MOMENTOS ÉPICOS: PAT BURKE ROMPIÓ 7 AÑOS DE SEQUÍA EN EL PALAU

MOMENTOS ÉPICOS: PAT BURKE ROMPIÓ 7 AÑOS DE SEQUÍA EN EL PALAU

Antonio Rodríguez

F.C. BARCELONA 64-66 REAL MADRID (12.12.04)

Atendiendo a la petición de uno de nuestros lectores, RUBÉN GARCÍA FERNÁNDEZ, aquí va el “Momento épico” que ha elegido y sus razones:

Canasta sobre la bocina de Pat Burke en el Palau Blaugrana (12-12-2004) No fue una victoria que supusiera un título, pero llenó de ilusión a una afición blanca cansada de perder contra su máximo rival. A la postre esa temporada, los blancos ganarían la liga en otro momento épico: el triple de Herreros en el mejor final jamás contado. En el debut del americano Troy Bell con los blancos, fue un irlandés el que se convirtió en el héroe madridista en el Palau Blaugrana. Una canasta suya sobre la bocina acabó con el maleficio que perseguía al Real Madrid ante los azulgrana (64-66). Los madridistas decidieron un partido ajustado y pusieron fin a tres años de derrotas ante el Barcelona, equipo que hasta la fecha había ganado los últimos ocho partidos ante los blancos (racha negativa que duraba desde el 27 de octubre de 2001).

Fue un partido lleno de emoción, como todos los clásicos, en el que Louis Bullock destacó sobre el resto de jugadores. Pero la épica la puso el pívot Pat Burke con su canasta en el último segundo. A cuatro segundos para el final y con 63-64 para el Madrid, una personal señalada sobre Sonko situaba a Ilevski con la posibilidad de matar el partido. Pero el macedonio sólo acertó un lanzamiento libre (64-64). Con casi 5 segundos para el final, el Madrid hizo una rápida transición. Sacó bajo canasta Gelabale, la defensa barcelonista sobremarcó a Bullock, pero el balón fue para Sonko, quien avanzó con rapidez y dio un pase en la esquina a Burke, que protagonizó la jugada del partido. Supo tener la templanza suficiente para fintar a Fucka, lanzar desde cuatro metros y anotar con el reloj a cero la canasta de la victoria, la canasta más importante de su carrera según palabras textuales del propio Burke.

El irlandés enmudeció el Palau Blaugrana cuando la afición azulgrana ya se preparaba para la prórroga. Tras meter la canasta decisiva, Pat Burke corrió hacia los vestuarios con el puño en alto certificando la conquista. Ya en los vestuarios, todos los jugadores blancos se fundieron en un abrazo con él, conscientes de la importancia moral de la victoria.

“Los entrenadores hemos dejado el chándal y utilizamos mucho más el traje. Los jugadores tienen los músculos muy fuertes, pero los músculos no saben botar el balón”.

Observaciones de Bozidar Maljkovic inculcando su filosofía de trabajo, quien fue el nuevo entrenador del Real Madrid esa temporada. Una sección de baloncesto del equipo blanco, cuyo último título fue la liga conseguida en el Palau Blaugrana en la temporada 99/00. Desde que Sergio Scariolo abandonó la “Casa Blanca”, ni llegaron a lograr plaza para el playoff en la campaña 02/03 con Javier Imbroda como entrenador, ni un año antes de la temporada que nos ocupa, Julio César Lamas logró hacer pasar al equipo de cuartos de final de liga. Con el fichaje del contrastado Boza Maljkovic, en el tercer desembarco a un club ACB a lo largo de su carrera (F.C. Barcelona y Unicaja fueron sus experiencias previas) y la mudanza desde la Ciudad

Deportiva hasta la Plaza de Toros de Vistalegre, el Real Madrid respiraba más optimismo e irradiaba más frescura. Se habían logrado fichajes de importancia, sobre todo dos muy deseados por la afición y por el propio entrenador: Felipe Reyes culminó el enésimo desembarco Estudiantes-Real Madrid, mientras que Louis Bullock abandonaba Málaga en su fidelidad declarada al entrenador serbio, viajando con él a la capital de España. Maljkovic también se trajo bajo el brazo del Unicaja a Moustapha Sonko “es el alma del equipo y siempre lo querré conmigo”, eran los piropos que le propinaba su entrenador, así como un joven francés muy atlético, Mickael Gelabale, que Boza parecía haberse sacado de la manga.

En cambio, el F.C. Barcelona comenzó de forma convulsa la pretemporada con un fuerte oleaje de inestabilidad y destituciones entre la cúpula directiva, que en nada ayudaba a la plantilla. En los primeros días de Septiembre, el presidente azulgrana Joan Laporta tomó la decisión de confirmar como director de todas las secciones del club, exceptuando el fútbol, al prestigioso entrenador de balonmano Valero Rivera (70 títulos le contemplaban), cargo que hasta ese momento, había sido algo ambiguo. Persona de mucha personalidad que topó con el fuerte carácter del entrenador de la sección de baloncesto, Svetislav Pesic, que argumentando éste que Valero de baloncesto no sabía absolutamente nada, fue capaz de echarle un día de un entrenamiento y solicitar de su permiso para cuando quisiera asistir. “Puedo aceptar muchas cosas, excepto que me humillen” fue la respuesta de Valero Rivero que quiso dejar claro su posición en el organigrama azulgrana y Laporta corroboró libertad absoluta para maniobrar entre las secciones, baloncesto incluido. Este cisma finalizó un 9 de Septiembre, con la destitución de Pesic, que rehusó renovar con el equipo, así como la de Antonio Maceiras como director deportivo y nombramiento de Joan Montes como primer entrenador de la plantilla culé y Manolo Flores, hasta ese momento asistente de Pesic, director deportivo. Año de quejas por parte del aficionado al baloncesto, pues aquel año obligaban a socio de baloncesto ser ser socio del equipo de fútbol como conducto previo. Esa historia acabó pocas semanas después, con la dimisión del propio Valero Rivera de su cargo tras sufrir una enorme pitada ene e Palau Blaugrana. No obstante, tras la planificación de la plantilla en la que hubo escasas variaciones respecto a la temporada anterior (el fichaje de Jordi Trías y Roger Grimau fueron las mayores novedades), a la espera de un refuerzo más, los azulgranas vencieron en la Supercopa malagueña al Real Madrid, siempre un bálsamo para cualquier institución.

La liga comenzó bastante rodada para ambos clubes, sobre todo para el F.C. Barcelona, el equipo más necesitado de estabilidad, hilando una serie de 10 victorias (destacando la lograda en Vitoria y en Madrid, ante Estudiantes) y 2 derrotas (en cancha del Etosa Alicante y Pamesa Valencia), hasta llegar a este 12 de Diciembre en el Palau Blaugrana, día precisamente de la campaña “Enceste su juguete”. El Real Madrid, por su parte, tras meritorias victorias ante Estudiantes en el debut (aquella que acabó en una monumental tangana con Rubén Garcés y su “patada voladora”) y en Vitoria, también fueron capaces de apabullar (81-61) al Etosa Alicante, la verdadera sorpresa de la liga, siendo ésta, su única derrota en las primeras 12 jornadas, encaramándose como líder solitario, delante de los dos equipos que hoy nos ocupan.

Real Madrid se presentó en su peor momento de la temporada en el Palau. Su victoria ante Estudiantes tres días antes, no calmó mucho la decepción de sufrir dos derrotas consecutivas en liga (en Girona y ante el Caja San Fernando), mezcladas con una tercera en Estambul, ante Efes Pilsen. Los azulgranas, con derrotas en Siena y en Valencia en los últimos 4 partidos disputados, no iban mucho mejor. Las plantillas de ambos equipos para aquella tarde, fueron éstas:

Marc Gasol, Gregor Fucka, Dejan Bodiroga, Juan Carlos Navarro y Vlado Ilievski por un lado, y Felipe Reyes, Antonis Fotsis, Mickael Gelabale, Louis Bullock y Moustapha Sonko por el otro, fueron los quintetos titulares. Roberto Dueñas, máximo reboteador de la Liga Endesa hasta ese momento (8.5 capturas de promedio), causaba baja por un problema en la espalda, así como Elmer Bennett, con problemas en uno de sus tobillos, que le obligaron a ausentarse un par de meses e incluso, se decidió que no acabase la temporada. Su recambio temporal fue Troy Bell, un base procedente de Boston College, que había sido elegido por los Celtics en la 1ª ronda del draft de 2003 (puesto 16), compañero de Pau Gasol por unos meses en los Grizzlies.

La apuesta por el físico en su quinteto, por parte de Bozidar Maljkovic, era clara. Gelabale era quien tomaba a Dejan Bodiroga que tuvo una primera mitad muy discreta. Los azulgranas se llevaron con muchísima claridad el primer cuarto (22-13), con los madridistas sin una brújula clara en ataque y con Rodrigo de la Fuente como guía en el esfuerzo de los azulgranas, ante los minutos en el banquillo de Navarro, por acumulación de faltas. En el segundo cuarto ingresó en cancha por primera vez Troy Bell, muy acelerado en su debut, fallando sus primeros 3 lanzamientos a canasta. Con un triple de Vlado Ilievski, el F.C. Barcelona se escapa en el marcador (26-16), lo que obliga a Maljkovic a instaurar una zona que les dio mucha más efectividad defensiva. Consiguió un meritorio parcial de 0-11 y colocarse por delante (36-37).

La batalla de estilos era clara. Mientras que los hombres de Montes se adueñaban de la zona rival, con Dejan Bodiroga y Fucka anotando desde la pintura, los de Maljkovic buscaban sus armas en el lanzamiento exterior, sobre todo mucho trabajo de bloqueos para que Louis Bullock encontrase buenas posiciones de tiro y atacar el rebote ofensivo con sus pívots, Burke, Felipe Reyes y un belga fichado en la jornada 5 que completó la plantilla madridista: Axel Hervelle. Curiosa 1ª mitad en la que ambos equipo lograron más rebotes ofensivos que defensivos y al que se llegó al descanso con un 36-38 con canasta de Troy Bell superando a su par y anotando su primera canasta en el quinto intento.

En tercer cuarto volvió a traer un juego farragoso con pocas canastas y mucha defensa, sobre todo en los madridistas, que tan sólo anotaron 13 puntos en este período, para llegar con un 57-51 al final del tercer período. Circunstancia que obligó a Maljkovic a buscar anotación, situando en el quinteto titular de salida del último cuarto a Sonko, Bullock y Bell, aún cediendo muchos centímetros. Y la jugada les salió bien, porque empataron con un parcial de 0-6 de salida a 57, curiosamente con Pat Burke como mejor anotador. Bullock, aún a cuentagotas, comienza a decidir, ante la libertad absoluta que Maljkovic le da en la pista. Sus cambios de dirección y de ritmo desarbolaban a cualquier rival. Eso sí, el marcador difícilmente se movía. A falta de 3 minutos para el final, el parcial en este cuarto era 4-10 y un empate a 61 que elevaba la tensión y los nervios.

Restando 40 segundos, un espeso ataque blanco acaba con un pase a los pies de Gelabale, que aún así logra hacerse con el control del balón, remontar línea de fondo y asistir para la canasta de Pat Burke, colocando el 63-64 en el electrónico. Tras dos faltas tácticas del Real Madrid (no estaban en bonus), y a falta de 13 segundos, un mal ataque de Bodiroga fuerza a un mal tiro de De la Fuente ante la intimidación de Gelabale, el balón se va hasta medio campo y allí Ilievski es objeto de falta en su lucha por el esférico. Restaban 5 segundos y tenía la opción de ganar con dos tiros libres.

Ilievski falló el primero y anotó el segundo. Sin tiempos muertos por pedir y sin apenas tiempo para pensar, el Real Madrid sacó de fondo, Sonko corrió la pista a toda velocidad y dio el balón cercano a una esquina a Pat Burke, que tuvo la sangre fría de fintar a Fucka y levantarse sobre la bocina final, anotando la suspensión que daba la victoria al Real Madrid (64-66).

Nada más anotar la canasta y oír la bocina final, Pat Burke corrió a los vestuarios, esperando a sus compañeros que iban tras él en los túneles de entrada para abrazarse con ellos, llenos de júbilo. Era lógico. El Real Madrid no lograba el triunfo en liga regular en el recinto de su máximo rival, desde la temporada 97/98, cuando una dolorosa derrota (73-91) valió la destitución y el fin del corto camino de Manel Comas en la casa azulgrana y 8 encuentros consecutivos en el global.

Lo que mal empieza, mal acaba. No fue aquella la temporada de los azulgranas, ni mucho menos, mientras tenían un gigante que les superaba y hacía sombra a los dos grandes, Tau Cerámica. Sin embargo, el destino hizo que al Real Madrid en aquella temporada, aún le queda una oportunidad para obrar el milagro.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO

¡Gracias, Rubén!

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