EL CROSS-OVER DE PAU GASOL

EL CROSS-OVER DE PAU GASOL

Antonio Rodríguez

Final ACB 00-01: 3º partido REAL MADRID 84-96 F.C. BARCELONA (21.06.01)

Aíto García Reneses había solicitado tiempo muerto. El Real Madrid se había acercado en el marcador (55-59), mediada la segunda mitad. Sergio Scariolo, como último remedio para frenar a Pau Gasol, decidió poner al esloveno Marko Milic en su marca en la presión defensiva a toda cancha. Cuando se reincorporaron a la pista, fue Pau el encargado de subir el balón.

De repente, alguien con 2.15, de brazos interminables, muestra un dominio impropio en alguien con esa estatura. Flexiona las piernas como para poder botar a no más de 50 centímetros del suelo. Encara a Milic y le hace un cambio de dirección en el bote que le deja tirado en mitad de la pista. A Milic, un atleta como él. Pau sigue progresando botando el balón, hace una finta de pase con una sola mano, pero sigue botando hasta que llega a la zona rival, cual futuro Ricky Rubio se tratara. Sin dejar el dribling, da un pase picado, medido, a Roberto Dueñas que lo recoge y hace un mate "perforante". Era el inicio de un parcial de 0-12, de hundir las escasas posibilidades del Real Madrid, que veía cómo perdía su título liguero, sentenciado con un 3-0.

Fue la segunda ocasión en la que un equipo conseguía ganar el título, quedando imbatido en el playoff. 3-0 al Fórum Valladolid y 3-0 a Unicaja. El anterior caso fue, precisamente el propio equipo azulgrana, dos años antes, en 1999. Y esta vez, la final del 2001 se zanjó por el camino rápido, porque Pau así lo quiso. A cinco días vista, el 26 de Junio, se celebraría la ceremonia del draft y allí él quería estar. Nadie había mostrado tan sensación de dominio, de querer terminar pronto toda una final. Pau Gasol tenía ese poder en sus manos. De empezar con un 0/3 aquel choque, a continuarlo con 7 canastas en los siguientes 8 intentos. Tras un 40-43 al descanso, en el tercer cuarto, tuvo claro que aquello había que finiquitarlo, y sumó en ese período 14 puntos, 3 rebotes, y 3 faltas recibidas. En total, sus 22 puntos y 10 rebotes fueron acompañados con 7 de 8 en tiros libres, 4 asistencias y forzar seis faltas personales.

Aquel F.C. Barcelona solía tener el privilegio de un quinteto altísimo (Jasikevicius, Navarro, Karnisovas, Gasol y Dueñas), y Aíto García Reneses muy consciente de sus posibilidades. Un Pau Gasol delgado y rápido era capaz de hacer un juego perfecto de poste alto/poste bajo con Dueñas, de saltar en defensa a los bloqueos, ayudando a su compañero y haciendo que al rival se le hiciese de noche. Agitando los brazos era casi imposible dar un pase medianamente efectivo. Y si se conseguía, Roberto Dueñas esperaba bajo el aro. El Real Madrid de Sergio Scariolo debía circular el balón con extremada rapidez para sortear tanto obstáculo. Para ello tenía que arriesgar y por ello, alternaba canastas de excelente factura como perdía balones, que completaron un rosario de 22 en total.

Pau Gasol era conocedor del potencial que tenía, así como de la prohibición de relajarse. En el segundo partido de la final, tras un estratosférico mate, se quedó rígido, tenso, dando un grito, casi posando para deleite de la la afición. El Real Madrid aprovechó la coyuntura y culminó un fulgurante contragolpe. La bronca que Gasol se llevó de Roberto Dueñas por tal imprudencia, fue de antología. El joven Pau tuvo que acatarla, humilde y seguir jugando. Por eso, en el pabellón Raimundo Saporta de la extinta Ciudad Deportiva del Real Madrid, tras sus tres fallos en el tiro ya mencionados, pocos más borrones se permitía y logró otro gran mate en un "alley-oop" muy forzado, ante la fuerte oposición de Herreros, anotó desde poste bajo, se iba de su par en uno contra uno abierto por velocidad (su posición de "4" abierto, era mucho más notoria por aquel entonces), logró un triple y culminó con otro "alley-oop". Como regalo, en los primeros minutos de partido, tras un rebote defensivo, cayó al suelo. soltó ligeramente el balón, y sentado en el parquet, se puso a botarlo con pequeñísimos botes de 5 centímetros, hasta que tuvo la opción de dárselo a un compañero. Virtuosismo de un base, talento de un genio.

Viendo aquella exhibición en directo, sea a pie de pista o desde las gradas que el viejo Raimundo Saporta tuvo el privilegio de presenciar, se fue acumulando una atmósfera a modo de convicción que ese sería el último capítulo de Pau Gasol en la Liga Endesa por muchos años. Se hablaba que si salía elegido entre los cinco primeros -muchos escépticos había-, daría el salto a la NBA. El resto de la historia, ya la conocemos. Como aquel "cross-over" que quedará para el recuerdo, como rúbrica al mayor dominio ejercido jamás en una final.