Vytenis Cizauskas: Promesa lituana (que no rompió)

Vytenis Cizauskas: Promesa lituana (que no rompió)
En uno de sus equipos posteriores.

Javier Ortiz Pérez

Las conexiones del extinto Club Baloncesto Valladolid con Aryvdas Sabonis y Lituania reflorecieron por una época con la cesión de Vytenis Cizauskas en la temporada 2012-13. Era entonces una gran promesa que, perteneciente al Zalgiris Kaunas, necesitaba minutos para desarrollarse, pero no los obtuvo demasiado a orillas del Pisuerga. Su papel en un equipo que acabó salvando la categoría apuradamente y que ya arrastraba serios problemas institucionales no quedará en los anales del baloncesto. Y no fue algo aislado, ya que en su carrera posterior, todavía muy vigente, no ha conseguido responder a las inmensas expectativas que había sobre él.

Cyzauskas, etiquetado como un base de gran físico y momentos de genialidad, llegó con solo 20 años y un gran historial en categorías inferiores: campeón de Europa sub-16, sub-18 y sub-20 en 2008, 2010 y 2012 y del mundo sub-19 en 2011, dentro de una generación en la que brillaba sobre todo Jonas Valenciunas. Él tuvo siempre un papel protagonista, siendo, por ejemplo, el máximo asistente del Mundial ganado en Letonia. Se confirmó como la ‘joya de la corona’ de la cantera del Zalgiris, que perseveró en el intento de convertirle en un base de referencia. Hay pocos casos de jugadores que hayan vivido tantas cesiones como él: desde 2007 a 2014 estuvo de acá para allá intentando hacer méritos, pero nunca se llegaría a asentar en el gran equipo de Kaunas.

Valladolid fue uno de esos capítulos. “Soy un base que puede rebotear y aunque no soy un anotador, si puedo hacer un poco de todo en la pista. Espero ayudar al equipo a mejorar la situación de la pasada temporada”, comentó en su presentación. Pero en 25 partidos promedió 10 minutos con 2,6 puntos y 0,8 asistencias (41,3% en tiros de dos y 23,5% en triples), números evidentemente discretos con los que apenas pudo competir con dos hombres mucho más experimentados en su puesto como Alex Renfroe y Antonio Porta.

Intentando avanzar con el Blancos de Rueda Valladolid.

Eduardo Pascual, entonces director deportivo del club, recuerda su paso por Pucela: “El que le conocía muy bien era Javier Hernández-Bello, preparador físico en las selecciones españolas de categorías inferiores, y fue quien puso el nombre sobre la mesa. Roberto Hernández y yo apostamos por ello. Nos daba fundamentalmente físico y tenía proyección. Era bueno en defensa y no perdía muchos balones para ser chaval. Muy buen chaval, de diez sobre diez, ordenado, trabajador, y aguantaba cuando no jugaba. Estuvimos encantados con él, pero no terminó de explotar. Le pasó lo que a muchos chicos de ese estilo: les cuesta mucho una liga como la nuestra, que es muy conceptual”.

No le hemos vuelto a ver por España. En la 2013-14 por fin logró jugar en el Zalgiris (15,3 minutos de media), pero a partir de entonces ha pasado de acá para allá casi siempre en ligas del este de Europa: la propia Lituania, Letonia, Alemania, Estonia, Turquía y, en la 2020-21, en la primera división de Polonia con el Dabrowa Górnicz. Sus mejor números fueron en la segunda otomana de 2018 a 2020 con el Akhisar, rondando los 16 puntos y 4 asistencias.

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