James Scott: Contrato temporal no renovado en La Laguna

James Scott: Contrato temporal no renovado en La Laguna

Javier Ortiz Pérez

No hay demasiado que rascar sobre la estancia de James Scott en España. Disputó ocho partidos en el Cajacanarias (actual Lenovo Tenerife) en la temporada 89-89 antes de ser sustituido por un jugador que sí dejaría huella: el megareboteador Ken Johnson. Fue uno de esos movimientos tan frecuentes entonces y tan raros hoy en día: un pívot que promediaba 17,4 puntos y 9,8 rebotes podía ser perfectamente discutido y nadie se escandalizaba si su contrato era rescindido.

Scott, interior de 2,06, llegaba a la isla sin demasiado bagaje. Había pasado su etapa universitaria en Presbyterian y no había entrado en ‘draft’ alguno. El año anterior había vivido su primera experiencia europea con un discreto paso por Forli (Italia). El Cajacanarias confió en otro americano interior como Alex Stivrins, más anotador, y a él le tocaba el trabajo más sucio. Firmó un contrato por cuatro meses, casi en plan prueba. No debió terminar de responder al reto porque completó el compromiso firmado y se le enseñasen la puerta, pese a algunas buenas actuaciones y que el equipo funcionaba más o menos (tres victorias y cinco derrotas durante su tiempo allí). Incluso se publicó que había sido multado con 400 dólares por una discusión con el técnico, Jaume Ventura, y por llegar tarde al partido ante el Pamesa Valencia.

“Fueron buenos tiempos. No tengo reproches porque después conseguí una prueba en la NBA”, cuenta a través de Facebook. “Después demostré que  fui un buen jugador porque estuve 15 años más en Europa”, añade. Sí: Scott convirtió Francia en su base de operaciones, consiguiendo la nacionalización, y allí estuvo en distintas categorías hasta 2004: Lorient, Toulouse (“mi mejor club, en la ProA”), Gravellines, Roanne, Lievin (“estuve allí cuatro años”), Tourcoing, Bordeaux… También se asomó a la USBL (una competición al estilo de la CBA) y a la liga suiza, mostrándose orgulloso de cómo ganó el campeonato de segunda división en Ginebra en el 2000.

Se quedó en el país galo después de su retirada. Le llamó el camino del banquillo y, según cuenta, entrenó a un equipo femenino de la Nationale 1. Ni siquiera apartado del baloncesto ha regresado a USA, ya que su actividad actual, siempre según su versión, enseñar inglés a jóvenes franceses. No debe estar muy atento a lo que pasa en las canastas a nivel continental porque, si se le pregunta si sabe que su antiguo club es ahora uno de los punteros en España y que incluso ha obtenido títulos internacionales en los últimos años, responde abiertamente que no, pero añade “that’s great”, así es que se alegra de ello.

En la actualidad.