Gerald Lee: Sangre norteamericana pero muy finlandés

Gerald Lee: Sangre norteamericana pero muy finlandés

Javier Ortiz Pérez

Constituye casi un subgénero en sí el de los jugadores que, siendo hijos de profesionales norteamericanos, nacieron en un país de Europa donde su progenitor ejercía su profesión y asentó allí su familia, normalmente por haber emparentado con una mujer local. Tanto arraigo existe que ni siquiera puede hablarse de nacionalización en el caso de Gerald Lee, que vino al mundo en Finlandia antes de que su padre se retirase. El hijo llegó a ser un hombre clave en la selección finesa y tuvo su pequeño capítulo en la Liga Endesa jugando unos meses para el UCAM Murcia en 2015.

Aquí no pasó de tener un papel simplemente correcto, pero era buen jugador. Seguramente no era lo que necesitaba el equipo, que acababa de perder a José Ángel Antelo por una de sus frecuentes lesiones en aquella época. Así es que a las órdenes de Diego Ocampo en 13 partidos promedió 3,7 puntos y 3,6 rebotes y no llegó a  tirar un solo triple, lo que habla a las claras de que su rango era limitado. De hecho, él se definía en su presentación de una manera que no engañaba a nadie: “en ataque puedo trabajar bien dentro de la pintura, y puedo hacer buenos bloqueos para que los aleros tengan espacio”.  También mostraba su ilusión por llegar a una liga que, contó, era una de sus metas.  

Nacido en 1987 en Uusikaupunki, su padre, del mismo nombre, había llegado al país en 1973 para tener su primera experiencia en el baloncesto profesional tras pasar por la universidad de Dowling College. Era base, no pívot, como el hijo, y de Finlandia ya no se movería en distintos equipos. Conoció a Ritva y fundó una familia. Fácilmente consiguió la nacionalidad, aunque no debutaría en la selección hasta que tuvo 42 años. Su retirada no se produjo hasta los 46, en 1997, y luego fue entrenador de baloncesto… y de natación.  

El chico creció entre Finlandia y Estados Unidos. Siendo un crío, destacó bastante a nivel nórdico con sus 2,08 (19 centímetros más que Gerald padre) y fue enviado cuatro años a la NCAA en Old Dominion. De vuelta, la puerta de Europa se le abrió en competiciones diversas: Italia, Montenegro, Francia, Israel… Casi siempre con buenos números, sin abusar del tiro sobre todo a juzgar por sus altos porcentajes. Entretanto, era protagonista en la selección absoluta en los Eurobasket de 2011 y 2013 y en el Mundial español de 2014, donde rozó la sorpresa de meterse en la segunda parte. Acabó acumulando 105 internacionalidades.  

Lee andaba en Rumanía (CSU Asefoft) cuando surgió la llamada desde Murcia. Quizás hubiese merecido una segunda oportunidad en España y la buscó (quizás de forma poco realista) admitiendo reforzar al Baskonia el verano siguiente en la pretemporada. La parte final de su carrera transcurrió entre Finlandia e Israel. Da la impresión de que se retiró demasiado pronto, con 31 años, en las filas del Ironi Nes Ziona, pero tiene pinta de ser un tipo bastante inteligente: aparte de su licenciatura en Ciencias en Estados Unidos, completó un curso de programación en Helsinki y ahora se dedica a ello, lo que define como su “gran pasión”.