MOMENTOS ÉPICOS: EL GLORIOSO DEBUT DE OXIMESA SUPERANDO AL BARÇA

MOMENTOS ÉPICOS: EL GLORIOSO DEBUT DE OXIMESA  SUPERANDO AL BARÇA

Antonio Rodríguez

OXIMESA 76-74 F.C. BARCELONA (27.09.86)

Ahora que Granada es el foco del baloncesto español, ahora que nuestro Equipo Nacional hace que a ese lugar del mundo pongamos todos los ojos, no está de más recordar el primer gran momento en la Liga Endesa del baloncesto en esta provincia. Llegó, curiosamente después de un Mundial en nuestro país.

El verano de 1986 daba paso a un otoño con sensación de vacío. El tan aclamado Mundobasket disputado en España, echó el cerrojazo y con los primeros vientos, tanto las esperanzas del baloncesto español por conseguir algo grande, como el fulgor de unos chavales estadounidenses que atraparon el oro. Sin embargo, la caía de las primeras hojas trajeron nuevos atractivos al baloncesto español, un deporte en constante ebullición. La locomotora que lo arrastraba -el entusiasta seguimiento de los aficionados y medios de comunicación- era muy poderoso y pronto, bajo los destellos del anillo de campeón de la NBA de Larry Spriggs, la marcha de Wayne Robinson del Real Madrid, aterrizando en el Cacaolat Granollers, los fichajes de Andrés Jiménez y Joaquín Costa por el F.C. Barcelona o su capricho por retener en nuestra competición a Wallace Bryant, ese que buenos dineritos costó a Huesca meses antes para que les hiciese permanecer en la ACB, fueron el escaparate por el que se iniciaba una nueva competición liguera: la cuarta temporada ACB, la liga 86-87 (a la que solíamos seguir llamando “División de Honor”. Apellidarla ACB como tal, costó algún año que otro más).

Tres ascensos, como era de rigor, y dos de ellos eran nuevos en la categoría (etiquetada como ACB): Cajabilbao y el Oximesa. El primer equipo granadino en la máxima competición del baloncesto nacional. Un club que se fundó solamente 7 años antes (79-80) y por su corta historia, junto al pintoresco presidente José Antonio Murado, levantaron aquel proyecto desde la 3ª División, Chus Góngora o Carlos Cabezas -padre- inicialmente, a los que se unieron Juan Antonio Almazán, los hermanos Álvarez, José y Luis, procedentes de Madrid, Eduardo Clavero o Javier Ibáñez desde Badalona para darles el ascenso a la ACB en la primavera de 1986. Para esta campaña, al margen de mantener el mismo bloque en la plantilla, el elegido como entrenador sería Antonio Gómez Nieto, hombre de la ciudad de 35 años por aquel entonces, que venía de entrenar al Universidad de Granada, en 2ª División (haciendo una equivalencia, la EBA actual). Como siempre se daba en estos casos con equipos de corto presupuesto, la ilusión era la bandera para competir en la ACB.

Básicamente, el timón lo llevaría Larry Spicer, el americano (aquel que jugó en los Harlem Globetrotters y que le servía como presentación) con el que ascendieron desde 1ª B, hombre de 2.06 de estatura, buen anotador, muy exterior por su buen dominio de balón, buen lanzador de tres, cuyo uno contra uno era muy notable a campo abierto. Para completar la pareja de americanos, se optó por buscar en Israel un mastodóntico pívot de 2.11 que trajo más quebraderos de cabeza que alegrías, que también las dio. Era un tipo rápido para su estatura y con buenos fundamentos. La pregunta es ¿cómo es posible que un jugador de tales características, pudiese caer en manos de un recién ascendido? Como reconocía su entrenador, Gomez Nieto, en declaraciones tras confirmar la salvación del equipo esa su primera campaña, “Joe Cooper básicamente, es un jugador vago”. Poco esforzado, había partidos que en ataque pasaba inadvertido y en defensa, nulo entusiasmo intimidatorio, excepto un buen puñado de rebotes que con el espacio que ocupaba, era capaz de atrapar. Tipo malhumorado con facilidad, del que cuentan historias de sus caprichos e intransigencias. Eso sí, cuando había un día en que “tocaba” jugar, porque el partido le motivaba, era imparable. Y frente a los azulgranas, “tocaba”.

Con 0 victorias tras las tres primeras jornadas, en la 4ª, Oximesa recibía al todopoderoso F.C. Barcelona, aquel reforzadísimo equipo, que contaba, eso sí, con las bajas de Steve Trumbo y Wallace Bryant, cumpliendo aún la sanción de 4 partidos por increpar a los árbitros en el playoff de descenso, con Huesca, la temporada anterior. Aún así, es que el contraste entre las plantillas seguía siendo enorme:

Antonio Gómez Nieto, aquel día, utilizó el banquillo más de lo habitual, por intentar mantener algo de frescura en sus hombres para los últimos minutos. Su defensa zonal de la primera parte, en la que se refugiaba por la enorme diferencia de físicos entre ambas plantillas, fue destrozada una y otra vez por lanzamientos exteriores, en particular “Chicho” Sibilio (32 puntos), siendo el máximo culpable para que el equipo entrenado por Aíto García Reneses fuese por delante al descanso (36-40), marcador corto para lo que solían ser las huestes blaugranas.

En la 2ª mitad, Oximesa, nuevamente con agresividad y mucho coraje, consiguieron levantar el 48-53 en el marcador, hasta empatarlo a 57. La fe que mostraban Larry Spicer y los hermanos Álvarez, con José lanzando contragolpes y Luis ejecutándolos (ver sus estadísticas en tiros de campo), parecía que se iba diluyendo entre los barcelonistas, que comenzaban a desesperar a Aíto, perdiéndose en constantes lanzamientos exteriores ante la zona granadina, sin sacar ningún rendimiento (27 triples intentados para la época, cuando no se lanzaban ni la mitad de triples que la actualidad, era una verdadera locura). En estas, que un balón robado saca un contragolpe en la que Eduardo Clavero corriendo por la calle de la derecha driblando el balón, da un pase picado a la calle de la izquierda para esquivar un defensor azulgrana que corría por el centro y que cayese en manos de Joe Cooper en carrera. Cuando el fondo de la grada del pequeño pabellón José Antonio Murado en la población de Albolote, vio llegar a su mastodonte hundir con fiereza el balón, estalló de júbilo. Ellos también serían partícipes de la machada aquella tarde de sábado.

Los azulgranas, con un final inesperadamente igualado tuvieron menos sangre fría, Simpson intentaba tiros por su cuenta (0/7 en tiros de campo), Epi no encontraba su tarde (5/14 en tiros de campo), con la zona cada vez más agresiva, multiplicando unos defensas que no parecían los pequeños jugadores que iniciaron el partido. Y en la última jugada de Oximesa con empate a 74, Larry Spicer, quien debía coger la responsabilidad en la última pelota, forzó falta en su entrada. Dos tiros libres, con toda aquella olla a presión en silencio, para que lograse anotar ambos. Restaban 10 segundos. 10 segundos que fueron una continuación de la desorientación ofensiva del Barcelona en toda la segunda mitad, pues no sacaron ningún rédito a la acción, finalizando el encuentro ante el estallido del público, con 76-74.

F.C. Barcelona ganó en aquella temporada 86-87 todos los títulos que disputó (Supercopa de Europa, Copa del Rey, Copa Korac y Liga Endesa). Oximesa logró salvarse sin tener que jugar tan siquiera el playoff de descenso. Aquel bautismo en ACB, aquel primer triunfo ante el rival más fuerte del momento en la competición, quizás tuvo mucho que ver para creer en la permanencia. Ecos de una ciudad que por desgracia, sin baloncesto en la máxima categoría, disfruta ahora de la grandeza de la Copa del Mundo. Estoy convencido que aquellos rugidos de Albolote aún harán resonar en la ciudad estos días.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO

Foto 1: Larry Spicer batalla bajo el aro rodeado de rivales azulgranas.

Foto 2: Luis Álvarez, uno de los héroes de aquella tarde, controlando el balón ante Jiménez.

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