Kresimir Loncar: Inteligencia no en su mejor momento en Valencia

Kresimir Loncar: Inteligencia no en su mejor momento en Valencia

Javier Ortiz Pérez

No siempre los grandes jugadores pueden venir a España en el mejor momento de sus carreras. El factor económico es siempre clave cuando se habla de asuntos de mercado y es lo que apartó a Kresimir Loncar de fichar por el Valencia Basket en otra época más propicia para él que en la que lo hizo, la temporada 2014-15. Su rendimiento, sin llegar a ser flojo, no alcanzó los mínimos para hacer efectiva la renovación de su contrato: cumplidos los 31 años, ya no era alguien tan decisivo como lo había sido anteriormente en Rusia.  

El propio Loncar habló de asuntos de ‘pasta’ con una sinceridad realmente inhabitual en su ilusionada presentación como ‘taronja’. “A Rusia solo fui para ganar dinero, aquí vengo a disfrutar del baloncesto”, soltó sin ningún miramiento, añadiendo que en 2010 ya había tenido la ocasión de firmar en la Fonteta, pero que el Khimki había elevado su oferta a última hora y que, claro… ¿Cómo era aquello de “pusieron un camión lleno de dinero en la puerta de mi casa”?  

Se trataba de un jugador sobre todo inteligente, que dominaba el juego de poste bajo muy  a lo ‘old school’, pudiendo anotar y pasar indistintamente. Como es bastante ancho con sus 2,10, también bloqueaba estupendamente. Defensivamente algo lento aquí ya, pero también listo. Seguramente su mayor probablemente estaba en el rebote, un aspecto en el que flojeaba demasiado a menudo.    

Hombre clave en la selección croata durante más de una década, no llegó a jugar en su país a nivel profesional: muy joven, con 17 años, fue reclutado por el Wurzburg alemán y después pasó por Italia (Benetton y Teramo) y Ucrania (Kiev) antes de asentarse en alternativas del CSKA en Rusia: Lokomotiv Rostov, Unics Kazan y Khimki, con los que ganó poco (una Eurocup y una Copa).  

Kreso’ por fin culminó su  idilio con Valencia y mostró una actitud muy abierta para triunfar, pero no le bastaron sus ganas de “jugar en pabellones llenos después de muchos años haciéndolo en sitios vacíos y sin ningún ambiente” y de que “cada partido sea difícil aunque sea contra el último clasificado”.  

El gran valedor de su fichaje había sido Velimir Perasovic, al que le bastó un café de diez minutos en Split para convencerle. Luego, la relación no fue tan fina y el técnico le llegó a tirar de las orejas públicamente: “Hoy no estaban para confiar en ellos”, dijo tras una derrota ante el Real Madrid en la que le había alineado muy poco. Apenas dos meses después, ‘Peras’ fue destituido y con Carles Durán el papel de Loncar quedó más reducido, cerrando el curso con 8,1 puntos y 2,7 rebotes en 15 minutos.  

No fue una sorpresa que el Valencia Basket no ejerciese la cláusula del segundo año. ‘Kreso’ se marchó con la amargura de no haber triunfado, pero la relación ha continuado siendo buena. Estuvo cuatro años más en las pistas: uno en el Alba de Berlín y los  tres últimos en el Wurzburg, donde se retiró en 2019 para empezar a formar parte de su cuerpo técnico. En febrero de 2020, justo antes del confinamiento, llevó a su equipo a L’Alqueria para un ‘stage’ y se deshizo en elogios hacia lo que vio y no había conocido en su etapa valenciana: “creo que estas son las mejores instalaciones de Europa (…).Esto es increíble y estoy celoso de ver cosas como estas. Son condiciones increíbles para trabajar, para estar aquí, y quiero felicitar a la organización por hacer algo como esto, esto es lo que el baloncesto necesita realmente”.