Kevin Pritchard: Gran base, prestigioso hombre de despachos

Kevin Pritchard: Gran base, prestigioso hombre de despachos
Con el Cáceres 92-93.

Javier Ortiz Pérez

Solamente estuvo un año en España, en Cáceres, pero en la ciudad extremeña todavía le recuerdan como jugador más destacado de la temporada de debut en la entonces denominada Liga ACB, la 92-93. Es Kevin Pritchard, un base absolutamente espectacular que está teniendo también una carrera potente en los despachos de la NBA.

Era explosivo, un jugón que promedió 21,7 puntos y 4,6 asistencias. El equipo se salvó de milagro (victoria a domicilio en el quinto partido del ‘playoff’ ante el Lliria) y él fue acusado incluso por alguno de sus compañeros, como Lance Berwald, de individualista, pero la misión encomendada se cumplió.  Rodearle de interiores más poderosos, como la pareja de ‘Kennys’, Green y Walker, terminaría completando el puzle, en el que él, con sus triples bombeados y sus penetraciones kamikazes era pieza clave.

Llegó con prestigio a sus espaldas: nacido en Bloomington, en el muy baloncestístico estado de Indiana, fue campeón de la NCAA con Kansas en 1988 y número 34 del ‘draft’ de 1990. Sin embargo, su carrera NBA no fue muy allá, perseguido por las lesiones en dos temporadas con Warriors, que fueron quienes le escogieron, y Celtics (73 partidos).

La de Cáceres fue su primera experiencia en Europa, donde ya había estado en el mítico Mundial de junior de Bornio en 1987 con aquella Yugoslavia insuperable en la final. Tras una pretemporada en la que apenas se le vio por problemas físicos, sus primeros encuentros fueron especialmente chocantes, liderando sobre todo una victoria ante el entonces campeón, el Joventut, volviendo absolutamente locos a los hermanos. Su presencia en pista era imprescindible para el equipo, tanto con Martín Fariñas como con Manel Comas en el banquillo. Por mucho que entonces se rotase menos que ahora, es un dato brutal que promediarse 38:38 minutos. Al final de la campaña se marchó al Reggio Calabria y a continuación sus intentos de regresar a la NBA se quedaron muy cortos (5 partidos en Philadelphia, 14 en Miami y 2 en Washington). Se retiró todavía bastante joven (30 años) tras vestir la camiseta del Bayer Leverkusen en la 96-97.

Dio el salto a los banquillos con los Kansas City Knights de la ABA, con los que fue campeón en la 2001-02, y tres años después sustituyó unos meses a Maurice Cheeks al frente de los Portland Trail Blazers, en los que entró como ojeador. Y es que donde se trata claramente más de ‘front office’ que de vestuario, siendo en su momento el general manager de menor edad de la liga. De Portland, donde se le terminó reprochando haber elegido a Greg Oden y no a Kevin Durant en el 2007 (entonces nadie lo discutió), salió en 2010 con destino a su estado natal, a los Pacers, donde ejerce como presidente de operaciones además de cómo manager general.

Jefe de los despachos en Indiana Pacers.

Hace unos años nos contaba los buenos recuerdos que guardaba de Cáceres: “Es una ciudad estupenda y había una gran afición al equipo. Nunca olvidaré ese año. Trabajamos realmente duro para poder mantener al equipo en la máxima división y lo conseguimos al final. Fue una gran experiencia. Estoy realmente orgulloso de haber jugado allí”, afirma.

De hecho, aseguró que en todo este tiempo ha estado informado de lo que ocurría con el equipo, descendido en 2003 y desaparecido en 2005: “Sé que el Cáceres estuvo muchos más años en la ACB y que jugó en competiciones europeas”, resumía. Siempre está muy atento a lo que sucede en el basket español y en los fichajes de Rudy Fernández y Sergio Rodríguez en Portland tuvo mucho que ver.

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