Pablo Martínez: Cinco recuerdos y mucho presente

Pablo Martínez: Cinco recuerdos y mucho presente
1 – Celebrando la Copa del 92.

Javier Ortiz Pérez

Pablo Martínez ha escrito para el estreno de este espacio una pieza realmente mágica: cinco recuerdos de su carrera profesional… y un par de apuntes sobre lo que está haciendo ahora. Es realmente encantador cómo lo narra. Os dejo con él.

“1. El año mágico de Estudiantes. Una locura, la del 92, que nos llevaba a Juan Aisa y a mí a exclamar casi cada semana lo mismo que el tipo de ‘La Mujer de Rojo’ asomado al balcón a punto de caerse: “pero, ¡qué narices hacemos aquí!”.

Lo que hacíamos era demostrar un compromiso y una honestidad profesional cada semana, que nos llevó a exceder las expectativas más optimistas. 20 años después, el viaje de la hinchada estudiantil a Estambul todavía se nos recuerda en los grupos de amigos que pudieron disfrutarlo.

2. Mi salida hacia Cáceres, en 1995, la recuerdo con nostalgia; me independizaba de muchas cosas; de la familia sanguínea, que ya iba siendo hora, y de la 'otra', la estudiantil, para la que ya estaba más que amortizado. El primer año allí fue una delicia en lo personal, y tuvo sus altibajos en lo profesional. El equipo, desde mi punto de vista, tenía un recorrido muy interesante. Combinaba de forma muy natural el talento (a nivel ACB de zona media alta), con un tipo de perfiles profesionales capaces de poner al equipo al mismo nivel de sus intereses individuales, cosa difícil de vivir en nuestra profesión.

3. En mi segunda temporada en Cáceres el equipo lució más (la Final de Copa del Rey paralizó la ciudad entera), y sin embargo guardo mucho peor recuerdo de ella. Se había desmantelado parte de la plantilla, con la que conectaba mucho (Johnny Rogers, Miguel Cabral...), y me había operado en verano, para acabar con mis absurdas tendinitis crónicas en las rodillas (tengo la sensación de que Rafa Nadal sufre algo muy parecido, pero jamás podré demostrarlo), pero la operación no tenía ningún sentido, ya que mis verdaderos problemas jamás estuvieron en las rodillas, sino que las tendinitis eran una consecuencia de una senda dolorosa que solo se curaba tratándome de un modo más integral, como fue capaz de hacer el fisioterapeuta holandés, Leo Pruimboom (hoy uno de mis grandes amigos), después de irme de Cáceres.

Mi incapacidad para recuperarme y para rendir a un nivel mínimo derivó en una rescisión de contrato, y en una salida personal muy triste de una ciudad que ese año fue feliz con su equipo de basket.

4. Recuerdo con nostalgia un reportaje que nos hizo Canal + a Mike Hansen y a mí, y que estoy tratando de recuperar, titulado “Men in Black”, en mi temporada de Huelva. Vinieron a Valencia Antoni Daimiel y César Nanclares, a grabarnos en la victoria frente a Pamesa. Mike y yo nos llevábamos de cine, y todavía mantenemos una gran amistad, pero sobre todo encontramos durante 6 meses un equipo con las expectativas bajas y con necesidad de que le aceptaran en el baile de la ACB. Yo venía de un cambio de neuronas en el taller (con la motivación por las nubes), y Mike pudo regresar a su verdadera posición: la de escolta tirador.

Aquel año fue, sin ninguna duda, mi año más divertido como profesional de baloncesto. Donde más pude disfrutar la profesión. El único en el cual me recuerdo sonriendo a menudo en la pista. Al final el equipo no pudo salvarse, porque perdió el quinto partido del playoff por la permanencia (lamentablemente me rompí el ligamento cruzado unas semanas antes, nada que ver con lo anterior, y no pude disputarlo), pero me fui con la sensación de haber ofrecido un buen nivel profesional sin excusas físicas por primera vez en mi carrera.

5. De reportaje en reportaje. Tras recuperarme de la lesión de ligamentos cruzados, mi siguiente destino fue Italia. Un club con gran pasado, Pallacanestro Forli, que en la temporada 98-99 estaba en la A-2, que no era exactamente la LEB española. El entrenador era Renato Pascuale (ex ayudante de Messina en los años dorados de su Kinder Bolonia), y mi 'competencia' en el puesto de base era un jovencísimo Massimo Bulleri. Pero la verdadera historia de aquel año vino por otro compañero. En aquel equipo disputaba la que iba a ser su última temporada como profesional Michael Ray Richardson ('Sugar' Ray, como le apodaron en sus años en la NBA). Richardson fue una estrella de la liga norteamericana en los 80, fundamentalmente en Los Nets y también en los Knicks, hasta el punto de ser varias veces All Star y de terminar como líder en asistencias de la liga. Cuando coincidí con él tenía 44 años, y esperaba cumplir los 45 jugando para después empezar a cobrar su pensión de la NBA. Tuvo que alargar tanto su carrera porque fue el primer jugador expulsado de la NBA por consumo de drogas, y prácticamente se había fundido todo su capital generado durante aquellos años.

Poco antes de terminar la temporada, nos avisaron de que la cadena norteamericana HBO vendría con un equipo de reporteros para grabar un documental sobre la vida de Richardson. En aquel momento fui realmente consciente de lo que Ray había significado para el baloncesto. Aquí podéis ver parte del reportaje en youtube; se llamaba 'Whatever happen to Michael Ray al final del documental completo salían unas escenas en Italia con nuestro equipo... “. Ahora está metido varios frentes:

--Es consultor en www.trainingsolutions.es.

--Profesor asociado en www.ie.edu

--Desde hace diez años trabaja, “junto a un grupo de ilusos”, para convencer de que “el baloncesto está en tu cole”. En 2002 se llamaron ‘series colegiales’ y luego la competición pasó a ser la ‘Copa Colegial’. Este año tiene cuatro sedes: Madrid, Barcelona, Zaragoza y Sevilla. “Es todo un reto de implantación en más de 70 colegios, con un montón de actividades, y con la ilusión de que el baloncesto colegial, el más puro y auténtico que existe, se convierta en una referencia en el calendario de muchas ciudades cada año”, comenta.