Germán González: Artillero de barbas y agente de 'grandes'

Germán González: Artillero de barbas y agente de 'grandes'
Con el Manresa, en 1982 (Nuevo Basket).

Javier Ortiz Pérez

Germán González pertenece a esa estirpe de anotadores españoles de equipos pequeños, tipo Manolo Aller o Manel Sánchez, que ya está tristemente extinguida. A caballo en lo que se denominaba Liga Nacional y la nueva ACB (que arranca en la 83-84), construyó una muy buena carrera en la que no faltaron los éxitos colectivos e individuales. Inolvidable es su parte final, en la que formó parte fundamental del Caja Canarias.

Nacido en Albacete y crecido baloncestísticamente en Cataluña, era un escolta no muy alto (1,89), pero de gran físico y con muchas habilidades ofensivas. "Conseguí cosas que no esperaba. Una persona clave en mi carrera fue Ranko Zeravica, que en el Barça me convirtió en lo que puede ser ahora Sergio Llull, ese tipo de jugador. No lo tuve fácil, aunque no me faltó suerte. Me convenció de lo que era el basket ya mayor, con 27 años, cuando descubrí que las cosas no se hacían solo por fuerza bruta, sino que había que conseguirlas por inteligencia. Eso me permitió seguir hasta los 37", comentaEn la parte final de su trayectoria supo compartir protagonismo con los buenos extranjeros que tenía el Caja Canarias, sobre todo Eddie Phillips, un modelo que ahora le cuesta imaginar. "Los entrenadores y la ACB han querido que la situación esté como está. El nacional ha conectado mejor con el público siempre, pero los entrenadores prefieren a un americano como referente, lo cual le da seguramente menos problemas".

Germán perteneció a la plantilla del Joventut que ganó en 1981 la Copa Korac, primer título europeo de la Penya. Anteriormente había estado en el Mollet --vinculado al Barcelona, 78.79-- y posteriormente pasó tiempo en el Manresa (81-84) y el Caja de Ronda (84-86). Precisamente la 85-86 fue la única temporada de su carrera en la que no estuvo en la máxima categoría, sino en Primera B. Solamente contabilizando sus datos ACB salen 239 partidos, pero habría muchos más si se dispusiese de los de la Liga Nacional. 17,6 puntos de promedio.

"Ahora todo ha evolucionado mucho. Es muy diferente. Hay jugadores que juegan al baloncesto sin ser jugadores de baloncesto, sino simplemente atletas", reflexiona.

Después de retirarse en el Caja Canarias en 91, regresó a Barcelona y se convirtió en un hombre muy importante en la trastienda del baloncesto nacional. Participó en la fundación de la agencia de representación Winners Factory, una de las más importantes sobre todo a nivel de captación de chicos jóvenes y que cuenta ahora con unos 200 clientes. Por sus manos pasaron talentos como los de Rudy Fernández y Ricky Rubio, nada menos, aunque ahora estén con otros representantes. Germán reconoce que es un mundillo complicado en ese sentido. "Es habitual que nos quiten jugadores. Y cuando ya son lo suficientemente buenos como para ir a la NBA, es imposible retenerlos: una de estas grandes agencias americanas los mete en una limusina y les promete todo. Nosotros también tenemos a jugadores que antes estaban en otras agencias, aunque no es nuestro estilo quitárselos a los demás. Vienen ellos a nosotros".

Lo que sí me ha dejado impactado es el nuevo 'look' de Germán González, muy alejado de cuando era jugador. Adiós a la característica barba y pelo muy cortito. "Siempre me ha gustado cambiar", remarca.