Juanjo Triguero: La retirada ‘clandestina’ de un intimidador

Juanjo Triguero: La retirada ‘clandestina’ de un intimidador
En Plasencia (Foto: Toni Gudiel / El Periódico Extremadura).

Javier Ortiz Pérez

Ha pasado bastante inadvertida la ‘retirada’ de Juanjo Triguero del baloncesto. De hecho, ni siquiera es oficial, pero, salvo sorpresa monumental, con su último partido disputado en 2018 y habiendo cumplido los 37 el pasado mes de diciembre, no volverá a las pistas. Alejado aparentemente del baloncesto, y sin ni siquiera responder a las peticiones de entrevista, vive en Sevilla, la ciudad donde, en dos etapas distintas, dio casi seguro su mejor baloncesto.

Se trataba de un pívot de un ‘chasis’ realmente estupendo (2,08 de estatura), que además lo adornaba con una admirable coordinación. Sin ser portentoso en ataque, sí podía resolver, pero su punto fuerte estaba en eso que tanto se le exige a cualquier dueño del centro de la zona: rebote, defensa, tapones. Así es que normal que tuviese acabando teniendo su éxito en la Liga Endesa, con 385 partidos disputados en total y unos promedios de 5,5 puntos y 4,3 rebotes (19 minutos).

Con el Valencia Basket 2013-14 (Foto: acb Photo).

No todo fue tan fácil hasta esa consolidación que acabaría alcanzando. Nacido en Gandía, debutó con solo 17 años en LEB-2 en el equipo de su ciudad y a continuación fue captado por la cantera del Barcelona, donde estuvo poco tiempo. Se le colgó pronto la etiqueta de jugador poco centrado en el baloncesto, lo que provocó por ejemplo su salida del Plasencia (LEB) en la 2004-05. Aquello supuso un punto de inflexión en su trayectoria porque a partir de entonces no volvió a ser protagonista extradeportivo. Primero fue importante en el ascenso del Murcia en 2006, llegando a disputar la liga de verano de la NBA con Cleveland Cavaliers aquel mismo verano, y después se consolidó como un interior importante ya con sello ACB.

En 2009 hablaba de esa transición en Cronómetro de Récords. “Simplemente estoy más fuerte mentalmente y pienso más en baloncesto. Ya no me distraen las cosas de fuera, aspectos fuera del deporte. Mi educación deportiva no fue la mejor porque no estuve en clubs grandes”, comentaba entonces. No parecía respirar demasiado bien de su experiencia como azulgrana. “En la cantera del Barça era uno más de tantos otros. No tuve demasiada ayuda”. Se le preguntaba por si cambiaría algo de ese pasado y reconocía abiertamente que sí. “Estoy escarmentado y he aprendido a equivocarme”.

La segunda de sus dos etapas en Sevilla (Foto: acb Photo).

Tras dos años más en Murcia, el entonces Cajasol pagó casi medio millón de euros por su traspaso en 2008. Era una apuesta bastante segura. En Sevilla tuvo sus altos y sus bajos, pero síntoma su valor fue que ascendió un peldaño más en el escalafón con su incorporación al Valencia Basket en 2013, formando parte de la plantilla campeona de la Eurocup. Durante este tiempo, hasta se asomó en un par de ocasiones a las concentraciones previas de la selección absoluta (ya había internacional en categorías sub-20 y senior B, esta última en una gira por Argentina). Sin embargo, nunca consiguió estar entre los doce definitivos.

Su recta final, ya veterano, la repartió entre dos años en el Obradoiro, uno en el rebautizado Betis y un último en Zaragoza en la 2017-18. Con el entonces Tecnyconta, y viendo ya con seguridad cerca su adiós de las pistas, contaba en El Periódico de Aragón cuál había sido su filosofía como jugador: “sigo haciendo lo que he hecho durante toda mi carrera que es estar defendiendo, siempre activo atrás y, en ataque, intentando ayudar a mis compañeros. Sin usar muchos tiros, porque no los he usado nunca, pero intentando hacer la vida más fácil a mis compañeros”. También se refería a su rol en el vestuario: “Ya llevo unos años que me llaman los entrenadores y me dicen, bueno, como ya eres veterano tienes que intentar que la gente esté más junta. Además soy bastante abierto y si tengo que hacer una broma la hago y si tengo que echar una bronca la echo, no tengo ningún problema”. Y hacía un resumen de su trayectoria: “Me parece una carrera muy bonita, larga en la ACB, con años mejores y peores, y estoy muy contento de todo lo que he conseguido. A ver si se puede alargar lo máximo posible”. Se publicó que iba a entrenar con el Betis cuando bajó a la LEB Oro, en verano de 2018, pero aquello quedó en nada.

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Zaragoza, última parada (Foto: acb Photo).