Aaron Swinson: De la Copa de Valladolid a rodearse de mujeres

Aaron Swinson: De la Copa de Valladolid a rodearse de mujeres
Machacando con el Pamesa

Javier Ortiz Pérez

Ahora que estamos casi saboreando ya la Copa del Rey, Aaron Swinson me hizo recordar el otro día lo importante que es este trofeo para el que lo vive, tanto desde fuera como, por supuesto, como desde dentro. Lo digo porque, 15 años después, el tipo colgó una foto en su Facebook en la que aparece celebrando el título que consiguió en 1998 con el Pamesa Valencia en Valladolid. Fue una polémica final ante el Joventut. Sí, aquella en la que los verdinegros llegaron a defender con cuatro jugadores, así, en plan reivindicativo.

Valencia y Joventut fueron dos de los tres equipos ACB de Swinson, que donde mejor estuvo fue indudablemente en La Fonteta. Era aquel el ‘3’ perfecto, un tipo rapidísimo, todo fibra y con un salto vertical que invitaba a verle metiéndolas para abajo. Desde luego, fue importantísimo en el crecimiento del club, que no hacía mucho había vivido un descenso y poco después estaba ganando títulos como ese.

Tras ser campeón de la CBA con Yakima, llegó a Valencia en la 96-97 y consiguió 19,4 puntos y 7 rebotes. Comentadísimo fue en su momento su tatuaje que no era un tatuaje, sino una especie de marca ‘a fuego’ de su hermandad en la universidad, la Phi-Alpha-Gamma o vaya usted a saber qué. El caso es que impresionaba saber que le habían clavado un hierro candente en el brazo con una letra griega (creo que era la épsilon) y allí estaría eso toda la vida, sin posibilidad de que el láser le borrase una inscripción del tipo “I love you, Susanna”. O al menos se la disimulase con un “I love you mucho, Anna”.

La siguiente campaña, la 97-98, fue la de la Copa. Swinson fue el máximo anotador en aquel 89-75 con 19 puntos y dio bastantes problemas a Andy Toolson, clave un año antes en la victoria del Joventut en la final, que se quedó en 10. El caso es que el año siguiente lo ficharon (17,5 puntos y 5,0 rebotes), pero el matrimonio no salió tan bien. Tras un paso por Francia y Argentina, su regreso a la liga dos años después tuvo algo de extraño: firmó buenos números con el Ourense (18 puntos y 7,4 rebotes), pero fue cortado en enero por los malos resultados de un equipo que terminaría descendiendo y desde entonces no ha regresado a la élite.

La recta final de su carrera en la LEB tuvo su gracia, primero en Algeciras (2002-03) y después en el vecino Los Barrios (2003-05). Sin esa explosividad física que le caracterizaba, Swinson se hizo muy querido por allí. Rubén Almagro, un periodista amigo mío de la zona, me asegura que muchas tardes se plantaba en Tarifa y se ponía a jugar con los lugareños al dominó.

La Copa tuvo que saberle bien a Aaron para colgar esa foto. Ahora está muy lejos de Valladolid… realmente rodeado de chicas. Forma parte como ayudante del cuerpo técnico de la universidad de Cincinnati. Aparte de estar en un equipo femenino, hay que hacer constar que trabaja a las órdenes de Jamelle Elliott y las otras dos asistentes son mujeres.