Ryan Gomes: Vitoria-Gasteiz no pudo relanzarle

Ryan Gomes: Vitoria-Gasteiz no pudo relanzarle

Javier Ortiz Pérez

Hubo un momento en el que Ryan Gomes parecía un jugador consolidado en la NBA. No una estrella, porque ese es un privilegio reservado para unos pocos, pero sí alguien que pudiese ganarse la vida en la mejor liga del mundo durante muchos años a base de trabajo duro aderezado por unas estadísticas aceptables. Sin embargo, su bajón en su importancia en la competición fue rapidísimo y sus intentos de reengancharse a ser como mínimo un hombre de rotación resultaron un fracaso.   

En ese contexto estuvo su fallidísima incorporación al Baskonia en la temporada 2014-15, en la que únicamente disputó un partido, el inaugural, antes de llegar a un acuerdo para salir del equipo. Una lástima porque se trataba de un jugador con muy buenas cualidades: a un potente físico acompañaba buenos recursos en ataque. Pero está claro que a Vitoria-Gasteiz no llegó en la forma deseada y allí no se andan con miramientos cuando alguien no funciona y le enseñaron más pronto que tarde la puerta de salida. Para los anuarios quedará ese partido contra el Barcelona en el que firmó 2 puntos y 1 rebote en 14:39 minutos en pista. También disputó de forma intrascendente otro choque en la Euroliga y la Supercopa. No hay más preguntas, señoría.   

Gomes, de origen caboverdiano aunque ya nacido en Connecticut, tuvo un interesante recorrido universitario con Providence, donde firmó cuatro excelentes años (18,4 puntos y 8,9 rebotes) alternando las posiciones de ‘3’ y ‘4’. Se llegó a hablar de que Danny Ainge había perpetrado un auténtico ‘robo del draft’ al escogerle con el número 50 en el 2005. En aquellos Celtics ‘pre Garnett’ dispuso de bastantes minutos durante dos temporadas.  

Precisamente en verano de 2007 entró en el intercambio que llevó a KG a Boston. Él acabó en Minnesota, donde tuvo tres años con status de titular en los que rondó los 12 puntos y 5 rebotes. Parecía a gusto, creciendo poco a poco, y fue toda una sorpresa su traspaso a Portland en 2010. Los Blazers le cortaron inmediatamente y firmó por los Clippers, donde empezó como titular, pero no encontró su sitio. Sus números se desplomaron y el club hasta usó la ‘cláusula de amnistía’ para romper el vínculo antes de tiempo. En noviembre de 2012 ya no tenía equipo y se marchó a los Artland Dragons de Alemania. Su último tren para la NBA se produjo en la 2013-14, con un contrato en Oklahoma, pero solo jugaría 5 partidos allí. Irónicamente, fue traspasado a los Celtics, que le cortaron de inmediato.  

Intentó relanzarse en el Baskonia, pero esta vez la ‘magia’ de los despachos del club vasco no salió a relucir. Se agarró a la liga de desarrollo y de hecho firmó 18,2 puntos y 8,1 en Los Angeles D-Fenders, siendo nombrado el ‘jugador de mayor impacto’ de la temporada. La sorpresa llegó justo entonces, cuando optó por retirarse y firmar como entrenador ayudante en otra franquicia de la misma competición, Long Island Nets.  

“Miro a mi carrera y esto satisfecho con lo que hice. A todos los niveles: en la NBA, en el extranjero, en la liga de desarrollo… (…). En España realmente no jugué y no quería irme del baloncesto de ese modo”, comentó en el periódico de su ciudad natal, Waterbury.