MOMENTOS ÉPICOS: LA IRRUPCIÓN DE MR. JENNINGS

MOMENTOS ÉPICOS: LA IRRUPCIÓN DE MR. JENNINGS

Antonio Rodríguez

Temporada 95/96 J.02: F.C. Barcelona 80-81 Estudiantes Argentaria (15.09.95)

Medía 1.70 de estatura tan sólo y apareció por Madrid como temporero para un mes, con aires por agradar en las pocas fechas que estaría supliendo los últimos días de la convalecencia de Nacho Azofra tras su grave lesión. Se llamaba Keith Russell Jennings, en Estados Unidos era conocido por “Mr. Jennings”. Pero claro, aquí que hay mucha guasa entre la “Demencia” estudiantil, que viéndole de raza negra y una talla inhabitual en este deporte, se quedó con el apelativo de “El conguito”. ¿Un americano con tan escasa estatura? Cualquier duda era disipaba por el comentarista de TVE, Miguel Ángel Martín, en el partido que nos ocupa: “Éste viene de la jungla. Porque jugar en la NBA, midiendo 1.70 …”. Había que ser un fenómeno para tener un hueco allí con ese físico.

Fue la tormenta perfecta. El movido verano de 1995 trajo consecuencias mundiales que confluyeron en el Ramiro de Maeztu, en la madrileña calle Serrano. Si cruzamos el Atlántico, la NBA tenía una convulsa etapa de negociación con el convenio colectivo (una vez más) y el consecuente cierre patronal, puesto que por primera vez, con la perspectiva que da la historia sí podemos decir que por primera vez, los contratos de algunos jugadores se estaban disparando. “Hay mucho payaso que se cree estrella” lo abreviaba Charles Barkley de forma tajante, con su pulcritud oral habitual. La locura en la negociación de la ficha del nº 1 del draft un año antes, Glen Robinson, creó demasiado malestar. Eso dio pie al cerrojazo, a que ningún contrato quedase vigente hasta el pacto y firma del nuevo convenio. Regresemos a Madrid. Allí, Nacho Azofra, con meses de baja, acepta la oferta de Estudiantes para volver a casa y abandonar tres años en Sevilla. En su posición le acompañarían Gonzalo Martínez y como tercera opción, el joven canterano, Paco García, al que le subirían del filial en EBA. Pues en un encuentro de pretemporada, Gonzalo Martínez en una desafortunada acción chocando con otro rival, se rompió el tendón rotuliano de su rodilla, dejando al club estudiantil en cuadro sin apenas directores de juego, tan solo con el chico de EBA. La ficha de los tres extranjeros estaba cubierta por Mikhail Mikhailov, junto a las altas del espectacular alero Chandler Thompson desde Ourense, más el rocoso pívot Gary Alexander, procedente del baloncesto francés. Y se busca en USA. Y aparece este pequeño jugador que llamó la atención en Badalona un año antes, cuando Golden State Warriors viajó hasta Badalona para jugar frente a la “Penya” un encuentro de pretemporada.

La Liga Endesa en la temporada 95/96 parecía un poco más huérfana. Arvydas Sabonis decidió probar, al fin, su aventura NBA. Junto a él, se marchó Oscar Schmidt, tras dos magníficas temporadas en Valladolid. Y decían su adiós definitivo de las pistas, Juan Antonio San Epifanio, Fernando Romay, Josechu Biriukov y Antonio Martín. Los interesantes nombres que llegaron, Arturas Karnisovas, Randy White o Jerrod Mustaf, no parecían tapar un hueco tan profundo. Lo que se intentó paliar con mayor espectáculo en las canchas de los protagonistas que había. De eso se trataba.

La comidilla de aquellos días venían procedentes desde las altas esferas FIBA, en el cumplimiento estricto por parte de los árbitros del reglamento. Abochornados por el dudoso espectáculo ofrecido en la última Final Four zaragozana, con un baloncesto rácano hasta extremos nunca vistos y marcadores pírricos, dieron un toque de atención a todos los árbitros para ser más meticulosos en, sobre todo, dos acciones: al jugador que entra a canasta, hay que defenderle con las piernas, no se le puede tocar con las manos; y la segunda era que tampoco se le podía tocar con las manos al hombre que recibía en poste bajo. “No podemos volver a un juego más parecido a lucha canaria”, como declaró Nar Zanolin. La idea era que a los buenos, se les dejase jugar, no se les podía defender con los brazos y amputar así la belleza del juego. Habría más faltas señaladas, sí. Pero a la larga, redundaría en un mayor espectáculo. Y en las primeras

“El Conguito” Jennings aterrizó en una pista de baloncesto el 6 de Septiembre, debutando en el torneo de la Comunidad de Madrid, tras pactar -aún sin firmar nada por el cierre patronal- un contrato con la nueva y debutante franquicia, Toronto Raptors, por un montante de medio millón de dólares. 25.000 dólares, poco más de tres millones de pesetas de la época, era una “propina” que cobraría del club colegial por los 30 días contratados y llegar en forma a la gran liga. Y el caso es que debutó en liga en el Palacio ante el Joventut de Badalona, siendo su partido toda una exhibición de gran juego, coherente juego, para derrotarles (96-77), con 18 puntos (6/7 en tiros de campo, 5 asistencias). Y aunque aquel partido quedó como el del debut del estadounidense de la “Penya”, Randy White, que fue capaz de anotar ¡47 puntos! y capturar 12 rebotes, Jennings ya tenía a la afición en el bolsillo.

Y con esas, nos vamos al partido que nos ocupa. En la 2ª jornada liguera, el Palau Blaugrana recibe a su equipo por primera vez, tras un excelente encuentro en Vitoria (80-99). Por el F.C. Barcelona iniciaron el partido Dan Godfread, Darryl Middleton, Arturas Karnisovas, Xavi Fernández y Salva Díez. Por los estudiantiles, Juan Orenga, Mikhail Mikhailov, Alberto Herreros, Chandler Thompson y Keith Jennings. El americano en la “nevera”, Gary Alexander, junto a Nacho Azofra, en el banquillo, de paisanos.

La primera jugada de Jennings fue un excelente balón doblado, que pasó delante de las narices de dos rivales, para el mate de Mikhailov. En la siguiente acción, anota un triple según llega: 0-5 en el marcador, mostrando quién manda en ese parquet. Los primeros parciales fueron muy igualados, mostrando mucha rapidez en el juego y gran capacidad atlética. Chandler Thompson se empleaba en la defensa a Arturas Karnisovas, la nueva estrella del equipo de Aíto García Reneses, que selló a fuego con su estampa la primera jornada, con 33 puntos en Vitoria. Darryl Middleton, utilizando su juego habitual, sin descansos, buscando siempre las vueltas al rival, siendo el primero en correr la pista, utilizando su “pie atrás” dentro de su gran repertorio, para ganar la posición en poste bajo (¡qué jugador!), obligando a Orenga a estar siempre en guardia. Y Salva Díez intentando maniatar a nuestro protagonista, que si lo frena en su anotación, no en la circulación que provoca. Cuando salió Galilea a defenderle, ante su inferior capacidad física, le forzaba a defender entradas hacia el aro que acababan en grandes pases. Sacando ventajas constantemente. Y estos condicionantes, entre un juego vertiginoso de forzar contragolpes en los azulgranas, sobre todo Xavi Fernández y Jennings, que ve con el tempo acelerado que sus compañeros se sienten cómodos, liderados por el gran Alberto Herreros (16 puntos en la 1ª mitad, 3/5 en triples), muestran lo que se buscaba: un gran espectáculo. El Barcelona, toma por primera vez la delantera, 16-14.

Mikhailov se carga con 3 faltas personales en el minuto 8, enorme problema en los colegiales, pues con la baja de Alexander, tan sólo contaban en el banquillo con el joven Iñaki de Miguel, de tan sólo 21 años de edad. Pero De Miguel se marcó un encuentro de antología (10 puntos, 9 rebotes y 4 faltas provocadas). Y con el empuje del joven pívot, Estudiantes vuelve a cobrar diferencias para preocupar tanto a Aíto, que solicita tiempo muerto (18-23) y un segundo pocos instantes después (20-29), desesperado con la precipitación de su plantel, sobre todo Karnisovas y Godfread (“No se puede llegar y tirar de tres sin más criterio”, confesaba amargamente Aíto al descanso, a los micrófonos de la retransmisión televisiva). En ese momento concreto de partido, llevaban un 1/12 en lanzamientos triples. Estudiantes, con su sello de cantera, sitúa al imberbe Carlos Jiménez en la marca de Karnisovas, que junto a De Miguel, Bárcenas, Paco García, completa el cuarteto salido del Ramiro. Con un parcial de 0-5, producto de un triple de Herreros y un tiro corto de Aísa en contragolpe, se llega a una máxima diferencia de 33-43 en el marcador, para llegar al descanso con 34-43.

En la segunda mitad, F.C. Barcelona sigue viendo ampliar su diferencia en el marcador. Los tiros precipitados continúan (errados sus 6 primeros intentos triples en la reanudación, para un 2/19), mientras que Estudiantes con una canasta de Mikhailov (34-45), otra de Herreros (34-47) y un contragolpe de Chandler Thompson, se llega a una máxima de 15 puntos, 38-53.

La entrada de José Luis Galilea en el campo, logra acierto ofensivo, primero individual y seguidamente, contagiando a sus compañeros, cogiendo el testigo que inició Xavi Fernández y apretando el marcador, que va dando bocados a la ventaja estudiantil cada vez más grandes. A falta de 5 minutos, 67-73 y los tres pívots forasteros, cargados con 4 faltas personales. Con un triple del propio Galilea, el Palau explota, pues se llega a un 73-75. A Estudiantes se le hace muy pequeño el aro. Entra en una dinámica de fallar tiros libres (11/19 en la 2ª parte) y los locales, apoyados en dos triples consecutivos, se pone por delante 78-77, para el estallido de la afición. A mayor sentencia de los hombres de “Pepu” Hernández, Alberto Herreros comete su 5ª falta personal, restando 01:52 para el final. Los tiros libres de Salva Díez convertidos, dejan un 80-78 con el que se entra en el último minuto y balón para los locales con la oportunidad de sentenciar.

El gancho de Ferrán Martínez es capturado en rebote ofensivo y en la siguiente intentona, Galilea, al intentar doblar a Andres Jiménez, ve perderse el balón por línea de fondo. Restan 30 segundos (la posesión de balón existente en el año que nos ocupa). “Conguito” Jennings sube el balón parsimoniosamente, se para, ordena jugada mientras deja pasar los segundos que al más impaciente, pudiera llegar a exasperar: 10, 9, 8…7. Ahí, Jennings, se arranca aprovechando el bloqueo de su compañero, ve que su marcador, Galilea, pasa por detrás en el bloqueo y aprovecha ese momento, para levantarse desde la línea de 6.25 y anotar un imperial triple: 80-81 y 3 segundos por disputarse. Aíto García Reneses, a nada que intuyó la resolución de la jugada, a nada que vio a Galilea pasar por detrás, se dirigió a la mesa a solicitar tiempo muerto, vaticinando el fatal desenlace sin tan siquiera mirar el tiro. En esos tres segundos, el saque es recogido por Galilea desde su propio campo y Jennings se situó delante como para forzarle a hacer un reverso, perdiendo espacio y sobre todo, la perspectiva de la canasta. El tiro ni llegó al aro.

Final del partido. Los estudiantiles se abrazan por el éxito logrado. Era la tercera ocasión en la que ganaban en la pista del Barcelona en las 18 ocasiones disputadas desde la creación de la ACB. Y por supuesto, encumbró a Mr. Jennings. El 30 de septiembre, en la 7ª jornada, cuando expiró su contrato, se despidió del club dejándoles líderes junto al Real Madrid, con tan sólo una derrota. Keith Jennings tenía esa capacidad de líder que alzó a su eventual club, tan arriba. En su despedida ante Murcia, “Pepu” Hernández lo sentó a falta de un minuto y se llevó una cerrada ovación de todo el Palacio de los Deportes. “Jamás me había sentido tan emocionado. En Estados Unidos, en la NBA, es muy difícil vivir situaciones semejantes. Es un recuerdo que perdurará en mi mente toda mi vida”. Tuvo que volver a saltar a la pista desde el túnel de vestuarios, reclamando la salida también de sus compañeros.

La paradoja quiso que a su llegada a Toronto, para unirse a los Raptors tras la resolución y firma de convenio, éstos superaban en 4 millones de dólares el “salary cap”. Por ser debutantes en la NBA, su tope estaba en 16 millones, 7 menos que cualquier otra franquicia, por lo que tuvo que “desapalabrar” el pacto que había convenido con el base. Con la vuelta de Azofra al plantel estudiantil, claramente era un jugador contraproducente, puesto que lo que el club necesitaba era refuerzos interiores, más concretamente su jugador Gary Alexander. Y así pensaba Juan Francisco Moneo, presidente del club madrileño. Pero:

“Nunca dejamos de soñar con él. Quizás yo era su único detractor porque creía, y creo, que Estudiantes debe nutrirse con bases que salgan de su cantera. pero he de reconocer que Jennings le ha dado al equipo un carácter de ganador que me convence plenamente. Es una oportunidad única, imposible de desaprovechar”.

Keith Jennings regresó ocho días después de su marcha, para permanecer ya a lo largo de toda la temporada. Y aunque es cierto que su rendimiento bajó, Estudiantes forzó 5 partidos en semifinales al F.C. Barcelona, que se proclamó campeón ganando la final por un rotundo 3-0 al Caja San Fernando. Para los anales quedó esa irrupción inicial y ese triple en el Palau, para hacer sentir a sus aficionados imbatibles por unas fechas.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO