La nueva aventura de Quino Colom

La nueva aventura de Quino Colom

Antonio Rodríguez

Quino Colom debutó anoche como nuevo base de TD Systems Baskonia. El jugador con mayor diversidad internacional en la actualidad del baloncesto español regresó, en su sexto equipo de Liga Endesa, a intentar ayudar desde la posición de base, desguarnecida en los vitorianos tras la reciente marcha de Luca Vildoza a la NBA. 

En Endesa Basket Lover siempre hemos tenido un especial cariño por el base andorrano. Hemos valorado con la mejor nota su implicación junto a los otros jugadores con la Selección Española en las ventanas FIBA, algo que se tornó tan importante cuando con posterioridad se ganaron títulos. Y Quino ha sido uno de sus principales motores cuando ha tocado arrimar el hombro en estas lides, mientras jugaba allá por Rusia, Turquía o en su último caso, en Serbia. Porque con su veteranía y manual de instrucciones en el bloqueo y continuación, comandaba con las gotas de liderazgo que siempre impregnaban al resto de compañeros. Ese era su sello identificativo de por qué ha sido un jugador brillante allá donde ha caído, colmando las aspiraciones de los directivos que se aventuraban a su contratación.

Ahora, se encuentra en una de las situaciones más extrañas en su carrera. Tras su paso durante más de cuatro meses en Estrella Roja de Belgrado como continuación a la salida de Valencia Basket a principios de este curso, intenta reponerse de toda su inactividad, sea por problemas físicos, sea por decisiones técnicas. Con la adquisición del entrenador Dejan Radonjic al banquillo del club serbio, sustituyendo a Sasha Obradovic, valedor junto al director deportivo del club de nuestro protagonista, los minutos que iba jugando en enero se fueron diluyendo.  Doce encuentros en total con 13 minutos y 7 puntos de promedio quedan ya lejos en los números de los rojiblancos este curso. Y llegó febrero y llegó su infección por COVID.

Quino Colom, como el resto de su familia desplazada allí, fue contagiado por coronavirus. Estrella Roja Belgrado es un club muy sensibilizado con enfermedades tras el prematuro e impactante fallecimiento de su jugador, Michael Ojo. Tras las pruebas pertinentes a Colom, le recomendaron varias semanas de reposo absoluto en su domicilio. Cuando comenzó a trabajar, el entrenador Dejan Radonjic dejó de contar con él. Tan solo jugó las ventanas FIBA con España en Valencia, durante el mes de febrero como única actividad en partidos oficiales. 

Ayer, en el debut con ante el Joventut de Badalona (71-79), Quino se encontraba en la búsqueda de sensaciones como el resto de compañeros, sin competir desde el pasado 18 de abril. Extraño este tramo de calendario para los baskonistas que, entre casos de COVID en rivales como propios, han ido saltando sin jugar de una jornada a otra, debiendo aún acometer cuatro partidos que les resta para finalizar esta accidentada liga regular (mañana jueves visitan San Sebastián y el domingo reciben a Unicaja). 

Once minutos de juego para ir conociendo a sus nuevos compañeros e ir encajando en sus virtudes para acrecentarlas. Un base, veterano como él, que sabe de su responsabilidad para repartir juego y asimilar las directrices de su nuevo entrenador, Dusko Ivanovic, asumiendo que dispone de poco tiempo para conectar porque el calendario aprieta, en puertas ya de este Playoff recortado al mejor de tres encuentros. Quino Colom tiene puntos en su baloncesto, verticalidad y decisión para aportar y asumir responsabilidad en ataque, mientras las sensaciones y ritmo de partidos le dejen sentirse cómodo en pista, su primera meta.

Para el aficionado, es motivo de felicitación tener de vuelta un jugador de élite en nuestro baloncesto nacional, con amplio credencial en ligas internacionales. Para él, una difícil misión aportar en los últimos días de temporada y con la alargada sombra de Luca Vildoza presente. Sin embargo, su calma y experiencia le hará poner en perspectiva y todo en su lugar, el rendimiento pueda dar. Porque siempre lo ha hecho y muy bien.