MOMENTOS ÉPICOS: “LA DE SAMU”

MOMENTOS ÉPICOS: “LA DE SAMU”

Antonio Rodríguez

FÓRUM FILATÉLICO 98-96 LICOR 43 (26.01.85)

Al bueno de Manel Comas (descanse en paz) siempre le daba la tiritona ante partidos con finales igualados. Primeramente, por su apasionado amor al baloncesto, consciente de lo que este deporte puede dar, envuelto en el calor de un plató como comentarista televisivo, lo que tal tiritona se transformaba en gusanillo en el estómago. Y por otro lado, viviéndolo desde la soledad del banquillo, en el fragor de la batalla, se transformaría en sudor frío. Nunca saber de los caprichos de este deporte en finales, “aunque tú creas que has ganado, no es cierto”, era una máxima que él tenía. 25 años después, seguía recordando que “nunca te fíes. Aún me duele el rejonazo en el culo”. Y todo por una acción: “la de Samu”. Ver delante de sus narices cómo un jugador, Samuel Puente, avanza dos pasos con el balón y desde su propio campo, lanzar sobre la bocina final y encajar desde ahí la canasta de la derrota, fue algo que sacó a pasear Comas a lo largo de su corta existencia. Don Manel, hay legados que cuajan y gracias a su figura, de este momento se hizo leyenda.

Manel Comas era el entrenador de uno de los equipos más sorprendentes de la competición liguera: el Licor 43, afincado en Santa Coloma Gramenet, lindando con Badalona. Tiempos en los que, como podéis ver, tabaco y alcohol eran permitidos como sponsors, el antiguo Círculo Católico -nombre original- llevaba una buena temporada respecto a la anterior. El sistema liguero dividía en dos grupos a los participantes, “Grupo Par” e “Grupo Impar”, tomando como referente la clasificación de la campaña anterior. Y los licoreros lograron clasificarse entre los 4 primeros del primer grupo y jugar la segunda fase de la liga entre los ocho mejores, en la A-1, con un balance de 7 victorias y otras tantas derrotas (la liga constaba de 16 equipos). En ese grupo, entre la élite de la competición, despegaron de forma definitiva y llegaron a jugar las semifinales ligueras, éxito que igualaba las hazañas de cuatro años antes, cuando entrenados por Aíto García Reneses, el patrocinio de la época les hizo lucir el nombre de Cotonificio. Su quinteto base, con el internacional Joaquim Costa como director de juego, junto a Jordi Freixanet y Craig Dykema (el primer gran triplista de la ACB) en los aleros, más Miquel Pou y otro referente de nuestro baloncesto, Mike Phillips como pívots, supieron salir de un discreto arranque con tres derrotas iniciales, para derrotar al F.C. Barcelona (101-83) en la 4ª jornada, algo muy sonado y que supuso el primer toque de atención para Antoni Serra, entrenador blaugrana, aquel año.

Si Licor 43 fue la sorpresa final, con su cuarta plaza liguera, Fórum Filatélico de Valladolid fue la sorpresa inicial. Englobado en el mismo “Grupo Par”, también derrotaron a los azulgranas, éstos en la 2ª jornada (95-92), para empezar a asentar las bases de más sorpresas e igualdad en nuestra competición donde todo era posible, ya que si la temporada anterior, la primera de la era ACB, había sido la del cambio, en esta 84-85, tras la celebración de los Juegos Olímpicos de Los Angeles, con su medalla de plata en nuestro baloncesto y todo lo que ello conllevaba, fue la temporada del “boom” en nuestro país. Pabellones que eran los de toda la vida, imposibilitados de albergar la expectación generada por este deporte de repente en nuestra geografía, y era frecuente y habitual ver aficionados en las puertas que se quedaban sin entrada, como aficionados dentro del recinto, situándose en cualquier recoveco, superando con mucho los aforos permitidos (eran otros tiempos también), todo con tal de ver este espectáculo que tan de moda se instauró en nuestra sociedad.

Fórum Filatélico, de su discreta campaña anterior 83/84, junto a su base Pepe Alonso, el rocoso escolta Quino Salvo y el héroe de esta historia, el alero procedente del Real Madrid, Samuel Puente -un jugador de gran finura en sus acciones, con un tiro exterior portentoso-, muy afincado ya en Pucela, se llevó la agradable sorpresa de haber acertado con uno de los dos americanos: Steve Trumbo, un reboteador como pocos ha habido en la historia de nuestro baloncesto, decidió renovar en esta liga que nos ocupa, la 84/85 y además de casarse con una vallisoletana a lo largo de estos meses y comenzar trámites de nacionalización (que le llevaron a fichar por el F.C. Barcelona al verano siguiente), pudiendo disfrutar en pista como pareja de americanos a un hombre, todo espectáculo, que respondía al nombre de George Singleton. Mario Pesquera, su entrenador, estaba encantado. Equipo de una concepción bastante moderna en su juego, en la defensa tenía una de sus claves. La compensación en todas las posiciones, más el añadido de un chaval que dejaba de ser junior y que el Real Madrid les cedió, el hispano-brasileño Wilson Simón “Siço” (que en paz descanse también), todo desparpajo y gracia jugando a baloncesto, les hizo ser el cuarto equipo que se clasificó para disputar la Copa del Rey, cuando este torneo tan sólo “invitaba” a los cuatro primeros clasificados -los dos primeros de cada grupo inicial-.

Viviendo ya más cómodos en esta fase A-1, llegó este enfrentamiento en el pabellón Huerta del Rey, ante más de cuatro mil espectadores, entre dos de los conjuntos que más espectáculo pudieran ofrecer. En la primera mitad, los 208 centímetros de Mike Phillips fueron el martillo pilón de los pucelanos, incapaces de detener su juego en poste bajo, sus tiros a una mano y sus ganchos en suspensión (24 puntos), mientras que Quim Costa seguía dando un ritmo vertiginoso al juego de los de Comas. 51-56 al descanso es un reflejo de lo que se estaba viendo en la pista, limando los locales algo la mayor desventaja que tuvieron, en el minuto 15, con un 35-42.

En la segunda mitad, con mayor orden impuesto por el base local Pepe Alonso, Fórum Filatélico fue remontando en el electrónico, gracias a Samu Puente (29 puntos) y el trabajo bajo aros de George Singleton (25 puntos), que con sus escasos 2.03 y su liviano peso, volaba literalmente entre sus rivales, pudieron ponerse por delante. Llegaron a un final igualado con un punto por encima los vallisoletanos y una canasta en suspensión del ala-pívot Carlos Pérez, dejaba lo que parecía el definitivo 95-96 a falta de 3 segundos para los licoreros. Fue ahí, cuando al saque de fondo, Samu Puente recibió el balón y desde su propio campo lanzó un tiro…ante la mirada de Manel Comas, que creo nunca pudo creer que aquel lanzamiento entrara. Limpio. Devastador. Magnífico.

El estallido del Huerta del Rey por esa canasta y la victoria final 98-96 fueron mágicos. Aquel tiro fue el máximo exponente de algo que siempre quedará para la historia: los carruseles radiofónicos. Tardes de sábado con la gran mayoría de partidos disputándose (se dejaba el televisado para la matinal del domingo), sin apenas fútbol (también solían jugarse el grueso de ellos, los domingos), daban paso a incesantes conexiones en directo entre los pabellones cestistas, para que nos contaran “in situ” todo lo que allí sucedía, las entrevistas según iban finalizando los partidos, los triples (algo muy poco habitual, que al igual que los goles en fútbol, se pedía y se daba paso cada vez que anotaba uno, acompañados por el sponsor que les patrocinaba) y finales como éste, imaginen, con toda la intensidad que solamente la radio puede dar.

“La de Samu” quedará siempre para el recuerdo de quienes lo vivimos. Con mayor calado, en el corazón de un fenómeno llamado Manel Comas.

Anotadores: FÓRUM FILATÉLICO.- Singleton (25), Alonso (8), Trumbo (13), Salvo (13), Puente (29) -quinteto inicial- Torres (2), Simón (6) y Llano (4).

Anotadores: LICOR 43.- Phillips (24), Costa (18), Dykema (13), Freixanet (15), Pou (5) -quinteto inicial- Pera (2), Cuesta (2) y Pérez (10).

Foto 1: Portada de la revista “Nuevo Basket”, con Steve Trumbo como protagonista y el sentir general aquella temporada.

Foto 2: Samuel Puente, la excusa de este reportaje, lanzando a canasta.

Foto 3: Wilson Simón, la gran adquisición pucelana (Foto C.B. Valladolid).

Foto 4: Mike Phillips lanzando un gancho en suspensión.