MOMENTOS ÉPICOS: CUANDO A DJORDJEVIC LE TOCÓ DECIDIR

MOMENTOS ÉPICOS: CUANDO A DJORDJEVIC LE TOCÓ DECIDIR

Antonio Rodríguez

Copa del Rey 1/4 de final: Barcelona 115-110 Real Madrid (01.02.97)

Hay partidos que mientras van pasando los minutos, llegan a ser tan fascinantes que según se están viviendo, se es consciente que aquello va a pasar a la historia. Y fue la sensación que se tuvo en León, en una gélida tarde de sábado, en los cuartos de final de Copa del Rey, entre F.C. Barcelona y Real Madrid. Una prórroga. Dos prórrogas. Que la acumulación de minutos y cansancio no mermó la eficiencia de sus protagonistas, pues sus ansias de ganar eran mayores que la falta de fuerzas. Y cuando se llegó al final, un genio llamado Alexander Djordjevic, en una sensacional jugada de amagar con entrar a canasta, da un paso atrás y lanzar -y anotar- el triple decisivo delante de las narices y los brazos de su defensor, pusiera la guinda final para que aquellas dos horas largas, perduren en el tiempo.

Djordjevic fue el héroe. 18 puntos entre el último minuto del tiempo reglamentario y las dos prórrogas disputadas, pesaron, vaya si pesaron, sobre una actuación muy discreta en los 39 minutos anteriores. Sentenció al Real Madrid en 50 minutos. La última y única confrontación liguera entre ambos equipos en aquella temporada, se había decidido tras una prórroga (86-76) en el Palau Blaugrana. En esta Copa, dos prórrogas. “Al siguiente, tres prórrogas” declaraba Aíto García Reneses en torno de sorna, jubiloso tras verse clasificad, al micrófono de Nacho Calvo en TVE. “¡Pues yo no quiero tres prórrogas, porque no lo aguantaría!”, le contestó Ramón Trecet desde su puesto de narración. Final a un partido de ensueño.

Había que vender aquella ocasión como un nuevo “el partido del siglo” por parte de los medios de comunicación, más si cabe que nunca, puesto que ambos equipos estaban urgentemente necesitados de alegrías. Inicios ligueros convulsos, rodeados por innumerables polémicas, malos resultados y un profundo malestar entre las directivas y aficionados. Su travesía hasta el primer día de Febrero de 1997, fue de auténtico culebrón. Comenzamos.

F.C. Barcelona no incorporó muchos elementos a su plantilla. De hecho, con la adquisición del ruso Andrei Fetissov, procedente del Fórum Valladolid, haciendo pareja con el lituano Arturas Karnisovas, dejaron vacante una plaza de extranjero por ocupar. Junto a Rafael Jofresa, adquirido de un Joventut malherido económicamente y arrastrando dos años de malos resultados deportivos, suponían básicamente los refuerzos. Aquella fue la primera temporada, revolucionaria temporada en la que se admitirían tras la sentencia de la “Ley Bosman”, la figura del jugador comunitario sin que ocupase plaza de extranjero. Algo que los griegos fueron pioneros en nombres y número, para llevarse del F.C. Barcelona por ejemplo, a Ferrán Martínez, pero que en España se dieron con el pistoletazo de salida, tan sólo 6 casos, muy marginales y ninguno entre los dos equipos que nos ocupa. Su trayectoria en la ACB no fue nada mala, con 20 victorias y 4 derrotas en el momento de disputar la Copa del Rey. Quizás escocían más los rivales con los que cayeron: Xacobeo 99 Ourense y León Caja España, junto al TDK Manresa (en el Palau) y Unicaja. Sin embargo, donde montañas de paños calientes no sirvieron para calmar el estado febril del equipo, fue en Liga Europea. Los pitos hacia Aíto García Reneses desde las gradas fueron permanentes cuando veían que los azulgranas se arrodillaban ante el Slobodna Dalmacia de Split (toda una guardería de jugadores, donde destacaba un niño de 17 años llamado Nikola Vujcic, que hizo un traje a los pívots azulgranas), Olimpia Ljubljana, Asvel Villeurbanne y Partizan Belgrado. Aquello no funcionaba, el equipo adolecía de una blandura interior alarmante y a pesar de contar con Rafa Jofresa, claramente se notaba la falta de un líder.

Aíto, harto de los desmanes del ruso Fetissov, le dio la baja y se decantó por un ala-pívot estadounidense que se encontraba en el mercado, todo un superclase, Jerrod Mustaf, pero también un riesgo, puesto que había dando plantón en las primeras jornadas a sus últimos dos equipos europeos, PAOK Salónica y Festina Andorra (se cuenta que “la espantá” al actual equipo ACB, fue a causa de asistir a una manifestación en Estados Unidos). Y curiosamente, Mustaf lo que sí dio fue mucho espectáculo y pocos, poquísimos problemas. Fenómeno -en todos los aspectos- extraño el de este jugador. Aún así no era suficiente. Y de repente, entre los mentideros de la liga, salta el rumor que Alexander Djordjevic, en su recién estrenada aventura NBA en Portland Trail Blazers, estaba muy descontento por la escasez de minutos en pista. el primero que movió ficha entonces (al menos, que se filtrara a la opinión pública), fue el Baloncesto Fuenlabrada, dispuestos a poner 50 millones de pesetas sobre la mesa, para evitar a lo que parecían en su primera experiencia ACB, verse abocados, al descenso. Y no fueron los fuenlabreños, sino los azulgranas los que ataron al base serbio, a modo de regalo anticipado de Reyes para la afición, pues debutó en Granada un 3 de Enero. Desde ese momento, todo se fue calmando, el rumbo enderezando y el Barça volvía a parecerse al Barça.

Lo del Real Madrid trajo mucha más cola. Se apuntaron el tanto en verano de fichar al joven más prometedor de Europa: Dejan Bodiroga abandonaba Milán y a su mentor, Bogdan Tanjevic, porque ya sabía caminar y dominar solo. Para el tercer año de Zeljko Obradovic en Madrid, intentando olvidar la eliminación en cuartos de final por parte del Caja San Fernando del ejercicio anterior, casi desmantelaron a Estudiantes, contratando a Juan Antonio Orenga, Mikhail Mikhailov y sobre todo, o eso al menos intentaron, Alberto Herreros. Alberto quiso desvincularse del club colegial y se puso a entrenar con el Real Madrid, mientras que los de la calle Serrano no cedían un ápice ni céntimo en la astronómica cifra que tenía el alero por su traspaso. Declaraciones de ambos que sonaban a puñaladas, desaires, traición y al final, que Herreros con el club blanco de la mano, deciden tomar la calle de en medio y acogerse al Real Decreto del deportista en su artículo 1006/85, que venía a decir que no tenía la obligación de quedarse en su club y sí poder jugar por quien crease conveniente, en este caso, el Real Madrid. Eso sí, tanto duró aquella tragicomedia que Herreros debutó con la liga empezada, pero bien empezada, en la 5ª jornada, en la cancha de …¿adivinan? Pues sí, Estudiantes.

Tras disiparse tales quebraderos de cabeza, los problemas no se disiparon entre la directiva blanca. Dejan Bodiroga mostraba su calidad a cuentagotas, no se adaptaba en liga ni tampoco en la competición europea, aquella rebautizada Copa de Europa (que en realidad, era la Recopa), de la que salieron derrotados y con la cara colorada de pistas como las de Skopje y Sofía y que francamente, no motivada a nadie. Arlauckas mostraba el malestar general, haciendo ver que la competición no interesaba en absoluto en el club “que ni siquiera han puesto una prima por ganarla”. Pues bien, con tales pesquisas, ambos contendientes coinciden en los cuartos de final del primer título en liza: la Copa del Rey.

En León, los azulgranas, como locales, se presentaron con Quique Andreu, Mustaf, Karnisovas, Esteller y Djordjevic en su quinteto titular, mientras que el Real Madrid elegía a Orenga, Arlauckas, Bodiroga, Herreros y Laso. Desde los primeros minutos se vio la igualdad y el deseo por pasar tal prueba y hundir a su máximo contrincante más aún en el fango, destacando en los primeros parciales Jerrod Mustaf, que con una clase infinita en su juego, anotó sus primeros 5 lanzamientos a canasta hasta que pidió el cambio, aún sin haber cogido la forma idónea ni ritmo de partidos. El Real Madrid dio el primer arreón con un parcial de 10-0, situando en un 17-22 el marcador a su favor, ampliado posteriormente a un 20-26. Herreros cometió en el minuto 11 su 3ª falta personal y es sustituido por Alberto Angulo, que se llevó la ovación del público leonés al saltar a cancha, tras su trayectoria allí. Pero al momento tal ovación subió de decibelios cuando en el otro banquillo, quien también pedía el cambio era Xavi Fernández, santo y seña de la etapa más gloriosa del baloncesto leonés. A pesar de haberse levantado vomitando aquel día, sí que estampó en el aro sus tres primeros tiros, oxigenando a sus compañeros.

Lo que se había vendido hasta la saciedad como el duelo estelar entre los dos serbios, Djordjevic y Bodiroga, que uno por desacierto y otro por menor protagonismo, ninguno influía en el marcador. Era Joe Arlauckas sobre todo, junto a Laso y Orenga, quienes mantenían a los blancos, siendo por los jugadores de Aíto, Arturas Karnisovas parecía despertar en el momento oportuno de una discreta campaña hasta ese momento. Su racha puso por delante a su equipo para llegar al descanso con 46-41 a favor.

En la 2ª mitad, un arranque explosivo de Joe Arlauckas (8 puntos en los primeros 5 minutos), mantenía en partido a los suyos en cortas desventajas de 4-6 puntos, hasta llegar a desatarse. Un espectacular tapón a la entrada de Esteller, al que le negó con el dedo cual Mutombo y un extraordinario mate en contragolpe, inconfundible sello particular, hizo poner a sus compañeros por delante, 63-64. Se incrementa el ritmo, los contragolpes y con ello, el acierto hasta ver una sucesión de canastas en todos los ataques, para el deleite de cualquier aficionado, en una especia de éxtasis encestador colectivo. Aquello iba tomando forma de choque histórico. Obradovic tiene la necesidad de dar un descanso a Pablo Laso, que no se había perdido ninguno de los 29 minutos disputados hasta ese momento. Se llega al minuto 30 con triple de Alberto Herreros (65-68), pero pagando un caro precio de cometer su cuarta falta.

A todo esto, Jerrod Mustaf a lo suyo: canasta tras canasta. 6 de 6, 7 de 7, 8 de 8 y decidiendo en los momentos importantes, llegándose al final. Increíble su exhibición de no fallar un solo lanzamiento (la mayoría, tiros generados por él), durante los 40 minutos reglamentarios para llegar al 10/10 inmaculado -y fallar un tiro en las prórrogas, eso sí-. Los segundos se desgranan y el marcador aprieta y agobia. Bodiroga (7 puntos), intenta enmendar su pobre partido, se arriesgó en un forzado uno contra uno, que su enorme clase supo solventar y colocar un 80-84 a su favor a falta de 2 minutos, que contesta con un enorme triple Djordjevic, a falta de 01:15 y con tres tiros libres en la posterior jugada que arranca a Pablo Laso cuando se disponía a lanzar otro triple. Tres libres que anotó -aún no había fallado ninguno en liga- (86-84).

Por no atreverse a lanzar Pablo Laso desde la esquina cuando estaba abierto, forzó a Juan Orenga a cometer tres segundos en la zona. Nueva oportunidad del Barcelona, de Djordjevic para incrementar la ventaja, que da un pase a Quique Andreu, anotando un meritorio y decisivo gancho a falta de 18 segundos, para el júbilo azulgrana en la banda y gradas (88-84), que ven el partido sentenciado. Carrera de Laso por toda la pista que asiste al mate de Arlauckas (88-86), y Bodiroga fuerza su quinta falta personal, para parar el crono. Restan 6 segundos. Arturas Karnisovas falla el primer tiro libre y anota el segundo. Y aquí, con 89-86 entró en juego la idoneidad de hacer falta personal al rival (¿al final tendrán los estadounidenses razón?), como la hizo Djordjevic sobre Laso a falta de 4 segundos. El base vitoriano anotó el primer tiro libre y el segundo hizo que tocara en la parte posterior del aro, justo, justo para que cayera a media altura…a la posición de Arlauckas, que atrapándolo en el aire y sin dejar que cayese, anotó un suave tiro, empatando a 89 y dejar que sonara la bocina final: 89-89. Este maravilloso espectáculo iba a la prórroga.

En el tiempo extra se mantiene la dinámica y la vena de aciertos. Djordjevic vuelve a forzar una falta a Laso cuando se disponía a tirar de tres, para desespero del base madridista, seguido por un triple de Alberto Angulo y otro de Xavi Fernández. Aquello era la locura. Con un mate de Mike Smith culminando un contragolpe y así poder resarcirse de la bronca que Obradovic momentos antes le había propinado por su defensa, sitúa a los suyos nuevamente por delante con 98-99, que amplió Joe Arlauckas tras ganar la posición con una nueva canasta con tiro adicional a un 102-100 a falta de 22 segundos. La alegría duró poco con Djordjevic en vena, que en una demasiado fácil entrada, empató a 102, cuando restaban 10 segundos. Y en el turno del Real Madrid, Laso en su evolución a canasta arrolla a Djordjevic, que le provoca la quinta falta personal, muy discutida. En el último suspiro, una cabalgada de Roger Esteller que finalizó en una entrada bien equilibrado, pero con la izquierda, fue repelida por el aro y abría un capítulo con la igualada a 102 y una segunda prórroga.

Las hinchadas de Estudiantes y Cáceres, esperando su choque, ya estaba hasta las narices y la “Demencia” comenzaba a cantar “¡Que salgan los toreros, que salgan los toreros…”. Pero el resto de aficionados, estaban deleitándose con aquello. Y no era para menos, pues en la segunda prolongación del partido, el juego seguía siendo pleno de aciertos. Djordjevic anotó una suspensión corta tras entrar (110-108) a falta de un minuto y Alberto Angulo daba la réplica a la salida de un bloqueo, empatando a falta de 36 segundos. Entonces, llegó la acción de “Sasha” Djordjevic, con la templanza y el talante de los grandes, ante la marca de Antúnez, que consciente de la anterior penetración del base serbio, le siguió hasta las últimas consecuencias en su nuevo arranque. Paso atrás y lanzamiento triple. ¡Boom! Página nueva para la historia. A menos de un mes de su llegada a España, así dejó su primera huella. Demoledor.

Y el partido tuvo un momento aún más hilarante cuando Antúnez, en su postrer lanzamiento triple para empatar, es objeto de falta personal, al intentar Djorjdjevic taponar por detrás…dando la opción a empatar con tres tiros libres. Algún periodista de un diario catalán con mucha sorna, preguntó si Antúnez tenía parentesco con Luis María Prada. Y es que el base blanco falló los tres tiros libres (el último de forma voluntaria, para intentar hacerse con el rebote ofensivo, cosa que no sucedió), que sepultaron las últimas aspiraciones del equipo dirigido por Obradovic, para finalizar con dos tiros libres finales y el definitivo 115-100.

Pedro Barthe en su puesto de comentaristas, recordó en la presentación del choque “es de perogrullo, pero quien venza hoy, solamente ha ganado un partido. No se ha hecho con ningún título”. Y no hubo lógica más aplastante, pues los azulgranas cayeron derrotados -con prórroga nuevamente-, ante el sorpredente Cáceres al día siguiente. La Copa del Rey fue para Badalona, pero aquí queda como “Momento épico” este enfrentamiento de 50 minutos, plagado de aciertos y alternativas, resuelto finalmente por un genio. Nunca se había dado tal duración en un match entre ambos en la historia de la ACB y hubo que esperar 17 años para volver a ver dos prórrogas entre ambos, precisamente en unos 1/4 de final de Copa del Rey, en Vitoria.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO

FOTO 1: Pablo Laso ante el marcaje de Djordjevic, el héroe del partido.

FOTO 2: Dejan Bodiroga, la gran adquisición del Real Madrid aquel verano, en una foto de promoción.