José Luis Galilea: La 'reinvención' de 'Galis'

José Luis Galilea: La 'reinvención' de 'Galis'
¿Predecesor de 'La Bomba'

Javier Ortiz Pérez

De crío uno de mis jugadores favoritos era José Luis Galilea, por eso el otro día me hizo especial ilusión que me siguiense en el Twitter (@bujacocesto) y después accediese amablemente a que le llamase, declarándose seguidor de este modesto espacio. La verdad es que su carrera no llegó tan alto como parecía cuando yo era fan suyo y jugaba en el Barcelona. Vivió un punto de inflexión muy doloroso que le obligó a reinventarse.

'Cuki', o 'Galis' --se lo puso Ángel Pardo en la selección juvenil por la acumulación de 'Joses' y la coincidencia en el tiempo de que el griego estaba en boga-- nació en San Sebastián y su basket creció en el Colegio Corazonistas. Sus progresos no pasaron inadvertidos para el Real Madrid, pero de blanco solo duró (de momento) un año, la temporada 88-89. Como junior vio a Drazen Petrovic entrenar, entrenar y entrenar. "Era increíble verle quedándose después de los entrenamientos a tirar, y eso que ya era el mejor. Ya tenía modelo".

Ya tenía modelo, sí... pero el año siguiente se fue al Barcelona, donde sí tuvo la oportunidad de debutar y brillar muchísimo de la mano de Aíto y Maljkovic durante siete años.

Eurobasket-95.

Poseía un estilo bastante parecido al actual Juan Carlos Navarro, aunque era más base. No tenía miedo a emprender penetraciones suicidas ni a lanzar triples estratosféricos, aunque a veces le faltase calma para la dirección. Pero sumaba más lo bueno que restaba lo malo, ganó un montón de títulos (menos la Euroliga, claro) y acabó yendo a la selección, incluyendo algún Eurobasket, el del 95. El Barça no le pudo (o quiso) retener cuando en 1996 recibió una oferta mareante de la entonces pujante Virtus (Kinder) de Bolonia. Entonces ocurrió: una 'pentada' en la rodilla, con roturas en el ligamento cruzado anterior, el ligamento lateral interno, el ligamento lateral externo y los meniscos interno y externo.

"Siempre he tenido que currar mucho, primero haciéndome un sitio y después debiendo recuperarme de aquella terrible lesión. Me marcó mucho porque era un momento clave en mi carrera", recuerda ahora. "Lo mío ha sido una constante adaptación a lo que me iba encontrando", añade.

En sus palabras deja claro que no volvió a ser el que era, aunque bastante tuvo con seguir jugando profesionalmente y hacerlo a buen nivel durante diez años más. "Me tuve que convertir en un base quizás más pausado, más cerebral, que era el que daba calma al otro que solía ser más explosivo. Yo la verdad es que no era especialmente bueno en nada, pero creía mucho en mí".

Dentro de esa filosofía, estaba, como él dice, "jugar para ganar": tras pasar un par de años reencontrándose con sensaciones en el León, prefirió ser suplente de Sasha Djordjevic en el Real Madrid y en ese papel se llevó la Liga ACB en la 99-2000. Ourense, una insospechada experiencia griega en el Iokonos, Murcia, CAI, Bruesa... Vivió dos ascensos, la guinda a una carrera con nada menos que 402 partidos ACB.

Se retiró en el 2007 en el Cantabria y sin apenas transición pasó al banquillo del Cornellá, también en LEB Oro y vinculado al Barcelona. Fue una experiencia que no pudo completar. "La filosofía era formar a jugadores de cara al futuro y realmente lo conseguimos, porque en aquel equipo había chicos que luego han sido importantes, pero también pesaron los resultados más de lo que en principio me habían dicho y mi valedor en el club era Zoran Savic y salió de allí. De todos modos creo que se hizo un buen trabajo", recuerda.

Ahora tiene su vida enfocada a la gestión deportiva, un campo sobre el que ha realizado varios cursos. Su empresa Sports Quarters este verano organizó un par de torneos veraniegos en Lleida y Guadalajara. "Estamos intentando sacar adelante distintas iniciativas. Es un mundillo apasionante", destaca.

Un placer, 'Galis'.