MOMENTOS ÉPICOS: EL TRIPLE DE HERREROS EN EL MEJOR FINAL JAMÁS CONTADO

MOMENTOS ÉPICOS: EL TRIPLE DE HERREROS EN EL MEJOR FINAL JAMÁS CONTADO

Antonio Rodríguez

Final Liga Endesa 04-05: 5º partido Tau Cerámica 69-70 Real Madrid (26.06.05)

 

Petición de David Manzano Salazar.

Tras una final buenísima el duelo Scola - Reyes fue histórico. MVP de un genial Bullock. Remontar 8 puntos en 48 segundos de la manera que se hizo fue el broche final a la carrera de Herreros como jugador. En la NBA sería el vídeo de las finales más vendido por su belleza y emoción hasta el último segundo.

 

El mejor final de la historia. Quizás nunca haya nada como eso.

“¿Y los trofeos, Herreros, y los trofeos? ¿Y los trofeeeeos, Herreros y los trofeos?”

Fue un cántico que por momentos parecía un taladro en los oídos de Alberto Herreros. Su antigua afición, la de Estudiantes, le martilleó con tal cántico tras sus declaraciones de “voy al Real Madrid a ganar títulos” en el otoño de 1996. Y exceptuando la tristona Recopa en Nicosia en 1997, durante sus primeras tres temporadas vio desfilar a otros equipos que iban ganando. Hasta que llegó el cuarto año.

“Y los trofeos, Herreros, y los trofeos…”

Alberto tuvo la mala suerte de lesionarse de un tobillo en las semifinales frente al Estudiantes en el playoff de la Liga Endesa 99/00 y no pudo disputar la final liguera. La misma que ganaron en el quinto choque en el Palau Blaugrana, la que un sublime Galilea en los últimos minutos, un excepcional Alberto Angulo y un triple más tiro adicional junto a los gestos finales a la parroquia de Alexander Djordjevic, acabaron derrotando al F.C. Barcelona. Y el cántico volvió a sonar en el vestuario blanco por parte de sus compañeros, en homenaje a su líder que no pudo disputar un sólo segundo de aquella histórica serie.

Estamos en 2005. Alberto Herreros, en su año de retirada -llevaba desde finales de 1988 pegando carreras por las pistas ACB-, es un hombre de rotación en el juego exterior de Bozidar Maljkovic. Sus minutos son mucho más limitados. Sin embargo a Boza le encanta su espíritu competitivo, el liderazgo del veterano y aunque no jugase por una lesión los primeros partidos del playoff de este 2005, siempre era un referente.

Tau Cerámica finalizó primero de la liga regular, con 28 victorias y 6 derrotas. Aquella apisonadora dirigida por Dusko Ivanovic, con el trío Calderón-Macijauskas-Scola muy destacado, con éste último como el MVP de la temporada, se encontró en un viaje a Madrid para coger el avión hacia Las Palmas en cuartos de final, cuando sucedió el inesperado incidente de un dolor de estómago fortísimo de barriga de José Manuel Calderón. Sudaba y estaba blanco. La apendicitis más inoportuna de la historia del baloncesto -en su última temporada en la Liga Endesa antes de emigrar a la NBA- hizo que tuviera que ver los partidos desde casa o sentado en la primera fila de gradas, para reaparecer en la final. Pablo Prigioni sería el único base con el que disponía Ivanovic.

Por otro lado, Real Madrid, segundo de la liga regular, con 26 victorias y 8 derrotas, antes de comenzar el playoff y con toda la caballerosidad que siempre le acompañó, Elmer Bennett deseaba toda la suerte del mundo a sus compañeros del club madridista. “Benito” tuvo una conversación con Maljkovic y éste le planteó que opinaba que no estaba en las máximas condiciones físicas para luchar por el título. En su lugar vino Justin Hamilton, un escolta reconvertido a base, todo un portento físico, que hizo elevar muchísimo el nivel en este apartado en la línea exterior -junto a Sonko- para los madridistas. Eso y la superioridad en el rebote, les hizo derrotar en 4 partidos al DKV Joventut en cuartos y al Adecco Estudiantes en semifinales. Tau Cerámica, por su parte, dejó en la cuneta a Gran Canaria y Unicaja -con la visita y el apoyo incondicional de Andrés Nocioni, tras pasar su primera temporada en la NBA-, también finalizando las series en cuatro envites.

Y nos plantamos en la final para acabar una campaña con bastante éxito en ambos. Tau Cerámica llegó a tocar el cielo. En el Olympiskyi, escenario donde se disputó la Final Four de la Euroliga dos meses atrás, los baskonistas derrotaron a uno de los equipos más NBA de la historia del baloncesto europeo. Aquel CsKA Moscú lo tenía todo previsto para ganar…hasta que se topó con el Tau y su fe indómita en la victoria en semifinales. En la final, Sarunas Jasikevicius y mucha mala suerte en los momentos decisivos para los vitorianos, dieron el triunfo por segundo año consecutivo al Maccabi Tel Aviv. El Real Madrid, había llegado a las tres finales de sus tres competiciones disputadas. Se alzó en Charleroi con el título de la ULEB Cup.

Dicen que quien da primero en una final, da dos veces. En este caso, el Real Madrid supo sacar tajada del Fernando Buesa Arena en el primer partido con el ex vitoriano Pat Burke, que a pesar de sus dolencias en la espalda y pocos minutos de juego, fue decisivo para derrotar a los locales (82-84), aún de la exhibición de Macijauskas (29 puntos), con Calderón reapareciendo con 12 minutitos. El segundo asalto tuvo una historia diferente y nuevamente en la capital alavesa, Tau Cerámica llegó de otra guisa y así se mostró en el 34-12 inicial. Lograron un triunfo (74-68) y empatar la serie, previo viaje a Madrid.

De viaje a la capital de España en “la final más bonita de la historia de la ACB que yo conozca” según palabras de Bozidar Maljkovic, Tau Cerámica logró plasmar el corazón baskonista que siempre le acompaña y con Scola -esta vez sí-, como líder anotador con 21 puntos, tras promediar 8 puntos en los dos primeros rounds, se llega a un gran final igualado donde un mate de Sergi Vidal que deja sin respiración a la concurrencia, aguantando una fuerte tarrascada de Sonko, más tiro adicional, empata el encuentro en los últimos segundos, y que luego Scola con una canasta en los últimos segundos, se encargó de zanjar, cristalizándo en un 82-83 final y el factor cancha recuperado.

En el cuarto capítulo de la final hubo de todo, entre otras cosas mucha igualdad en el marcador, mucha intensidad en el juego…y un ambiente sofocante cargando sobre los árbitros que venía de atrás y que hizo que las protestas del Tau saltasen en los últimos segundos a una dudosa falta de Vidal. Técnica y posterior descalificación a Dusko Ivanovic, rosario de tiros libres y victoria para el Real Madrid (88-82), que empatando la eliminatoria a 2, se batirían en un único duelo en el Fernando Buesa Arena en el quinto y definitivo partido. Estos serían sus protagonistas de lo que estaba a punto de avecinarse:

Y aquí nos citamos con la historia. 26 de Junio del 2005, que recordaremos para siempre. En un encuentro memorable, donde el Real Madrid con una fe ciega en sus posibilidades, iba tomando cortas rentas en el marcador en el transcurso de toda la primera mitad (39-41 al descanso). Donde su inicio de tercer cuarto es demoledor y dispara la ventaja ha un 42-53 en el minuto 23 ante el silencio del Fernando Buesa Arena (solamente era la charanga quien sonaba) en una mezcla tensión, mezcla miedo entre los aficionados, que no podían creer que pudieran perder la liga en casa, volver a perder un quinto partido, que ya bastante dolor tuvieron siendo los favoritos la pasada campaña, cuando Estudiantes en semifinales les eliminó en el fatídico quinto.

Puestos a escribir historia, la de un alero, Travis Hansen, cada vez con menos protagonismo y más abroncado por Dusko Ivanovic según iban transcurriendo el playoff, que logra anotar ¡11 puntos consecutivos!, da la vuelta al marcador, da aliento y vida a los suyos y hace que el Fernando Buesa sea una caldera a presión hasta el punto de parecer cortar la respiración al Real Madrid, donde ni el renacido en estas finales, Louis Bullock era capaz de salir de esa congestión. Tan sólo Justin Hamilton (20 puntos firmó en una actuación por la que se ganó el cariño eterno de la afición del Real Madrid) intentaba sacar a flote aquello, imponiendo una altísima exigencia física sobre los hombres bajos que había puesto Dusko Ivanovic en pista. De la histeria de Ivanovic a la presunta calma -asombrosa- de Bozidar Maljkovic, era otra guerra a pie de banda. Y a Boza se le puso a prueba cuando el Real Madrid estuvo hasta seis minutos en el último cuarto sin anotar un solo punto. Ni uno solo.

El partido para por momentos. Una falta antideportiva señalizada a Alberto Herreros sobre Macijauskas a falta de 01:08, con 66-61 en el marcador, con dos bases en pista por parte de los vitorianos para mantener la posesión del balón (Calderón y Prigioni), mientras que el Real Madrid ve en el banquillo por cinco faltas a Felipe Reyes y Louis Bullock, hace tomar un respiro a todos en cancha, mientras escuchan el cántico en la grada de “Madrid se quema, se quema Madrid”. Alberto Herreros pide explicaciones a los árbitros, Pablo Prigioni, Calderón y Scola se acercan a la banda a compartir explicaciones con Dusko Ivanovic. Macijauskas anota -¿cómo no?- los dos tiros libres. 68-61, posesión baskonista y se entra en el último minuto.

Luis Scola anota uno de sus dos tiros libres por falta de Sonko mientras pretendía salir de la presión madridista. 69-61, restando 50 segundos, con el “campeones, campeones” de fondo. A partir de aquí, entraremos en otra dimensión. Ni la voz en off más siniestra de Max Von Sidow lograría sugestionarnos hasta qué punto sería un universo paralelo lo que veríamos a continuación: los segundos más increíbles en la historia de la Liga Endesa.

Ataque del Real Madrid, Mickael Gelabale da un paso atrás y consigue un triple (69-64) a falta de 38 segundos. Tau Cerámica consigue salir de la presión y Macijauskas dobla un balón franco para que Luis Scola anotase bajo el aro. Pero su tiro a aro pasado no entra, al tiempo que Calderón pide calma sin entender por qué se lanza tan rápido. Justin Hamilton entra a canasta y logra a falta de 20 segundos el 69-66. Lo impensable instantes antes: el Real Madrid, a una sola canasta.

A pesar de los dos bases en pista, a pesar de un Macijauskas en disposición de recibir un balón claro, tras el saque de fondo, Prigioni da un pase…que se pierde por la banda. Algunos aficionados chillan de angustia mientras ven cómo el balón va rodando hasta el banquillo baskonista. Ante la amenaza del triple, Prigioni decide cometer su quinta falta y llevar a la línea de tiros libres a Sonko…que falla el primer tiro. No tira a fallar el segundo, porque aún restan 14 segundos. Lo anota (69-67). Y cuando el Real Madrid se disponía a hacer falta, Tiago Splitter en su saque de fondo hace que vuelvan a perder el balón por la línea de banda, sin que nadie la toque, sin que transcurra el tiempo, con el agravante que el Real Madrid tendría posesión y sacaría desde la misma posición en la que él lo hizo. Dusko Ivanovic se frotaba la cara con las manos, no se lo podía creer. Tan absorto estaría en su lamento que hasta se le olvidó solicitar un tiempo muerto en toda esta secuencia de errores -que aún le quedaba-.

Al saque de los blancos, Alberto Herreros recibe el balón, que lo devuelve, para irse a la esquina. Es el momento en que Justin Hamilton entra con el balón controlado y a una mínima, insignificante ayuda en forma de flash de Macijauskas, para volver con su par, Herreros, éste tendría con ello el tiempo suficiente como para recibir de Hamilton, levantarse desde la esquina y anotar el triple más famoso de la historia a falta de 6 segundos (69-70). Seis segundos donde Hamilton y Gelabale estuvieron tremendamente habilidosos como para ir guiando en su defensa a Calderón con el balón hacia la banda, que nunca tomase el centro y lanzar un tiro muy forzado sobre la bocina que Fotsis se encargó de taponar. Partido finalizado, título para el Real Madrid y para el recuerdo. Lo más asombroso que jamás habíamos visto sobre una pista de baloncesto en nuestras fronteras.

Y para el recuerdo queda y quedará. Louis Bullock fue nombrado el MVP de la final. Pero sobre todo, Alberto Herreros se despedía así de la práctica del baloncesto. No hay mejor manera. Ni soñándolo se llega a algo como esto. Alberto, santo y seña de nuestro deporte a lo largo de 17 temporadas, decía adiós al deporte en activo con ese triple para la historia.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO.

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