TDK MANRESA, EL PRIMER AVISO DE LOS CAMPEONES MÁS SORPRENDENTES

TDK MANRESA, EL PRIMER AVISO DE LOS CAMPEONES MÁS SORPRENDENTES

Antonio Rodríguez

TDK Manresa 84-68 F.C. Barcelona (14.10.97)

“Si este equipo es capaz de jugar todos los partidos como ha jugado hoy la segunda parte, son campeones seguro. Pero es imposible jugar así siempre”.

Sorprendido Juan Antonio San Epifanio, pero escéptico con toda lógica, en los comentarios del partido televisado por “Sportmania”, Epi confesó lo que leen a la finalización del mismo. En realidad, a todos nos parecía impensable que aquel TDK Manresa pudiese quedar campeón de liga. Nos demostraron que no hay nada imposible, ciertamente. Sobre aquella hilarante final, hablaremos en otra ocasión. Hoy, en nuestros “Momentos épicos”, pondremos la lupa en uno de los puntos estelares de aquella temporada, en el primer gran aviso que dieron a la concurrencia, con este soberano repaso al F.C. Barcelona en la jornada 8 de la temporada 97-98, la que rompió todos los moldes y que debió alertarnos que en el Bages se estaba cociendo algo muy gordo. Lo dicho: escépticos que éramos todos.

Temporada que se intentó arrancar con un aire optimista, en el que todos arrimaban el hombro para que así fuera, pero no exenta de polémica inicial. Zeljko Obradovic abandonaba el baloncesto español, el Real Madrid en concreto, para recalar en la Benetton Treviso. Con él, parecía como si el estandarte de un baloncesto rácano en ataque, especulativo, donde las victorias parecían estar reñidas con el espectáculo, se fuesen con él. O al menos, eso se quiso vender. Y ya en la presentación de aquella Liga Endesa 97/98, Miguel Ángel Martín, nuevo entrenador del Real Madrid, removió polvos de polémica con sus declaraciones. “Vamos a dar espectáculo, porque la gente es lo que necesita. Yo he vivido un partido de pretemporada en cancha de otro equipo (ACB), que ganándonos en los últimos minutos, su entrenador pedía a sus jugadores que parasen, que a ralentizar el ritmo…en pretemporada. Eso no puede ser”. Aquello corrió como la pólvora y llegó, por supuesto, a oídos del aludido. Pero sí es cierto que las intenciones por buscar los, llamémosles “puntos perdidos”, eran muy buenas. Y en las primeras jornadas, se cumplieron. El fin común, que el aficionado se divirtiera cada vez que comprase una entrada para ver a su equipo, iba cuajando con altas anotaciones iniciales.

El TDK Manresa era aquel equipo que estaba por luchar por puestos de playoff, que increíblemente había sido campeón de la Copa del Rey dos años antes, que incluso había llegado a semifinales ligueras. Con su corto presupuesto, vio irse a Salva Maldonado y tuvo que fichar a un novato en la categoría: Luis Casimiro había entrenado al Gijón de liga LEB (actual Adecco Oro), con el único bagaje ACB de haber sido asistente de Ricardo Hevia en el Breogán lucense y de Pedro Martínez en Salamanca. Y con un trabajo que parecía la continuidad de su predecesor Maldonado, se acopló muy bien, pues tan sólo perdió en el debut liguero en León, para ganar nada menos que los cinco siguientes encuentros y perder el último en Badalona, en la 7ª jornada (95-84), en aquel curioso partido en el que Alfred Julbe, entrenador del Festina Joventut, citó para una reunión previa al choque a los árbitros, comisario de mesa y al propio Luis Casimiro. “Yo soy novato en la categoría. Pero a mí estas cosas no me parecen normales”.

El F.C. Barcelona, con la pequeña revolución del fichaje del “sheriff” Manel Comas, se había reforzado fuertemente con el interminable contratación de Efhtimios Rentzias (navegar en aguas legales griegas era exasperante) y Marcelo Nicola, dando continuidad a los Djordjevic, Xavi Fernández, Jerrod Mustaf, Rafa Jofresa o Roberto Dueñas, que no inició la campaña hasta jornadas más tarde, por una latosa lesión en un pie. Es cierto que este partido le vino en las peores fechas, pues a la derrota en Estambul ante el Ulker en las primeras jornadas de Liga Europea, se les unió la liguera cuatro días después, en Vitoria ante el Tau (87-82), que intentaba armar con su nuevo entrenador, Sergio Scariolo, un proyecto ganador, que aún parecía lejos comparado a cómo acabó -recién fichado Miroslav Beric en lugar de Harold Ellis, aún Elmer Bennett no había llegado a la capital alavesa-.

El choque que tratamos aquí se disputó un martes, 48 horas después tras la derrota en Vitoria, adelantado a la jornada, como consecuencia del viaje que los azulgranas disponían hacia París, para disputar el Open McDonald’s al día siguiente, donde Chicago Bulls esperaba, junto al Racing PSG parisino y Olympiakos. A la ya comentada baja de Roberto Dueñas, en el plantel de Comas también se unió la de Quique Andreu. No andaba mucho mejor el TDK Manresa, pues a al ausencia de su mejor anotador nacional, Pere Capdevila, el conocido Bryan Sallier también tuvo que ver el partido de paisano.

Se trató de un choque igualado en el que los dos quintetos (Creus, Lisard González, Herb Jones, Quique Moraga y Derrick Alston por los manresanos; Djordjevic, Esteller, Nicola, Mustaf y Rentzias por los blaugranas), saltaron con una gran intensidad en su juego. Alekasandar Djordjevic marcaba diferencias (12 puntos en la primera mitad), Roger Esteller muy activo en su antigua casa, mientras que Creus intentaba surtir de balones a un desacertado Derrick Alston (erró sus primeros tres lanzamientos a canasta), una de las sensaciones ligueras, pues promediaba casi 4 tapones por actuación y el otro nuevo estadounidense, Herb Jones, incrementaba velocidad. Jones era un escolta extremadamente físico, de gran envergadura y musculoso, dinámico en todas sus acciones y con gran compromiso defensivo. Eso sí, no muy avispado en ocasiones. Joan Creus recuerda con una sonrisa cómo Herb Jones a veces no se enteraba del cambio de defensa de su equipo a zona y él seguía en individual, muy presionante, fiel a su estilo. Cuando había algún compañero dispuesto a avisarle, “no, déjale, que siga así”. Creus culminaba la anécdota con “al final, el rival se volvía loco, no sabía qué defensa estaba atacando”.

Contando con las bajas, el F.C. Barcelona tenía más fondo de armario. Desde el banquillo saltaron Rafa Jofresa, Xavi Fernández, Victor Alemany y Andrés Jiménez. Luis Casimiro, que exigía a Quique Moraga un plus más de intensidad, decidió sustituirlo por el ala-pívot Jordi Singla, cediendo en estatura, ganando en movilidad. Y resultó decisivo. Con una entrada de Roger Esteller, el marcador se va a un 34-39, que con un triple del base reserva Jesús Lázaro sobre la bocina del descanso, ambos contendientes se retiran al vestuario con un 37-39 y las espadas, en lo alto.

Lo que sucedió a partir de aquel momento se debiera recordar por tiempo en Manresa. Derrick Alston, un maestro del poste bajo, da una asistencia desde tal posición para el mate de Jordi Singla. A la siguiente, es él quien anota desde el poste (41-39). Anota otra vez (43-39) y los jugadores entrenados por Casimiro que empiezan a correr y a jugar con alegría. La alegría que dan hasta tres tapones en una misma jugada, aunque el último los árbitros decretaron canasta por “goal tending”: el primero, de Alston sobre Rentzias en las inmediaciones del aro, el segundo de Jesús Lázaro por detrás a la suspensión de Djordjevic, que acababa de recuperar el balón y un tercer nuevamente de Alston al tiro de Mustaf -el invalidado-. Dieron canasta en la jugada, pero también alas a la afición que llenaba el Nou Congost, que veía lanzado a su equipo. Derrick Alston colocó 3 tapones en los primeros 5 minutos tras la reanudación y salía corriendo en los contragolpes con la velocidad de un base para recibir pases y acabar en mates donde volaba. Tal era la joya de la que disponía el entrenador manchego. Fintaba, jugaba con sus pies, sacaba el tiro desde muy arriba… fue un reclamo para aquella ACB.

Sin embargo, estoy convencido que el jugador que tendrá mejor recuerdo de aquel encuentro, es Jesús Lázaro, el base reserva que se situó en posición de escolta, junto a Creus, Jones, Singla y Alston. Lázaro, digamos, tuvo el día. Todo, absolutamente todo lo que lanzaba, entraba. Acabó con 21 puntos en su casillero particular, con más puntos que minutos jugados en gran parte del enfrentamiento. Con un nuevo tapón de Alston (el quinto) y suspensión de Joan Creus en contragolpe, Manel Comas pide tiempo muerto (54-37 a falta de 14:34) viendo desarbolados a los suyos. No le sirvió de nada, porque los manresanos parecían cohetes. Defendían hasta la extenuación, mataban por robar balones en su presión ¡y todo ello sin hacer un solo cambio en toda la segunda mitad! El 71-56 a falta de 7 minutos suena a sentencia, aunque de verdad lo que sonaba era el Nou Congost, con motivos de fiesta. Para que entiendan el naufragio azulgrana, Djordjevic, su mayor puntal, anotó sus primeros puntos de la 2º mitad, en una suspensión a falta de 05:13 para la finalización del partido. Las ventajas siguen creciendo, 75-58 a falta de 04:40 y 78-59 a falta de 03:43. TDK Manresa abrumando a su rival con un juego agresivo, rápido, efectista, mientras que Manel Comas era la imagen de impotencia de sus hombres en la pista, perdidos entre rebotes que se les escapaba y harto de intentar defender contragolpes. Los números en la 2ª mitad fueron elocuentes:

TDK Manresa: 15/19 en tiros de 2 puntos. 3/8 en triples. 19 rebotes.

F.C. Barcelona: 7/22 en tiros de 2 puntos. 4/13 en triples. 17 rebotes.

Así hasta que finalizó con el ya mencionado 84-68. Tercera derrota consecutiva del Barcelona y el TDK tratado como la sorpresa de aquella jornada. Grave error. Pocos días después, con maletas robadas de por medio, ganaron en el Palacio de los Deportes al Real Madrid y ya habían derrotado al Tau Cerámica. ¿Colección de casualidades? Demasiadas ya. El tiempo, un puñado de meses, les puso en su sitio y la nomenclatura de “la mayor sorpresa en la historia de la Liga Endesa”. Tal cual.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO

Foto 1: Joan Creus, catalizador del juego manresano, ordenando jugada

Foto 2: Mate de Derrick Alston, el fichaje más brillante del TDK Manresa aquella temporada.

Foto 3: Efthimios Rentzias, fue en cambio, el fichaje más deseado del F.C. Barcelona para aquella campaña.

Foto 4.- El “despistado” Herb Jones.