Alan Anderson: El superlativo sustituto de Pete Mickeal en el Barça

Alan Anderson: El superlativo sustituto de Pete Mickeal en el Barça

Javier Ortiz Pérez

Acababa el año 2010 y Pete Mickeal, entonces todo un referente en el Barcelona, caía lesionado. Había que afinar mucho y en la casa blaugrana lo hicieron: se decidieron por Alan Anderson, un jugador que gozaba de un buen cartel en Europa, pero que acabó haciéndolo incluso mejor de lo esperado.

Tanto fue así que, tras algunas dudas sobre el regreso de Mickeal, Anderson se mantuvo en la plantilla que ganó la Copa en febrero del 2011, siendo él el MVP en Madrid, y después también se proclamó campeón liguero. No es sencillo para alguien aterrizar en un club así, aportar desde el primer día y ser consciente del papel que se necesita, sobre todo si juegas en la misma posición de un Juan Carlos Navarro que por entonces estaba en la cima de su carrera. Eso da el auténtico valor de nuestro protagonista de hoy, que recibió como premio el regreso a una NBA que se le había resistido años atrás.

Anderson es de Minneápolis y estudió en Michigan State, donde sus buenas actuaciones no le fueron suficientes para entrar en el ‘draft’ de 2005. Tuvo que optar por el otro camino: firmar en la liga de desarrollo con los  Tulsa 66ers y ganarse un contrato con los Charlotte Bobcats, donde no llegó a tener un papel importante.

Siempre ha tenido buen gusto para los clubs en Europa, firmando en principio por un histórico como la Virtus de Bolonia. Tras unos meses en el Triumph Lyuberski ruso, se incorporó primero a la Cibona y luego al Maccabi, ganando las ligas croata e israelí. Planeó una nueva intentona para la NBA desde los New México Thunderbirds, pero lo que se encontró fue la llamada desde Barcelona para suplir a Mickeal.

Su debut en el clásico navideño ante el Real Madrid dio que hablar... para mal: 0 puntos en 9:42 para -7 de valoración. Pero fue una falsa alarma: en el cuarto partido le clavó 24 al Alicante, entendiéndose muy bien con sus nuevos compañeros y su entrenador, Xavi Pascual. Cuando llegó el momento de la Copa hubo cierto revuelo porque había informaciones que indicaban que Mickeal estaba para volver, pero Anderson se mantuvo en su sitio y demostró que eso fue un acierto. En cuartos no lució frente al Joventut (5 puntos), pero sí en semifinales ante Baskonia (17) y final frente al Real Madrid (19). El premio de jugador más valioso nadie lo discutió.

Fue su techo en el conjunto azulgrana, en el que también colaboró para alzarse con la Liga unos meses después, terminando la competición con un promedio de 10,6 puntos en 23 minutos. Dejó fama de buen tipo. Después logró un sustancioso contrato en China (una vez metió 54 puntos con los Shandong Tigers) y se preparó para retomar su sueño NBA. Lo logró: primero los Raptors le firmaron un contrato de diez días y luego le renovaron para la 2012-13, dándole un puesto significativo en la rotación. Clavó los mismos números que en Barcelona.

A partir de entonces ha ido hacia abajo: dos años en los Brooklyn Nets y uno en Washington y Los Angeles Clippers, que son por ahora su último equipo. Jugó poco por problemas en un tobillo, pero ‘Doc’ Rivers le definió como “el mejor compañero del mundo”. “He visto a muchos tipos en diferentes situaciones, pero yo siempre he sido un tipo con energía, tenga minutes o no. Soy yo, es mi personalidad”, decía Anderson. Ha estado cerca de fichar por el equipo de su ciudad natal, los Wolves, pero no ha sido así. Con 35 años quizás el baloncesto ya se le ha terminado.