE AL CAI

Antonio Rodríguez

Playoff 1/4 de final 2º partido: CAI Zaragoza 122-120 Valencia Basket (26.05.13)


“Ser entrenador es una carrera muy dura. Cuando empecé en esto, Miguel Ángel Paniagua (su representante), me dijo que se trataba de una carrera de fondo. Ha habido claros y oscuros, momentos en los que piensas que para qué dejaría el puesto en General Motors con lo cómodo que estaba y otros, como el que vivo ahora, en el que recibes el reconocimiento por parte de la gente y piensas finalmente que todo ha merecido la pena. Ha habido muchos que lo han intentado y no han llegado. En ese aspecto, he tenido suerte”.

José Luis Abós entrenó en las categorías inferiores del antiguo CAI Zaragoza. Aquel germen de gran equipo, que asentó al baloncesto Zaragoza en la élite, dirigiendo a la plantilla junior que quedó campeones de España en 1983, 1984 y subcampeones 1985, regresó para dirigir al primer equipo en esta nueva propuesta del siglo XXI.

“Se trabajaba muy bien, muy estructuradamente. El director, el jefe de todo lo que era la cantera, era entonces Pedro Enériz. Fuimos avanzados en aquel momento con respecto a otros sitios. Y los entrenadores teníamos una formación del mismo estilo. Allí estaba también Oliete, luego Chuchi Carrera... Ellos dos fueron el primer año jugadores míos, y posteriormente estos jugadores se incorporaban y llegaban a ser entrenadores también. Ese era un poco el estilo. De esa cantera surgieron muchos jugadores, pero yo creo que fue producto un poco del gran trabajo de las cabezas de las que surgió: empezando por José Luis Rubio al mando, y siguiendo por Pedro Enériz organizando directamente la cantera”.

Francisco Javier Zapata o Raúl Capablo fueron la avanzadilla en esa gran cantera de los 80, donde Fran Murcia, Dani Álvarez, Joaquí Ruiz Lorente o los hermanos Angulo salieron y que en palabras de Paco Binaburo, el eterno fisioterapeuta del equipo, “el CAI solamente tenía que preocuparse de contratar dos buenos americanos. Porque los nacionales, con nuestra cantera, ya los teníamos”. Etapas gloriosas que tuvieron su adiós y eran muy recordadas. CAI Zaragoza, en la primavera de 2013, volvió a tocar esa gloria, con una tercera posición en la Liga Endesa, tras batir a uno de las favoritos para llegar a semifinales, Valencia Basket, en una matinal gloriosa de domingo que se hizo interminable. Tres prórrogas en el encuentro, 122 puntos, máxima anotación en la historia del CAI Zaragoza (el actual) y un encuentro para la eternidad. El día en que el club volvió a semifinales, de la mano de aquel entrenador de cantera, del entrenador del éxito, el tan recordado José Luis Abós.

CAI Zaragoza venía de un choque muy feo, en el que perdieron 80-42 en el primer encuentro (al mejor de tres) en esta eliminatoria de playoff, en Valencia. La primera asignatura, una vez se pisaba el Príncipe Felipe era dar imagen. No se podía repetir lo de La Fonteta. Entre polémicas por una posible huelga que convocó la Asociación de Jugadores, que pudiera salpicar los segundos partidos de la eliminatoria, desconvocada en la noche del día anterior, Sam Van Rossom, Michael Roll, Jon Stefansson, Pablo Aguilar y Joseph Jones eran los primeros responsables de ilusionar a la afición, mientras que en el Valencia Basket, su quinteto estaba compuesto por Stefan Markovic, Pau Ribas, Thomas Kelati, Justin Doellman y Serhiy Lishchuk.

Henk Norel miraba desde el banquillo, con su rodilla recién operada -10 días antes-, tras la rotura de sus ligamentos cruzados, siendo un revés para los zaragozanos. Y miraba buenas defensas iniciales en los primeros minutos y un ritmo frenético de partido que imprimía Van Rossom, por ese motivo de intentar contentar a la afición, por intentar mostrar a los jugadores de Velimir Perasovic un estandarte diferente al de Valencia. La intensidad llevaba implícita aciertos, de Justin Doellman y de Michael Roll, con dos triples consecutivos. Con una excelente suspensión de Rafa Martinez sobre la bocina final del primer cuarto, se llegó al 21-19 en su término.

Valencia Basket comenzó a alejarse en el marcador (26-31 a falta de 04:35 para el descanso), porque los caístas permitían puntos en la zona, porque Vitor Faverani y Bojan Dubljevic saltando desde el banquillo, mostraban autoridad en su juego interior, culminando una excelsa circulación de balón, muy típica de los equipos dirigido por Velimir Perasovic. Sudando y agonizando, sea Roll, Van Rossom o el propio Pablo Aguilar, roban balones y pueden correr por momentos, para en bandejas más fáciles, poner por delante a los locales (41-39), siendo cerrado por una entrada de Sam Van Rossom, que al filo del descanso, logra el 43-42 con el que se retiraron a los vestuarios.

“Se esta gestionando un proyecto que espero que tenga buen presente y un brillante futuro”.



José Luis Abós. 7 de Octubre de 2013.


Las estadísticas decían que en playoff en la historia de la Liga Endesa, al mejor de 3 partidos, de las 62 ocasiones en las que un equipo había empezado ganando en casa, en 60 había vencido en la eliminatoria. Los números no eran nada halagüeños con los caístas y parece que les pesara en la reanudación, puesto que fueron los valencianos quienes tomaron las riendas y parecía que los demás tenían que bailar a su son. Cinco puntos consecutivos de Justin Doellman, una excelente suspensión de Pau Ribas creándose su propio tiro, seguido por otro triple del mismo protagonista, abren una brecha con un parcial de 0-10, de 50-59 en el electrónico, que ni el propio José Luis Abós es capaz de detener con un tiempo muerto. Siguiendo con el acierto de Faverani-Dubljevic, se llegó al final del tercer cuarto con un poco alentador para la afición, de 60-69.

En el último cuarto, comienzan a circular los primeros fascículos de esta tragico-épica historia. En la pista no anota nadie. Abós persiste en mantener en sus jugadores la presión casi a toda pista y replegarse en defensa zonal. Pau Ribas la rompe y con un triple, sitúa la máxima renta de 10 puntos (66-76) a falta de 05:35 para el final. Y ahí, en palabras del propio Abós en su momento, “Damjan Rudez nos sacó del atolladero”. El alero croata inició una sucesión/locura de triples, anotando dos consecutivos (74-78), dejando que Van Rossom le acompañase con un tercero (77-80) y Rudez rematar el serial con un cuarto consecutivo, para igualar el marcador a 80 y el público, volcado y entregado a los suyos, en los mejores minutos del CAI Zaragoza de toda la mañana. El “CAI, CAI…sí se puede, sí se puede” era un clamor en el abarrotado Príncipe Felipe, negando la posibilidad de acabar la temporada en aquella mañana.

“Es el estilo que nos ha llevado para bien o para mal, para cosas buenas o cosas malas. Es un estilo que engancha a la afición”.



José Luis Abós, Junio de 2014.



La locura de triples continúa y con otro de Michael Roll con el equipo ya lanzado, se consigue un 83-80 a falta de 02:25, que provocó casi el segundo tiempo muerto consecutivo de Velimir Perasovic, porque a los taronjas se les iba de las manos el envite. Pau Ribas (21 puntos), que jugó un partido extraordinario, anotó 5 puntos consecutivos, los dos últimos en una entrada escalofriante, que empata el choque a 85. El público explota cuando Pablo Aguilar, desde una esquina, logra un nuevo triple a falta de 40 segundos, situando un 88-85, que contesta Doellman con una suspensión corta a tablero (88-87). Ante la posibilidad de una sola posesión, Pau Ribas comete falta sobre Jon Stefansson, que anota los 2 tiros libres, cuando tan sólo restan 17 segundos. En esa situación, con José Luis Abós recordando a sus jugadores que aún les restaba una falta para el bonus y que podían utilizarla en caso de un triple, nadie espera que Justin Doellman se levantase a falta de 7 segundos, muy alejado desde la línea de 6.75 y lograse con un escalofriante tiro de tres, empatar el encuentro ante la mirada incrédula de sus rivales, que dejó helado al Príncipe Felipe”. Una posterior entrada de Pedro Llompart, taponado por Serhiy Lishchuk sobre la bocina, dejaba al final de los 40 minutos, el 90-90, que abriría la llegada de los minutos más terroríficos de los últimos años en un playoff de la Liga Endesa.

Rafa Martínez, tras parciales iniciales, logró un triple que daba vida (95-97) a falta de 02:30 para el final. Sin embargo, sus compañeros fueron capaces de fallar los siguientes tres tiros libres en tandas de 2 (Doellman anotó el cuarto), impidiendo que se fueran claramente y sentenciar el choque (97-100), cuando restaba minuto y medio. Pero los fallos y los nervios iban por barrios. Tras dos que anotó Van Rossom, Rudez ve cómo el primero de su serie, se dio un paseo por el aro y se salió, anotando el segundo y convirtiendo un empate a 100 ya inamovible a pesar de un último intento de Van Rossom sobre la bocina, donde iban -o al menos, parecía-, todas las esperanzas de la afición. Se encaraba la segunda prórroga.

Y es que, el Príncipe Felipe estaba ya en silencio, exhausto y con los nervios rotos ante tantas emociones. Realmente la gente ya no animaba porque estaba sobrecogida de la tensión. Y mucho más hubo en esta segunda prórroga, que fue la de los errores y los tiros libres. Ambos equipos se perdieron en batallas inútiles de doblar balones a tiradores abiertos. En la mayor parte de los casos, jugadores totalmente solos, que absolutamente agotados por el esfuerzo acumulado, eran incapaces de anotar una canasta. Se devuelve cierta alegría cuando Llompart dobla un balón para el mate de Joseph Jones que cobra un 105-102, a falta de 01:39 para el final y tiempo muerto de Perasovic, que no concede la más mínima ventaja.

Es hora nuevamente de sentenciar, en este caso los locales. Con el marcador mencionado, Jon Stefansson yerra dos lanzamientos libres, que bien pudieran haber echado el cerrojazo a esta interminable jornada y en la siguiente jugada, Faverani anota bajo el aro (105-104), tras un rebote ofensivo a un triple, que cómo no, ni tocó el aro. Otros dos tiros libres caístas anotados y Justin Doellman (29 asombrosos puntos), que en un arranque de carácter, entrando a canasta fuerza canasta más un tiro libre adicional que convierte, empatando a 107, cuando restaban 16 segundos. En ese periplo, dio tiempo a dos tiros libres anotados por Llompart y otros dos de Pau Ribas en arriesgada entrada y posterior falta, que empataban a 109. En los 4 segundos finales, indecisiones en el pase de los locales, que ni llegaron a pasar el medio campo, viendo como el crono, por tercera vez, se colocaba en 0:00 y un nuevo empate, a 109, sonreía cual Torquemada, insinuando 5 minutos más de tortura.

Y lo que es el baloncesto. Con todos ya al límite, habiendo demostrado que las únicas fuerzas que quedaban eran ya para defender, porque allí, si no era por tiros libres, no anotaba nadie, se dio paso a un festival de desenfado y anotación en la tercera (sí, tercera) prórroga. Una entrada de Llompart, respondida por una asistencia de Ribas y canasta de Faverani. Un triple de Rafa Martínez (el primero desde la primera prórroga), respondido por otro de Llompart nuevamente. En éste, con 116-115, restando dos minutos, la afición vuelve a levantarse, porque tras creer, ahora sí que ve la victoria más cerca. Sobre todo cuando el héroe en esta última prórroga, Pedro Llompart (que se retiró por cinco faltas personales, a falta de 01:12 y en medio de una cerrada ovación), propició con una asistencia, una canasta de Joseph Jones (9 puntos en los tiempos extras) y el 118-115 a falta de 01:32.

Claro, un partido así no podía acabar con alguien rendido un minuto antes, ni que se aplaudiera a los locales en los últimos segundos en pista. Thomas Kelati logró un excepcional triple que empataba a 120, tras un palmeo de Aguilar en la jugada anterior. En la penúltima jugada, el hombre que arrancó todo esto, Damjan Rudez desde la esquina, marcado por Florent Pietrus, pisando la línea de tres, lanzó una suspensión de cortar la respiración, que acabó entrando, para el festejo de todo el recinto, porque vio que la última y desesperada entrada de Pau Ribas, dictó sentencia al no entrar, finalizando el encuentro, tras su tercera prórroga, con un 122-120, que quedará para los anales de la historia.

Tal historia continuó en La Fonteta, y con unos valencianos cortocircuitados y un extraordinario encuentro del CAI Zaragoza, más frescos mentalmente sobre todo, se llevaron la victoria (77-83) y el pase a las gloriosas semifinales de la Liga Endesa, todo un éxito en la ciudad, tras haber ascendido desde la Adecco Oro apenas tres años antes. Con el mismo entrenador con el que dieron ese paso a la ACB, con el mismo entrenador con el que se asentaron en la máxima categoría, se honraba nuevamente a la ciudad de Zaragoza, a aquel Iberia, aquel Helios, al antiguo CAI Zaragoza, a devolverlo a los más altos peldaños del baloncesto español. José Luis Abós, desde muy abajo, les condujo en el camino hacia la gloria.

“Gracias a mi CAI por tanta felicidad y gracias al Felipe, donde estará mi corazón para apoyar a mi equipo. Gracias a la vida porque lo he tenido todo”.



José Luis Abós (1961-2014)

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO

Agradecimientos a “Balonzesto” y al diario “El País”, tras haber extraído un fragmento de sendas entrevistas a José Luis Abós.