MOMENTOS ÉPICOS: C.B. CÁCERES, UNA BIENVENIDA CON HONORES

MOMENTOS ÉPICOS: C.B. CÁCERES, UNA BIENVENIDA CON HONORES

Antonio Rodríguez

Archivo El Periódico de Extremadura

CÁCERES 84-78 JOVENTUT BADALONA (19.09.92)

Pocas veces ha habido en la historia de la Liga Endesa una ciudad tan ilusionada por el ascenso a la ACB, como Cáceres. Por momentos, la esencia de la ACB se posó en la ciudad extremeña. Aglutinó lo mejor de la competición: muchas ganas por trabajar, mucha ilusión porque se iniciase una temporada en la máxima categoría y toda una ciudad volcada con el equipo.

El verano había sido movido en las más altas estancias del baloncesto español. El doloroso golpe sufrido tras los Juegos de Barcelona’92, con todo lo que ello llevó implícito, para empezar con la destitución de Antonio Díaz Miguel como seleccionador tras 27 años -con litigio de por medio-, la inclusión del tercer extranjero para la competición doméstica con un “tres se alinean, dos juegan” que quedó en una hipótesis, la huelga de jugadores previa debido a esta causa…fue una mezcolanza que no derivó en nada bueno, sino erosionar el baloncesto en nuestro país. De hecho, nuestro deporte al igual que el resto de deportes, fue arrastrado a las sombras de mucha incertidumbre. Tras los citados Juegos, se miró en los bolsillos a ver qué quedaba tras aquel festín, y encontraron poco más que algunas monedas sueltas. Las empresas eran más reticentes a la hora de volcarse en patrocinios y los sueldos de los jugadores empezaron a disminuir, siendo astronómicos por aquel entonces. Ante ese panorama, aparecieron dos recién ascendidos, Festina Andorra “pitando” fuerte bajo el apoyo de la marca de relojes como sustento, y el C.B. Cáceres.


Archivo El Periódico de Extremadura

Cáceres vibró toda ella en la temporada anterior, tras lograr el ascenso desde la 1ª B con la milagrosa canasta de Jordi Freixanet ante el Prohaci Mallorca ( yera su primera temporada en la categoría de plata). En su pequeño pabellón, el baloncesto caló como nunca lo había hecho en la ciudad. Y el premio fue, no solamente el ascenso, sino acondicionar el pabellón universitario, restaurarlo y acondiciarlo a las exigencias ACB, convirtiéndole así en su nuevo fortín para quienes quisieran abordarlo. Sin embargo, como bien recuerda nuestro colaborador Javier Ortíz, que vivió todo aquello en primera persona, la ilusión tuvo que combatir con muchos aspectos, porque el pabellón llegó a ser un quebradero de cabeza por momentos.

“Para empezar, el equipo apenas había podido entrenar en el escenario de sus partidos. El pabellón universitario había sido reformado apresuradamente durante el verano para poder reunir los requisitos de la competición. Sus escasos ensayos se produjeron en medio del ruido que generaban los trabajadores”.

Se mantuvo parte del bloque que ascendió, confirmada la continuidad de su técnico Martín Fariñas, junto a Gabi Abrines (padre del actual internacional Alex), Juan Méndez y el héroe del ascenso, Jordi Freixenet. Y por otra parte y de manera acertada, se intentó buscar la mayor conexión del público con la casi nueva plantilla, rescatando algunos jugadores cacereños que destacaban en la ACB, como eran el caso del tirador del Mayoral Maristas Enrique Fernández, o el internacional del Fórum Valladolid, Miguel Ángel Reyes. Algo de centímetros como era el caso Antón Soler, procedente de Collado Villalba y a remangarse en la tarea de contratar tres extranjeros, que serían los principales pilares del plantel. Los elegidos fueron el seguro y eficaz pívot Lance Berwald, que había culminando excelentes temporadas en Villalba y Manresa, el venezolano César Portillo, cuya positiva referencia, la teníamos de un buen partido con su selección frente a España, en el Mundobasket argentino dos años atrás (si tenéis acceso a la grabación, buscarlo por “Echenique”, que así fue como le estuvo llamando Pedro Barthe a lo largo de toda la retransmisión) y un base campeón de la NCAA con Kansas (de aquel equipo que lideró Danny Manning), sin mucha suerte en su carrera NBA hasta ese momento, Kevin Pritchard, que fue el jefazo a nivel deportivo de Portland Trail Blazers, actualmente en Indiana Pacers. Exceptuando a Berwald, cuatro campañas ya en ACB, los demás eran absolutos desconocidos para la ciudad, con el añadido que en pretemporada no se les había podido ver en in situ, por los problemas con el pabellón ya comentados anteriormente. Y lo que se oía, tampoco daba mucho pie al optimismo, comenzando por Pritchard, como bien recuerda Javier Ortiz:

“Por si fuera poco, la gran estrella del equipo, Kevin Pritchard, arrastraba problemas físicos y en un amistoso ante el Caja Badajoz jugado en Trujillo el día de Extremadura, había sido descalificado por pelearse con un contrario. Otras piezas como César Portillo, no convencían a Fariñas, que optó por dar la titularidad en el debut liguero a Antón Soler como pareja interior de Berwald”.

Y con esas, se presentaba el C.B. Cáceres, con el pabellón ya totalmente remodelado, debutando nada más y nada menos que frente al vigente campeón de liga, el Joventut de Badalona. La cada vez más emergente crisis económica a nivel nacional quiso que la “Penya” iniciara aquella campaña sin sponsor alguno, junto al C.B. Zaragoza o el C.B. Valencia, lo que hasta hacía bien poco fueron Montigalá Joventut, CAI Zaragoza y Pamesa Valencia (y Granollers, que encontró en BFI un sponsor de última hora, pues estaba condenado a desaparecer. Su travesía no duró más de esta campaña 92-93.. ¡Ah! Y el Joventut debió esperar un par de meses hasta que Jesús Gil se fijase en ellos y cediese el patrocinio de “Marbella”). Sin embargo, los badaloneses, los que tocaron con los dedos ser campeones de Europa cuatro meses antes, de no haberse cruzado con el triple histórico de Djordjevic, llegaron exactamente con la misma lista de jugadores que casi abordaron Estambul, con Lolo Sáinz como entrenador por tercera campaña, más el añadido de un tercer extranjero que “ayudaría en lo posible” a un plantel muy hecho, como era el veterano Joe Kopicki. Estas fueron las plantillas:

En las 5000 localidades reglamentarias del remozado recinto, cabían gradas supletorias, llenar partes inimaginables…e incluso aquel día, público en los vomitorios, de pie, que hizo el ambiente casi angustioso para un más que bregado rival.

Tras unos minutos inciertos del Cáceres, cargados de nervios y donde el equipo de Lolo Sáinz se apuntó los primeros parciales (0-5), llegó una encorajinada reacción cacereña con un parcial de 10-0, para intentar agitar al aficionado y convencerles que en esta nueva categoría, también se podía competir. Desde los primeros instantes, Kevin Pritchard se le vio como dueño y señor del encuentro, marcando el tempo que le interesaba, lanzando suspensiones y sobre todo anotando entradas a canasta con un poderosísimo arranque en el primer paso de su uno contra uno. Era un tipo de unas piernas privilegiadas, que le otorgaban una potencia brutal en sus acciones. La publicación “Gigantes del basket”, en su número de la semana siguiente, lo utilizó en su portada, definiéndole como “Dinamita para la Liga”. Tomás Jofresa, uno de los hombres más rápidos y mejor defensores de nuestra competición, no pudo pararlo en ningún momento, siendo objeto de un tiempo muerto de Lolo Sáinz, con un enfado considerable. Y es que a la nave verdinegra (la de la Penya. Que aquel día, ambos eran verdinegros. Como podéis apreciar en la foto del momento, los badaloneses vistieron de blanco), parecía ir a la deriva sin remisión. Así las cosas, al descanso se llegó con 44-35 en el electrónico.


Archivo El Periódico de Extremadura

Mucho peor para los campeones de liga fue la 2ª parte. Y algo ni tan siquiera soñado, para los cacereños. Su exhibición de juego, ahora con Lance Berwald (23 puntos y 12 rebotes), siendo el protagonista con suspensiones desde poste alto, surtido en balones por Pritchard (26 puntos), acrecentaron las diferencias hasta un explícito 57-43 y una máxima a falta de poco más de 5 minutos de 73-57. 16 puntos de diferencia que dejaban el choque casi sentenciado. Casi, porque el orgullo torero de los nacionales verdinegros logró que robaran balones, forzaran errores y posteriores contragolpes a la presión a toda pista, y a falta de un minuto situarse con un igualado 75-73, creando una gran incertidumbre entre los aficionados extremeños.

En ese último minuto, un inmenso tapón de Kevin Pritchard volando desde atrás a la bandeja en contragolpe de Rafa Jofresa, fue el estallido en el pabellón y la puntilla verdinegra para dejar el marcador en el definitivo 84-78. Aquella finalización del partido, Javier Ortíz la recuerda así:

“Los jugadores del Cáceres tuvieron que salir dos veces a la pista para saludar a un público que se negaba a marcharse, al tiempo que se frotaban los ojos. La angosta zona de vestuarios y la prensa, se convirtió en un hervidero pocos minutos después. Fariñas, que acababa de vivir el primer partido en toda su carrera con chaqueta y corbata, apareció poco después con su habitual aire mesiánico. “Pritchard es un mostruo. Pero sin los otros cuatro, hubiese sido imposible ganar. Si ganábamos al Joventut era un milagro. Esto se ha producido y espero ver si entre todos seguimos haciendo de este año, algo maravilloso”.

Lolo Sáinz, en cambio, estaba enfadado como pocas veces: “Hemos dado una imagen muy triste. Nos ha faltado espíritu de lucha. La clave ha estado en Berwald, que ha hecho con nosotros lo que ha querido. Sin intensidad, no podemos ganar a nadie”.


Quizás aquel milagro del que hablaba Martín Fariñas, le explotara en las manos y las exigencias en el equipo comenzaran a dispararse. El caso es que tras otra victoria en casa en la siguiente jornada ante el Fórum Valladolid, los siguientes 10 encuentros se cerraron con derrota, con lo que le valió el cese de su cargo, siendo sustituido por Manel Comas. El equipo permaneció en la categoría, y aquel debut tan soñado, tan milagroso, valió para permanecer durante 11 gloriosas temporadas en la élite del baloncesto español, en la Liga Endesa. Y todo, arrancado por aquel glorioso 19 de Septiembre de 1992.

ESTADÍSTICAS DEL  PARTIDO

Foto 1: La gran afición cacereña que estrenaba pabellón para dar la bienvenida a la nueva categoría, la ACB (Foto archivo El Periódico de Extremadura).

Foto 2: Lance Berwald controlando el balón ante algunos rivales verdinegros aquel día (Foto archivo El Periódico de Extremadura).

Foto 3: Martín Fariñas, entrenador del Cáceres, eufórico por la victoria de su equipo en el debut (Foto archivo El Periódico de Extremadura).

Foto 4: El “monstruo”: Kevin Pritchard.