Luca Vitali: Gran Canaria, excepción para un base de 2,01

Luca Vitali: Gran Canaria, excepción para un base de 2,01

Javier Ortiz Pérez

Es impactante el dato de que en toda la carrera de Luca Vitali (todavía en activo con 35 años), solamente ha jugado tres partidos con un equipo no fuera de su país, Italia. Ocurrió en la temporada 2014-15 en el Gran Canaria, donde llegó como refuerzo para la última jornada de la liga regular y unos ‘playoffs’ en los que fue eliminado rápidamente.  

Empezaba y terminaba en aquellas dos semanas la carrera española (e internacional, ya está dicho) de un Vitali que pudo haber pisado la Liga Endesa anteriormente debido al interés no concretado de Baloncesto Sevilla, Estudiantes e incluso el mismísimo Real Madrid. Y es que se trata de un jugador diferente, de los que, con un poco más de ese ‘algo invisible’ que hay que tener a veces, podía haber marcado diferencias.   

Baste el dato de que, midiendo 2,01, suela ser catalogado como base, aunque como suele pasar en estas ocasiones, con estos perfiles raros, puede actuar en el resto de posiciones exteriores e incluso como ‘4’. Combatibilizaba bien el tiro exterior con la capacidad de pase, ayudado también por ver normalmente a sus defensores un palmo por debajo. Algo así como un ‘mini unicornio’ criado en la cantera de la Virtus de Bolonia, con la que llegaría a debutar con apenas 17 años. Los ‘grandes’ en Italia se pelearon por él durante una larga época (Siena, Milán, de vuelta a la Virtus), pero él no acabó de explotar en el jugador dominante que se esperaba.  

A Las Palmas llegó ya maduro, con 29 años, y gracias a las lesiones consecutivas de Txemi Urtasun y Albert Oliver, que dejaron muy tocado el juego exterior grancanario de cara a los ‘playoffs’. Había terminado ya la temporada en Cremona con unos números que expresaban bien su polivalencia (12,5 puntos, 5,6 rebotes y 5,7 asistencias por encuentro) y se mostró encantado de iniciar una aventura que sería fugaz. “Lo primero es tratar de entender lo que el entrenador quiere de mí y cómo ayudar a un equipo que acaba de llegar a la final de la Eurocup y ha jugado una gran campeonato. Quiero adaptarme rápido para ver cómo puedo ayudar (…). Soy un tipo de jugador que puede jugar en cuatro posiciones, dependiendo de lo que el entrenador necesite”, comentó. El entrenador era Aíto García Reneses, que le concedió 16 minutos por choque en los que ni brilló individualmente (4,7 puntos, 2 rebotes y 2 asistencias) ni a nivel colectivo, ya que los tres se resolvieron con derrota.   

Pese a todo, sigue siendo un jugador apreciado en su país. Volvió a Cremona un año más y los últimos cinco los ha jugado en Brescia, siempre en la máxima categoría. En 2016 batió el récord de asistencias en un partido de la historia de la Lega, con 18. Su protagonismo va descendiendo, pero todavía es muy útil. En la 2020-21 ha promediado 6 puntos, 1,4 rebotes y 1,6 asistencias en 21,6 minutos. Vista la capacidad de los italianos para lidiar con la veteranía, le puede quedar todavía tiempo en el baloncesto, aunque será difícil que sea fuera de Italia.  

En cuanto a su aportación a la selección absoluta, disputó el Eurobasket 2013, en el 2015 fue descartado a última hora por lesión y sí estuvo en el Mundial de 2019 en China, aunque al fondo del banquillo. Su hermano Michele (escolta de 1,96) militó en el MoraBanc Andorra en la 2018-19.